jueves, 16 de enero de 2020

Los misterios de East Lynne de Ellen Wood

Sinopsis:

Archibald Carlyle se prenda de lady Isabel Vane y desea casarse con ella. Sin embargo, la joven siente una fuerte atracción hacia Francis Levison, un hombre de reputación dudosa. Isabel deberá escoger entre los dos, y esa decisión marcará su destino de por vida. Entretanto, el asesinato de George Hallijohn sacude la plácida vida de East Lynne: Richard Hare, hijo del respetado juez Hare, es acusado del crimen y se da a la fuga, y la dulce Barbara Hare, enamorada en secreto de Archibald Carlyle, tratará de demostrar su inocencia. El escándalo está servido y las vidas de los habitantes de East Lynne jamás volverán a ser las mismas.
Ellen Wood, célebre autora y editora que llegó a ser más popular en su tiempo que Charles Dickens y cuyas obras hicieron las delicias de lectores como Lev Tolstói y Joseph Conrad, ofrece al lector en Los misterios de East Lynne un escandaloso retrato de la sociedad victoriana y lleva a cabo un agudo análisis psicológico de las pasiones humanas.

Opinión:

Los misterios de East Lynne está considerada como la novela victoriana que escandalizó a toda Europa; una historia que hasta el mismísimo Lev Tolstói catalogó como maravillosa, y no es de extrañar, ya que una década y pico después, en 1878, él escribiría la que se ha considerado como su obra más ambiciosa y de mayor trascendencia, Ana Karenina, una narración de corte realista y psicológico, que retrataba el tema del adulterio y el rechazo social, y en la cual encontraréis muchos paralelismos con "Los misterios de East Lynne".
Lo más curioso es que, siempre he oído hablar de "La Regenta", de "Ana Karenina"y de "Madame Bovary", como si estas obras formasen parte de una trilogía del adulterio, pero si no es por una casualidad, no habría conocido esta fantástica historia de Ellen Wood, que nada tiene que envidiar a las citadas y que parece que se ha mantenido a la sombra de ellas, a pesar de que durante la época victoriana y principios del siglo XX, fue llevada en innumerables ocasiones al teatro.

Escrita en 1861 llevó el título de East Lynne, y fue publicada por entregas en la revista New Monthly Magazine. obteniendo un éxito inmediato; es un melodrama con tintes de suspense que incluye un asesinato, y teniendo en consideración el marco histórico, también sabemos que contamos con un escándalo asegurado.
Esta novela podemos catalogarla dentro de las "sensation novels" que surgieron alrededor de 1860, desarrollándose a lo largo de esa década y en la posterior. Mostraban situaciones escandalosas que censuraba la sociedad victoriana. Esas conductas o actitudes se veían peor al ser cometidas por la clase alta, por uno de los suyos; además de que en ellas se escondía un misterio, como también tenemos aquí.

En 1857 se publicó en Inglaterra una ley, el Acta de Causas Matrimoniales, que daba facilidades para obtener el divorcio; en ella se indicaba que el lazo sagrado del matrimonio podía romperse por infidelidad, y Ellen Wood construyó su obra alrededor de esa premisa.

Esta escritora logró alcanzar el éxito con sus libros, tanto que dicen que llegó a rivalizar con Charles Dickens, eso sí, no hay que olvidar que al igual que su protagonista, ella estuvo sometida a la misma y estricta moralidad victoriana, y tuvo que firmar sus obras como "La señora de Henry Wood".

El narrador.

El narrador que vamos a encontrarnos es el clásico de las novelas victorianas, ese omnisciente que interrumpe el relato dirigiéndose a los lectores, haciéndonos partícipes de los sucesos al tiempo que nos obliga a abandonar el papel pasivo.
Intentará llamar nuestra atención sobre determinados hechos que, para él, son de vital importancia, mostrándonos situaciones o personajes que desempeñarán roles importantes a lo largo de la trama.
Pero ojo, hay que tener cuidado con él, porque en algunas ocasiones intenta advertirnos adelantándonos algunos acontecimientos que vendrán después, ¡vamos que nos cuela un pequeño spoiler! y también intentará condicionar nuestra opinión. Ese spoiler que nos hace es perdonable, ya que intenta que nuestra frágil moralidad, o nuestra tierna mentalidad, no se vea afectada por los hechos que sucederán...

Los personajes.

Me sorprende mucho su descripción.
Ellen Wood se centra en desarrollar los entresijos psicológicos de cada uno de ellos, en cambio relega a un segundo plano la descripción física. Esa breve descripción, que básicamente aparece en los diálogos de los personajes, permite que les conozcamos, externamente, en profundidad, y deja que la mente del lector vuele construyendo su propia imagen.
Otro detalle interesante es que, la mayoría de los personajes que rodean a Isabel Vane, la protagonista, son individuos a los que el lector termina odiando; quizás por eso, el personaje principal destaca más. La autora focaliza la trama sobre ella, como si la enfocara con un haz de luz y a su alrededor crea una sombra, por eso el personaje deslumbra a pesar de que no tiene una personalidad llamativa, ni frases brillantes, pero esa maldad que rezuma del elenco de secundarios la hace sobresalir.

Os dije al comienzo, que la historia, en general, tenía muchas similitudes con Ana Karenina, en cambio el personaje me recuerda más a la Ana Ozores de Clarín, quizás por su bondad e ingenuidad, y porque aunque es responsable de sus actos, es empujada, de forma indirecta, por el resto...
La autora dota a Isabel de humanidad, la convierte en alguien que, pese a su estatus, es normal y corriente, sencilla; en cambio Ana Karenina no puede superar ese listón que separa a las clases, y se muestra artificial hasta el final.

De entre esos personajes odiosos, hay otro detalle que me ha llamado la atención, y es que salvo uno, el resto pertenecen al género femenino. Son dañinas, envidiosas y ruines, y aunque intenten que el tiempo subsane sus errores, en el lector la espinita queda clavada de forma profunda. Hay algunas tan mezquinas, que ladrarían de noche para evitar tener que comprarse un perro...
Estos personajes femeninos, por suerte para el lector, van a ir sucediéndose, con lo cual no llegamos a saturarnos con ellos. Pero este detalle beneficioso para nuestra cordura perjudica a Isabel, ya que ese relevo permite que ella se convierta en un blanco fijo para sus dardos envenenados.

Terminando.

El final es el adecuado, aquí no vale decir: yo habría hecho o yo habría escrito... La distancia en el tiempo nos permite a los lectores de hoy hacer una lectura crítica y por supuesto aplaudir el magnífico resultado.
El villano es un gran personaje, e incluso los secundarios bordan su papel.
En la reseña de Ana Karenina os dije que en el final echaba algo en falta. Alrededor de la Karenina se creaba un vacío, un silencio y además sobraban algunos detalles.
En esta historia no hay nada que sobre ni que falte. Está construida a conciencia, y además Ellen Wood prescinde de ese lenguaje recargado tan habitual en obras de esta época.

Espero que esta lectura os resulte tan apasionante como me lo ha parecido a mi.


martes, 7 de enero de 2020

Crimen en la posada "Arca de Noé" de Molly Thynne

Sinopsis:

Un grupo de personas que se dirigían a un lujoso lugar de vacaciones se ven forzadas a tomar alojamiento en la posada «Arca de Noé» debido a una intensa nevada. En la hospedería en la que se ven aislados compartirán estancia con el doctor Constantine, un astuto maestro de ajedrez y brillante detective aficionado. Entre los demás huéspedes encontramos al exitoso novelista Angus Stuart, la aristocrática familia Romsey, un par de viejas solteronas, un viajante de comercio, un joven y apuesto bailarín y un incontrolable comandante cuya afición a la bebida le lleva a intentar sobrepasarse con alguna de sus bellas compañeras de «encierro».
Así las cosas, uno de los huéspedes aparece muerto en su cama, y el doctor Constantine, ayudado por dos de los hospedados, se verá forzado a investigar este brillante misterio antes de que el asesino logre huir o alguien más aparezca asesinado.

Opinión:

"Crimen en la posada" o"Snowbound" que es el otro título que se le dio, es una novela escrita por Molly Thynne en 1931, en plena Edad de Oro del género policíaco, en la llamada Golden Age.

Molly Thynne siempre tuvo inquietudes literarias.
Publicó alguna obra con buena acogida por parte de los críticos, pero no fue hasta 1928, momento en que escribe la primera historia de detectives, cuando realmente se la empezó a conocer, publicando casi una novela por año dentro de este género. Pero quizás lo que más sorprende, es que esta autora que prácticamente ha sido olvidada, fue una gran visionaria a la hora de crear argumentos.

En 1929 escribió con destreza una historia, con asesinato incluido, que ocurría en un transatlántico; argumento que se adelantó a "Asesinato en el Orient Express", escrita en 1934 por Agatha Christie.

En 1931 comienza a dejarse influenciar por las damas del crimen de la Golden Age, y toma de ellas algunos detalles, como por ejemplo empezar a crear una saga que tendrá como personaje central a un detective aficionado, tan inteligente y sagaz como el ya famosísimo Hércules Poirot. Pero no confundáis mis palabras, porque aunque ella adoptó algunos recursos ya utilizados por otros escritores, también su obras sirvieron para que ellos se nutriesen de su astucia, como ya veréis más abajo...

Pues bien, este nuevo personaje investigador que va a crear es el doctor Luke Constantine, alguien al que vamos a conocer en esta obra y a través de cuya mirada la autora nos ofrecerá un reflejo fiel y detallado de toda la sociedad.

A partir de 1933 Molly Thynne desaparece del panorama literario, quizás porque para ella, que siempre había tenido una posición acomodada, la producción literaria era solo un objetivo ya cumplido, y había demostrado con creces su capacidad como escritora.

Pero voy a dejar de hablaros de ella y voy a pasar a comentaros este libro.

Nos vamos a encontrar ante el clásico misterio de cuarto cerrado, donde se comete un delito y los personajes se ven forzados a permanecer recluidos.
A esas características se le suman otras propias de la época y de ese género: un grupo reducido de sospechosos; el delito arriba citado, que bien puede ser un robo o un asesinato; y un detective profesional o aficionado que deberá dar con el culpable en un breve espacio de tiempo.

La narración comienza con un grupo de viajeros, de lo más variopinto, que quedan confinados en la posada a causa de la nieve. Tras una serie de sucesos extraños se comete un asesinato, y todos pasan a convertirse en sospechosos.
Uno de ellos tiene que ser a la fuerza el asesino, premisa que nos puede recordar en muchos momentos a la historia que Agatha Christie escribiría con posterioridad, en 1939 y que llevaba el título de Diez negritos.

El argumento, a simple vista, puede parecernos algo muy sencillo, pero ese es el detalle que hizo triunfar a todas las novelas de la Golden Age: tramas en apariencia sencillas que luego demostraban tener una compleja elaboración.
La ambientación y la atmósfera que se genera se alían a la hora de mantener la intriga, pero es quizás la ambientación, el detalle más logrado y que va a sorprendernos junto con la descripción de los personajes y de las clases a las que pertenecen, porque en esta historia nos vamos a encontrar a un elenco de lo más variado.

Al principio parece que la posada va a ser un sitio reducido donde los personajes se encontrarán agolpados, tropezando unos con otros, chocando por su comportamiento excéntrico, pero al llegar la noche, esa visión que tenemos de la posada se transforma.
El Arca de Noé se convierte en el lugar idóneo para cometer un delito; parece que los pasillos se alargan y las escaleras y habitaciones se multiplican.

El encargado de hacernos llegar la historia va a ser un narrador en tercera persona bastante peculiar.
Algunas situaciones van a parecernos previsibles, porque él parece que intenta facilitarnos más datos de los necesarios; en cambio en otras, nos va a resultar extraño que limite el aporte de información. Quizás este detalle es el que nos despista a la hora de descubrir al culpable.

Y ahora ha llegado el momento de hablaros de Luke Constantine.
La serie del doctor está constituida por tres novelas; esta es la primera de la trilogía.
Dicen de este personaje que es uno de los detectives aficionados más logrados del género policíaco, yo no lo puedo asegurar en este momento, ya que tan solo he leído este libro, y para mí es alguien nuevo al que intentaré seguir el rastro, aunque debo comentaros que la mayoría de la obra de Molly Thynne sigue aún sin traducir al castellano.

Luke Constantine tiene una peculiaridad, y es que según nos informa él mismo, ve los casos como una partida de ajedrez en la que debe enfrentarse al criminal, por lo que su investigación termina convirtiéndose en una especie de juego o de reto.
Lo cierto es que, con solo leer esta primera novela, tampoco me ha parecido que sea un gran protagonista que brille con luz propia.
A lo largo de las 300 páginas, Constantine me ha parecido alguien secundario que apoya su actuación sobre la de otros personajes.
Me explico, me daba la sensación de que su actuación, su arco de movimiento estaba siempre limitado.
Constantine se apoya en otros dos personajes para llevar a cabo su investigación y para que nosotros tengamos todos los detalles, porque el doctor a penas se desplaza por el escenario, permanece la mayor parte del tiempo estático.
Esos personajes que acabo de mencionar son: Stuart, un escritor y Soames, un comerciante, con los que coincide en la posada, y a través de ellos iremos conociendo algunas situaciones y hechos.
Ellos so los encargados de obtener las pistas, y Constantine de armarlas como si fuera un puzzle; porque lo cierto es que, estos compañeros de investigación, casi siempre, nos llevarán a resoluciones erróneas.
Aun así, insisto, la sensación que me acompañaba a lo largo de toda la novela, es que Stuart en concreto, a quien conocemos desde la primera escena, le roba protagonismo a Constantine.

Quizás esta actuación de los personajes que yo encuentro extraña sea una manipulación de la autora, porque es verdad que el doctor al final no nos defrauda y los otros dos consiguen despistarnos.

Espero poder seguir conociendo algún caso más de este detective aficionado del que no había oído hablar. Aprovecho estas últimas líneas para dos cosas:
Alabar de nuevo la cuidada edición d' Epoca Editorial, detalle al que ya nos tiene acostumbrados y que en esta ocasión incluye ilustraciones originales de Clarence F. Y también para darles las gracias por haber rescatado esta historia para los lectores españoles.


martes, 31 de diciembre de 2019

El hijo del doctor de Ildefonso García-Serena

Sinopsis:

Novela histórica que muestra la ausencia del que se va y el gran drama de la emigración que sigue azotando a nuestra sociedad y separando a seres queridos. Un relato humano que comienza a finales del siglo XIX y que recorre todo el siglo XX.
Leo, el hijo del doctor republicano español, inicia un viaje para descifrar los enigmas que han rodeado a su familia a lo largo de décadas. Lo hace a partir del descubrimiento de un hecho insólito, sucedido un siglo atrás: la misteriosa desaparición de su bisabuelo Román que desencadenó un drama familiar irreversible.
Cuatro generaciones sufrirán las vicisitudes de su tiempo en diferentes escenarios: la España del final del siglo XIX, Barcelona y Buenos Aires; la II República, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial y la invasión de Francia por las tropas de Hitler. A ello seguirá un nuevo éxodo a la Argentina, esta vez la de Perón y Evita, y después el retorno a la España franquista.
Un relato profundamente humano de seres atrapados en tiempos convulsos, que narra las emociones que inspira el desarraigo. Un homenaje a las lealtades, la amistad y el amor. Una memoria reivindicativa de la emigración y el exilio que arrastró a decenas de millones de europeos a América del Sur. Una historia viva de todos nosotros.

Opinión:

Hace cosa de un mes llegó a mis manos este libro, "El hijo del doctor", la segunda novela del escritor Ildefonso García-Serena, una historia profunda, cargada de emociones y basada en su propia experiencia. Ahora ha llegado el momento de mostraros mis impresiones y no hay mejor manera de hacerlo que dedicándole esta última entrada del año.

La novela arranca en 1888 con un misterio: la desaparición de un campesino, Román Muñiz.
A partir de esa premisa, de ese suceso que marcará la vida de varias generaciones, iremos descubriendo detalles sobre lo que realmente ocurrió, aunque este personaje, Román, ceda la mayor parte del protagonismo a su nieto, Mariano Muñiz.

De mano de Mariano vamos a iniciar un largo viaje a través del tiempo, pero dejadme que os haga una puntualización antes de comenzar a profundizar en los detalles.
Supongo que, tras leer la sinopsis, muchos estaréis pensando que este libro construido a modo de crónica familiar se va a limitar a narrar solo los acontecimientos alrededor de esa saga, los Muñiz, pero no es así.
Ellos son el hilo principal sobre el que se teje el argumento, pero a esa trama principal irán sumándose otros muchos relatos, configurando un entramado complejo y muy elaborado.
Los personajes solo van a ser el medio para guiarnos por la narración, al tiempo que los lectores adoptamos el papel de meros observadores, testigos con licencia para emocionarse.

Conoceremos los sucesos previos a la Guerra Civil, para después meternos de lleno en ella; también seremos testigos de algunos acontecimientos de la II Guerra Mundial; del posterior exilio en Francia; del forzado viaje hacia tierras argentinas y por último, el agónico retorno a España.
Pero como os iba diciendo, no es justo decir que este libro almacena tan solo la historia de los Muñiz, porque lo que realmente encontraremos entre las páginas de este libro, es el relato de un exilio.
La historia de miles de españoles que se vieron forzados a emigrar, un obligado destierro cargado de dolor y nostalgia; un tema muy delicado pero tratado con respeto y elegancia.
No nos va a hablar de vencedores ni vencidos, tan solo nos hablará de gente humilde, de personas.

Para esta crónica familiar, el autor hace uso de algunos saltos en el tiempo. No abusa de ellos y tampoco cortan ni interrumpen el argumento.
En otras historias parece que el uso de anacronías interfieren en el ritmo narrativo, dejando descolgado al lector, en este caso no sucede así, son tan suaves y están tan bien hiladas que consigue totalmente lo contrario, engancharnos más aún.
El ritmo pausado contribuye a que nos fijemos con más detalle no solo en lo que se cuenta, sino también en la cuidada y elegante prosa.
Solo hay un detalle que no me ha llegado a convencer, y es que algunos de los hechos que cuentan los personajes parecen que están contenidos, como si en el fondo escondiesen algo más que no se les permite contar.

Y ahora os menciono otro detalle que considero importante sobre el título...
La elección de éste puede dar lugar a confusión y hacernos pensar que el hijo de Mariano o "El hijo del doctor" va a tener un protagonismo destacado en la historia.
Pero no os dejéis engañar...
Ya os he dicho más arriba que Mariano va a ser el que lleve sobre sus hombros el peso de la historia; su hijo Leo, tan solo va a ser el encargado de cerrar el misterio y mostrarnos lo que realmente sucedió. Sinceramente, el último tramo de la historia, a pesar de ser donde se cierran los hilos, creo que es la que menos me ha gustado o sería más apropiado decir que es la que menos ha captado mi atención.

Dicho esto paso a comentaros que la obra, a grandes rasgos, cuenta con todos los ingredientes necesarios para permanecer en nuestra memoria: hechos históricos, detalles autobiográficos, un enigma y drama familiar, e infinidad de párrafos que nos harán reflexionar.
Como veis un relato que no solo nos contará detalles importantes de la vida de los Muñiz, sino que también nos acercará a la historia de España, esa que todos conocemos, aunque la gran mayoría sea de oídas.
La novela se divide en tres partes, aunque también encontraremos un prólogo y un epílogo, además de algo que se agradece al final, un árbol genealógico que facilita muchísimo la lectura.

La ciudad de Zaragoza se convertirá también, de forma indirecta, en un personaje; vamos a contar con su presencia de fondo en buena parte de la narración, pero tampoco ella logrará ensombrecer la soberbia actuación de Mariano.

Y ya para terminar...
Creo que el gran misterio con el que comienza el libro y que se va arrastrando a lo largo de todas sus páginas, tan solo es un Macguffin, una excusa argumental para engancharnos y hacer avanzar la trama.
Al llegar al final poco nos importa el misterio con el que comenzábamos la lectura... Hemos conocido a  grandes personajes, complejos y perfilados al detalle, y sus relatos incluyen otras muchas historias que nos enamorarán, haciendo olvidar todo lo que hay detrás.


domingo, 29 de diciembre de 2019

Mis mejores libros 2019

Otro año más que termina y con él llegan las horribles listas de los mejores libros del año.
Para no quedarme descolgada de esa insufrible tradición os dejo por aquí la lista que he confeccionado, revisando mis valoraciones sobre los 54 libros que he leído este año. 

Debo advertiros que en esta lista no vais a encontrar libros publicados en este 2019. 
No hay novedades ni libros elogiados por la crítica actual.

Lo cierto es que he leído muchas novedades, libros escogidos de esas fabulosas mesas de novedades que encontramos en todas las librerías y que con frases explosivas, intentan seducir al lector, al tiempo que también esconden intereses de los que hoy no voy a hablar, pero que todos conocemos bien.
Lo que ocurre es que esos eslóganes sirven para seducir pero no para atrapar entre sus páginas, y reconozco que muchas de ellas, bajo mi punto de vista, no han logrado sobrepasar el "Recomendable",  al igual que otras, la mayoría, no han estado a la altura y me he estrellado literalmente con ellas, dejando muy lejos esa valoración media.

Creo que hay un problema y no sé si será que mis gustos van cuesta abajo, que disfruto más con historias escritas en el pasado, o que las editoriales están empezando a publicar todo lo que cae en sus manos, sin preocuparse porque los textos lleguen a los lectores con un mínimo de calidad.

Por ese motivo, celebro que este año 2019 haya sido el año que me he vuelto a reencontrar con Stephen King, y que por fin me he estrenado con Jane Austen, aunque algunas quieran tener sus cinco minutos de gloria a base de tachar sus obras de "lecturas para marujas".
También ha sido el año de la gran polémica sobre Lolita, de nuevo de mano de esos autores/as que no saben leer entre líneas.
Pero bueno, yo he disfrutado tanto de Lolita como de Anna Karenina o Sentido y sensibilidad. También lo he hecho con las intrincadas historias de Agatha Christie y con la déspota y autoritaria Bernarda Alba, libros que ponen el listón demasiado alto, insuperable para el mercado literario actual.

Pero esto como digo, siempre es la opinión de un lector.

Enero:
Notre-Dame de París de Victor Hugo

Febrero:
Los restos del día de Kazuo Ishiguro

Marzo:
Lolita de Vladimir Nabokov

Abril:
Crimen perfecto de Frederick Knott
La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca

Mayo:
El nombre de la rosa de Umberto Eco

Junio:
Ana Karenina de Lev Tolstoi

Agosto:
Psicosis de Robert Bloch
Tres ratones ciegos de Agatha Christie

Septiembre:
Una mujer inoportuna de Dominick Dunne
El asesinato de Roger Ackroyd de Agatha Christie
La telaraña de Agatha Christie

Octubre: 
IT de Stephen King

Diciembre: 
El otro de Thomas Tryon 

¡Feliz año nuevo y Felices lecturas!


miércoles, 25 de diciembre de 2019

13 de Steve cavanagh

Sinopsis:

«Hasta donde sabe, ¿hay algún impedimento para que usted forme parte de este jurado?» 
El asesinato no fue la parte más complicada. Fue tan solo el inicio del juego.
Joshua Kane se ha estado preparando toda su vida para este momento. Él ya lo había hecho anteriormente. Pero esta vez será la más importante.
Este es el juicio por asesinato del siglo. Y Kane ha asesinado para obtener el mejor asiento en la sala. Pero hay alguien a su acecho. Alguien que sospecha que el asesino no es el acusado.
Kane sabe que el tiempo se agota y lo único que quiere es el veredicto de la condena antes de ser descubierto.

Opinión:

Hoy os traigo al blog el artículo que preparé en noviembre para la revista digital Cita en la glorieta.
Espero que os guste.


Esta reseña fue realizada para colaborar en la VI Semana Negra en la Glorieta, evento dedicado al género negro y policíaco, y realizado por la revista digital Cita en la glorieta, del 21 al 27 noviembre de 2019, bajo dirección y edición de Javier Alonso García-Pozuelo.
Si queréis leer todos los artículos, reseñas y relatos negros que se han publicado en ese evento, solo tenéis que pinchar en el enlace que os dejo a continuación. 



El falso culpable, un personaje casi siempre olvidado.

Como amantes de la novela policíaca y/o negra, seguro que estaréis acostumbrados a encontraros con un montón de personajes estereotipados que se mueven por sus líneas, más por rutina que por condición indispensable del género.
De esta forma, es fácil encontrarnos con la recurrente femme fatal, el policía problemático de pasado turbio y con el responsable de llevar a cabo la investigación...
Pero hay uno del que siempre nos olvidamos, quizás porque sus cualidades le hacen aparecer como alguien secundario, aunque realmente su función literaria sea vital para el desarrollo de la obra, creando, uniendo e impulsando la trama, e incluso siendo el responsable de agitar y remover nuestra conciencia.
Os estoy hablando de un personaje presente desde las primeras escenas y que en este artículo adquiere el total protagonismo:
El falso culpable.

Hace unos meses leía que el crimen perfecto es aquel que se resuelve con un culpable equivocado, seguramente estaréis pensando que ese razonamiento es acertado.
Cuando hablamos de falsos culpables, tenemos dos elementos fijos en la ecuación:
El primero es alguien que intenta descubrir la verdad, bien sea el detective, abogado, o el mismísimo inocente al que le acusan de un delito que no ha cometido.
El segundo, el personaje antagonista, muchas veces el verdadero culpable, que intenta cubrir su rastro y escaparse...
Esas historias, por lo general, se convierten en una especie de caza del ratón, y el animalito en cuestión, puede ser tanto un personaje como el otro.

Cuando los personajes se empeñan en saltar del guion al cine...

A mí, por lo general, siempre que se habla de falso culpable, mi cabeza vuela hasta una imagen de película, la del reputado cirujano Richard Kimble, que ve su vida desmoronarse cuando su esposa es hallada muerta. Como habréis adivinado, estoy hablando de la película, "El fugitivo".
Si este comentario fuese para una sección cinematográfica, no podríamos tampoco olvidarnos de mencionar en este apartado a Margot, protagonista de "Crimen perfecto" (1952), obra de teatro de Frederick Knott, que fue llevada al cine por Hitchcock en 1954, donde también vemos como Margot pasa de ser víctima a sospechosa de asesinato.

Pero esto como digo, son solo cosas de películas y aquí estamos para hablar sobre novelas, aunque algunos personajes como Margot, se empeñen en saltar de las páginas de un libro a la pantalla grande; y es que la literatura y el cine, basta con ver solo este par de ejemplos, son dos artes que están estrechamente ligados y de los que se nutren constantemente tanto escritores como cineastas.

El falso culpable, como ya habéis visto, es un excelente comodín; una figura rica en matices, a la que se recurre con frecuencia en la literatura, aunque muchas veces le prestemos poca atención.
Ahora bien, si desplazamos nuestra mirada lentamente a lo largo del amplio y rico género criminal, veremos que aparece plagado de historias, cuyos argumentos giran alrededor de estos grandes protagonistas.
Agatha Christie utilizó este recurso en todas sus obras, sin excepción; en ellas nos iba señalando de forma secuencial, posibles culpables y sus motivos, hasta llegar a un final totalmente imprevisible que desvelaba al verdadero culpable. Si nos remontamos un poco más atrás en el tiempo, veremos que Gastón Leroux, también utiliza ese recurso en su novela "El misterio del cuarto amarillo", incriminando a varios personajes antes de llegar a la solución final.

¿Qué sacamos en claro con todo esto? Pues que existen tantos falsos acusados como novelas policíacas o negras, porque en algún momento de esas historias, nuestra mirada, o la del personaje encargado de descubrir la verdad, se dirigirá erróneamente hacia un inocente, y es que esa figura inculpada falsamente aparece como parte de un guión trazado a conciencia por el autor.
Es un elemento utilizado para desviar nuestra atención de la verdadera realidad, como en "La escalera de caracol" (1933) de Ethel Lina White, que introduce en la trama a un buen montón de personajes de comportamiento extraño, para que les observemos en detenimiento mientras nos distraen, y así permitir al verdadero culpable que campe a sus anchas, dándole total libertad de movimientos.

Resumiendo, el falso culpable es una argucia literaria que nos entretiene en espera de un giro final que restablezca el orden... y ahora sí, paso a hablaros de un libro, de publicación reciente, que cuenta con ese personaje en cuestión.

13 de Steve Cavanagh.
Steve Cavanagh  nos ofrece una obra compleja donde confluyen varios géneros.
Más que una novela negra, pura y dura, que entre nosotros... cada vez son más difíciles de encontrar, nos hallamos ante una historia que camina entre géneros.
Un cincuenta por ciento es thriller legal, al estilo de John Grisham, y el otro cincuenta de novela negra.
Muchos os preguntaréis cómo puede haber tal equilibrio de géneros, pues simplemente, porque los dos personajes principales son los representantes de esos géneros, protagonista/abogado vs antagonista/asesino.
El asesino, por supuesto, tiene bastante características del género criminal; es alguien de carácter retorcido, con un pasado oscuro, y que no duda a la hora de emplear cualquier método de violencia.

No soy muy seguidora del thriller legal, pero éste me llamó mucho la atención por lo que se contaba  en la sinopsis.
No solo vamos a conocer desde el comienzo que hay un personaje falsamente acusado, ideal para esta reseña, sino que también vamos a conocer al asesino. Este detalle no resta interés a la trama, porque lo que queremos saber es que impulsa a este último a actuar de la forma en que lo hace, y cuáles son sus objetivos.

Este es el primer libro de Steve Cavanagh que es publicado en España, eso sí, hay que hacer una aclaración: "13" forma parte de una serie protagonizada por el abogado Eddie Flynn y en realidad es el cuarto de la saga. Este detalle es lo que menos me ha gustado, porque nos perdemos conocer la evolución del personaje principal, ya que el arco dramático, en una sola novela, está más limitado, aunque es cierto que este detalle no entorpece la lectura.

Robert Solomon, es un joven actor que se enfrenta a una terrible pesadilla.
Cuando vuelve a casa se encuentra una escena escalofriante: su mujer y el jefe de seguridad yacen muertos en la cama.
A simple vista, esa escena ya parece lo bastante comprometedora, pero cuando la policía llega encuentra que Salomon está cubierto de sangre y es inculpado.
La pregunta que nos ronda la cabeza es: si Robert no mató a esas personas, ¿quién lo hizo?
Parece que todos los indicios apuntan al joven, e incluso el autor, Steve Cavanagh, incrementa el suspense centrándose en mostrarnos determinados detalles y posibles motivos del joven.
Los lectores en esta historia vamos un paso por delante y sabemos, por la sinopsis que facilita la editorial y por la portada, que el asesino, esta vez no está en el banquillo de los acusados, está entre el jurado.

Ese gancho marca con intensidad no solo el ritmo, sino también el argumento y la forma de guiarnos por él; ese es precisamente el rasgo más original de la historia, conocer desde el comienzo al culpable.
Solo nos falta conocer los motivos y si Bobby y sus abogados conseguirán demostrar la verdad en una carrera contra el tiempo que parece ir en su contra.

Hay grandes personajes que destacan en esta novela:
Eddie el protagonista de la serie, por su ingenio rebosante, y el asesino por su astucia.
Ambos nos introducen en una lucha intelectual, a la altura de Sherlock Holmes y su antagonista Moriarty.
Pero en este apartado, no puedo olvidarme de mencionar, aunque muy de pasada, a los secundarios, porque en esta aventura los vamos a encontrar de una diversidad maestra, detalle que se agradece, porque demuestra que el autor es minucioso hasta en los detalles más pequeños.

La historia avanza de forma lineal y los datos que nos aportan llegan de forma secuencial pero desde dos hilos argumentales.
Uno de ellos, el de Eddie Flynn, nos llega en primera persona, y el otro, el del asesino, lo hace en tercera.
Ambas líneas argumentales se van a ir alternando al tiempo que se incrementa el suspense.
Esa alternancia de narrador hace que los lectores vayamos por delante de los personajes, que conozcamos algunos de los detalles antes que ellos.
La trama transcurre a lo largo de cinco días, de lunes a viernes; cinco intensos y extensos capítulos de los que no vamos a poder despegarnos.

"13" es, sin duda, una historia que os recomiendo, con una trama inteligente, cargada de giros argumentales que desembocan en un final sorprendente.