viernes, 15 de octubre de 2021

La sorprendente desaparición de Joyce Haney de Inga Vesper

Sinopsis:

En el verano de 1959 Joyce Haney, una ama de casa con dos hijas pequeñas, desaparece sin dejar rastro. La primera en llegar a la casa y darse cuenta de su ausencia es su asistenta del hogar, Ruby Wight, quien, por ser afroamericana, es inmediatamente detenida como sospechosa, en lugar de como testigo. 

El detective al cargo del caso, Mick Blanke, intentará atar cabos, pero ante la falta de pruebas deberá recurrir a la ayuda de Ruby para descubrir quién se esconde detrás de Jocey, de su marido, de sus vecinas y de todas las caras sonrientes que viven en esta localidad californiana en la que nada es lo que parece y en la que claramente nadie dice la verdad.

Opinión:

Hoy os hablo de La sorprendente desaparición de Joyce Haney, una obra que me ha gustado mucho no solo por el argumento, sino también por la atmósfera que recrea y que me hace recordar las novelas policíacas americanas de los años 50.

Nos encontramos en California a finales de la década de los 50. 
Joyce, una mujer de clase acomodada, casada y con dos hijas pequeñas, desaparece prácticamente sin dejar huella. La primera en darse cuenta de ello es Ruby Wight, la criada de color, quien inmediatamente pasa a convertirse en la principal sospechosa. Mick Blanke será el encargado de llevar a cabo la investigación, viéndose obligado a recurrir a Ruby, la única que puede pasar desapercibida en esa sociedad hermética en la que los problemas se solucionan de puertas adentro y donde los secretos se mantienen bajo llave. Ruby tendrá que apañárselas para conseguir las pruebas que señalen al culpable.

Con lo primero que nos encontramos es con su estructura, una novela coral con tres hilos narrativos. Cada uno de ellos corresponde a uno de los protagonistas principales que serán Joyce, Ruby y Mick. 
El protagonismo se divide entre los tres prácticamente a partes iguales, aunque como veréis a continuación existe alguna diferencia entre ellos.
Joyce no solo da título a la obra sino que, al ser el personaje sobre el que se teje la trama, la autora le da más protagonismo al permitirle narrar en primera persona. 
Ese lugar destacado con el que cuenta hará que nuestra atención se centre sobre todos esos detalles que la rodean y que nos muestran las horas previas a su desaparición, pues en su relato, más personal, pueden hallarse las claves que resuelvan el caso.
Por otro lado, Ruby, la criada negra, (y hago hincapié en este dato porque es crucial para entender el marco en el que se desarrolla el argumento), junto a Mick, el detective asignado al caso, nos harán llegar los hechos en tercera persona, aunque eso sí, ambos cuentan con una intervención más activa, siendo los encargados de mostrarnos todos los sucesos posteriores a la desaparición de Joyce y de mostrarnos el desarrollo de la investigación.

La trama se construye sobre capítulos muy breves que aportan un buen ritmo a la lectura; cada uno de esos capítulos lleva por título el nombre de uno de los personajes mencionados y en ellos irán descubriéndose pruebas que nos guíen hasta dar con el malhechor. 
Otro detalle que encuentro y que también dinamiza la lectura es la cantidad de diálogos que se incluyen, sin olvidar mencionar que en el último tercio de la novela el ritmo se agiliza al añadirse un giro que aporta tensión.

Por lo tanto, y ya para terminar... 
Tenemos entre manos una novela muy clásica, un whodunit o como diríamos en castellano un ¿quién lo hizo?, con una desaparición como punto de partida, unos indicios que parecen señalar que se trata de un asesinato y pistas que nos llevarán a averiguar el quién lo hizo, el cómo y el porqué.
Una novela en la que encontramos una clara crítica hacia esa sociedad racista y machista, que nos habla sobre el papel de la mujer y el utópico sueño americano.

martes, 5 de octubre de 2021

Un juego de niños de Donna Tartt

Sinopsis:

Desde siempre, los Cleve han tenido la sana costumbre de rememorar juntos la historia familiar. Todos hablan de todo, pero nadie se atreve a recordar aquella tarde de verano en que el pequeño Robin apareció ahorcado en un árbol del patio trasero de la casa. La sorpresa y el dolor trastornaron a la señora Cleve, que desde entonces deambula como un fantasma por las habitaciones sucias mientras el padre cura sus males en brazos de otras mujeres y la abuela saca fuerzas de flaqueza para dominar tanta locura.
Harriet, la hermana menor de Robin, era un bebé cuando tuvo lugar la desgracia, y ahora es una niña de doce años con las rodillas llenas de rasguños y el ánimo peleón de quien acaba de estrenarse en la vida. Solo ella parece preocuparse por averiguar el nombre del asesino, pero ¿será capaz de resolver un caso que la policía ya tenía archivado?
Muy lejos de la sensiblería y muy cerca de la gran literatura, Donna Tartt nos devuelve al tiempo de nuestra infancia con Un juego de niños, una novela tan hermosa como esas largas tardes de verano en que da lástima crecer.

Opinión:

Han pasado siete años desde que leí El jilguero, una historia que posicionó a Donna Tartt en la lista de los más vendidos tras conseguir el Premio Pulizter a la mejor obra de ficción.

Aunque me gustó la forma de narrar de esta autora, reconozco que no encontré la genialidad o maestría que otros veían en ella, dejando en mí un gusto un tanto agridulce, motivo por el que la promesa de leer sus otras dos novelas anteriores quedó relegada. 
Hace poco, revisando el catálogo de una biblioteca, sus obras volvieron a cruzarse en mi camino y decidí probar suerte con Un juego de niños, arrastrando conmigo en una lectura conjunta a los blogs de Un Libro en un Tris y a Si fuésemos libros, dando como resultado un veredicto general no muy satisfactorio.
Y ahora entrando en materia os explico mis impresiones...

Donna Tartt, no hay duda de que es una gran narradora y no me refiero al tamaño de sus libros...
Nos ofrece una novela de suspense construida alrededor de los prejuicios y toma como arma para hacernos llegar los hechos a una niña de doce años.  
La premisa de la que parte está muy bien, y a partir de aquí empezarán a surgir los peros.

Harriet, nuestra protagonista, es una niña inquieta y un poco guerrera. Hace años, cuando ella tan solo era un bebé, su hermano Robin apareció ahorcado en un árbol del patio trasero de la casa. Ese hecho terminará marcando toda su infancia, ya que el dolor de la muerte del niño trastornará a Charlotte, la madre de Harriet.
Nuestra joven protagonista, en lo que comienza siendo un aparente juego de niños, decide iniciar una investigación sobre el caso de su hermano, chocando de lleno contra un muro inesperado: el silencio de su familia. Y ya se sabe... cuando no se hallan respuestas en casa hay que probar a encontrarlas fuera.
Esta premisa como he mencionado está muy bien, no hay duda de que engancha, pero el fallo llega cuando descubrimos que no es más que un Macguffin. Una excusa argumental que en este caso abarca demasiadas páginas, empujándonos a leer e introduciéndonos en un laberinto que no lleva a ninguna parte.

Otro punto negativo que encuentro en las novelas de esta autora es una tendencia inherente a irse por las ramas...
Nos encontramos ante una historia interesante, que atrapa desde la primera página, pero ella, al igual que ocurrió en "El jilguero", intenta exprimir al máximo ciertos pasajes, aportando datos que al final comprobamos que son innecesarios. 
Es cierto que la autora desgrana la trama, que incluye en el argumento una meticulosa descripción de los personajes, pero en general, termina provocando el despiste de los lectores. 
En resumen: hay demasiadas páginas para contextualizar algunos pasajes en una historia donde los diálogos escasean, dando lógicamente prioridad a la narración.

Por otro lado, incluye personajes totalmente prescindibles, como es el caso de Charlotte. Los vemos vagabundear por la trama sin rumbo fijo. 
Está claro que son personajes secundarios, pero hasta este tipo de personajes, ya sean ambientales o incidentales, tienen que cumplir una finalidad. 
Charlotte, por poner un ejemplo, es un personaje ausente literalmente. No aporta, no apoya, no contribuye en nada al argumento ni al resto del elenco protagonista, es un trasto incómodo, un lastre que ralentiza el argumento y desvía nuestra atención del argumento. Y la cito a ella como podría haber citado a otros personajes a los que la autora dedica páginas y páginas para luego desaparecer del argumento sin aclarar nada.
Todo lo citado hasta ahora me lleva una y otra vez a recordar a Chéjov y su famosa arma, un principio dramático que recuerda a los escritores que no deben poner un rifle cargado si después no va a usarse, es decir, que en una obra no debería incluirse nada que pueda desviar a los lectores de lo fundamental.

En resumidas cuentas y tras darle muchas vueltas veo que tan solo me ha gustado la idea de la que parte esta novela y el estilo de su autora.
En contra: mete demasiada paja, se pierde en detalles que alteran el ritmo. Da demasiadas vueltas para no llegar a ningún lado, dejando al final más incógnitas de las que teníamos al principio.

Por lo tanto, ¿está equilibrada la novela? Pues no, al menos para mi gusto, me resulta frustrante encontrarme ante 864 páginas y ver que al final sobran más de la mitad...
Por cierto... y no es por criticar, pero que algunos expertos en la materia comparen esta novela con Matar a un ruiseñor, a mí me da mucha risa, se parecen como un huevo a una castaña.

Y ahora sí que termino, no sin comentaros que "El secreto", la otra novela que me queda por leer de esta autora, también tendrá su reseña. 
No es que quiera que penséis que soy masoquista, no es eso, es simplemente que citan su estructura como un claro ejemplo de novela inversa, un tipo de novela de la que ya os he hablado en anteriores ocasiones y que me gusta bastante.