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Rey de picas de Joyce Carol Oates

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martes, 14 de mayo de 2019

Dr. Jekyll y Mr. Seek de Anthony O'Neill

Sinopsis:

Siete años después de la muerte de Edward Hyde, un elegante caballero aparece por las calles de Londres reclamando que es el Dr. Henry Jekyll. Tan solo el Sr. Utterson, abogado y confidente del Dr. Jekyll sabe que es un impostor, porque Jekyll era Hyde.
Pero mientras este misterioso hombre se va relacionando con la alta sociedad londinense, y va reclamando sus bienes, los cuerpos de sus posibles enemigos van desapareciendo, Utterson comienza a temer por su vida y a cuestionarse su propia cordura.
Una secuela brillante y deliciosa de una de las obras maestras de la literatura que cumple a la perfección como complemento a la historia original que lidiaba con aspectos sobre la dualidad del ser humano, mientras que es esta secuela el autor ahonda en el audaz robo de la identidad.
¿Puede ser que este hombre que parece y actúa tan parecido al Dr. Henry Jekyll sea un realidad un impostor?

Opinión:

Hace unas semanas os hablaba de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson, un gran clásico del género gótico que ahora vuelve a resurgir con fuerza gracias a Anthony O'Neill, un reconocido autor de ficción histórica y de la novela de detectives.

Hay un dicho popular que dice que las segundas partes nunca fueron buenas; pero creo que esa afirmación no puede darse como cierta al cien por cien, ya que muchos autores sí logran superar una primera obra e incluso como en este caso, conseguir al menos, imitar con acierto la pluma de un autor.
A pesar de esto que acabo de decir, no quiero que se me malinterprete, ya que no creo que O'Neill haya intentado copiar o beneficiarse del éxito de un autor consagrado como Stevenson, que a día de hoy sigue sorprendiendo por su amplio y diverso legado que abarca desde crónicas de viaje a novelas de aventuras e históricas, sin olvidar por supuesto los cuentos y relatos, los ensayos y la poesía.

Anthony O'Neill parte de la desaparición del doctor Jekyll para construir una secuela homenaje muy entretenida, donde la sintaxis y los modismos parecen notablemente similares a los empleados por el gran Stevenson en su relato, de ahí que realmente esta nueva historia escrita más de cien años después, parezca una continuación.

La única diferencia, que he encontrado entre ambas narraciones, es que Stevenson utilizaba a Utterson como cronista; el abogado era el narrador, el medio empleado para hacernos llegar la historia aunque quedase relegado a un segundo plano, y en cambio ahora O'Neill le hace evolucionar, le otorga un mayor y merecido protagonismo, convirtiéndole en personaje activo.

Otro detalle que también me ha gustado es que O'Neill consigue reutilizar o renovar la idea de Stevenson. dándole un giro distinto al final tal y como lo conocemos, reconvirtiendo la novela gótica en una especie de novela policíaca o de misterio.
Lo mejor de todo es que. aunque no hayáis leído la obra original, podéis sumergiros en esta nueva aventura, partiendo de la premisa que ya he citado anteriormente, la muerte o desaparición de Jekyll.
Si en "El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde" hablábamos de un personaje que se debatía entre el bien y el mal, aquí vamos a ver esa misma lucha, sin entrar en el juego de la dualidad, pero jugando la carta de la obsesión.

Os tengo acostumbrados a reseñas bastante más largas pero creo que de esta nueva aventura, de apenas 200 páginas, no se puede decir más sin caer en el spoiler. Es un libro entretenido que nos ofrece una posible continuación, un relato cargado de misterio que nos hará dudar de lo que leemos y sobre todo, de lo que Utterson cree que ve y sabe.


miércoles, 1 de mayo de 2019

El nombre de la rosa de Umberto Eco

Sinopsis:

Valiéndose de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policíaca, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina...
Y a esta apasionante trama debe sumarse la admirable reconstrucción que no se detiene en lo exterior, sino que ahonda en las formas de pensar y sentir del siglo XVI.

Opinión:

Hoy os voy a hablar de una gran novela escrita por Umberto Eco y publicada en 1980.
Este libro tiene características de la novela histórica, de la gótica y también de la policíaca; una novela híbrida que para mi gusto roza la perfección y que debido al gran éxito y popularidad que obtuvo, fue llevada al cine por el cineasta francés Jean Jacques Annaud en 1986, con Sean Connery en el papel principal y con Christian Slater haciendo de su joven discípulo.

La historia que se narra en esta novela es de sobra conocida.
Los pasos de fray Guillermo de Baskerville, un antiguo inquisidor, y de su discípulo Adso de Melk, nos llevan hasta una abadía benedictina.
Corre el invierno de 1327 y Guillermo debe prepararse para una reunión que tendrá lugar tras esos muros, entre la legación del papa Juan XXII y los líderes de la orden franciscana.
Lo que en un principio va a ser una reunión donde se debatirá sobre la pobreza apostólica, termina complicándose, ya que el éxito de la reunión se ve amenazado por una serie de muertes violentas que los monjes del lugar asociarán con la llegada del anticristo.
El centro del que parten todos los extraños sucesos parece ser la biblioteca.
Una torre oscura, cargada de trampas y laberintos, que no solo es un almacén de cultura, también es el lugar donde se esconde un antiquísimo manuscrito que traerá la muerte a todo aquel que se atreva a leerlo.

La abadía va a convertirse por tanto, en un personaje más; un testigo mudo que sufrirá como el resto de los que habitan en ella el azote del horror.
Ese recinto monacal tiene un protagonismo ambiguo, ya que existe una abadía de noche y otra de día. Lógicamente lo que ocurre entre sus muros es bastante más interesante cuando se recubre con un halo de nocturnidad.
El misterio como podéis ver inunda las páginas desde el comienzo...

Esta obra se divide en siete días, y estos a su vez según las horas litúrgicas. No os asustéis si desconocéis como es esa distribución, porque hay una explicación muy clara al respecto en la nota antes del prólogo.

Si os estáis preguntado dónde reside la genialidad de la que os hablaba al comienzo y que convierte a este libro en una joya literaria, os diré que Umberto Eco consigue que la linea que separa realidad de ficción sea completamente imperceptible para los lectores. Para esa labor utiliza a los personajes; hace que los ficticios se entremezclen con los que se han hecho un hueco en la Historia por méritos propios, y también por supuesto, para esa misión de emborronar deliberadamente esa linea, se vale del narrador, Adso de Melk.

El narrador.

La crónica de Adso va a estar repleta de advertencias...
En primer lugar nos cuenta que escribe esas memorias, envueltas en muchos y vagos misterios, cuando ya es anciano; en un momento en que los recuerdos y la imaginación se funden en una mente fatigada, y también nos dice que intentará reflejar lo más fielmente posible los sucesos que ocurrieron en esa abadía de la cual no quiere reflejar ni nombre ni ubicación.
Por lo tanto ya tenéis los primeros avisos: su narración puede contener lagunas, e incluso como acabamos de ver, se suprimirán algunos datos de forma intencionada.

En Adso de Melk vamos a tener a un cronista muy activo que, además de esas advertencias que nos lanza desde las primeras páginas, no dudará a la hora de interrumpir su relato para hacer puntualizaciones sobre algunos hechos.
Con esto los lectores tenemos que andar con cuidado, porque sabemos que es un testigo parcial, un protagonista que solo puede contar lo que vio, y no debemos olvidar que su opinión es subjetiva.
Adso tampoco nos promete una descripción satisfactoria de todo lo que sucedió, tan solo nos ofrece un registro de hechos asombrosos y terribles, construido sobre la marcha y almacenado en su memoria, por lo tanto retomo lo dicho en el primer párrafo de esta sección dedicada al narrador, su relato estará muchas veces distorsionado por el paso del tiempo.

Tampoco nos va a ofrecer descripciones sobre los personajes salvo, claro está, cuando él considere que un rasgo muy definido o expresión de un rostro aparecen como signos de un lenguaje mudo pero elocuente; otro detalle que viene a confirmar que su narración está condicionada, porque de quien sí nos va a dar una descripción más atenta, como ya veréis, es de fray Guillermo de Baskerville, gran protagonista de esta obra al que no solo Adso termina por admirar.

Por lo tanto y resumiendo, sabemos que aunque podemos confiar en la buena fe del narrador, algunos datos pueden estar algo confusos.
Y ahora que ya os he presentado al narrador voy a hablaros un poco por encima de los personajes que más me han impactado.

Los mejores personajes.

Guillermo de Baskerville es un gran filósofo, un personaje sagaz y muy inteligente, capaz de percibir con claridad lo que el resto somos incapaces de ver aunque lo tengamos justo delante de nosotros; también hay que señalar que Guillermo, en ocasiones, resulta un poco arrogante por esa gran capacidad que tiene, y esa arrogancia le puede inducir al error.

Pero hay otro par de personajes que también me impactaron junto con el protagonista...
Uno es el anciano Jorge de Burgos.
Un personaje con el que el fanatismo religioso se ve representado a la perfección.
Él es la memoria de la biblioteca y el alma del scriptorium, alguien capaz de dominar al resto infundiendo temor a través del verbo. Posee una capacidad asombrosa para infundir temor valiéndose de unos sermones cargados de dramatismo alegórico que, por supuesto, hacen temblar hasta a las mismas piedras.

El otro es un personaje digno de mención por tener una filosofía muy particular, me estoy refiriendo a Salvatore.
A este personaje podemos verlo en todo su esplendor a pesar del poco protagonismo con el que cuenta. Es un personaje simple, pero ni inculto ni necio, alguien que ha aprendido a sobrevivir en una tierra castigada durante siglos por la miseria y el abuso de los señores feudales, alguien que sueña con un mundo distinto.

Todos estos personajes que he citado me llevan a hablaros de otro tema muy interesante que no podemos obviar, la simbología, y es que esta se halla oculta en muchos de los diálogos.
No solo es lo que se dice... sino también el cómo, ya que muchas frases llevan ocultas un doble sentido y como ya os he dicho, hay grandes filósofos entre los personajes principales que recurren a la alegoría para transmitir o hacer entender sus ideas.

Umberto Eco nos ofrece un reflejo realista de la sociedad del medievo.

Desconozco si la finalidad de Umberto Eco con esta novela era cubrir sus páginas con un ligero velo de crítica hacia determinados asuntos, como la visión que nos ofrece de la iglesia y que contemplamos con claridad a través de los juicios que emite Guillermo, o bien, si su propósito era que el lector reflexionase libremente sobre ello...
De lo que sí estoy segura es de que Umberto Eco nos ofrece un reflejo muy realista de la sociedad medieval. La descripción que hace sobre las luchas internas de la iglesia, que tuvieron lugar en ese periodo, se ajustan a los hechos.
Mientras que unas órdenes predicaban la renuncia a todos los bienes materiales, otras abogaban por todo lo contrario.
También se retrata fielmente el enfrentamiento que tuvo lugar entre el papa Juan XXII y Ludovico IV de Baviera, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, por aclarar quién debía gobernar por encima de quién.

Y por supuesto no puedo olvidar mencionar el papel destinado a las mujeres que también es descrito con acierto en el libro.
Solamente se nos reserva en él un papel minúsculo, sin derecho a una linea de texto, y la elegida para hacerlo cumple al pie de la letra con el arquetipo impuesto de "Eva".
Ella es la representación de la tentación, la llave que abre la puerta al pecado, la culpable de seducir con malas artes; un estigma que hemos arrastrado a lo largo de los siglos.

Para terminar os diré lo que menos me ha gustado...
El anciano Adso con su narración intenta mostrarnos la historia de forma lineal, pero en momentos por suerte muy puntuales, no puede evitar el irse por las ramas,al recordar con emoción los hechos que vivió en su juventud.
Esa explosión emotiva le lleva a recordar las enseñanzas de su mentor y los debates teológicos, que entre nosotros... aburren hasta a los muertos.
Aún así, esos momentos no pasan de ser anecdóticos y no le restan interés al conjunto de esta magnífica obra.


martes, 23 de abril de 2019

El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de R. L. Stevenson

Sinopsis:

Con El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886), obra maestra de la literatura de terror con que se abre esta selección de sus mejores narraciones de miedo, R.L. Stevenson volvió a ocuparse de un tema que le preocupó durante toda su corta vida: la dualidad de la naturaleza humana.
Todo empezó con un sueño: «Lo que soñé sobre el doctor Jekyll -confesó el autor al New York Herald- fue que un hombre se ve obligado a entrar en un armario e ingiere una droga que lo transforma en otro ser. Me desperté y comprendí inmediatamente que había encontrado el eslabón perdido que andaba buscando desde hacía mucho tiempo, y antes de irme a la cama tenía muy claro casi todos los detalles de la trama». Localizada en el corazón de un Londres victoriano, la novela viene a ser una sucesión de testimonios procedentes de varios testigos cuyo presunto fin es desvelar un misterio. Jekyll y Hyde son como una entidad disociada en dos. Hyde es la personalidad demoníaca, monstruosa de Jekyll, al que horrorizan las acciones de su doble maligno, y simboliza el mal que Jekyll se reprime a sí mismo, el cual, una vez liberado, no puede controlar.

Opinión:

El nacimiento de esta novela, tal y como nos cuentan en el prólogo, surgió a raíz de un sueño.
Stevenson, tras despertarse de él, ya tenía claro cuales iban a ser los pilares fundamentales sobre los que se construiría la trama de esta nueva novela.
No es la primera vez que leo que una historia surge de ese modo, debe ser que la mente de los autores, ávida de nutrirnos con nuevas ficciones, no descansa ni por la noche.
Ahora bien, no os vayáis a pensar que es así de sencillo, acostarse, soñar y ¡voilá!, ya tenemos una nueva obra maestra...
El resultado de ese sueño fue un primer manuscrito que terminó siendo quemado, ya que contenía demasiadas alusiones al sexo, algo inaceptable para la encorsetada mentalidad victoriana.
El siguiente texto, el que resultó ser el definitivo, volvió a estar reescrito en un tiempo record: tres días, pero tras ser enviado al editor, las condiciones que éste propuso no terminaron de convencer a Stevenson, ya que suponía publicarlo en una revista mensual.

Al final, no sin esfuerzo, consiguió que la obra fuese publicada como volumen independiente.
La fecha propuesta inicialmente para salir a la venta fue diciembre de 1885, pero debido a la gran avalancha de libros navideños se pospuso a enero de 1886.
El libro, tras recibir una crítica de The Times muy favorable, obtuvo un éxito inmediato.
En solo seis meses se vendieron más de 40.000 ejemplares y los mejores teatros, entre ellos los de Londres y Boston, empezaron a representarla en sus escenarios, destacando por encima de todas la extraordinaria interpretación y transformación que hacía en vivo el actor Richard Mansfield.

En El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, Stevenson hace gala de un excelente estilo, cargado de grandes descripciones que enriquecen el texto.
La historia se construye alrededor de Utterson, un personaje que actúa como narrador y que será el encargado de presentarnos a los escalofriantes protagonistas que dan título a la obra y que no tardan en hacerse con el control completo de la trama.
Lógicamente Utterson va a ser un narrador externo, el típico de la época victoriana que nos va a mostrar los hechos a modo de crónica, sin olvidar adjuntar una parte epistolar.
Respecto a la ambientación, Stevenson ubica la historia en el Londres victoriano y se beneficia de la climatología adversa. La mayor parte de la trama transcurre en oscuras calles, y eso sumado a las condiciones meteorológicas adversas, con la niebla de fondo que cubre por completo las calles, crea un marco sobrenatural que tiñe de nocturnidad y alevosía los actos perversos de los personajes.

Sin embargo, lo que más sorprende en este relato es la profundidad psicológica de los personajes.
Tanto el Romanticismo como el género gótico, al que pertenece este relato, coincidió con el auge del psicoanálisis, esto que puede llegar a parecer un detalle sin importancia dejó huella en muchas de las obras que se publicaron en ese periodo, dando lugar a personajes que arrastraban grandes traumas, dotados de grandes perfiles psicológicos que ahondaban en el subconsciente, en sus temores, como por ejemplo los personajes surgidos de la pluma de Mary Shelley en Frankenstein o el moderno Prometeo, o los de Oscar Wilde en "El retrato de Dorian Gray".
En esta obra, Stevenson consigue mostrar lo que se denominaba trastorno de la personalidad múltiple, donde dos o más personalidades conviven dentro de un mismo individuo. Una de esas personalidades, como bien sabréis, será la que intente hacerse con el control.
Hyde simboliza el mal, y Jekyll es consciente de que una vez liberado, según vaya ganando poder, no tendrá contención, por lo tanto uno tiene que anular inevitablemente al otro.

Y es que la historia de la Literatura está plagada de libros que relatan la lucha entre el bien y el mal, donde un personaje representa al alma bondadosa mientras que su antagonista refleja el mal más absoluto.
Ahora bien, en esta narración no va a suceder exactamente así, porque aunque Stevenson juega con la lucha entre el bien y el mal, también mete en juego la dualidad con la existencia de dos personalidades distintas dentro de un mismo ser.
Jekyll y Hyde son dos identidades opuestas, la cara y la cruz de una misma moneda; dos personajes unidos, indivisibles el uno al otro, la pregunta que le surge al lector es ¿hasta cuándo?...

En un principio podemos pensar que a Jekyll le horrorizan las acciones de su "yo" maligno, porque sabe que esos actos nacen en su interior; también podríamos pensar que el motivo de que le permita surgir de forma voluntaria con la increíble pócima, es un intento de librarse de ese mal que le atormenta... pero no nos dejemos engañar, Jekyll disfruta liberando a Hyde.
La sociedad victoriana era una sociedad muy rígida, cargada de normas, que un personaje honorable como el Dr. Jekyll jamás pensaría en romper.
Hyde supone por lo tanto la liberación, el medio de librarse de esas ataduras. Cuando toma la pócima, Jekyll transforma su aspecto y elimina sus inhibiciones. Dispone de un nuevo aspecto, tan vulgar y desagradable que nadie será capaz de asociar con él; no tiene conciencia ni ataduras.
Hyde es la personalidad que le permite dar rienda suelta a sus instintos más reprimidos, disfrutar de los placeres prohibidos.

Esta historia de Stevenson, al igual que ocurría con el Frankenstein de Mary Shelley, podemos contemplarla como la parábola de la arrogancia científica.
Jekyll, al igual que Víctor, juega a ser Dios. Para lograr sus anhelos elabora la pócima y da rienda suelta a Hyde.
Del final poco podemos decir que no se sepa, ya que es un clásico de sobra conocido, pero solo añadiré que Stevenson hace uso de la justicia divina.

Y poco más os puedo contar...

"Si él es Mr. Hyde, yo seré Mr. Seek" .

Esta frase con la que acabo la reseña, aparece en los primeros capitulos del libro.
Surge de los pensamientos de Utterson y es una especie de juego de palabras.
El equivalente fonético de Hyde, es decir Hide, significa esconder u ocultar; y el de Seek, buscar.
La interpretación más aproximada sería...  "Si él es el que se esconde, yo seré el que le busque", y me sirve para hablaros de otra novela recientemente publicada y que lleva el título de Dr. Jekyll y Mr. Seek de Anthony O'Neill.
Una obra que perfectamente podría ser una secuela, digna heredera de esta que acabo de comentar y de la que en breve también subiré mi opinión.


martes, 5 de marzo de 2019

El misterio de Chalk Hill de Susanne Goga

Sinopsis:

La primera vez que Charlotte se encuentra frente a la hermosa mansión de Chalk Hill, en las verdes colinas de Surrey, se queda sin aliento: la imponente villa, coronada por una torre y rodeada de árboles centenarios, es el lugar más fascinante que ha visto nunca. Allí confía en comenzar una nueva vida tras haber tenido que abandonar Berlín por un escándalo que ha comprometido su reputación como institutriz.
Ha sido llamada para cuidar a la pequeña Emily, pero pronto Charlotte se da cuenta de que una extraña atmósfera se cierne sobre la casa: el silencio es casi irreal, el padre de Emily se muestra frío y reservado y la niña sufre terribles pesadillas desde la trágica desaparición de su madre. Preocupada por el bien de Emily, trata de averiguar más acerca de la muerte de Lady Ellen, pero nadie en Chalk Hill parece preparado para romper el silencio. Solo con la ayuda del periodista Thomas Ashdown, Charlotte podrá enfrentarse a la oscura verdad que esconden sus antiguos muros.

Opinión:

Hay que reconocer, aunque pueda sonar superfluo a simple vista, que la elección de la imagen de la portada, el título y la sinopsis, muchas veces actúan como efecto magnético en los lectores; son un estímulo positivo que nos invita a llevarnos una obra a casa.
Y digo superfluo, porque todos sabemos que lo verdaderamente importante se encuentra en el interior, no se puede ver a simple vista, e incluso así, nos dejamos llevar, yo soy la primera, por esos detallitos que pueden convertirse en armas cargadas por el diablo.
Con esto, lo que quiero decir, es que con esos cebos visuales, podemos acertar o fallar en la elección de la lectura.
Por suerte para mí, esta vez acerté y hoy os hablo de una historia, bastante entretenida y con la que tenemos el suspense asegurado desde el comienzo.

Charlotte, una joven institutriz, deja atrás su amada Alemania para aceptar un trabajo en Inglaterra. ¿Pero qué la obliga a cruzar el Canal de la Mancha y alejarse de su hogar?
Esa premisa, tan solo va a ser el primer misterio que nos envolverá. Una vez que esté instalada en Chalk Hill, descubriremos que la antigua mansión esconde un secreto mayor tras sus muros.

Lo primero que vamos a ver es que la historia nos llega a través de dos hilos argumentales; el de Charlotte en 1890 y el de Thomas Ashdown que comienza a finales de 1888 y que irá progresando de forma lineal hasta converger con el de Charlotte.

Creo que lo más importante en esta novela, lo que habría que destacar, son los generadores de intriga porque actúan como pilares fundamentes para que se apoye el argumento.
Esos generadores consiguen una ambientación muy lograda, cuidada al detalle, porque realmente la historia no es nada novedosa.
Tiene claras reminiscencias de la novela gótica, siguiendo la linea de "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, o "Jane Eyre" de Charlotte Brontë, también me recuerda a la trama de "El  secreto de Gaudlin Hall", aunque esta última es de publicación reciente, supongo que si habéis leído el argumento os traerá a la cabeza más historias similares; todo se reduce básicamente a esto: Institutriz, casa aislada, niños de por medio, padres o tutores distantes, comportamientos extraños y un misterio.
Pero hablemos un poco más de esos elementos que sirven para intensificar el suspense en esta historia y que a mí me han gustado...

La atmósfera sofocante...
En primer lugar tenemos el escenario, Chalk Hill, la antigua mansión y el ambiente que allí se respira, que es complementado por los personajes y por su comportamiento hermético, haciendo que la protagonista se sienta ajena al lugar, como una intrusa, dejándola en una situación difícil, en soledad.
  • El bosque, escenario de antiguas y oscuras leyendas, al que se accede desde el pesado portón de hierro del jardín, y que parece separar un mundo de otro; los fenómenos atmosféricos, la lluvia, la humedad que parecen cobrar especial intensidad durante la noche, consiguen crear incomodidad y al mismo tiempo aislamiento. 
Esos elementos, como he dicho, se realzan cuando llega la oscuridad, momento en que somos más vulnerables y en el que surgen nuestros miedos más profundos, en cambio de día, todo parece cobrar una apariencia distinta, más tranquila, y esos detalles la autora sabe aprovecharlos y jugar con ellos con acierto.

Lo que se dice y lo que no...
  • Las elipsis, las verdades a medias, también sirven para acrecentar el aislamiento y la tensión.
  • Los retazos del pasado, lo que vamos descubriendo casi de casualidad, también actúa como estímulo, ya que se cierne sobre todos los habitantes de Chalk Hill y condiciona sus movimientos.
  • La sombra de un secreto, que toma forma con esos silencios de los que os hablaba, con las palabras reprimidas que se escapan y agazapan tras la débil imagen de bienestar y seguridad, influencian a todos los personajes y hacen hincapié sobre la débil personalidad de la pequeña Emily. 
  • La presencia constante, omnipresente de la Señora Clayworth, Lady Ellen, que parece esconderse tras cada uno de los antiguos muros de la mansión, creando tensión por cada uno de los detalles que rodearon su muerte. 
Emily...
La autora juega con nosotros, con la duda, poniendo a la joven pupila de Charlotte en situaciones comprometidas; como es una niña la vemos vulnerable y Susanne Goga, aprovecha esa debilidad que suscita en nosotros para perturbarnos.
Lo cierto es que este joven personaje da para mucho...
Vemos que es demasiado lista y perfecta para sus ocho años. Podemos pensar que es un error de la escritora, que no sabe plasmar la imagen infantil, pero no es así, está hecho a propósito para incomodarnos con esa apariencia adulta que se esconde en un cuerpo de niña. Esa conducta nos pone en alerta casi inconscientemente, porque realmente vemos en esa actitud extraña una amenaza.

Los saltos de una trama a otra interrumpen bruscamente la acción, en el momento más crítico.

Todos los elementos que he citado hasta ahora sirven para controlar el ritmo de la narración, impidiendo que la atención se desvíe.

Pero habrá más detalles que convertirán esta historia en entretenida, como es el juego metaliterario.
Vamos a encontrarnos con menciones frecuentes a la obra de Jane Austen e incluso a la de Arthur Conan Doyle, aunque también veremos más referencias a autores y obras de la época.

Otra cosa que me ha gustado es incluir referencias al espiritismo.
Esos datos, además de generar el ambiente adecuado dan veracidad al relato.
El rechazo a la razón que vemos como característica principal del Romanticismo, llevó a finales del siglo XIX y principios del XX, a sus seguidores, a rodearse de una atmósfera mágica.
En ese periodo surge con fuerza la teoría espiritista. Las almas románticas veían en esa práctica una puerta, una forma de volver a comunicarse con sus seres queridos, aunque hay que decir que este movimiento no cobró realmente fuerza hasta después de la Gran Guerra, momento en que los familiares de las víctimas lo utilizaron como medio de contacto al no haberse podido despedir de sus seres queridos. Aquí vamos a encontrarnos con los pioneros de ese movimiento y también del contrario, del movimiento escéptico.

Os he comentado al inicio de la reseña que la historia se construye alrededor de dos hilos argumentales que terminarán cruzándose.
En ese momento, la trama cambia, abandona los tintes góticos para tomar un tono de novela enigma, se convierte en una especie de novela policíaca, donde Tom Ashdown deberá investigar los hechos y averiguar cuánto hay de verdad en ellos.

Para ir terminando os diré que Susanne Goga nos plantea un enigma, pero todo se reduce a contemplar la realidad bajo otro prisma, y eso conduce al lector a hallar la verdad.
La resolución del misterio se ve venir desde más o menos la mitad de la historia, por mucho que intente ocultarnos la verdad, haciéndonos mirar hacia otro lado como si fuese un truco de magia.
Aun así, debo decir que la trama está muy bien urdida y logra despistarnos en algún momentillo.

Así que ya sabéis, El misterio de Chalk Hill equivale a historia decimonónica, Inglaterra y misterios y algunos detallitos más que he dejado desperdigados por ahí.
Es cierto que hay muchos libros de temática similar, pero yo no me canso de leerlos, sirven de pausa, para descansar entre otras lecturas y encima nos entretienen. Es una lectura tranquila, a la que no hay que pedir mucho, pero tras la cual se esconde algún que otro sobresalto.


martes, 29 de enero de 2019

Las tres muertes de Fermín Salvochea de Jesús Cañadas

Sinopsis:

En marzo de 1873, recién instaurada la Primera República, Fermín Salvochea tomó posesión del cargo de alcalde de Cádiz. Siguiendo su espíritu anarquista, adoptó una serie de medidas polémicas que le granjearon la simpatía de los pobres al mismo tiempo que la animadversión de las clases pudientes y del clero. Una de esas medidas fue el desahucio del Convento de la Candelaria.
Esto es Historia. El resto de lo que contienen estas páginas podría no serlo.
1907. Fermín Salvochea, legendario alcalde de la ciudad de Cádiz, fallece en extrañas circunstancias. Ese mismo día, Juaíco, un barbero viejo y borracho, decide contarle la historia de Salvochea a su hijo Sebastián.
1873. El joven Juaíco empieza a trabajar para Fermín Salvochea durante su primera semana como alcalde. Una muerte en un burdel los embarcará en una aventura llena de misterios, magia negra y venganza más allá de la tumba.
1907. Un enigmático teatro de los horrores ha llegado a Cádiz. Brutales asesinatos se suceden en los callejones de la ciudad. Sólo Sebastián y sus amigos podrán encontrar la verdad tras la historia de Juaíco y proteger Cádiz del mal antiguo que anida en sus entrañas.

Opinión:

Hace bastante tiempo que tenía esta novela entre mis lecturas pendientes y lo cierto es que si no hubiese sido por la lectura conjunta que siempre organizamos a principios de año, entre los blogs de AnabelSamaniLecturina y Sifuesemoslibros, creo que esta magnífica historia aún seguiría esperando en la estantería.
Ahora me alegro de haberla tachado de esa lista de libros que esperan una oportunidad, y sobre todo  de poder hablaros hoy de ella, porque a muchos de vosotros os encantará por el conjunto de detalles que vamos a poder descubrir.

La novela está ambientada en Cádiz, entre la primera República y la segunda, más concretamente entre los años 1873 y 1907.
Para relatarnos los acontecimientos que ocurrieron en ese periodo, que a simple vista puede resultarnos bastante extenso, vamos a ir dando saltos continuamente, reconstruyendo una historia que se mueve entre la ficción y la realidad, porque como dirá uno de los protagonistas llegado el momento, la memoria es novelera y mentirosa.
Y como creo que los personajes son de los que se abren paso hasta llegar a lo más profundo de nuestro corazón, permaneciendo en él, voy a evitar hablaros de ellos, pienso que lo mejor es que si os animáis a leer esta historia, seáis también los responsables de crearos vuestra propia imagen sobre cada uno de ellos.
Por lo tanto voy a centrarme en describiros otros detalles que he encontrado y que han sido los responsables de darle la excelente puntuación.

Con lo primero que nos vamos a encontrar es con un narrador en tercera persona y con un estilo narrativo que hace enmudecer al lector.
La historia y la forma, es decir, tanto el argumento como la prosa preciosista de la que este cronista va a hacer gala, lógicamente debe atribuirse al autor, que es el que le insufla vida, pero parece que aquí, Jesús Cañadas le cede el testigo y todo el protagonismo a ese narrador externo que no va a escatimar a la hora de hacer descripciones.
Las descripciones son uno de los muchos recursos que este autor va a utilizar de forma correcta.
Son el elemento que nos transporta a determinados escenarios o ambientes, el modo de proporcionarnos un sinfín de pistas, a simple vista imperceptibles, pero que no dejan de estar ahí, aportando datos a cada uno de nuestros sentidos, en resumen... el recurso sensorial.

¿Pero de qué están compuestas las descripciones?
Principalmente de palabras bien ordenadas... y esas palabras que aquí como he dicho son fruto de un estilo envidiable y elegidas a la perfección, son las responsables de hacer que las frases suenen bien, que sean armónicas, algo que se conoce por el nombre de Eufonía y que el autor maneja con acierto.

Jesús Cañadas también se va a permitir la licencia de incluir un sinfín de expresiones gaditanas, localismos, que si bien muchos son fácilmente reconocibles por el contexto en que se incluyen, otros en cambio, nos harán recurrir al glosario de términos que se adjunta en la novela.
De esta forma la riqueza lingüística que vamos a encontrar,  no solo contribuye a la hora de avivar el argumento, sino que también va a ser la encargada de crear el ambiente idóneo.

Otro detalle que a mí personalmente me ha fascinado, y que debía incluir sí o sí en este apartado, es el despliegue de figuras retóricas, un recurso siempre a mano de los escritores y que no siempre emplean, no sé por qué.
En esta obra Jesús Cañadas las utiliza para enriquecer el texto. y realmente hace que brille, haciendo uso de: el símil, la metáfora o la personificación, entre otras...
Como podéis ver, todos los elementos de los que os he hablado hasta el momento, crean una bonita sinfonía de sensaciones ante la que hay que quitarse el sombrero.

El murmullo del mar llegó hasta ella como una nana. Se acercó al ventanal. El mar bailaba en la playa de la Caleta, frente al Hospicio. Bailaba y bailaba y pronunciaba su nombre. La luna era como gajo colgado de un cielo a reventar de estrellas. Parecía un párpado a punto de abrirse.
Julieta se preguntó, soñadora, de qué color sería el ojo tras de ese párpado, si la vería a ella cuando estuviera abierto del todo”.

Respecto a la estructura sobre la que se construye esta historia, los capítulos... resultan bastante breves, y aunque el ritmo de la narración no es vertiginoso, sí logra adoptar una cadencia agradable que nos invita a leer al tiempo que nos introduce, casi sin darnos cuenta, en una trama armada al detalle.

He descubierto en Jesús Cañadas a un autor con una imaginación argumental sobresaliente, pero sobre todo a un escritor muy versátil, capaz de adaptar la narración según van surgiendo las situaciones de su imaginación.
Al comienzo de la lectura, su fuerza y sensibilidad descriptiva me recordaban a alguno de los grandes autores españoles que nos trajeron de vuelta el realismo, concretamente a la prosa de Miguel Delibes en su novela El camino; a simple vista puede parecer una exageración, pero Sebastián, el protagonista de esta historia de la que hoy os hablo, al igual que lo hizo Daniel en la mítica obra de Delibes, nos contarán lo que vieron, como lo vieron o creyeron verlo.
Sebastián va a retratarnos la vida, tal y como él la vivió, dejándonos en ocasiones un regusto amargo.
Ambas novelas tienen en común y como tema principal, la muerte, el amor y la amistad.

¿Pero que ocurre tras superar los primeros capítulos? Pues que la novela da un giro radical, y ese comienzo tan realista, cargado de descripciones costumbristas, pivota dejándonos con la boca abierta, literalmente.
La narración va a cambiar ante nuestros ojos, convirtiéndose en una novela de aventuras que, poco a poco, ira tomando tintes fantásticos e incluso de horror gótico, sin olvidar pasar aunque de puntillas por el Steampunk, un subgénero de la ciencia ficción, ambientado en la época victoriana y donde la tecnología a vapor cobra vital importancia.
Todos esos géneros, mencionados hasta el momento, coquetearán a lo largo del relato, dando lugar a una historia muy, pero que muy interesante.


lunes, 24 de diciembre de 2018

Drácula. El origen J.D. Barker y Dacre Stoker

Sinopsis:

Bram Stoker es un niño enfermizo que apenas sale de su casa.
Una noche, la fiebre que le asalta casi a diario lo lleva a las puertas de la muerte. Su niñera, Ellen Crone, echa a todo el mundo de la habitación del pequeño y lo salva por medios que nadie conoce. Tras este episodio Bram se recupera, y crece su fascinación por Ellen. Él y su hermana Matilda descubren cosas muy extrañas de la niñera y antes de que puedan hablar con ella, ésta desaparece de sus vidas… Obsesionado con ella, quince años más tarde los hermanos vuelven a reunirse para encontrarla y sus caminos se cruzan con el del Conde Drácula...
Inspirada por notas y textos escritos por el propio Stoker, la precuela de Drácula revela no sólo el origen de Drácula y el de Bram Stoker, sino la historia de la enigmática mujer que les conecta.

Opinión:

Debo deciros que desde el mismo instante en que tuve conocimiento de la publicación de esta obra, supe que este libro sería uno de los imprescindibles en mi estantería, y que ocuparía un lugar preferente situado junto a su hermano mayor, Drácula.
Pero hubo más detalles que actuaron como acicate; uno fue la curiosidad, saber que su argumento se construía sobre notas y textos inéditos de Bram Stoker, y el otro, en lo personal, la atracción que siento sobre las historias tejidas alrededor de esas criaturas, los vampiros, que se pasean arrogantes ante la muerte, desafiando al paso del tiempo, pero que en cambio aparecen cargados de nostalgia.

Drácula, la obra original escrita en 1897, ha sido siempre para mí una historia a la que volver cuando me llegaba la desidia lectora.
Una novela con la que siempre he disfrutado, porque cada vez que la releo encuentro en ella nuevos detalles, matices que la primera vez no supe ver o que no aparecían en las distintas ediciones leídas, y es que parece que este clásico atemporal muta ligeramente ante mis ojos, ofreciéndome cada vez una lectura diferente.
Me enfrentaba por lo tanto a este libro con uno de los grandes miedos de los lectores, el que supone leer la precuela de un clásico que considero de obligada lectura.
Sentía emoción y algo de reticencia a partes iguales por saber si habrían conseguido darle ese toque especial, esa pátina decimonónica, inconfundible, con la que cuentan las obras de hace más de un siglo, y debo deciros que tras el primer capítulo esas sensaciones, algo incómodas, desaparecieron por completo, dando paso a una de las mejores novelas de terror del género vampírico que he leído.

El tandem de J. D. Baker y Dacre Stoker, ha conseguido una historia a la altura de su predecesora, más dinámica, e incluso me arriesgo a decir que con un terror mucho más logrado, más hostil, que consigue ponernos la piel de gallina.
Este dúo de constructores del horror, consiguen una historia coherente, magníficamente enlazada con la que ya conocemos, y donde se explican y rellenan algunos vacíos que podíamos tener de la obra original.
La lograda ambientación, la técnica narrativa que imita a la de Stoker y el manejo que hacen los autores del suspense y del terror, consiguen el resultado deseado, revivir el mito haciendo que Drácula parezca ahora más vivo que nunca.

Pero hablemos de esa perfecta ambientación.
Entre 1845 y 1849, Europa sufrió una gran plaga que arrasó los cultivos de patata.
En Irlanda, escenario de esta novela, las consecuencias fueron mayores, más devastadoras aun que en el continente; allí más de un tercio de la población dependía de su cultivo y eso obligó a más de un millón de personas a huir de las zonas rurales a las ciudades en busca de sustento, y otro millón murieron a causa de la hambruna.
En ese periodo, justo en 1847, nace el creador de Drácula y protagonista de esta precuela, cuya familia a pesar de ser acomodada también sufrirá los estragos de la famosa hambruna irlandesa.
El marco narrativo es ese, y lógicamente lo encontramos al principio de la novela cumpliendo, en este caso, con una función múltiple.
Sirve para presentarnos a los personajes que protagonizarán la historia, al tiempo que va plantando la semilla argumental de la que se convertiría en una de las obras más representativas del género gótico. No podemos olvidar volver a mencionar que es utilizada para lograr ese ambiente perfecto que ayudará a que los lectores nos mimeticemos con el entorno, entendiendo los difíciles momentos que vivía la sociedad, y  ante los cuales los personajes no pueden permanecer ajenos. 

Vamos a encontrarnos en esta obra con elementos propios del Romanticismo y del Gótico, dos géneros que están directamente vinculados porque no solo comparten características, sino que se alimentan de la misma raíz, huir del uso de la razón, dejando espacio al misterio y a la superstición,  elementos que ya vimos reflejados en la obra de Drácula.
También volveremos a tener muy presente el concepto de la naturaleza y la muerte, tal y como lo entendían los autores románticos, con ese toque de dulzura almibarada que se debate entre la pasión, el desamor, lo exótico y por último, la tragedia. Esto nos llevará de la mano a recrear algunos ambientes y escenarios como los páramos y los bosques cerrados; los castillos, abadías en ruinas y cementerios; la noche, momento en que transcurre la gran parte del argumento y donde acontecen siempre los sucesos más extraños.
Pero también vamos a encontrar otros elementos que recordaremos del Drácula original, y que consiguen impregnar de esa esencia victoriana tan especial a esta nueva historia, el género epistolar.
Vamos a ver fragmentos de diarios, de cuadernos de notas, cartas y artículos periodísticos.

Y bueno, os he hablado de género, características en común con Drácula, del marco narrativo, sin citar nada del argumento o de los personajes, y creo que ya ha llegado el momento de hablar sobre ellos, aunque sea ligeramente.

El protagonista va a ser Bram Stoker, eso ya lo sabéis, pero lo que desconocéis, es que ese personaje va a servir de instrumento para que de él surjan dos tramas argumentales que se irán alternando.
Tenemos una en pasado, que nos acercará a la infancia del escritor y a los hechos que darán origen al mito de Drácula; y otra linea argumental que nos llevará hacia adelante, cuando Stoker cuenta con 21 años, y será donde ocurra el desenlace de la novela.
El resto de personajes son secundarios, aunque hay que decir que algunos de ellos brillan con luz propia, como Matilda o Ellen Crone. Personajes que consiguen hipnotizarnos, desde luego quién dijo que un secundario era un personaje menor, viendo a estos dos, se demuestra que incurría en un gran error.
Y de esta forma, casi que voy a terminar, porque no quiero destripar nada importante, tan solo os intentaré enganchar citando algún detalle del primer capítulo.
Desde la primera escena, este libro va a conseguir robarnos literalmente el aliento. Vamos a conocer a Bram Stoker en un momento muy delicado. Se encuentra solo en una habitación, luchando contra lo que se esconde al otro lado de una puerta, y esa narración tan intensa nos impide saber si intenta evitar que algo entre o algo salga.

Os advierto que es una lectura absorbente, que nos hará preguntarnos, dónde empieza la ficción y dónde la realidad, pero sobre todo es una historia que consigue encogernos.
Los lectores terminamos mirando por encima del hombro mientras leemos, porque algunas de sus escenas contienen condensadas, grandes dosis de tensión, y el lector no puede evitar sentir un escalofrío que le recorre la espalda frente a los hechos que se narran y a la forma de hacerlo.
Tenéis el entretenimiento asegurado.
Yo como recomendación, aconsejo empezar por el final, por las notas de los autores, porque os aseguro que no tienen desperdicio.


martes, 23 de octubre de 2018

El fantasma de la Ópera de Gastón Leroux

Sinopsis:

La Ópera de París se convierte en teatro de horrores en la más célebre obra del periodista y escritor de novelas detectivescas Gaston Leroux. En un ambiente de novela gótica, su escenario esconde tras sus tramoyas la morada del Fantasma: pasadizos secretos que serpentean alrededor de un lago subterráneo.
Esta fascinante historia recrea el mito de la Bella y la Bestia: una joven y delicada artista es el objeto de amor un tenebroso ser que oculta su identidad tras una máscara. Para conseguir a su amada Christine, una bailarina convertida en diva, este ser atormentado por su deformidad y fealdad revive su pasado de inventor de trampas y mazmorras.
Publicada por primera vez por entregas en 1909, El fantasma de la Ópera es uno de los argumentos preferidos del teatro y el cine por el misterio de la trama, la progresión del horror, el extremado y melodramático amor del protagonista y las imaginativas posibilidades del espacio creado por Leroux. Su fama se revalida en el éxito mundial del musical de Andrew Lloyd Weber que sigue en las tablas desde 1986.

Opinión:

Hoy voy a hablaros de todo un clásico de la literatura, una historia de sobra conocida por todos.

El fantasma de la Ópera es una novela gótica que apareció publicada por capítulos en el periódico "Le Gaulois" desde septiembre de 1909 hasta enero de 1910.
Le Gaulois, que posteriormente sería absorbido por "Le Figaro", tenía una edición dominical que contó con grandes plumas de la época, como Émile Zola y Guy de Maupassant.
La obra está inspirada en hechos reales y se mueve a caballo entre el drama, la tragedia, la novela romántica, el misterio y el terror, aunque este último aparezca de forma muy sutil.
Pero lo que ha ocurrido con esta novela es algo curioso...
Ha ido adquiriendo renombre con el paso del tiempo, pero de forma indirecta, ya que ni es uno de los clásicos de la literatura francesa más leído, ni tampoco el más elegido para hacerlo dentro del género de clásicos de terror gótico.
Esa fama le ha llegado por otro lado, debido a que ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones y a que su representación musical llenó durante tres décadas los teatros de Londres y de Nueva York.
Ya os he mencionado que El fantasma de la Ópera no es las novelas góticas más conocidas o más demandadas.
Drácula de Bram Stoker o Frankenstein de Mary Shelley, ocupan los primeros puestos en popularidad mientras que esta, que no es de calidad inferior, ha pasado a convertirse en uno de las grandes olvidados del género.
Estas tres historias comparten varios elementos en común: un protagonista que da título a la obra; la criatura de aspecto repulsivo, de gran crueldad y pasado misterioso que demuestra su escasa humanidad, pero que en cambio en otros momentos logra conmover a los lectores por el drama que arrastra.
Todos ellos son personajes cargados de matices, con un odio acérrimo hacia la sociedad o hacia la humanidad que reniega de ellos y les da la espalda, son seres atormentados, pero fascinantes, que huyen de la soledad y solo buscan el amor.
Pero sus historias también comparten otro detalle, su final.
Los lectores mantenemos la esperanza de que ese fin inevitable no llegue, esa monstruosidad que vemos en ellos nos hace sentirnos culpables, ya que no son más que el fruto de una sociedad corrupta que los crea y los condena desde el comienzo. Por lo tanto vemos en todas ellas, una clásica crítica social y moral.

Otros de los temas que aparecerán de forma recurrente y que se asocian con frecuencia a la literatura romántica, donde se incluye el género gótico, serán: el amor, la pasión, las emociones desbocadas, el odio y los celos, sin dejar de lado a la dama en peligro, los paisajes sombríos y la climatología que parecen afectar a la atmósfera emocional de los personajes, con ese estado de ánimo abatido que portan todos.

Y ahora permitidme que os hable del escenario sobre el que nos moveremos.
La Ópera de París, también conocida como Ópera Garnier o Palacio Garnier por su constructor, va a ser casi exclusivamente el escenario por el que nos vamos a mover; uno de los edificios más emblemáticos del s. XIX, que resalta por su construcción ecléctica, donde se mezclan elementos de diferentes estilos y épocas, pero sobre todo que parece estar recubierto de un halo misterioso, no es de extrañar que Leroux lo eligiese para desarrollar su obra más famosa, ya que desprende elegancia al tiempo que misterio.
Otro de los escenarios que visitaremos será su lago subterráneo. Este lago no es fruto de la imaginación del escritor, es un lago artificial creado bajo el magnífico edificio, el estanque subterráneo es hoy en día usado como depósito.

Detalles que me han gustado...


TÉCNICA
Esta historia comienza de forma sencilla, y según va avanzando se va volviendo más compleja a la vez que intensifica la trama.
Reconozco que en un principio me costó un poquito meterme en su lectura, por la cantidad de notas al pie que contenía mi edición, todas relativas al mundo de la ópera. Pero incluso así, hay que reconocer que es una historia brillante, donde su autor no solo da rienda suelta a su imaginación, sino que también emplea una técnica que mucho tiene que ver con el S. XIX donde está ambientada.

Uno de los narradores que vamos a encontrar es el típico de las obras de ese periodo, pero con un ligero matiz.
Lo que nos va a ofrecer es una especie de crónica periodista o de investigación, sobre los sucesos que ocurrieron en la Ópera de París, pero interrumpiéndola de forma constante, dirigiéndose a los lectores, decidiendo que datos aportar y en que momento hacerlo, algo que por otra parte era típico de la época.
Nos va a explicar lo que ocurre, pero aunque intente mostrar objetividad en su relato no puede evitar intervenir, puntualizando algunos detalles, lo que nos lleva a una narración que no es neutral por mucho que lo intente, empleando sus páginas para verter su crítica de la sociedad.

El otro tipo de narrador que encontraremos es uno en primera persona, un testigo que nos transmite la historia, irá incorporando a su relato fragmentos de cartas, diarios o declaraciones del resto de personajes que encontremos.
Con la incorporación de estos nuevos narradores puntuales, lo que va a hacer Leroux es variar la estructura, y nos vamos a encontrar con varias historias dentro de la trama general.
Cada personaje irá añadiendo detalles, dando forma y complementando el argumento, no solo aportarán datos sobre ellos, sino también sobre los acontecimientos que suceden o han sucedido a lo largo del tiempo alrededor del fantasma y de ese gran escenario por el que deambula con sigilo.

Y ahora que he citado de forma indirecta a los personajes, me obliga a hablar de ellos, peo voy a hacerlo sin profundizar en ninguno.
El motivo es que, aunque hay grandes personajes en este libro, todas sus historias nos llegan de forma indirecta, no llegan a brillar y es debido fundamentalmente a dos motivos.
Esa forma de narrar de Gastón Leroux, con esa investigación periodística, parece que los convierte incluido Erik, el fantasma, en secundarios. Los relega a un segundo término y parecen ambientales bajo la pluma de ese periodista, quizás alter ego de Leroux.
El otro detalle es el edificio majestuoso por el que transcurre el argumento; la Ópera actúa como protagonista y testigo silencioso, parece que quedan atrapados en la historia y en el interior de ese escenario que les eclipsa.

MÁS SIMILITUDES y GUIÑOS
Cualquiera que haya leído la obra o visto cualquiera de sus representaciones en teatro, musicales o bien versiones cinematográficas, no le costará reconocer en el argumento de esta historia, además de los ya citados en el primer apartado, elementos que nos recuerdan a otras obras, por ejemplo a un cuento tradicional francés, el de La bella y la bestia.
Ese cuento francés, del que también existen muchas variantes, cuenta con detalles que vamos a ver también aquí: el valor de las promesas; un personaje femenino que debe volver al lugar que supone su cautiverio, junto a un personaje de horrible aspecto para cumplir la promesa hecha.

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Otra de las obras que encontraremos, esta vez citada claramente, u homenajeada, es "La máscara de la muerte roja", obra de Poe, ya que será el disfraz que adopte el fantasma en el baile de la ópera.

CURIOSIDADES
Existen al menos doce versiones cinematográficas sobre esta obra, y la realizada en 1925 está considerada como una joya del cine mudo, entre otros motivos porque debió resultar excesivamente complicado recrear esta historia sin voz, ya que se construye con grandes dosis musicales . La genialidad la consiguió su actor principal, Lon Chaney que consiguió una actuación terrorífica y soberbia.



martes, 28 de agosto de 2018

El vampiro de John William Polidori

Sinopsis:

El vampiro es el relato fundacional del género del «vampiro romántico».
El relato trata de exponer la fuerza del mito que hace que la gente común no crea en los vampiros, de ahí que el protagonista, Lord Ruthven, se aproveche de esta situación para cometer sus actos sanguinarios. Otra de las armas de Ruthven es su gran capacidad de seducción y su efectividad como lo que es, un vampiro, que destaca en el cruel final de este relato con el que Polidori transformó el personaje de vampiro del folclore en una personalidad aristocrática, causando gran impacto en la sociedad de la época.
 El vampiro influyó mucho en la literatura posterior como en Carmilla (1872) de Sheridan Le Fanu; Berenice de Edgar Allan Poe, al igual que influyó en Gogol o Tolstoi (La Familia de Vourdalak) y sobre todo en Drácula de Bram Stoker. Además también influyó en el cine en la mayoría de las películas de vampiros, en las que el protagonista suele ser un personaje aristocrático, seductor, con grandes posesiones y con poderes sobrenaturales, al igual que el vampiro de Polidori.

Opinión:

El año sin verano.
Este relato de apenas cien páginas, fue escrito por John William Polidori en el verano de 1816, entre las noches del 16 al 19 de junio, aunque  no sería publicado hasta abril del 1819.
En ese verano, que sería denominado posteriormente como "El año sin verano", debido a las grandes anomalías climáticas que provocaron una bajada en la temperatura a nivel mundial, se reunieron en Ginebra varios personajes cuyas obras terminarían marcando el futuro de la literatura.
Ya os he hablado alguna vez de esa historia, pero hagamos memoria...

Para sobrellevar el mal tiempo, el malestar y las tensiones del encierro, Lord Byron, Percy Bysshe Shelly, Mary Shelly y su hermana Claire, y John William Polidori, se reúnen cada noche alrededor de la chimenea y leen historias de fantasmas. Una de esas noches de reclusión obligada, tienen una extraordinaria idea.
Cada uno de ellos debe crear un relato terrorífico para amenizar esas noches que les quedan en Villa Diodati... Los únicos en finalizar con éxito ese curioso desafío literario, serán Mary Shelley, que imaginó el que posteriormente se convertiría en un personaje inmortal, Frankenstein; y Polidori, que creó el relato "El Vampiro" del que hoy os voy a hablar...

"El Vampiro" 
Esta breve historia a pesar de que para muchos es desconocida, es de gran importancia para la literatura, ya que influenció a muchas de las obras sobre vampiros que surgieron después, como Berenice de Edgar Allan Poe (1835), Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu (1871) o Drácula de Bram Stoker (1897).

Lo cierto, es que cuando leemos este pequeño relato, no encontramos muchas similitudes con las obras de vampiros anteriormente citadas, pero sí vemos que el personaje central sobre el cual gira la narración, Lord Ruthven, es la semilla del personaje que después daría lugar a Carmilla o Drácula.
Polidori imaginó a un ser seductor, con poderes sobrenaturales y de origen aristocrático; alguien rodeado de misterio, pero que no logra infundir miedo al lector.
El terror no aparece a lo largo del relato, tampoco los sucesos llegan a incomodarnos en ningún momento, y eso es algo que creo que falla en la narración junto con la ausencia de sorpresas, algo que no se le puede atribuir a su brevedad, porque Carmilla tiene treinta páginas menos y consigue crearnos desasosiego en muchas de sus escenas.

Creo que el fallo reside, en que Polidori intenta abarcar mucho durante esas escasas cien páginas; mantiene un ritmo demasiado acelerado, hablando de viajes, de lugares, de personas y da demasiadas vueltas alrededor de Lord Ruthven, lo mantiene en un segundo plano, sin llegar a acercarse a él.
No profundiza en el personaje, ni siquiera da pistas para que entendamos de donde procede su malvado y extraño comportamiento.
Crea a un personaje que quizás intentaba que pareciese frío, pero solo consigue hacerlo vacío, parece una cáscara que solo genera incógnitas.
Sobre el resto de personajes, incluido el protagonista, Aubrey, sucede igual, resultan superficiales.
El otro fallo es la ambientación, nos perdemos los detalles que podían resultar interesantes, por esa redacción que hace tan superficial.
Lo mejor sin duda de esta historia, ya que de momento solo he mencionado cosas negativas, es la prosa empleada. La cuidada selección de palabras que hace al relatar.

Pese a todo lo dicho, aunque es una novelita corta que no me ha llegado a convencer, sí voy a recomendarla, creo que es interesante conocer una de las historias originales que dieron lugar al mito vampírico, y digo una de ellas, porque esta tampoco es una obra de argumento original, antes de éste relato ya existían obras que mencionaban a esos seres, surgidos del folclore popular, como Lenore, poema escrito en 1773 por Gottfried August Bürger.

Para terminar otra curiosidad...
La obra de Polidori tiene bastante en común con la novela de Mary Shelley, no en el argumento, sino en que ambas fueron en un principio, atribuidas a otro escritor.
Frankenstein apareció publicado con el apellido Shelley, y directamente la crítica pensó que había surgido de la pluma del por entonces amante de Mary, el poeta Percy Bysshe Shelley. Una obra tan compleja y sobresaliente, no podía haber sido escrita por una mujer...
A Polidori le pasó algo parecido, creó una historia cuyo personaje compartía nombre con el protagonista de la obra Glenarvon, escrita por Lady Caroline Lamb. Ese nombre era Lord Ruthven... y Lady Caroline describía en él, a un personaje libertino, una descripción poco halagadora de el que había sido su amante, Lord Byron.
Polidori, al crear su personaje del Lord, piensa en esa descripción que hace Lady Caroline y decide reflejar en su personaje también la admiración y odio que siente por Byron. Al final cuando llega el momento de la publicación en el The New Monthly Magazine, lo hacen diciendo que es una historia de Lord Byron...


martes, 14 de agosto de 2018

El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde

Sinopsis:

Basil Hallward había terminado el retrato. El joven Dorian, al verlo, no pudo más que desear, desde su frívola inocencia, que fuera su imagen la que envejeciera y se corrompiera con el paso de los años mientras él permanecía intacto. Y así fue: a partir de entonces, Dorian Gray conservó no solo la lozanía y la hermosura propias de la juventud, sino el aspecto puro de los inocentes. Pero ¿a qué precio? El retrato de Dorian Gray es un logro insoslayable de la literatura universal, vertido aquí magníficamente por el escritor y traductor Alejandro Palomas. Asimismo, el presente volumen adiciona un espléndido estudio introductorio, firmado por el reputado investigador y autor Robert Mighall.

Opinión:

Hoy vuelvo a hablaros de un gran clásico, un libro que llama la atención por varios motivos.
𝟏. Es la única novela de Oscar Wilde, ya que este autor se centró principalmente en escribir obras de teatro, algunos cuentos y ensayos.
𝟐. Comparte con otra obra suya, esta vez con el relato breve de "El crimen de Lord Arthur Saville", una crítica hacia la clase social aristocrática.
𝟑. Algo que sí vamos a apreciar a simple vista, y que contrasta con las novelas de la época, que mayoritariamente eran de gran tamaño.
Esta novela, en mi edición de bolsillo de Penguin Clásicos, tiene tan solo 319 páginas, de las cuales hay que quitar las correspondientes a la introducción, cronología y apéndice final.
El resultado es una novela bastante breve que va a sobresalir una vez abierta, por la cantidad de temas que en ella se tratan, y al mismo tiempo, por la historia que arrastra.
𝟒. Por último y como detalle curioso, nos encontramos con una historia de difícil catalogación.
Esta historia escrita en 1890, hay quienes la clasifican como novela filosófica, dentro de la rama del Decadentismo, ya que arremete contra la moral y las costumbres burguesas, al tiempo que  muestra una forma de vida hedonista, volcada en el placer y en excesos de distinta índole: en la vestimenta, en la adquisición de objetos, en el uso de drogas y alcohol; en la falta de fe religiosa; en la constante melancolía y sentimiento de pesadumbre, o de aburrimiento de los personajes o énnui, como ellos lo denominan.
Pero no os asustéis, porque la gran mayoría de los lectores, que no tenemos la necesidad de ser tan precisos, catalogamos esta novela dentro de un género más corriente, más de andar por casa, y con unos elementos fáciles de identificar... los propios del género gótico.

  • De esa forma vamos a encontrarnos con una buena tanda de protagonistas, siempre atractivos e inteligentes, y dominados por fuertes pasiones.
  • También tendremos el noble malvado, encarnado por Lord Henry Wotton, y la bellísima e inocente doncella, Sibyl.
  • Por supuesto, el elemento fantástico o sobrenatural no puede faltar, y nos llega de manos de ese retrato pintado por Basil, que irá mostrándonos la corrupción del alma de Dorian.
  • Y como el género gótico también tiene características que se asocian directamente con el Romanticismo, también vamos a encontrarnos con amores enfermizos, con soledad, melancolía, la muerte y por supuesto el suicidio, uno de los grandes ideales del romanticismo, única forma de obtener la felicidad eterna.

Con todos estos detalles y haciendo uso de una afilada prosa e ingenio, Oscar Wilde nos va a ofrecercun retrato minucioso de la clase elitista inglesa.
Critica a esa sociedad cargada de cinismo en la que le ha tocado vivir, al tiempo que refleja en el texto otros temas, como el riesgo de un exceso de vanidad, de las obsesiones, así como la dependencia y dar mayor valor del que tiene, a la belleza y juventud.
Todo ese compendio conseguirá que el protagonista de esta narración, Dorian Gray, se sumerja en un mundo de decadencia, para el cual no hay salida.

Pero hablemos un poco más de este autor...

No existen libros morales ni inmorales, sino solo libros bien o mal escritos” 
Oscar Wilde

Oscar Wilde fue aclamado a lo largo de su carrera como el dramaturgo más exitoso, al tiempo que también lo tildaron de ser un delincuente social, cosa que lógicamente escandalizó a la rígida moralidad victoriana, que creyó ver precisamente en el protagonista de esta obra, Dorian Gray, un reflejo de la vida del autor.
Wilde fue tachado de ser un vividor con innumerables pasiones, todas al margen de la ley; lo que le llevó a ser juzgado en tres ocasiones por actos de grave indecencia. En dos de esos juicios, sorprendentemente, se presentó como prueba, una versión algo más explicita de esta obra de la que hoy os voy a hablar, 
Al final fue declarado culpable y condenado a trabajos forzados durante dos años. Terminó arruinado, alejado de su país, y menospreciado por la misma sociedad que lo había encumbrado.

Pero este autor, al margen de lo que la sociedad victoriana opinó sobre él, al margen de sus actos, fue un gran artista que disfrutó provocando a sus contemporáneos. Supongo que si hubiese vivido en otra época, o alejado de esa encorsetada sociedad inglesa, que adoptaba un papel extremadamente moralista; cargada a su vez de contradicciones, siempre esforzada en cultivar una fachada de dignidad y recato, sus actos no habrían sido juzgados ni en las cortes ni a pie de calle.
El gran problema de Wilde, es que sus actos se volvían públicos, mientras que precisamente esos que le juzgaban y criticaban, pecaban de lo mismo, pero en privado.
Yo comparo a Wilde con Hester Prim, la protagonista de la letra escarlata; ya que ambos fueron juzgados públicamente, por una sociedad falsa, intolerante y puritana; una sociedad de doble moral, que condenaba de indecente, siempre de cara a la galería, lo que luego muchos practicaban en la intimidad.
La diferencia entre Hester y Wilde, es que este último, no fue tan valiente ante la hipócrita sociedad que lo estigmatizaba, la misma que vemos reflejada en esta novela desde las primeras páginas, en el personaje de lord Henry Wotton.

El retrato de Dorian Gray.
Todos, más o menos, hemos oído hablar en alguna ocasión de "El retrato de Dorian Gray", y por lo tanto, conocemos a grandes rasgos el argumento de esta novela, que nos llegará de manos de un narrador omnisciente.

Dorian Gray es retratado por el pintor Basil Hallward, en la casa del artista. Allí, Dorian coincide con el aristócrata Henry Wotton, y desde las primeras lineas de esta obra, el joven sucumbe ante la gran elocuencia y fuerza expresiva que derrocha el noble.
Éste, inspirándose en la gran belleza y juventud de Dorian Gray, inicia un extraño panegírico, advirtiéndole de una espantosa realidad... su brevedad.

Wotton, lógicamente logrará impactarle con sus palabras, sabe que toda influencia es inmoral, y en cambio, no duda en ejercerla sobre el joven e influenciable Dorian. Le invita a disfrutar del día a día, rebasando los límites sin importar las consecuencias. Según las palabra del lord, el único modo de librarnos de la tentación es ceder a ella, el pecado es una especie de acto de purificación... y Gray lo toma al pie de la letra.
El joven al contemplar el lienzo, comprende que ese momento plasmado apenas unos instantes antes, ya es cosa del pasado.
La juventud que aparece en él, imperecedera, detenida en el tiempo, le demuestra segundo a segundo, que la vida corre en un paso constante para él.
Cada segundo, cada minuto que pasa, su belleza y juventud van quedando atrás. Llegado a ese punto y en un ataque de vanidad, soberbia, o ridícula envidia hacia el retrato, expresa el deseo absurdo de conservarse joven, de que su belleza perdure intacta.

¡Cuánto daría porque fuera al revés y fuera el cuadro el que envejeciera! Por eso... por eso... ¡lo daría todo! ¡Sí, no hay nada en el mundo que no estuviera dispuesto a dar! ¡Daría mi alma por ello!” 
Dorian Gray

Pero hay que tener cuidado con todo aquello que se desea, y más si es expresado en voz alta.
Su deseo se va a ver cumplido, y el lienzo, a partir de ese momento, contará el secreto de su vida; una vida cargada de pecados y pasiones desatadas, que irán destruyéndole día a día.
Y así... se sumerge en el oscuro abismo.


Las mujeres son un sexo meramente decorativo. Nunca tienen nada que decir, aunque bien es cierto que lo dicen deliciosamente” .
Lord Henry Wotton

Las mujeres tal y como nos indica el noble, en uno de sus arranques filosóficos, tienen escaso protagonismo en esta obra.
Cumplen con un papel ambiental, nada relevante para el desarrollo del argumento.
El único personaje femenino, capaz de salir brevemente de ese rincón al que se ven empujadas las mujeres, es Sibyl Vane, alguien vital para la trama, ya que será quien nos marque el principio del ocaso de Gray.

Los personajes masculinos, por el contrario, sobresalen por su gran complejidad.
Aparecen descritos minuciosamente, resaltando algunos detalles de su personalidad, así consigue que el lector termine adorando a unos, mientras que a otros los aborrece por el conjunto de defectos que poseen y que Wilde, nos muestra en grado superlativo, como es en el caso del personajes del que os voy a hablar a continuación.

La vida te lo reserva todo, Dorian. Con tu extraordinario atractivo, no hay nada que no puedas conseguir” .
Lord Henry Wotton

Lord Henry Wotton, cumple con un gran papel.
Oscar Wilde se explaya a la hora de hacer la crítica hacia esa clase alta, que no duda en denostar a todos aquellos a los que considera que no están a su altura, y la forma de hacerlo, será volcándose en retratar minuciosamente a este individuo.
Wilde crea un personaje mucho más completo y complejo que Dorian Gray.
Nos lo retrata como al Mefistófeles de Goethe, alguien capaz de influir en cuantos le rodean. Alrededor de cualquier gesto, bello o de bondad, el teje sus teorías venenosas, convirtiéndolo en un acto sucio o turbio.
Es un personaje tóxico y manipulador; parafraseando a Wilde, es un corrupto sin encanto que halla feos sentidos en las cosas hermosas. El será el responsable de empujar al protagonista, a disfrutar de la juventud empujándole a una vida en completa decadencia.

Dorian Gray, lógicamente es el protagonista, alrededor de el se construye la trama, y en esa comparativa con la obra de Goethe, encarnaría el papel del Doctor Fausto.
El comportamiento de Gray, influenciado negativamente por Wotton, da un giro radical, volviéndose corrupto e insensible y ejerciendo a su vez, una indefinible atracción sobre todos los que le rodean.
Todos aquellos que entran en contacto con el joven, salvo el Lord, son arrastrados a un negro abismo.

Por último voy a hablaros de otro personaje.
Basil Hallward, él será el encargado de intentar que el joven vuelva al buen camino. Es la cara amable de esta historia, y lamentablemente, aunque un personaje profundo y con principios, con escaso protagonismo.

Es justo decir, llegando al final, que frente a la soberbia prosa de Wilde, contrastan los altibajos en el ritmo narrativo, causados por la abundancia de pensamientos filosóficos con los que riega el argumento. Para mí, algunas páginas, tampoco son muchas, se me han hecho pesadas de digerir.
Otro detalle que hay que mencionar es en relación a la corrupción de Dorian. No se puede culpabilizar solo a Henry Wotton.
Es culpable de influenciarle negativamente, sí, pero Dorian también tiene parte de culpa. Su inseguridad y una personalidad poco desarrollada le hacen elegir mal y seguir las huellas de Wotton en vez de las de Basil, más sincero, coherente y honrado.
Dorian prefiere obsesionarse con un ideal de belleza y juventud que se aleja de la realidad.

Aún así, reitero. Es una gran obra...


martes, 10 de julio de 2018

Drácula de Bram Stoker

Sinopsis:

Mucho más que una novela gótica, Drácula es un ejercicio literario excepcional. 
 Jonathan Harker viaja a Transilvania para cerrar un negocio inmobiliario con un misterioso conde que acaba de comprar varias propiedades en Londres. Después de un viaje plagado de ominosas señales, Harker es recogido en el paso de Borgo por un siniestro carruaje que lo llevará, acunado por el canto de los lobos, a un castillo en ruinas. Tal es el inquietante principio de una novela magistral que alumbró uno de los mitos más populares y poderosos de todos los tiempos: Drácula.

La presente edición incluye una detallada cronología y el prefacio del reputado catedrático y crítico Christopher Frayling, donde se analiza la figura de Stoker y las circunstancias que propiciaron la creación de Drácula. Asimismo, la perspicaz introducción a cargo del especialista Maurice Hindle reflexiona sobre los aspectos más polémicos en torno al origen del prototipo vampírico.

«No había nadie por allí, excepto un hombre alto y flaco, de nariz ganchuda y barba en punta y entrecana. Tenía una mirada dura y fría y unos ojos de color rojo.»

Opinión:

Todos, o la gran mayoría, tenemos una idea general sobre la historia que se esconde tras Drácula; o bien porque hemos leído algunas de las ediciones de esta obra, o porque hemos visto alguna de sus adaptaciones cinematográficas.
Dicho esto, hay algo indispensable y a tener en cuenta si queremos leer este gran clásico de la literatura gótica, y es hacerlo a través de una buena edición que respete la obra original de Bram Stoker, ya que muchas de las versiones que circulan y que muchos tenemos en casa, son obras adaptadas a las versiones cinematográficas.

Aclarado este punto, debo continuar con lo verdaderamente interesante, y es que lo que muchos de nosotros desconocemos, son las historias o anécdotas que hay detrás de esta gran novela.
Debemos comenzar diciendo que la historia que imaginó Bram Stoker no es del todo original.
Stoker para su creación, se inspiró en otros relatos que hablaban sobre el mito del vampiro, como El Vampiro de William Polidori y Carmilla de Sheridan Le Fanu.

Otro detalle que creo interesante mencionar, es que el nombre del conde fue cambiado casi en el último momento.
Cuando Stoker iba a entregar el manuscrito a su editor, reparó en un libro de la biblioteca de Whitby, una obra que hablaba sobre las regiones de Valaquia y Moldavia.
En ese libro, Stoker encontrará la inspiración que le falta para concluir definitivamente su obra.
Entre las páginas de ese libro, nuestro autor repara en una nota donde mencionan a un tal Drácula, un personaje que luchó de forma incansable y atroz contra los turcos.
Ese principe heredó de su padre el diminutivo de Drácula, ya que éste fue admitido en la Orden del Dragón; Dracul en rumano significa dragón, aunque en la lengua de Valaquia, ha terminado tomando otra connotación y significa "demonio".
De esa forma tan casual, Stoker no solo encontró un nuevo y acertado nombre para su protagonista, que iba a llamarse Wampyr, sino que también dio con un nuevo título para esa obra, que inicialmente iba a titularse como "El no muerto".

Pues bien, llega el día de la publicación, el 26 de mayo de 1897.
Esa primera edición de tres mil ejemplares, iba encuadernada en tela amarilla y con el título en letras rojas. Cuatro años después llegaría la reedición abreviada para su venta en los quioscos.
Mientras que por un lado, la novela causó sensación entre el público, por el otro y como suele ocurrir en la mayoría de las novelas de este tipo y en esa época, la crítica fue tajante y no muy generosa.
Las novelas de género gótico parecían un acto de rebeldía, trataban de transgredir las normas establecidas en la novela; se enfrentaban a la razón, haciendo uso de lo irracional. Lo sobrenatural tomaba las riendas de esas historias, recurriendo a extraños y temibles seres, que causaban terror en los lectores.
Dicho esto, sobra decir, que algo en esta historia les hizo sentir incómodos a los críticos, y lo cierto es que hoy en día si miramos hacia atrás, hacia esa época victoriana, el argumento puede resultarnos transgresor.

Ahora que ya conocemos algunos detalles superficiales sobre esta obra, podemos centrarnos en ella.

¿Qué vamos a encontrarnos en esta gran novela?
Básicamente una lucha entre el bien y el mal, con ese instinto que surge en los personajes por proteger el destino de la humanidad.
Esos elementos son comunes en el género gótico, sin ir más lejos, son detalles que comparte con una novela escrita casi ochenta años antes, el Frankenstein de Mary Shelley.
Y otro detalle que también comparten y que creo que es importante recordar, es que Frankenstein Drácula, han conseguido superar en fama a sus autores...

Pero retomemos la novela y hablemos sobre los géneros que vamos a encontrar.
Ya os he hablado en otras ocasiones sobre el género epistolar, el más importante y uno de los más empleados en la literatura durante el s. XVIII-XIX.
En esas cartas, sus autores vertían sus sentimientos; suministraban datos de su personalidad, de su entorno; y ello llevaba a los lectores a conocer al autor de esas misivas en profundidad.
Las cartas empleaban un diálogo directo con el remitente, e implicaban gran parte de ellas, una respuesta; iniciando así una conversación encadenada entre emisor y receptor.
Otro género de uso frecuente en esa época es el que encontramos en los diarios, con unas características similares al género epistolar; la única diferencia es que esos diarios eran más profundos e íntimos, cargados con secretos y reflexiones, porque no estaban dirigidos a ningún lector, tan solo a que el autor reflejase sus pensamientos más íntimos.
Pues bien, esta novela se construye íntegramente sobre esos dos géneros literarios, incorporando a esas narraciones, pequeños fragmentos de periódicos, telegramas y lógicamente, las características propias de la novela de fantasía, o más bien de la gótica.

De esa forma, vamos a conocer la historia de Drácula de manos de los protagonistas, a través de los diarios que llevan, y también mediante la correspondencia que se inicia entre ellos

¿Cómo va a afectar esa variedad de géneros a nuestra lectura?
Pues agilizándola, la narración cobra un ritmo más dinámico.
Las cartas son más directas y detalladas, que cualquier otro tipo de relato, incluido el oral.
Se centran no solo en mostrarnos como son los personajes y en darles profundidad, sino que también aparecen completas descripciones de los escenarios, porque esos detalles son imprescindibles para crear la ambientación perfecta.


Buena parte de la novela se desarrolla en la localidad de Witby, en el condado de Yorkshire, al noroeste de Inglaterra, ese nombre ya os sonará porque ha salido mencionado anteriormente en esta reseña. 

Esa localidad es el lugar donde Stoker veraneaba, donde encontró los datos finales para dar forma a su obra, y por lo tanto, un escenario que conocía a la perfección.

De esa forma entraremos en contacto con las ruinas de la abadía de Santa María, situada frente a los acantilados; con el viejo cementerio entre cuyas tumbas deambula el conde; todos ellos, escenarios fantasmagóricos y que al tiempo aportan ese pequeño toque de romanticismo y dramatismo perfecto, para crear un ambiente que a los lectores nos costará olvidar.

Stoker a todos los personajes de esta novela les dota de igual protagonismo.
Cada uno de ellos será, lógicamente, el narrador de su diario y relatará los hechos en primera persona. El protagonismo por tanto, irá variando dependiendo de quien narra, saltando de uno a otro, siendo siempre Drácula el personaje omnipresente, ese hilo que se encarga de unir todas las piezas.

A pesar de ese protagonismo compartido, parece que al avanzar la lectura, hay alguien que intenta sobresalir por encima de los demás. Me estoy refiriendo a Mina.
Ese efecto que nos hace pensar que destaca sobre el resto del elenco protagonista, es solo una impresión efímera que nos transmite Stoker. Como autor, como padre creador, le confiere una libertad fugaz...
¿Y porqué digo esto? Pues simplemente, porque Drácula es el antagonista, y Stoker haciendo uso de ese machismo habitual de la época, no podía darle el protagonismo total a una fémina, ya que como él nos describe en más de una ocasión a través de las voces de sus personajes masculinos, las mujeres generalmente carecemos de talento... salvo excepciones como Mina, que en determinados momentos demuestra tener una inteligencia similar a la de los hombres... pero ¡ojo! no echéis las campanas al vuelo, porque dice similar, en ningún momento menciona que sea superior, eso era algo inconcebible para la época.

De esa forma descubrimos que el protagonista principal debe ser por obligación, Jonathan Harker,  el esposo de Mina, el que da comienzo a esta historia y el único que puede vencer a Drácula y salvar a la dulce y frágil, damisela en peligro...
Para que esto último pueda llevarse a cabo, Stoker crea un grupo de personajes muy bien logrado que acompañarán y servirán de apoyo a Jonathan y Mina, en esta apasionante aventura.
Van Helsing, alguien capaz de hacer frente hasta al mismísimo diablo; el inteligente doctor Seward; y los valerosos, Arthur Holmwood y Quincey Morris; todos ellos, sin excepción, admirables y capaces de enfrentarse con honor al peor de los males que acechan a la humanidad, Drácula.

Justicia poética en la literatura:
Para ir terminando os voy a hablar sobre esa técnica literaria, empleada por algunos autores para dar al final de sus obras el toque feliz, recompensando a los personajes buenos y castigando a los malos por su comportamiento.
Pues bien, eso es exactamente lo que hizo Stoker en su obra más famosa.
Ya he mencionado al comienzo, que el personaje central de esta novela, el conde Drácula, tiene su origen en la figura de Vlad Tepes (Vlad Draculea), y que fue apodado como "Tepes", "El empalador", ya que tenía la fea costumbre de ensartar en afilados mástiles a sus enemigos, cuando aún estaban vivos, y contemplarles pacientemente hasta que les llegaba la muerte.
Stoker, quizás y digo quizás porque son conjeturas mías, pensó en castigar las maldades de Drácula haciendo uso de la justicia poética, y qué mejor muerte para el antagonista de esta obra que morir con una versión suavizada, debido a la moralidad victoriana, de la que empleaba el personaje que le inspiró.
Si ya lo dice el refrán... ¡Quién a hierro mata a hierro muere!

Como veis, Drácula, es una novela muy completa; una historia cargada de mitos y folclore; un excelente viaje, por tierra y mar, que nos lleva desde los Cárpatos a Inglaterra y de ahí, otra vez de vuelta hasta Rumanía.
Una novela no solo muy recomendable, sino que, al menos yo, considero de lectura obligada, a pesar de que en su día la crítica la consideró como una obra menor...

Detrás de nosotros se destacaba contra el horizonte la silueta del castillo de Drácula. Nos hallábamos ya tan abajo de la colina donde se yergue, que parecía dominar los Cárpatos. 
Entonces lo contemplamos en toda su grandeza, encaramado a más de quinientos metros sobre una cumbre y separado de las montañas vecinas por un abismo. 
Aquel paraje poseía algo salvaje, enloquecedor. A lo lejos, oíamos los aullidos de los lobos. Todavía se hallaban a bastante distancia, pero sus gruñidos y sus aullidos, aunque amortiguados por la nieve que caía, nos llenaron de terror.