martes, 7 de abril de 2026

Con amor, mamá de Iliana Xander

Sinopsis:

Miles de admiradores, cámaras, sonrisas forzadas y ni una sola lágrima sincera. 
 Así es el funeral de mi madre, Elizabeth Casper, o A. Z. Ganven, como la conocen sus fans. Era la reina del thriller, y este es el espectáculo final de una vida que, como sus libros, parece llena de giros insospechados. 
Dicen que fue una caída, un golpe en la cabeza, un final rápido. Demasiado perfecto. 
Lo supe en cuanto llegó la primera carta el día del funeral. Sin remitente. Firmada «De tu fan número 1❤️». 
Dentro, unas páginas arrancadas de un diario y una pregunta que lo cambió todo: ¿Quieres saber un secreto? Con amor, mamá. 
Desde entonces, cada nueva carta revela una pieza más del entramado de mentiras y secretos familiares que mi madre dejó atrás. Y, si estoy en lo cierto, descubrir la verdad podría costarme la vida.

Opinión:

Con amor, mamá es una novela que últimamente está en boca de todos, principalmente por el interés que despierta el anonimato de su autora que escribe bajo seudónimo y que ha generado todo tipo de teorías sobre su identidad; también porque mires donde mires encuentras la portada y a infinidad de lectores hablando maravillas. 

Otro detalle es que se comenta que los editores de medio mundo han caído rendidos ante ella, pero ya sabéis lo que pienso sobre el modo de actuar del mundo editorial a la hora de vender... 
Como estaréis expectantes por conocer la opinión sobre este fenómeno editorial no me extiendo más y comienzo por contaros que es una historia cargada de curiosidades y también que sus páginas esconden tanto cosas buenas como malas.
 
La primera toma de contacto es con un prólogo de apenas una página en el que un personaje, desconocemos quién es, observa un periódico en el que se menciona la muerte de Elizabeth Casper, una autora de superventas. 
El final de esa pequeña intervención acaba con estas frases:

Se lo ha buscado ella solita.
Merecía morir.
Y ojalá hubiera sido antes.

Tras este inquietante comienzo nos metemos de lleno en la historia. 

La novela está estructurada en tres partes.

La primera sucede en la actualidad. 
Elizabeth Casper o A. Z. Ganven, como la conocen sus fans, acaba de fallecer y la trama nos situa en su funeral. Allí vamos a conocer a sus familiares más directos, entre ellos a su hija, Mackenzie, que va a convertirse en la gran protagonista.
El motor del argumento van a ser las cartas que se mencionan en la sinopsis y que va recibiendo Mackenzie, unas cartas que forman parte del diario de su madre.
Lo que sí querría resaltar es que esta sección finaliza con un giro de guion brutal o como suele denominarse en términos anglosajones, plot twist, de los que te dejan literalmente con la boca abierta. 
Las características principales del plot twist es que es un giro tan inesperado que los lectores no lo vemos venir; es impactante porque se revelan algunos detalles que cambiarán por completo la idea que nos habíamos ido formando y por último, es común encontrarlo al final de una sección, como en este caso.

La segunda parte nos va a hacer retroceder en el tiempo veintiún años. 
Es un racconto, es decir, un salto al pasado bastante extenso en el que se va a explicar de manera detallada algunos sucesos que darán sentido al presente de la protagonista.
Aquí la narración va a alternarse entre Ben y Tonya. Estos dos personajes ya se han dejado ver en la trama, pero aquí abandonan su papel incidental para convertirse en personajes emergentes cobrando una importancia inesperada.  

En la tercera retomamos el hilo conductor que dejamos suspendido al final de la primera parte.

Como podéis ver es un libro que se ajusta a la estructura clásica de introducción, nudo y desenlace y que incluye una novela dentro de otra, porque realmente las cartas, con su contenido, son precisamente los cimientos de la historia que tenemos entre manos e irán destapando poco a poco la verdad. 
Una historia que contiene dos moralejas, dependiendo del tipo de personaje que seas. A unos se le aplicará la sentencia de que el pasado, por mucho que lo esquives, termina encontrándote; mientras que para otros la conclusión lógica será que para entender el presente, hay que hurgar en el pasado.

Y ahora paso a describiros lo que no me ha gustado tanto, porque al menos, bajo mi parecer, no es el gran novelón que se está intentando vender.

Lo primero es la sensación que me ha dejado de estar ante una novela juvenil en lugar de ante el gran fenómeno mundial del thriller psicológico, intenso y cargado de suspense que anuncian.

Otro es el elenco de los personajes que pasa sin pena ni gloria por la historia. Da igual que seas personaje incidental, ambiental o protagonista. No son ellos los que te atrapan, sino la trama y ese plot twist brutal del que os he hablado más arriba.

Es cierto que el libro resulta interesante, pero para mí no ha sido una obsesión ni tampoco totalmente adictivo e imposible de soltar. 
Que la autora tiene talento, pues sí, pero creo que resulta algo exagerado definirlo como un talento narrativo fuera de serie.

Y ya para terminar, hay algo que me ha descolocado y que dudo que sea una errata reiterada, de mala corrección o de supervisión.
En varias ocasiones se emplea desverse. Yo no voy a catalogarlo de palabra ni de término, porque lo único que me parece es una enorme patada al diccionario. Lo que es preocupante es precisamente esa cursiva que me hace pensar que está hecho con algún propósito, lo que ocurre es que no encuentro la intención. 

Para que tengáis un ejemplo os pongo la frase:

Hay cosas que te dejan una impronta de por vida. Hay cosas que sencillamente no pueden desverse.

Y sí, estoy totalmente de acuerdo con esa frase. Hay cosas que no pueden borrarse de la memoria visual, como en este caso con el uso que se intenta dar a ese error grave que para mi gusto, rompe la experiencia de la lectura.
Y no, no me sirve el recurso de decir que es un vulgarismo, un giro lingüístico propio del habla descuidada de un personaje o de sus pensamientos, porque eso no encaja ni con el tono de la novela ni con el perfil del personaje en cuestión.

En resumidas cuentas...
La novela está bien. Cuenta con un buen argumento, una buena estructura que anima a leer, pero creo que, ese detallito final que he mencionado y que no sé ni cómo calificar, consigue distraer al lector y restar puntos. 
Es algo a lo que no encuentro sentido y disculpad la expresión, me parece una majadería, un desatino, un disparate e incluso una frivolidad.
Fijaros lo rico que es el castellano y la gran cantidad de sinónimos que pueden emplearse para decir algo sin necesidad de inventarse palabras.

lunes, 30 de marzo de 2026

Los niños de la casa del lago de Gregg Dunnett

Sinopsis:

«Recuerdo cuando era mayor, antes de morir». 

Mi hijo Jack de cinco años ha estado diciendo cosas increíbles. Al principio, pensamos que era solo su imaginación, pero luego comenzó a mencionar detalles sobre la casa del lago de nuestra familia, cosas que no podía saber. 
Habla de su «otra mamá» y describe el día que mi sobrino se ahogó en el lago. Como madre, estoy dividida. Una parte de mí quiere creer a Jack, pensar que de alguna manera Zack ha vuelto con nosotros, pero mi marido está convencido de que no puede ser verdad. 
 Pero un día, en una cena familiar en la casa...

Opinión:

Últimamente el thriller y el terror sobrenatural son los géneros con los que me encuentro más cómoda. Por ese motivo hoy os traigo Los niños de la casa del lago, una novela que me ha parecido que tiene un enfoque muy original y una trama muy intensa y cargada de sospechas.

Me animé a leer esta obra porque la vi recomendada en una reseña. En ella decían entre exclamaciones que nunca habían leído un libro de argumento similar. 
Ese no es mi caso, yo hace unos años leí de la misma temática El otro hijo de Sharon Guskin, aún así coincido con esa reseñista en las buenas impresiones. Creo que el argumento está muy bien ideado e hilvanado.

La novela sigue dos líneas argumentales. 
Con la primera que nos encontramos es con la que sucede en la actualidad, momento en que Kate, la protagonista, está haciendo una declaración ante la policía. Desde esa línea vamos a enlazar a la segunda que será la que tome mayor protagonismo y que va a recurrir a las retrospecciones para conocer los sucesos del pasado que la han llevado hasta allí. Estos recuerdos del pasado van a ir avanzando poco a poco, impulsados por el interrogatorio, hasta llegar al momento actual.

En esos recuerdos vamos a conocer a Jack, el hijo de Kate. 
Desde muy pequeño, Jack ha estado afirmando ser Zack, su primo fallecido, es decir, que se ha reencarnado, empezando a narrar con precisión sucesos que lógicamente debería desconocer y dejando caer que la muerte de Zack en la casa familiar del lago pudo no ser un accidente. 

Lo que más me ha sorprendido es la agilidad con la que se lee. Es cierto que parte de ese mérito se debe a que los capítulos son muy breves, pero también hay que alabar el buen hacer del autor, porque lo que realmente engancha al lector entre sus páginas es el argumento y el estilo narrativo que combina un enorme misterio y el suspense, en este caso relacionado con la reencarnación, y el ritmo argumental de un thriller policíaco.

Los puntos fuertes van a ser varios:
  • El primero y que sirve de gancho es el relato de Jack, donde la lógica se va a ver enfrentada a lo imposible.
  • El segundo es el conflicto que se genera en el matrimonio a cuenta de esos sucesos que narra el niño. Kate se debate entre creer que son fantasías infantiles o aceptar que lo que Jack está contando es cierto, llevándola  a enfrentarse al escepticismo absoluto y racional de su marido.
  • La cena familiar en la casa del lago que aparece citada en la reseña va a convertirse en el punto de no retorno en este libro. Una cena explosiva donde van a ponerse sobre la mesa todos los secretos familiares, marcando un antes y un después entre todos los asistentes. 
  • Por último y no por ello menos importante destaco el papelón de Kate. El autor ha creado un personaje muy complejo sobre el que recae todo el peso de la historia. Kate debe enfrentarse en solitario a varios dilemas entre los que se encuentran las historias increíbles que Jack relata, la relación con su marido y el miedo a la reacción del resto de la familia, entre los que se incluyen los padres de Zack.
Sobre el final elegido... 
Me vuelvo a enfrentar a un final ambigüo que empieza a convertirse en la tónica general de mis últimas lecturas. 
En este caso rompo una lanza en favor del autor ya que es totalmente comprensible que el desenlace quede abierto. Es un final introspectivo en el que debemos ser nosotros los que elijamos una opción según nuestras creencias o criterio. 
Gregg Dunnett nos plantea un gran debate en esta historia, sobre si fiarnos de los sentidos o de la razón.
Debo decir que entre las dos opciones que se ofrecen al final yo opto por quedarme con la más sencilla. 
Utilizo para ese razonamiento la premisa de eliminación lógica de Sherlock Holmes, no se si será la correcta, pero para mí es la que mejor cuadra. 
"Cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, por muy improbable que parezca, debe ser la verdad".
Os he dicho que la trama me ha parecido muy intensa pero el final lo definiría como algo soso, quizás porque me esperaba algo más impactante. Aun así mi valoración general es muy positiva.

sábado, 21 de marzo de 2026

El morador de Daria Pietrzak

Sinopsis:

Recorrer los senderos que conducen al pasado no siempre lleva a donde quisiéramos ir. 
Cuando Lis regresa a la granja familiar tras una prolongada ausencia para dar un último adiós a su abuela no estaba preparada para enfrentar el aterrador secreto que había permanecido encerrado entre sus cuatro paredes durante todos aquellos años. A medida que se sumerge entre los recuerdos de su infancia en busca de respuestas comienza a comprender que su vida, y la de su abuela antes que ella, ha estado marcada desde el principio por una sombra, una presencia constante, desconocida y perversa, surgida de la oscuridad de primitivas leyendas y mitos. Un ente que reclama su cuerpo y no la dejará marchar. Lis tendrá que resistir para no sucumbir ante el influjo de un ser que tratará de devorar su carne y poseer su mente, y luchar para conservar la cordura mientras se precipita de lleno en un mundo de dolor, perversión y rencor. Esto es una historia de brujas antiguas y nuevas, de maldiciones que viajan a través del tiempo, pasando de una generación a la siguiente como una cruel herencia, y de seres demoníacos, más ancianos que el mundo que habitan, que moran entre nosotros como un huésped indeseado, infectando nuestras almas y corrompiendo nuestras vidas.

Opinión:

Si hace unos días os hablaba de Las abandonadas, una novela de terror en toda regla que giraba alrededor del personaje de una bruja y del inseparable objeto maldito, ahora le ha tocado el turno a El morador; un libro en el que no podía faltar la maldición, las fuerzas ocultas y la casa encantada.

Personajes.

Lo primero que nos va a llamar la atención en esta obra es que solo cuenta con una protagonista, Lis, que regresa a la casa de sus abuelos para dar el último adiós a su abuela. 
El resto de personajes van a ser incidentales, apareciendo una o dos veces en el relato para contarnos el trozo de la historia en la que intervienen. 
De esta forma, Lis va a recurrir a sus recuerdos e incluso al diario de su abuela para ir introduciendo nuevos personajes, dando como resultado una historia contada a capas. 
Esos personajes incidentales nos mostrarán poco a poco el pasado, irán rellenando vacíos y creando un relato que irá aumentando progresivamente el ritmo narrativo y con ello la tensión, porque la atmósfera opresiva, eso que da el toque sobrenatural y que experimentarán los personajes en la casa o en su proximidad, es algo inexplicable para nuestra mente racional.

Por lo tanto lo que nos ofrece esta autora, Daria Pietrzak, es una narración no lineal sembrada de recuerdos del pasado, de pequeñas retrospecciones cada vez más perturbadoras, algo que cumple con la principal premisa del género de terror, la intención emocional que tiene como objetivo asustar e incomodarnos.

Pero...
Al comienzo de este apartado os he mencionado que solo habrá una protagonista, algo que no es del todo cierto. Si habéis estado atentos habréis visto que cito en varias ocasiones la casa...
Y es que esa granja que fue el hogar de sus abuelos va a convertirse en el elemento omnipresente en toda la narración, convirtiéndose en el escenario central y sin quererlo en protagonista, en el receptáculo de un ente diabólico que habita allí.

Atmósfera opresiva.

El morador es una novela de terror por lo que lógicamente va a tener muchas características fácilmente reconocibles de ese género, siendo las principales las que están relacionadas con la atmósfera amenazante. Una sensación incómoda y perturbadora que asalta a los personajes con solo acercarse a la casa.
La presencia sobrenatural y los cambios de temperatura con las frecuentes corrientes de aire gélido colaborarán con esa incomodidad y nos van a acompañar a lo largo de la lectura, mostrándonos la vulnerabilidad de los personajes atrapados en un entorno hostil.

Como veis me ha salido una reseña que no da muchos datos, alejándose bastante de lo que os tengo acostumbrados, pero tiene una sencilla explicación. Me he centrado solo en señalar lo más destacado, intentando no revelar demasiado, porque esta lectura debe ser una experiencia personal.

Y como toda novela tiene sus cosillas...

No puedo terminar esta reseña sin citar un par de cuestiones, por lo que debo hacer una puntualización. 
El argumento en general está muy bien llevado y cumple al cien por cien con la función de un libro de terror. En pocas palabras, me ha encantado, de lo contrario no os lo recomendaría, pero hay alguna cosilla que es justo mencionar y que hace que no le de la valoración más alta.

El arma de Chéjov que dispara sin balas...

Cuando digo que en la novela hay algo en concreto que es un arma de Chéjov que dispara sin balas me refiero a que hay un fragmento que es un esfuerzo que no da resultados. Que la autora ha trabajado mucho en algo que, por algún motivo, no ha generado un efecto real.

Pues bien, en un momento puntual se relata un chismorreo que tendrá como diana a tres jóvenes del pueblo. Debo decir que la historia es muy interesante, dejándote con la miel en los labios, pero al final terminas sin saber a cuento de qué viene. 
A mí toda esa historia me ha parecido un arma de Chéjov mal empleada, así que voy a profundizar en ese detalle.
Del arma de Chéjov ya os he hablado en numerosas ocasiones; es un principio narrativo que dice que todo elemento introducido en una historia debe ser necesario y relevante. 
No se puede introducir una pistola en la trama si luego no va a volver a aparecer y acabas matando al personaje de un sartenazo.
En este caso, ese chismorreo, bastante extenso y cargado de detalles, debería llevar a algo, de lo contrario se convierte en una maniobra de distracción o más bien en un simple relleno, lo que vulgarmente denominamos meter paja. 

Los finales.

En el Morador me he encontrado con otra novela en la que quedan algunos interrogantes abiertos. 
Debo aclarar que el desenlace está muy bien pensado, sembrando dudas y cumpliendo con una de las bases fundamentales de una obra de terror, que el horror perdure en tu mente hasta días después de cerrar el libro.
Pero ¿qué ocurre?, pues que me parece que quedan cabos sueltos que no tienen una explicación muy clara.

Sin poder evitarlo, eso de que queden flecos colgando de la historia principal sin resolver, me ha llevado a pensar en un tema bastante controvertido. La elección de los finales.
Ya sabéis como funciona la relación de ideas, un asunto te lleva a pensar en otro o como diría Confucio:

Leer sin meditar es una ocupación inútil.

Por lo tanto, voy a recurrir a mi sinceridad habitual y a dar el consabido tirón de orejas a autores y editoriales.
Yo soy de esas personas a las que les gusta terminar un libro y que casi todo quede bien atado. Sencillamente porque acabo la lectura y paso a otra. No me tomo tiempos muertos entre ellas intentado buscar posibles soluciones o interpretaciones a lo que acabo de leer. 

Creo que esa función, la de cerrar interrogantes buscando una explicación plausible para que la historia cuadre, no debe recaer en manos de los lectores, algo que últimamente se está convirtiendo en habitual en los thriller y novelas de terror. 
En el terror, el dejar el final abierto es algo entendible porque la incertidumbre genera miedo y nos va a perseguir durante un tiempo, que es lo que se busca, pero el dejar esos detalles secundarios sin explicar o finalizar del todo se está convirtiendo en un hábito que se contagia con demasiada facilidad a otros géneros.

Parece ser que nos hemos olvidado del planteamiento que organiza cualquier historia; del esqueleto que hace que el relato al terminar tenga sentido. No quiero recurrir al clásico de introducción, nudo y desenlace, porque no se trata de eso. Se trata de casar las piezas, no de dejar el puzzle con agujeros argumentales por los que podría entrar un camión.
¿Qué está pasando con los desenlaces, con ese punto en el que se resolvía el conflicto, para bien o para mal, y cerraba las tramas principales? ¿Nos estamos volviendo cómodos o es que hemos perdido la capacidad de sorprender? 



jueves, 12 de marzo de 2026

Las abandonadas de J. D. Barker

Sinopsis:

La primera novela de J. D. Barker, autor de El Cuarto Mono. Terror clásico e intriga con el estilo único del maestro americano del suspense. Cuando Thad McAlister, un joven y exitoso autor de bestsellers de terror, empieza a escribir su nueva novela, siente que las palabras fluyen sin esfuerzo. La historia, arraigada en los juicios de brujas de siglos pasados, parece avanzar sola y Thad llena una página tras otra de aterradores personajes, probablemente los más terroríficos que haya escrito jamás. Está exultante y convencido de que su nuevo libro es su gran obra maestra. Pero poco a poco también crece un miedo en su interior, pues siente que a su alrededor ocurre algo extraño. ¿Es realmente ficción todo lo que escribe? Lo que Thad todavía no sabe es que, involuntariamente, ha abierto una puerta al pasado que pronto pondrá en peligro su vida y la de su familia. Mientras tanto, en su casa, su mujer se pregunta en secreto si, quizá, ella es la culpable de todo lo que está ocurriendo por un oscuro trato que hizo mucho tiempo atrás.

Opinión:

Hoy os traigo hasta esta estantería virtual la ópera prima de J. D. Barker; un libro que fue publicado en 2014 pero que en español no llegó hasta 2025. 
Las abandonadas es una obra de ficción pero inspirada en los juicios por brujería de Salem y que incluye el nombre de algunos personajes reales. 
Salem, al igual que otros muchos pueblos, tiene su propia historia; una leyenda negra que ha ido pasando de boca en boca, generación tras generación, llegando a perder su verdadera identidad, pero alimentada por los detalles más siniestros que han sido los que la han mantenido con vida a lo largo de los años.
J. D. Barker rescata algunos de esos hechos y los traslada a una población ficticia, Shadow Cove, acompañándolos de una figura inherente a esos juicios, la bruja.

La bruja es un personaje que nos ha acompañado desde la antigüedad moldeado por el miedo, por la cultura popular e incluso por la misoginia, pero en este caso en concreto debemos centrarnos en lo que originó el mito. En el arquetipo con el que ha trabajado la literatura fantástica y/o de terror; rescatando los prejuicios de la época medieval y los símbolos icónicos que se asocian a esos temidos personajes, a esa mujer vieja y malvada que habita en lo más profundo del bosque, fiel servidora del diablo y que en sus ratos libres hace pactos con entidades oscuras.

Os cuento un poco de qué va...
Thad McAlister es un escritor de éxito del género de terror. Cuando empieza a escribir su nueva novela siente que las palabras fluyen como si estuviese relatando algo que ya está escrito. En el momento en que Thad tiene que ausentarse de su casa por trabajo, su familia empieza a experimentar sucesos extraños relacionados con los hechos que se narran en ese libro.

Las abandonadas tiene muchos elementos clásicos del género de terror...
  • Lo primero y que ya he mencionado es el concepto de la bruja y el trato que se firma para obtener algo.
  • La atmósfera opresiva.
  • Los sentidos entre los que destaco el tacto y el olfato y que adquieren un lugar destacado en esta lista por las descripciones que nos hacen llegar los personajes.
  • Las inclemencias del tiempo que marcan la narración de principio a fin.
  • Los sueños o más bien el paso del sueño a la vigilia que es cuando nos volvemos más vulnerables, cuando la frontera entre realidad y sueño se difuminan generando confusión y miedo, momento en que la bruja hace un uso más fuerte de su poder manipulando a los personajes.
  • El objeto maldito a través del cual va adquiriendo de nuevo poder la bruja y que está ligado a ese pacto que he mencionado al comienzo.
  • Los personajes más vulnerables, en este caso una niña y su mascota, elementos con los que juegan los autores de este género para tocar nuestra fibra más sensible.
Para aderezar esta reseña os diré que hay un par de datos curiosos... 
  • El primero es que esta novela incluye fragmentos de otro libro en su interior. Un logrado juego metaliterario empleado como recurso que se une al de los vacíos argumentales. Estos dos elementos van ligados estrechamente con el suspense porque este tipo de narraciones que emplean un libro dentro de otro son como una madeja de la que hay que ir tirando de la hebra poco a poco para que nos lleve a lo oculto de la historia, a esos vacíos que en este caso en concreto configurarán la trama relacionada con el pasado de la bruja.
  • El segundo es que Barker hace un par de guiños al universo creado por Stephen King, ya que algunos de los hechos suceden en el pueblo ficticio de Castle Rock, Maine, escenario que va a servir para muchos de los libros del Rey del terror. También incluye a Leland Gaunt, propietario de la tienda "Cosas necesarias" de la obra de King La tienda.
En lo que a la estructura se refiere os diré que la trama está narrada a dos tiempos; uno que pertenece al presente y el otro, el del pasado, es el libro que Thad esta escribiendo y que nos sumergirá en los juicios por brujería.

Debo decir que, bajo mi parecer, los personajes no son nada destacables. 
Estrictamente hablando, son lo que son, peones en una partida en la que ellos no tienen el control, solamente son parte de unos sucesos. No se puede decir que uno tenga más protagonismo que otro porque la verdadera protagonista es la historia en sí, ni tan siquiera me ha parecido que la bruja sea un gran personaje porque solo es la vía por la que esta narración se abre paso por el género de terror. Con esto lo que quiero decir no es que los personajes sean un fiasco o estén mal construidos, es que individualmente no aportan nada, pero en conjunto, con sus vivencias, reacciones, motivos, consiguen generar tensión al tiempo que impulsan la trama y la equilibran.

Por último quiero mencionar que este libro deja el final abierto, quizás porque fue la primera novela de Barker y tenía pensado continuarlo más adelante como saga, aunque también podría ser que la continuación se encuentre en el cajón de los manuscritos olvidados en espera de un futuro vacío de ideas. 

Para mí ha sido una historia muy buena. De esas que te atrapan desde el comienzo impidiendo que te levantes del sofá, pero sobre todo, porque ha conseguido arrancarme de las garras de la desidia lectora en la que llevaba sumergida los últimos meses.

viernes, 6 de marzo de 2026

El paciente A de Eric Frattini

Sinopsis:

Hace medio siglo Joachim Fest publicó una de las más importantes biografías sobre el dictador alemán, titulada Hitler. Entonces afirmó: «Esta es la versión más completa de los acontecimientos, que incluye todas las facetas de la vida de Adolf Hitler. […] esta es la última palabra sobre este hombre, porque no habrá nuevas revelaciones sobre Hitler que aún no hayan sido de dominio público». Sin embargo, la desclasificación de todos los documentos de valor histórico relacionados con la Alemania nazi ha invalidado la afirmación de Fest. Entre los millones de páginas, los investigadores descubrieron varios registros que hablaban sobre la salud del Führer y sobre la adicción a las drogas por parte de los miembros del ejército alemán y del propio Adolf Hitler. 
Durante los últimos nueve años de su vida, Adolf Hitler, un hipocondríaco de toda la vida, tuvo como médico al doctor Theodor Morell. Los cambios de humor de Hitler, la enfermedad de Parkinson que sufría, los síntomas gastrointestinales, los problemas de la piel y su constante declive, hasta su suicidio en abril de 1945, están documentados en los minuciosos diarios de Morell. Conociendo las importantes decisiones que Hitler estaba tomando y que afectaban a millones de personas, cabe preguntarse cómo se vio afectada su conducta por los numerosos medicamentos que tomaba, desde estimulantes hasta sedantes, desde hormonas hasta multivitaminas, desde esteroides hasta belladona y cocaína.

Opinión:

El paciente A de Eric Frattini es un ensayo que explora la vida de Adolf Hitler desde un punto de vista distinto y que nos lleva a ver cómo su salud física y mental pudo influenciar en la toma de decisiones, sin olvidar retratar sus filias, fobias, temores, complejos o ansias de poder.
 
Tras la desclasificación de todos los documentos de valor histórico relacionados con la Alemania nazi se descubrieron varios registros que hablaban sobre la salud del Fürer, sobre su adicción a las drogas y sobre todo de una dependencia extrema y obsesiva hacia su médico, Theodor Morell. 
Este sujeto que le trató sus últimos nueve años de vida y al que el círculo cercano al Fürer consideraban un bocachancla, llegó a administrarle diariamente hormonas, vitaminas, cocaína y anfetaminas, todo esto mezclado en un cóctel que contenía más de ochenta sustancias, así que no sería extraño que la toma de decisiones de Hitler se viese influenciada por este abuso de drogas, al igual que el deterioro físico que experimentó en los últimos tiempos.

Hitler consumía Eukodal, un opiáceo similar a la oxicodona, lo que le provocaba estados de euforia, mientras que para combatir la paranoia y la desconfianza creciente hacia sus colaboradores militares consumía estimulantes, más concretamente Pervitín, algo que contribuyó a agravar su ya paranoia natural, porque según se ha podido constatar su consumo crónico o a altas dosis podía causar cuadros de psicosis paranoide. Pero sobre el consumo de Pervitín ya os hablaré un poquito más...

La excusa de Morrell, ante esas prescipciones tan inusuales, era que si hubiese sido tratado por un médico común, sus actividades se habrían visto interrumpidas durante un largo periodo de tiempo y el III Reich habría corrido el riesgo de derrumbarse.

Frattini hace un análisis minucioso de Adolf Hitler, no solo como enfermo sino también como paciente, y en esta exploración exhaustiva de su historial médico también tocará temas como el insomnio pertinaz que sufría, las crisis de irritabilidad, la depresión, los ataques de pánico, los dolores estomacales, los problemas respiratorios o el parkinson, entre otros muchos. ¡Vamos!, toda una alhaja...

También nos muestra al Fürer como un hipocondríaco con una estabilidad emocional semejante a la de una montaña rusa, pero claro, si analizamos todas las sustancias que consumía, sin olvidar que bajo prescripción médica, esos cambios de humor llevados al extremo estarían dentro de la normalidad.

Entre los temas ya mencionados a mí hay un par que me han parecido de lo más interesantes...

Ya he comentado anteriormente el alto consumo de Pervitín por parte de Hitler, algo que le permitía permanecer en vela noches enteras tomando el control absoluto de las incursiones bélicas, ya que no se fiaba ni de su sombra.
Pues bien, la farmaceútica Temmler llegó a producir cerca de 900.000 píldoras por día, por lo que millones de dosis fueron enviadas al frente de guerra. 
Lo más curioso es que este psicoestimulante llegó hasta las tropas bajo el nombre de panzerschokolade, traducido literalmente como chocolate de tanque o chocolate blindado y con el aspecto de una golosina, ya que iba mezclado con chocolate.
Muchos historiadores entre los que se suma Frattini coinciden en que el éxito inicial de la que fue denominada como Guerra Relámpago (Blitzkrieg) se debió a que las tropas estaban completamente dopadas. 
El uso masivo de anfetaminas permitió a las tropas avanzar sin dormir durante días, un hecho que extrañaba y asombraba a partes iguales a los aliados. Aunque claro, a medida que pasó el tiempo y el conflicto fue avanzando, el suministro decayó y con ello la euforia de las tropas. 
Lo más gracioso es ver algunas imagenes donde se observa a los soldados de la Wehrmacht desmadejados y durmiendo en cualquier sitio como si se hubiesen pinchado con el huso de la rueca del cuento de la bella durmiente.

El otro tema y al que Frattini dedica un capítulo entero es al amplio grupo de mujeres de las que se rodeó, muchas de ellas entraditas ya en años y con una buena posición social y económica que cayeron bajo el influjo de Hitler. Algunos miembros de la alta sociedad le consideraban un farsante, pero este embaucador supo encandilar a este selecto grupo de mujeres, única y exclusivamente para servir a sus propios intereses que no eran otros que obtener respetabilidad, prestigio social y financiación. Luego llegarían otras relaciones, muchas sospechosamente acabaron en suicidio, y por supuesto Frattini no se olvidará de mencionar la tempestuosa relación con su sobrina o con la que sería su esposa por un día, Eva Braun.

Como podéis ver es un ensayo muy completo que no olvidará hablar de su pasado o de sus colabores más cercanos, entre ellos Morell, pero sobre todo que nos muestra como la locura de un hombre llegó a convertirse en la locura de toda una nación y que arrastró a varios continentes a una de las guerras más devastadoras de la historia.

Por poner algunos peros a la obra...
Tengo que reconocer que estos ensayos o biografías están destinados a un público muy específico interesado en la vida de este dictador o en la II Guerra Mundial, por lo que se de antemano que a muchos de los que visitáis esta página este libro no os va a interesar. 
También debo decir que en algunos capítulos se mencionan algunos datos de forma reiterativa y ese detalle, para mí insignificante, puede llegar a cansar.