Entrada destacada. Colaboración revista "Cita en la glorieta"

Rey de picas de Joyce Carol Oates

martes, 19 de marzo de 2019

Lolita de Vladimir Nabokov

Sinopsis:

La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita, es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert.
"Lolita" es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los picnics de Lewis Carrol.

Opinión:

A estas alturas no creo que quede nadie que no haya oído hablar alguna vez de este gran clásico del siglo XX, Lolita; por eso voy a prescindir de hacer un resumen de la historia y voy a centrarme en los detalles que considero más importantes y que creo que son el motivo de una polémica que lleva levantando ampollas desde su primera publicación en 1955.
Esta obra tiene muchas interpretaciones, porque es muy compleja y trata un tema muy delicado. Si leyésemos la obra veinte veces, en cada una de esas relecturas descubriríamos matices nuevos.
Los lectores debemos enfrentarnos a los libros con la mente abierta; cada uno de nosotros debe encontrar el mensaje y darle sentido, alejándonos de ideas preconcebidas y por supuesto, de ideas impuestas, porque nadie debe decirnos como leer o interpretar algo.
Debemos sentirnos libres, críticos y acallar esas voces que puedan condicionarnos. Solo después de leer, analizar y meditar, conseguiremos crearnos nuestra propia opinión sobre una obra.

Nabokov ideó una historia muy espinosa que giraba alrededor de un maníaco, Humbert Humbert, y de su hijastra, Dolores Haze, una niña de 12 años.
Sobre Humbert H. no nos quedan dudas, es un pederasta; como tutor debería haber sido alguien que protegiese a la menor y en cambio la persigue y la pervierte, obligándola a mantener relaciones con él. Sobra decir que el personaje de la niña irá cambiando, pero de eso ya hablaré más abajo.

Nabokov nos muestra los pensamientos del protagonista masculino, en ellos Lolita es una niña malvada, una nínfula que le provoca, pero realmente como nos cuenta el autor, lejos de la mirada perversa de Humbert no hay nínfula, no existe, esa imagen pícara de ella que intenta transmitirnos, solo es real en su mente.
Humbert nos ofrece su relato, su alegato, donde por supuesto no se excusa pero sí intenta justificar sus actos. Vemos a un personaje enfermo que se retrata a sí mismo como un romántico empedernido, caballeroso, un gran seductor que ve a Lolita como una tentación constante.
Pero esa narración no engaña a los lectores que vemos desde el comienzo su naturaleza oscura. Puede que engañe a los personajes, pero nosotros vemos como sus actos le van delatando.

Lo más curioso es ver como las críticas, a lo largo de los años, se han ensañado con el personaje de la niña, llegando a desvirtuar su imagen, hasta tal punto que se ha creado en torno a ella, un arquetipo atrevido que representa la perversión y la seducción de los adultos, basta leer la definición que nos da la RAE cuando buscamos el término Lolita: Adolescente seductora y provocativa.
Condenamos a la joven y no a la mente enferma de ese energúmeno que es el padrastro.
Si buscáis Humbert no aparecerá ninguna definición que haga referencia al comportamiento pedófilo.
Es cierto que Lolita es sensual y se va a beneficiar de ello. Su comportamiento se va a ir agravando, quizás hasta llegar a un punto en que nos muestra un perfil que nos incomoda o nos cuesta ver, pero el responsable directo, el causante es Humbert, no Lolita.

También debo decir que esta obra no es una historia de amor como se indica en la sinopsis... pero tampoco es un alegato en favor de la violación o del maltrato.
Es la historia de la obsesión enfermiza de un adulto hacia una menor, la historia de un maníaco que priva de su niñez a una cría de doce años; y los que aplaudimos la obra por su forma, por la técnica o el estilo de Nabokov, no significa que aprobemos determinados comportamientos que en ella se muestran, como algunos o algunas han llegado a insinuar por ahí...
Lolita, es una joya literaria del siglo XX, una de las mejores obras que se han escrito, y por eso hoy en día se sigue hablando de ella.

Lo que me cuesta entender es que se demonice a Nabokov por lo que escribió.
No podemos condenar ni enjuiciar a un autor por lo que escribe, aunque sería más acertado decir que por la interpretación que nosotros hacemos de sus obras.
Los que me leéis con frecuencia sabéis que no soy de la opinión de censurar, retirar, poner en listas negras o destruir obras por su mensaje o contenido, creo que esas actitudes inquisitoriales son propias de un tiempo pasado.
Este escritor ruso se pasó más de media vida intentando explicar esta novela, y no creo que ningún autor o autora actual, haya tenido la necesidad o la obligación de explicar tanto su trabajo.

Nabokov creó un personaje que no cabe duda de que es un pervertidor sexual, alguien obsesionado con una menor, alguien deplorable, manipulador... como queráis, pero el autor no entra a opinar, solo nos muestra a través de él ciertos comportamientos y nos recuerda que esos individuos están ahí, que existen.
No digo que Nabokov vertiese una crítica oculta hacia ese comportamiento, pero tampoco digo que lo aprobase; él solo plantea el problema y lo deja ahí, porque al final no llegamos a saber claramente su punto de vista.
Creo que lo que genera tanta controversia es que dio voz a ese individuo y en cambio no nos dio la oportunidad de saber lo que pensaba Lolita, por lo tanto, esta parece en la novela en clara desventaja; el pederasta nos cuenta su versión o lo que quiere que sepamos de ella y al mismo tiempo nos ofrece una imagen de Lolita, la que él quiere.

Eso sí, y rompiendo otra lanza a favor del escritor os diré que Nabokov limita también a Humbert a la hora de expresarse, porque solo le permite hablar en primera persona, y ya sabéis que el uso de ese tipo de narración nos indica que el cronista puede ser poco fiable, porque siempre nos hará llegar su punto de vista, lo que él ve, lo que él siente, o lo que a él le interesa contar.

La novela se divide en dos partes y a lo largo de ellas Humbert se dirigirá a nosotros en incontables ocasiones, en un intento de buscar comprensión.
Como ya he citado su relato nos llega como un diario que intenta condicionarnos, apareciendo como víctima de la provocadora y malcriada Lolita.
Los lectores tenemos que ser conscientes en todo momento, que su narración subjetiva es un alegato, estamos leyendo sus confesiones, una súplica al juez y no debemos olvidar tampoco que se le está juzgando por otro tema, ni por violación ni por incesto.

Para ir terminando, yo no sé si Nabokov intentó verter una crítica en su obra o advertirnos de que el mundo está lleno de Humberts ocultos, muy difíciles de desenmascarar... lo que sí veo es una crítica hacia una sociedad cínica y decadente, que mira en muchas ocasiones hacia otro lado. Una sociedad que no ha evolucionado mucho y que olvida que el ignorar un problema, el fingir que no se ve... no lo hace desaparecer.

 A los que dicen de poner a Nabokov y a su obra en una lista negra, me parece totalmente ridículo, porque entonces también tendríamos que deshacernos de la obra de Poussin donde refleja el rapto de las sabinas o la espectacular escultura de Giambologna, sin olvidar la violación de Lucrecia de Tiziano, o los cuadros de Balthus... por poner algún ejemplo.
Si destruyésemos todo lo que consideramos poco honorable o ético, nos quedaríamos sin Historia. Las mujeres llevamos tiempo denunciando que se nos ha borrado intencionadamente de ella, por lo tanto veo incongruente que ahora tratemos de hacer lo mismo con determinadas obras y autores.
Creo que aún queda mucho por hacer, y mucho por reflexionar...


martes, 12 de marzo de 2019

Cinco tumbas sin lápida de Tony Jiménez

Sinopsis:

George Campbell lo tenía todo. Su vida estaba completa, con una esposa perfecta, una comunidad que le quería y sus triunfos como escritor. Pero todo se torció un buen día, lo que le empujó a huir del pueblo que le había visto nacer. Un tiempo después, preparado para enfrentarse a sus demonios, regresa a Shelter Mountain, un lugar donde nada es lo que parece.
En todos los pueblos hay historias, leyendas, relatos siniestros, pero en Shelter Mountain es diferente. Algo oscuro anida en sus bosques, algo terrible, que lleva esperando a George mucho tiempo.
Mientras el escritor trata de encontrar otra vez la inspiración necesaria para acabar su siguiente novela, el destino le prepara una vuelta de tuerca directamente desde su pasado, a la vez que es acosado por sus vecinos, que no ven con buenos ojos su regreso. George Campbell no tardará en descubrir que algunos fantasmas son muy reales, en lo que será una lucha no sólo por su supervivencia, sino también por su cordura.
Todo vuelve en Shelter Mountain, y el escritor va a comprobarlo de la peor de las formas.

Opinión:

Esta novela fue una recomendación de Anabel y de Sifuesemoslibros, y lo cierto es que tras leer sus comentarios y saber que en ella encontraríamos a un autor de estilo similar a Stephen King, no pude dejarla pasar.

En esta historia como ya he citado, vamos a encontrar referencias a la obra de King, una especie de homenaje a ese autor que tanto nos ha dado a los amantes del terror.

Hay muchas cosas que me han gustado y más tratándose de la primera novela del autor...

Al comienzo pensé que me encontraría con unos personajes poco detallados y que la novela sería todo acción, terror y gore, y lo sorprendente es que no ha sido así.
Tony Jiménez se toma su tiempo para presentarnos a los protagonistas e introducirnos de forma pausada en la trama, y esta va cobrando intensidad según avanzan los capítulos. De esa forma, toda la obra en conjunto, termina trazada al detalle, sin vacíos.

George como ya habéis leído, es un escritor que un año atrás perdió a su esposa. Decide volver a su pueblo natal para recuperar su vida, en lo posible, y se encuentra que allí, no solo los recuerdos le están esperando.
Tal y como sucedía en El Resplandor, el escritor empezará a ver cosas... ¿son ecos del pasado, recuerdos o hay algo más?
En Shelter Mountain, según los más ancianos del lugar, de vez en cuando suceden cosas de difícil explicación, y quizás, eso que le sucede a George sea parte del misterio o de las leyendas que rodean a la pequeña población.

Algunas de las situaciones a las que nos enfrenta el autor, no solamente a nosotros sino también al protagonista, perfectamente podían pasar por ser reales,"entre comillas", porque no hay que olvidar, que casi en su totalidad esta obra es ficción y terror, pero algunos de esos trances en los que se ve envuelto el personaje, resultan totalmente realistas y por eso empatizas con él.
Somos testigos de como actúan los individuos o las masas ante situaciones difíciles de explicar; con qué medios se protegen o a qué o quiénes recurrimos...
Esto que acabo de citar, es precisamente lo que encontramos en la obra de King y que me gusta, personajes con vidas normales que experimentan situaciones que no lo son, o que espero que no lo sean...
No como ocurre con otro autor del que ya os he hablado en otras ocasiones, Koontz, que dota a sus obras de un gran comienzo y luego lo fastidia incorporando al final conceptos tan abstractos que no tengo por qué entender, ni entiendo... y termina mezclando el terror con la física cuántica o la teoría extraterrestre... Esto está muy bien, pero para los amantes de la Ciencia ficción, y ese no es mi caso.
Yo busco, porque me gusta el terror, situaciones que sin llevarme al límite, sí logren incomodarme o que provoquen un estremecimiento.
El final... no tiene porque ser lógico, porque a nuestro alrededor suceden constantemente cosas que no tienen una explicación.

Y hablando de conectar con el protagonista, hay otro detalle que es muy importante a la hora de sintonizar con la historia y que este autor tiene muy en cuenta...
Lo primero es que en la introducción crea un pasado a los personajes.
Lo segundo tiene relación con nuestra área de confort...
Cuando leemos una historia de terror, todos queremos que sucedan cosas malas alrededor del protagonista, para que pueda experimentarlas en su piel; queremos que esas situaciones repercutan sobre él, aun sin ser directamente la víctima.
Si las víctimas son conocidos, sufrimos; si en cambio es gente que pasaba por allí o gente que nos importa un pimiento, la conexión no es tan intensa con el protagonista, os pongo un ejemplo...
En El exorcista, todos sufrimos cuando muere el Padre Carras, porque es alguien cercano, alguien al que hemos ido conociendo poco a poco y deja en una situación vulnerable a la protagonista. Ella sufre y nosotros con ella...
Con esto lo que quiero decir es que, Tony Jiménez, consigue recrear escenas que nos van a incomodar y mucho, sacándonos de nuestra área de confort, haciendo que experimentemos el terror, el dolor o la tristeza, por esa conexión que ha creado entre el protagonista y nosotros.

Para todos los amantes de las novelas de terror, esta es una buena recomendación. Hay momentos, tan intensos, que logra ponernos la carne de gallina.

L

martes, 5 de marzo de 2019

El misterio de Chalk Hill de Susanne Goga

Sinopsis:

La primera vez que Charlotte se encuentra frente a la hermosa mansión de Chalk Hill, en las verdes colinas de Surrey, se queda sin aliento: la imponente villa, coronada por una torre y rodeada de árboles centenarios, es el lugar más fascinante que ha visto nunca. Allí confía en comenzar una nueva vida tras haber tenido que abandonar Berlín por un escándalo que ha comprometido su reputación como institutriz.
Ha sido llamada para cuidar a la pequeña Emily, pero pronto Charlotte se da cuenta de que una extraña atmósfera se cierne sobre la casa: el silencio es casi irreal, el padre de Emily se muestra frío y reservado y la niña sufre terribles pesadillas desde la trágica desaparición de su madre. Preocupada por el bien de Emily, trata de averiguar más acerca de la muerte de Lady Ellen, pero nadie en Chalk Hill parece preparado para romper el silencio. Solo con la ayuda del periodista Thomas Ashdown, Charlotte podrá enfrentarse a la oscura verdad que esconden sus antiguos muros.

Opinión:

Hay que reconocer, aunque pueda sonar superfluo a simple vista, que la elección de la imagen de la portada, el título y la sinopsis, muchas veces actúan como efecto magnético en los lectores; son un estímulo positivo que nos invita a llevarnos una obra a casa.
Y digo superfluo, porque todos sabemos que lo verdaderamente importante se encuentra en el interior, no se puede ver a simple vista, e incluso así, nos dejamos llevar, yo soy la primera, por esos detallitos que pueden convertirse en armas cargadas por el diablo.
Con esto, lo que quiero decir, es que con esos cebos visuales, podemos acertar o fallar en la elección de la lectura.
Por suerte para mí, esta vez acerté y hoy os hablo de una historia, bastante entretenida y con la que tenemos el suspense asegurado desde el comienzo.

Charlotte, una joven institutriz, deja atrás su amada Alemania para aceptar un trabajo en Inglaterra. ¿Pero qué la obliga a cruzar el Canal de la Mancha y alejarse de su hogar?
Esa premisa, tan solo va a ser el primer misterio que nos envolverá. Una vez que esté instalada en Chalk Hill, descubriremos que la antigua mansión esconde un secreto mayor tras sus muros.

Lo primero que vamos a ver es que la historia nos llega a través de dos hilos argumentales; el de Charlotte en 1890 y el de Thomas Ashdown que comienza a finales de 1888 y que irá progresando de forma lineal hasta converger con el de Charlotte.

Creo que lo más importante en esta novela, lo que habría que destacar, son los generadores de intriga porque actúan como pilares fundamentes para que se apoye el argumento.
Esos generadores consiguen una ambientación muy lograda, cuidada al detalle, porque realmente la historia no es nada novedosa.
Tiene claras reminiscencias de la novela gótica, siguiendo la linea de "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, o "Jane Eyre" de Charlotte Brontë, también me recuerda a la trama de "El  secreto de Gaudlin Hall", aunque esta última es de publicación reciente, supongo que si habéis leído el argumento os traerá a la cabeza más historias similares; todo se reduce básicamente a esto: Institutriz, casa aislada, niños de por medio, padres o tutores distantes, comportamientos extraños y un misterio.
Pero hablemos un poco más de esos elementos que sirven para intensificar el suspense en esta historia y que a mí me han gustado...

La atmósfera sofocante...
En primer lugar tenemos el escenario, Chalk Hill, la antigua mansión y el ambiente que allí se respira, que es complementado por los personajes y por su comportamiento hermético, haciendo que la protagonista se sienta ajena al lugar, como una intrusa, dejándola en una situación difícil, en soledad.
  • El bosque, escenario de antiguas y oscuras leyendas, al que se accede desde el pesado portón de hierro del jardín, y que parece separar un mundo de otro; los fenómenos atmosféricos, la lluvia, la humedad que parecen cobrar especial intensidad durante la noche, consiguen crear incomodidad y al mismo tiempo aislamiento. 
Esos elementos, como he dicho, se realzan cuando llega la oscuridad, momento en que somos más vulnerables y en el que surgen nuestros miedos más profundos, en cambio de día, todo parece cobrar una apariencia distinta, más tranquila, y esos detalles la autora sabe aprovecharlos y jugar con ellos con acierto.

Lo que se dice y lo que no...
  • Las elipsis, las verdades a medias, también sirven para acrecentar el aislamiento y la tensión.
  • Los retazos del pasado, lo que vamos descubriendo casi de casualidad, también actúa como estímulo, ya que se cierne sobre todos los habitantes de Chalk Hill y condiciona sus movimientos.
  • La sombra de un secreto, que toma forma con esos silencios de los que os hablaba, con las palabras reprimidas que se escapan y agazapan tras la débil imagen de bienestar y seguridad, influencian a todos los personajes y hacen hincapié sobre la débil personalidad de la pequeña Emily. 
  • La presencia constante, omnipresente de la Señora Clayworth, Lady Ellen, que parece esconderse tras cada uno de los antiguos muros de la mansión, creando tensión por cada uno de los detalles que rodearon su muerte. 
Emily...
La autora juega con nosotros, con la duda, poniendo a la joven pupila de Charlotte en situaciones comprometidas; como es una niña la vemos vulnerable y Susanne Goga, aprovecha esa debilidad que suscita en nosotros para perturbarnos.
Lo cierto es que este joven personaje da para mucho...
Vemos que es demasiado lista y perfecta para sus ocho años. Podemos pensar que es un error de la escritora, que no sabe plasmar la imagen infantil, pero no es así, está hecho a propósito para incomodarnos con esa apariencia adulta que se esconde en un cuerpo de niña. Esa conducta nos pone en alerta casi inconscientemente, porque realmente vemos en esa actitud extraña una amenaza.

Los saltos de una trama a otra interrumpen bruscamente la acción, en el momento más crítico.

Todos los elementos que he citado hasta ahora sirven para controlar el ritmo de la narración, impidiendo que la atención se desvíe.

Pero habrá más detalles que convertirán esta historia en entretenida, como es el juego metaliterario.
Vamos a encontrarnos con menciones frecuentes a la obra de Jane Austen e incluso a la de Arthur Conan Doyle, aunque también veremos más referencias a autores y obras de la época.

Otra cosa que me ha gustado es incluir referencias al espiritismo.
Esos datos, además de generar el ambiente adecuado dan veracidad al relato.
El rechazo a la razón que vemos como característica principal del Romanticismo, llevó a finales del siglo XIX y principios del XX, a sus seguidores, a rodearse de una atmósfera mágica.
En ese periodo surge con fuerza la teoría espiritista. Las almas románticas veían en esa práctica una puerta, una forma de volver a comunicarse con sus seres queridos, aunque hay que decir que este movimiento no cobró realmente fuerza hasta después de la Gran Guerra, momento en que los familiares de las víctimas lo utilizaron como medio de contacto al no haberse podido despedir de sus seres queridos. Aquí vamos a encontrarnos con los pioneros de ese movimiento y también del contrario, del movimiento escéptico.

Os he comentado al inicio de la reseña que la historia se construye alrededor de dos hilos argumentales que terminarán cruzándose.
En ese momento, la trama cambia, abandona los tintes góticos para tomar un tono de novela enigma, se convierte en una especie de novela policíaca, donde Tom Ashdown deberá investigar los hechos y averiguar cuánto hay de verdad en ellos.

Para ir terminando os diré que Susanne Goga nos plantea un enigma, pero todo se reduce a contemplar la realidad bajo otro prisma, y eso conduce al lector a hallar la verdad.
La resolución del misterio se ve venir desde más o menos la mitad de la historia, por mucho que intente ocultarnos la verdad, haciéndonos mirar hacia otro lado como si fuese un truco de magia.
Aun así, debo decir que la trama está muy bien urdida y logra despistarnos en algún momentillo.

Así que ya sabéis, El misterio de Chalk Hill equivale a historia decimonónica, Inglaterra y misterios y algunos detallitos más que he dejado desperdigados por ahí.
Es cierto que hay muchos libros de temática similar, pero yo no me canso de leerlos, sirven de pausa, para descansar entre otras lecturas y encima nos entretienen. Es una lectura tranquila, a la que no hay que pedir mucho, pero tras la cual se esconde algún que otro sobresalto.


martes, 26 de febrero de 2019

Saga Crímenes de Oxford de Guillermo Martínez

En esta entrada se incluyen las reseñas de las dos novelas que componen a día de hoy la saga.

Los crímenes de Oxford (Crímenes de Oxford 01)
Sinopsis:

Un estudiante de matemáticas realiza un viaje a Oxford con fines académicos. Además de conocer a algunos de sus maestros en esta ciencia, las emociones se alborotan cuando se produce un asesinato en la casa donde se aloja.
Se desata así un misterio para el que las matemáticas son, más que una disciplina teórica, la clave para su investigación y desarrollo.
La serie de Oxford es un artefacto literario que combina una altísima calidad literaria con una trama capaz de atrapar a miles de lectores.

Los crímenes de Alicia (Crímenes de Oxford 02)
Sinopsis:

Oxford, 1994. La Hermandad Lewis Carroll decide publicar los diarios privados del autor de Alicia en el país de las maravillas. Kristen Hill, una joven becaria, viaja para reunir los cuadernos originales y descubre la clave de una página que fue misteriosamente arrancada. Pero Kristen no logra llegar con su descubrimiento a la reunión de la Hermandad. Una serie de crímenes se desencadena con el propósito aparente de impedir, una y otra vez, que el secreto de esa página salga a la luz.
¿Quién quiere matar al mensajero? ¿Cuál es el verdadero patrón que se esconde tras esta sucesión de crímenes? ¿Quién y por qué está utilizando el libro de Alicia para matar?
Para desentrañar lo que ocurre, el célebre profesor de Lógica Arthur Seldom, también miembro de la Hermandad Lewis Carroll, y un joven estudiante de Matemáticas unen fuerzas para llegar al fondo de la intriga, y serán peligrosamente arrastrados por unos crímenes impredecibles, en una investigación que combina la intriga con lo libresco.
Con una prosa tersa y precisa, Guillermo Martínez, autor de Los crímenes de Oxford, ha escrito una novela fascinante que en la tradición de Borges y Umberto Eco lleva el relato policial al terreno literario.

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Opinión:  Los crímenes de Oxford (Crímenes de Oxford 01)

Supongo que últimamente estaréis oyendo hablar mucho de Guillermo Martínez, ganador del premio Nadal 2019 por su novela Los crímenes de Alicia, pero estoy segura de que si rebuscáis en la memoria, también os sonará otro título suyo y que da el pistoletazo de salida a lo que ha pasado de ser un libro independiente a una saga.
Esa primera obra que fue publicada en 2003 llevó por título Crímenes imperceptibles, y también obtuvo un premio, el Planeta Argentina 2003.
En 2008, el cineasta Álex de la Iglesia hizo la adaptación cinematográfica con el título de Los crímenes de Oxford, y a partir de ese momento las posteriores ediciones adoptaron ese título.

Guillermo Martínez, como ya he mencionado al comienzo, no pensó en un principio hacer una serie de novelas ambientadas en esa ciudad universitaria, Oxford, es más... dejó el final cerrado de esta historia, con el objetivo de no hacer una segunda entrega, pero ya se sabe que hay veces que los personajes se rebelan y terminan reapareciendo, de ahí, que no solo vaya a haber una segunda parte, sino que según alguna entrevista que he leído recientemente por ahí, está en proceso la tercera.
Debo deciros también que en este ciclo de novelas de Oxford, los libros son de lectura independiente.

Los crímenes de Oxford y Los crímenes de Alicia, tienen varios elementos en común, siendo el principal que comparten algunos de los personajes: El profesor de Lógica Arthur Seldom, el inspector Petersen y el joven estudiante argentino del cual no conoceremos su nombre, por mucho que en algunos blogs y webs, insistan en llamarle Martin.
Creo que aquí llega el momento de hacer la aclaración.
En la película de Álex de la Iglesia, el personaje sí adoptaba ese nombre, en cambio, tanto en esta obra de la que os hablo como en la siguiente, Los crímenes de Alicia, se indica que el nombre contiene una doble ele y que resulta impronunciable para los británicos.

"Escuché que pronunciaba mi nombre, con un esfuerzo conmovedor, tropezando en la doble ele".

A esto añado que en Los crímenes de Alicia, aparece en varias ocasiones la referencia a la letra inicial del nombre: G, lo que me lleva a pensar que podría ser Guillermo, y más si le vemos como un Alter ego del autor, con el que comparte no solo ser argentino y matemático, sino también haber completado sus estudios en Oxford.
Pero bueno... dejando de lado las conjeturas, lo que sí se me escapa es si en alguna edición, en alguna adaptación literaria posterior a la película, el joven adopta ese nombre.

Pues bien, dicho esto, G, será nuestro narrador protagonista a lo largo de la historia, y por lo tanto eso condicionará el relato, ya que solo puede contar los hechos de los cuales es testigo o lo que le van contando.
La omisión de su nombre crea un pequeño halo de misterio a su alrededor, ¿por qué nos lo oculta Guillermo Martínez?, pues quizás para recalcar con ello que el estudiante, tan solo es un elemento narrativo, el transmisor de la historia, evitando así que pueda restar protagonismo a otros personajes o a los hechos.
Os mencioné más atrás que la saga iba a tener más elementos en común, pues bien, esos detalles se aprecian a simple vista con solo mirar los títulos; toda la saga se construirá alrededor de crímenes en serie.

Esta novela tiene rasgos de novela policíaca y al mismo tiempo de novela negra, porque lo cierto es que hay veces que es difícil delimitar dos géneros que con frecuencia se dan la mano.

Los personajes masculinos toman el mando en esta historia y los femeninos aparecen simplemente como atrezzo, espero que esto no se tome como una crítica, tan solo es una apreciación.
También debo decir en este apartado, que todos sin excepción, están poco definidos.
Conocemos muy pocos datos sobre su vida pasada, y eso puede darnos la idea de que están construidos de forma superficial; yo soy de la opinión de que todo personaje tiene que tener un pasado y los escritores deben presentárnoslo, aunque tan solo sea de forma escueta, para que no parezca que han surgido así... sin más, como por ciencia infusa.
Visto esto desde otro punto, lo de no perfilar en profundidad, también puede tener otra lectura, y es la de no desviar nuestra atención de los sucesos, de la forma de ejecutar los crímenes.

Otro detalle que no puedo olvidar mencionar es el uso de algunos giros o expresiones que emplea el autor, y que pueden chocarnos a los españoles, por no estar acostumbrados a oírlos, algo que creo que nos saca de la rutina y que enriquece culturalmente el texto.

Para ir terminando os diré que el final elegido no es el que más me hubiese gustado leer.
Me parece cogido un poco por los pelos, porque creo que se apoya en demasiadas casualidades...
Pero incluso con los peros que os he citado, considero que es una novela bastante interesante.

Opinión:  Los crímenes de Alicia (Crímenes de Oxford 02)

Para esta segunda aventura con la que ha obtenido el premio Nadal 2019, Guillermo Martínez vuelve a tirar del escenario ya conocido, la pequeña ciudad universitaria de Oxford y de algunos personajes.
Sucede, más o menos, un año después de los sucesos que se contaban en Los crímenes de Oxford.

Esta novela comienza con una frase que viene a resumir la obra anterior "El crimen perfecto no es el que queda sin resolver, sino el que se resuelve con un culpable equivocado", y sobre esa premisa que resulta magnética para los amantes de la novela policíaca o negra se construirá el argumento.

Si en la anterior reseña os mencionaba que el perfil de los personajes estaba poco elaborado, que no nos dejaba entrever lo que había detrás de ellos, aquí vamos viendo como esa imagen que teníamos  se va perfilando con datos del pasado.

La trama también hay que señalar que resulta más elaborada y lo cierto es que el final nos dejará con la boca abierta.
El autor ha optado para esta ocasión, partir de un hecho real para elaborar el argumento, el resto es ficción, pero a los lectores nos costará averiguar cuando de cierto hay escondido detrás de cada escena.

La estructura vuelve a ser la misma que ya habéis visto en "Los crímenes de Oxford" de Introducción, nudo y desenlace; lo que ocurre, que no lo mencioné en la anterior reseña, es que en ambas historias la introducción destaca por su brevedad. 
Este autor prefiere dejarse de preámbulos largos y nos mete casi de golpe en la historia, desde los primeros capítulos. Ese detalle me gusta, porque evita el estar dando vueltas sin sentido.

Otro detalle a tener en cuenta y que es de lo más característico de las novelas del género, es hacer recaer la sospecha sobre todos los personajes, tal y como lo hacía la gran Agatha Christie, pues bien, aquí sucede igual pero con un ligero matiz.
La sombra de la sospecha recae sobre todos los personajes porque no conseguimos ver a ninguno de ellos como posible culpable, nadie es lo suficientemente convincente para que nos parezca el criminal.
Ahí precisamente, en ese detalle, reside la maestría de este autor que logra despistarnos.
Parece que nos guía por una historia donde hay dos investigaciones, y lo cierto es que están tan estrechamente relacionadas, que son solamente una.

Una de esas investigaciones girará alrededor de la vida de Lewis Carroll, del origen de su obra Alicia en el País de las Maravillas y de su obsesión enfermiza por la fotografía y por retratar a niñas pequeñas; en la otra habrá que descubrir quién está detrás de los ataques que parecen estar sufriendo los miembros de la Hermandad Lewis Carroll.
Creo que es una historia recomendable que recuerda a las mejores novelas de investigación de comienzos del s. XX.

Los personajes vuelven a enfrentarse a un asesino en serie complejo, que intenta impedir que cierta información sobre Carroll se haga pública.
El profesor Seldom y G, deberán valerse de su astucia para resolver esta nueva serie de asesinatos que parece romper con la monotonía de esa pequeña ciudad y que les plantea un nuevo reto, porque esta vez los asesinatos no siguen ninguna lógica. y Seldom, miembro de la hermandad, puede terminar siendo una de las víctimas.

Una historia recomendable que os hará contemplar el libro de la infancia Alicia en el País de las Maravillas con otros ojos.

Los crímenes de Oxford (Saga Crímenes de Oxford 01) Bastante interesante
Los crímenes de Alicia (Saga Crímenes de Oxford 02) Recomendable

viernes, 22 de febrero de 2019

La caja de botones de Gwendy de Stephen King y Richard Chizmar

Sinopsis:

Existen tres vías para llegar a Castle View desde la ciudad de Castle Rock: por la carretera 117, por Pleasant Road y por las Escaleras de los Suicidios.
Cada día del verano de 1974, Gwendy Peterson, de doce años de edad, toma el camino de las escaleras, que ascienden en zigzag por la ladera rocosa.
Pero un día, al llegar a lo alto, mientras recupera el aliento con la cara roja y las manos apoyadas sobre las rodillas, un desconocido la llama.
Allí, en un banco a la sombra, se sienta un hombre con una chaqueta negra y un pequeño sombrero.
Llegará un día en el que Gwendy sufra pesadillas con ese sombrero...

Opinión:

Hace tan solo unas semanas vi comentado este relato breve en el blog de Sifuésemoslibros, y lo que contaba sobre él me gustó.
Debo decir, que esa página se ha convertido en uno de mis blogs de cabecera, visitándolo con asiduidad; las reseñas suelen ser breves, pero consiguen extraer la esencia principal de los libros. Sus recomendaciones, muchas para mí desconocidas, se convierten en aciertos, y por lo tanto, no tardé en hacerme con esta y colocar su lectura entre las prioritarias. Os recomiendo visitar su blog.

Esta historia surge de la cooperación de Stephen King y de Richard Chizmar. Según dicen, King tenía una historia sin acabar y sin ideas de cómo hacerlo. Hablando con Chizmar, éste ideó un desenlace muy al gusto del gran mago del terror y ¡voilà!, de ahí nació "La caja de botones de Gwendy".

Desde el comienzo la historia atrapa, eso no es una novedad.
Se lee sin hacer un alto; queremos saber lo que le deparará el futuro a Gwendy, y una vez más el gran maestro se hace con nosotros, nos engaña, nos tienta con una historia con tintes amenazantes y nos llena la cabeza de preguntas. Nos hace cuestionarnos cuánto de lo que le sucede a Gwendy es resultado del libre albedrío y cuánto de ello, fruto de la misteriosa caja de botones.

Pero bueno, como esta es una historia breve, tampoco voy a entrar en muchos detalles y me voy a centrar solo en lo que más me ha llamado la atención.
Esta historia que solo tiene 186 páginas, incluye algunas ilustraciones en el interior de Keith Minnion.
Lo más curioso fue descubrir que King, para este relato, prescindía totalmente de sus habituales introducciones, supongo que debido a la corta extensión de la obra. En esas introducciones suele presentarnos la ciudad, a los personajes principales y después nos enfrenta directamente con el problema.

Aquí, como digo lo suprime, y nos encontramos ya en la primera página, subiendo junto a Gwendy las escaleras de los suicidios, unas escaleras que supondrán un cambio brusco en su vida.
En tan solo tres o cuatro páginas, hemos visto algo que no es habitual en la pluma de King, pero en cambio hay otros detalles que sí son muy comunes en su obra y que seguro que no os costará reconocer.
Uno de ellos es dar el protagonismo absoluto a un niño, y el otro, darnos de frente con un personaje arquetípico de King, uno que aparece con demasiada frecuencia en sus obras, sobre el que recae la acción de tentar, como el Mefistófeles de Goethe..

La historia es dinámica, avanza a buen ritmo y tiene la esencia de King, esa tan característica y que impregnaba sus primeras obras. Tiene sus buenas dosis de intriga que mantiene hasta el final, pero por ponerle algún inconveniente, le falta el toque de terror.
El final elegido, para mi gusto, delata demasiado que no ha surgido de la mano de King, con esto no digo que no sea acertado ni que no me haya gustado, porque no es así. Ese final, da un toque especial, distinto a lo que King nos tiene acostumbrados.

Muchos de vosotros, me habéis comentado en más de una ocasión, que no os gusta el género de terror, pero que en cambio sí os gustaría leer algo de Stephen King; para vosotros, esta historia es la ideal. Tiene su esencia, su toque especial, y carece de ese golpe de terror que nos apasiona a los amantes de este autor en su vertiente más oscura.


martes, 19 de febrero de 2019

Los restos del día de Kazuo Ishiguro

Sinopsis:

Inglaterra, julio de 1956. Stevens, el narrador, durante treinta años ha sido mayordomo de Darlington Hall. Lord Darlington murió hace tres años, y la propiedad pertenece ahora a un norteamericano. El mayordomo, por primera vez en su vida, hará un viaje. Su nuevo patrón regresará por unas semanas a su país, y le ha ofrecido al mayordomo su coche que fuera de Lord Darlington para que disfrute de unas vacaciones.
Y Stevens, en el antiguo, lento y señorial auto de sus patrones, cruzará durante días Inglaterra rumbo a Weymouth, donde vive la señora Benn, antigua ama de llaves de Darlington Hall. Y jornada a jornada, Ishiguro desplegará ante el lector una novela perfecta de luces y claroscuros, de máscaras que apenas se deslizan para desvelar una realidad mucho más amarga que los amables paisajes que el mayordomo deja atrás. Porque Stevens averigua que Lord Darlington fue un miembro de la clase dirigente inglesa que se dejó seducir por el fascismo y conspiró activamente para conseguir una alianza entre Inglaterra y Alemania. Y descubre, y también el lector, que hay algo peor incluso que haber servido a un hombre indigno...

Opinión:

Los restos del día o Lo que queda del día, la novela de la cual hoy os hablo, es una obra escrita en 1989 al más puro estilo british, con una mezcla de elegancia y sobriedad a partes iguales que logra sorprender al lector, sobre todo, cuando caemos en la cuenta de que el autor es japonés.
Es cierto que Kazuo Ishiguro, premio Nobel de literatura 2017, se trasladó con su familia a Londres con tan solo seis años, y ha tenido tiempo más que suficiente para amoldarse al estilo de allí, por no hablar de las costumbres tan distintas a las de su país de origen.
Lo raro, como digo, lo que logra sorprender, es la capacidad de acercarnos a la Inglaterra de mitad del siglo pasado, en el periodo posterior a la II Guerra Mundial, pero a esa sociedad oculta a la que solo se tenía acceso por la puerta de atrás de las mansiones y que nos muestra el comportamiento de los criados al detalle, haciendo uso de un lenguaje preciso o correcto, no sé cómo definirlo, pero sobre todo, elegante.
Kazuo Ishiguro, deja la narración de esta historia en manos de Stevens, un mayordomo que arrastra más de treinta años de servicio, educado dentro de ese clásico carácter inglés tan rígido, incapaz de mostrar un solo sentimiento, pero que pese a eso logrará ofrecernos un relato conmovedor.

Stevens haciendo uso de una narración muy personal, ira mostrándonos cuanto sucede a su alrededor, sin olvidar describir al detalle el comportamiento de sus señores. Lo hará sin omitir opiniones, sin valorar si lo que ve está bien o mal, y ahí reside el gran mérito de este narrador, que será capaz de contarnos una preciosa historia sin emitir ni un solo juicio.

Stevens es un personaje fascinante, íntegro, totalmente dedicado a su trabajo, capaz de asumir como propios los errores de otros, anteponiendo su profesión a su vida y a su corazón.
Este mayordomo tan carismático iniciará un viaje por Inglaterra, mientras su actual jefe, Mister John Farraday, viaja a su país natal, Estados Unidos.
El destino de Stevens es llegar a visitar a miss Kenton, antigua ama de llaves de la mansión Darlington Hall.
El viaje que inicia no solo será una excursión en la que descubrir magníficos paisajes, sino que también será el medio para guiarle hacia ese viaje interior, ahondando en la nostalgia.

Os he mencionado que la meta del viaje es visitar a miss Kenton, pues bien, ese personaje omnipresente en todos los capítulos, de la cual nos va a ir hablando Stevens, y que vamos a ir conociendo en profundidad, va a actuar a modo de Macguffin, porque solo contará con una breve aparición, en persona, al final de esta historia.
Miss Kenton, va a ser el motivo por el que Stevens inicia ese viaje; es una excusa argumental para que el mayordomo nos vaya contando los sucesos del pasado, pero ella no es importante, es prescindible, y como comprobaremos, tampoco resultará de vital importancia cuando el relato finalice. 


Os recomiendo esta novela, que no es muy extensa, pero no solo por la historia que nos cuenta Stevens o por su modo de hacerlo, tan delicado y profundizando en su interior, porque eso a algunos lectores les puede parecer aburrido, quizás por la apariencia sencilla de la trama. Tampoco por los hechos históricos que sirven de telón de fondo, sino más bien por la prosa de este autor que es especialmente sensible y resulta espectacular. 

Cuando acabamos de leer esta narración, nos sentimos huérfanos, nos vemos sentados junto a Stevens contemplando las luces del puerto. 
Hemos sido sus compañeros de viaje, y ese muro, esa barrera que él tenía levantada a su alrededor y que le hacía parecer frío, sin sentimientos, hemos sido testigos de como paso a paso, kilómetro a kilómetro ha ido desmoronándose, mostrándonos la realidad de esa personalidad sensible que se escondía detrás.
Para mí ha sido toda una experiencia... y si os estáis preguntando sobre lo extraño del título, os adelanto, que tan solo llegando al final de esta preciosa historia lograréis desentrañar el misterio.

 

martes, 12 de febrero de 2019

Sentido y sensibilidad de Jane Austen

Sinopsis:

«Ninguna de las dos tiene nada que decir; tú, porque no te comunicas, y yo, porque no escondo nada», le dice Marianne Dashwood a su hermana mayor Elinor en uno de los pasajes más célebres de Juicio y sentimiento (1811), la primera novela que consiguió publicar Jane Austen.
Lo no dicho, el secreto deliberado o impuesto, la verdad oculta y la mentira, el pacto de silencio dictado por la lealtad o la piedad, son en efecto los temas principales de esta novela que traza un cuadro tan hilarante como patético de las desventuras de dos hermanas casaderas, hijas de la gentry pero apartadas –en su condición de mujeres- de la fortuna familiar. Sus tropiezos en el camino del matrimonio, a veces empujadas por la mezquindad de sus propios parientes, las alegres presiones de sus vecinos o los mismos «principios» de su carácter y moral, las llevan a conocer todos los extremos que el «terror a la pobreza» o los estragos de una vida inútil pueden ocasionar en el destino de los hombres. Marianne, locuaz y ultrarromántica, y Elinor, prudente y reservada, componen una descompensada balanza de caracteres que finalmente se habrá de equilibrar.
Ingeniosísima en su trama, cáustica en su pintura de ambientes y personajes, grave en su espíritu moral, ésta es la primera de las obras maestras de Jane Austen.

Opinión:

Curiosidades

Supongo que a estas alturas, el nombre de Jane Austen no pasará desapercibido para ningún lector.
Está considerada como la primera gran novelista en lengua inglesa, aunque ese reconocimiento nunca le llegase en vida, y su obra se encuentra rodeada de curiosidades.
Lo primero que sorprende es que dota a todas sus novelas de un elenco de mujeres protagonistas que dejan huella y a través de las cuales nos ofrece un vistoso y colorido retrato costumbrista.

Este libro, del que hoy os hablo, parece que desde el comienzo juega al despiste y se presenta ante nosotros bajo distintos títulos:
"Juicio y sentimiento", "Sensatez y sentimientos", "Juicio y sensibilidad", aunque seguro que como más frecuentemente lo habréis encontrado es como "Sentido y sensibilidad".
Todas esas formas de dar título a la historia y que vienen a significar lo mismo, es a consecuencia de las distintas ediciones, una tontería, ya que la única finalidad del título, en este caso, es darnos una pista desde el comienzo, la característica principal o el rasgo que guiará a cada una de las protagonistas: Elinor y Marianne Dashwood.
Pero sigamos con las curiosidades...

Esta novela fue terminada en 1797 pero no vio la luz hasta 1811, convirtiéndose en la primera de sus obras en publicarse, haciendo uso del seudónimo, "A lady", en un momento en que la literatura o más bien, que las mujeres publicasen estaba mal visto.
Dos años después, en 1813, sacaría una segunda edición corregida por ella misma, y que es la que se ha empleado para las ediciones posteriores.
La segunda en ser publicada fue "Orgullo y prejuicio", y lo hizo en 1813.
Su nombre tampoco apareció reclamando la autoría de la historia, lo que sí rezaba era "Por la autora de Sentido y sensibilidad"
Ahora bien, y aquí llega otra de las curiosidades...
En 1803, Austen había vendido "La abadía de Northanger" a una editorial, firmando bajo el seudónimo de "Mrs Asthon Dennis", de haberse publicado en esa fecha, habría pasado a ser la primera obra publicada de la autora, pero no ocurrió así, y esta historia junto con "Persuasión" pasó a ser publicada como póstuma en 1818.

Sentido y sensibilidad

“—Ahora estamos pensando —dijo el Sr. Dashwood, tras una breve pausa— en que sea Robert quien se case con la señorita Morton. 
Elinor, sonriendo ante el tono de gravedad y capital importancia de su hermano, contestó con calma —Ella, supongo, no puede elegir.”.

Esta historia nos plantea el gran problema de las mujeres en esa época, eramos eternas menores de edad, siempre bajo la tutela masculina.
Cuando el padre fallecía y no había marido, las mujeres de la familia pasaban a estar tuteladas por el hermano, el hijo varón que era el que heredaba el patrimonio, y a ellas, siempre que hubiese, se las dotaba de una pequeña renta para sus gastos.
Esa es la base sobre la que gira el argumento.
El joven señor Dashwood hereda la totalidad del patrimonio familiar, y debido a la ambición y egoísmo que comparte con su esposa, sus hermanas y madrastra pasan a vivir de la caridad familiar.
Elinor y Marianne Dashwood, las dos hermanas mayores, deberán encontrar un marido, a ser posible con buena posición, porque en esta historia el dinero está muy presente...

Austen nos ofrece una historia rural de la época, pero sobre la gente acomodada, la perteneciente a la clase burguesa, sin hacer referencias importantes a criados ni a las clases más bajas.
Cada vez que un nuevo personaje entra en escena, la autora nos describe su patrimonio al detalle y sus relaciones sociales, dejando entrever que esos detalles eran los únicos realmente importantes, eso sí, todo hilado con una fina ironía dramática.

“Sí, es una delicia ser joven y guapa. ¡En fin! Yo fui joven una vez, pero nunca fui guapa... tanto peor para mí. En cualquier caso conseguí un buen marido, y no se qué más puede conseguir una gran belleza”.

Los personajes femeninos marcan el rumbo del argumento, aunque sea en lo único que mandan, mientras que los masculinos quedan relegados a una posición secundaria, eso sí, hay que tener en cuenta el rasgo que tienen en común, independientemente del género, y es la pasión desmedida y el ruidoso entusiasmo.
Todas las acciones son magnificadas, hasta el gesto más sencillo se convierte en emocionante, y es que la autora tiene un estilo narrativo capaz de llevar a sus personajes hacia el paroxismo o la exageración.

Lo que más me ha llamado la atención es que esta historia es como una madeja de lana, de la cual tendremos que sacar un ovillo.
Según van avanzando los capítulos, vamos desenredando esa madeja, eso nos permite contemplar como era la vida de las mujeres en esa época, pero al mismo tiempo vamos enrollando y dando cuerpo al ovillo, depositando una hebra sobre otra, enrollando la trama, y es que todos los personajes que aparecen en el argumento, guardan alguna relación entre sí, además de que a Austen, le gusta complicar la existencia a sus criaturas.
En esa forma de hacer girar la historia sobre sí misma, enrollándola, van a tener mucha importancia los silencios, las elipsis narrativas, porque con ellas la autora irá marcando la trayectoria del argumento y con ello el fin de los personajes.
Esos silencios muchas veces son debidos a que se construyen sobre mentiras o medias verdades, y en otras ocasiones serán fruto de la compasión o el respeto, algo que también nos mostrará la psicología de los personajes.

¿Jane Austen una autora feminista o conservadora?

Hay voces que abogan porque Jane Austen era una autora implicada en defender los derechos de las mujeres, mientras que otras defienden que su postura era más bien conservadora.
Tras leer esta historia, yo no sé en que idea posicionarme, porque encuentro una doble lectura.
Es cierto que en algunos momentos detecto una ligera crítica, cubierta con una pátina de ironía aguda o malintencionada, hacia ese papel impuesto a las mujeres que las obligaba a someterse a las convenciones sociales...
Ahora bien, mi sentido crítico también me obliga a decir que en esta novela, los varones también demuestran estar sometidos a esas mismas normas sociales, aunque eso sí, en menor medida.
No quiero meter ningún spoiler, pero para los que no la habéis leído os diré que a lo largo de la narración, aparecen varios personajes masculinos que serán reprobados por su comportamiento, o por tomar decisiones en contra de lo que se considera la voluntad familiar.
Quizás esto demuestra que Austen sí era feminista, y lo que intentaba mostrarnos es que aunque los varones también estaban sujetos a esas convenciones sociales, ellos siempre disponían de otra alternativa que les permitiese salir del embrollo.
A pesar de lo mencionado, y como he dicho al principio de este párrafo, no me llega a quedar clara la postura de la autora, porque yo sigo viendo esa doble lectura, no solo en lo que acabo de mencionar sino también en más detalles, como veréis a continuación...
Al final, los personajes femeninos, tras haber sufrido de lo lindo, reciben su recompensa, parece que hay una moraleja, una vocecilla moralizante que dice entre lineas "tened paciencia, la bondad, la virtud y todo el sufrimiento que habéis pasado será recompensado", y el castigo que se merecen alguno de los personajes masculinos, llamémoslo en este caso "justicia literaria" queda corta para mi gusto.

También debo decir, que los personajes femeninos se alejan de la imagen que por ejemplo nos ofrece Emily Brontë en su obra "Cumbres borrascosas".
Los personajes de Austen no logran alejarse del decoro victoriano, de esa moralidad inglesa que tienen tan arraigada. Son rebeldes pero con unas ataduras contra las que no pueden oponer resistencia, quizás por la costumbre, eso las impide evolucionar de forma explosiva que era lo que veíamos en Catherine, el personaje protagonista de Emily Brontë.
Y esto, indirectamente me lleva a hablaros de la evolución de los personajes...

¿Cómo evolucionan los personajes?

Sabéis que las dos grandes protagonistas son Elinor y Marianne Dashwood, y que la historia gira a su alrededor.
Desde el comienzo nos van mostrando su evolución, pero de forma contenida, nos muestran un arco ascendente, pero no impactante, como acabo de mencionaros... algo parecido a lo que ocurre con el Coronel Brandon, un personaje masculino que destaca por encima de cualquier clasificación que pueda hacerse.
Es un personaje incidental, un secundario que entra y sale de escena, alguien sobre el que se apoya el argumento y las dos protagonistas.
En este apartado, quería hablaros de algo que cobra importancia: el arco dramático o de transformación de los personajes, que es eso que acabo de mencionar.

Cuando un personaje entra en escena, lo hace ya con unas características prefijadas, ese arco dramático es la linea o la curva que va a mostrarnos su evolución.
A partir de esa puesta en escena, el personaje empieza a evolucionar gradualmente. Los habrá que, dependiendo del contexto y de las situaciones que les rodean y les afectan, lo hagan a peor y otros que lo harán a mejor, sin olvidarme de mencionar a los que no experimentan ningún cambio.
Por ese motivo habrá personajes que al comienzo nos caigan bien y terminarán resultándonos odiosos, y al contrario...
Los que mejoran, tienen una curva ascendente y los que empeoran descendente, lógicamente los que no sufren cambios la tienen neutra.
¿Y a qué viene todo esto?
Pues a que todos esos tipos, los vamos a encontrar aquí a simple vista.
Jane Austen crea un amplio abanico de personajes, con una gran disparidad de personalidades.
El Coronel Brandon, va creciendo con cada actuación, al igual que un personaje minúsculo pero indispensable para la historia, la Sra. Jennings, alguien que empieza siendo una repulsiva cotilla y termina tranformándose en alguien adorable.
Es cierto que los personajes más frecuentes en esta historia cuentan con una linea de transformación neutra, van a comportarse igual al comienzo que al final, pero son igual de indispensables que un protagonista, no solo contribuyen a crear el ambiente, sino que también son los responsables de hacer evidente el gran contraste que existe entre ellos y que hace destacar a unos sobre otros.

Creo que esta primera incursión en la obra de Jane Austen ha sido una lectura muy provechosa, y eso que me advirtieron que no era la mejor de esta escritora.
Por último y antes de despedirme, solo me queda pediros disculpas por la extensión de esta reseña, pero cuando se ha hablado tanto y tan bien de una obra o autor, cuesta pasar de puntillas por determinados detalles que van aflorando en la lectura, y en un amante de los clásicos, como es mi caso, hasta el detalle más sencillo se convierte en emocionante y digno de comentar.
Y ahora sí, feliz lectura...


martes, 5 de febrero de 2019

Pero... ¿Quién mató a Harry? de Jack Trevor Story

Sinopsis:

Campiña inglesa, mariposas, luz de verano... y un cadáver. Una hilarante comedia negra que Hitchcock llevó al cine en 1955.
Una mañana de verano, en un bosque que rodea la urbanización de Sparrowswick Heath (donde cada casita tiene su nombre: El Barco, El Refugio, Caos…), un niño de cuatro años encuentra el cadáver de un hombre. Al contrario de lo que sucede en las novelas policíacas, no se trata aquí de encontrar, entre una serie de sospechosos, quién es el asesino: más bien al contrario, aquí hay toda una serie de personas que confiesan haber matado a la pobre víctima... con lo que ciertamente se hace difícil determinar quién lo hizo en realidad. Entretanto, ante tal profusión de «culpables», el cadáver es enterrado y desenterrado no menos de tres veces.
 Pero… ¿quién mató a Harry? (1949), adaptada en 1955 al cine por Alfred Hitchcock, es una fenomenal vuelta de tuerca a los mecanismos de la novela policíaca, una excelente comedia negra elaborada con toda la calma y mordacidad de la flema británica. Pero no solo eso: en ese clima estival, de monte bajo, mariposas, tardes soñolientas, noches esplendorosas y mágicas, Jack Trevor Story supo insuflar algo del Sueño de una noche de verano, con sus enredos y confusiones, y un erotismo sutil y muy vital que hace, deshace, separa y junta parejas… en torno a un cadáver.

Opinión:

Soy una gran fan de la obra de Alfred Hitchcock, y lo que más me llamó la atención fue averiguar que muchas de sus grandes películas estaban basadas en libros.
Ese detalle me empujó a buscar esas historias en papel, ya que si el argumento de la película resultaba interesante, la obra original sería mucho mejor.
Tristemente esa búsqueda me llevo a descubrir que la mayoría de ellas y sus autores eran del todo desconocidos para el público. De no haber sido llevadas al cine por Hitchcock, muchas de esas grandes historias habrían pasado desapercibidas. Esto es algo que yo personalmente debo agradecer al director, sumado a que sus películas suelen adaptarse bastante literalmente al libro, siempre por supuesto, permitiéndose algunas licencias, como es en el caso de esta novela.

Esta comedia negra, de tan solo 160 páginas y de la que hoy tengo el gusto de hablaros, fue publicada por primera vez en 1949 por Jack Trevor Story y llevada al cine por Alfred Hitchcok en 1955, y aunque lo cierto es que no es un libro que podríamos considerar como una joya, sí tiene algunos detalles que lo convierten en atractivo para los lectores.

El título original fue The trouble with Harry, es decir, El problema con Harry, título que creo más acertado que el que nos impusieron para la versión en castellano, Pero... ¿Quién mató a Harry?, por dos motivos.

  • El primero, ajustándonos al título original, es que "Hay un ligero problemilla con Harry", y ese problema como habéis podido ver en la sinopsis, es que Harry está más tieso que un bacalao. Un detalle bastante importante, al menos para él...
  • El segundo es que el título en castellano nos hace pensar a los lectores que lo importante de la historia es quién lo mató, convirtiendo el argumento en un amago de novela policíaca, y como veréis un par de párrafos más abajo, no es así.

Pero dejadme que primero os ponga en situación hablándoos un poquito del argumento...

Un hombre aparece muerto en un bosque, Harry, y la mayoría de los habitantes de la pequeña población, excéntricos a cuál más, empiezan a tropezarse con él.
Hay algo especial en ese bosque que se aleja de la imagen que todos tenemos en mente, y es que ese lugar que debería ser un remanso de paz y serenidad, parece estar más concurrido que el camarote de los hermanos Marx.
Lo más curioso de todo, es que de entre todos los que pasean por allí, nadie da importancia a encontrarse con un cadáver tirado en mitad de la vereda, y unos y otros empiezan a asumir que son los responsables de la muerte de Harry, sin contar con el afán de algunos de ellos por esconder, enterrar y desenterrar el cadáver, detalle que da lugar a un montón de situaciones descabelladas y un tanto macabras.

Hay un elemento bastante importante en esta obra que vemos desde el título, es decir, desde mucho antes de comenzar la novela, los lectores nos preguntamos ¿quién mató a Harry?, pero según vamos pasando las hojas, vemos que los únicos preocupados por averiguar ese dato somos nosotros, los lectores.
Os he dicho que el cadáver de Harry no sorprende a nadie, ni tan siquiera la pregunta en torno a quién lo mató, esos detalles pasan a convertirse en una argucia para hacer avanzar la historia, un Macguffin clásico de los que metía Hitchcock en sus obras, porque lo cierto, es que el quién y el porqué, como ya os he adelantado antes, se convierten en un tema secundario.
El pobre Harry ha pasado a ser un estorbo para todos los personajes que frecuentan ese bosque que rodea a la pequeña e idílica población de Sparrowswick Heath, y lo realmente interesante en esta historia es el comportamiento de los protagonistas, sus reacciones, ni tan siquiera el relato del narrador en tercera persona va a ser algo primordial, porque los lectores estaremos pendientes en todo momento, como hipnotizados, por ese comportamiento surrealista que adoptan los personajes principales.

Quizás lo que más me ha gustado de toda esta historia es ese típico humor inglés del que hace gala el autor, ese humor que en muchos momentos puede parecernos, por la situación en la que se da, algo absurdo y macabro, y por supuesto tampoco puedo obviar mencionar la atmósfera resultante, con esa campiña inglesa de fondo que asemeja a la de un cuento, si omitimos claro está, el detalle del cadáver.
En este último punto en que hago referencia a la atmósfera y a los escenarios, habría que destacar también lo que ya mencionaban en la sinopsis, que en esa urbanización de Sparrowswick Heath, cada casita tiene su nombre: El Barco, El Refugio, Caos… eso que en un principio podría parecernos un detalle sin importancia, nos da en cambio pistas sobre quién vive en cada casita y su modo de comportarse.

Y ya para ir terminando os diré que a pesar de lo que nos indican en la sinopsis, de que es una vuelta de tuerca a los mecanismos de la novela policíaca, esta historia de policíaca no tiene nada... es una comedia negra, y punto.
Recomendable, eso sí para los grandes amantes de lo absurdo, cargada de unos diálogos que convierten el relato en una historia disparatada,

Como  os he mencionado muchas de las películas de Hitchcock que se basan en obras de papel, a continuación os dejo la relación de las mismas que he reseñado:

La dama desaparece o Alarma en el expreso.
Rebeca
Extraños en un tren


martes, 29 de enero de 2019

Las tres muertes de Fermín Salvochea de Jesús Cañadas

Sinopsis:

En marzo de 1873, recién instaurada la Primera República, Fermín Salvochea tomó posesión del cargo de alcalde de Cádiz. Siguiendo su espíritu anarquista, adoptó una serie de medidas polémicas que le granjearon la simpatía de los pobres al mismo tiempo que la animadversión de las clases pudientes y del clero. Una de esas medidas fue el desahucio del Convento de la Candelaria.
Esto es Historia. El resto de lo que contienen estas páginas podría no serlo.
1907. Fermín Salvochea, legendario alcalde de la ciudad de Cádiz, fallece en extrañas circunstancias. Ese mismo día, Juaíco, un barbero viejo y borracho, decide contarle la historia de Salvochea a su hijo Sebastián.
1873. El joven Juaíco empieza a trabajar para Fermín Salvochea durante su primera semana como alcalde. Una muerte en un burdel los embarcará en una aventura llena de misterios, magia negra y venganza más allá de la tumba.
1907. Un enigmático teatro de los horrores ha llegado a Cádiz. Brutales asesinatos se suceden en los callejones de la ciudad. Sólo Sebastián y sus amigos podrán encontrar la verdad tras la historia de Juaíco y proteger Cádiz del mal antiguo que anida en sus entrañas.

Opinión:

Hace bastante tiempo que tenía esta novela entre mis lecturas pendientes y lo cierto es que si no hubiese sido por la lectura conjunta que siempre organizamos a principios de año, entre los blogs de AnabelSamaniLecturina y Sifuesemoslibros, creo que esta magnífica historia aún seguiría esperando en la estantería.
Ahora me alegro de haberla tachado de esa lista de libros que esperan una oportunidad, y sobre todo  de poder hablaros hoy de ella, porque a muchos de vosotros os encantará por el conjunto de detalles que vamos a poder descubrir.

La novela está ambientada en Cádiz, entre la primera República y la segunda, más concretamente entre los años 1873 y 1907.
Para relatarnos los acontecimientos que ocurrieron en ese periodo, que a simple vista puede resultarnos bastante extenso, vamos a ir dando saltos continuamente, reconstruyendo una historia que se mueve entre la ficción y la realidad, porque como dirá uno de los protagonistas llegado el momento, la memoria es novelera y mentirosa.
Y como creo que los personajes son de los que se abren paso hasta llegar a lo más profundo de nuestro corazón, permaneciendo en él, voy a evitar hablaros de ellos, pienso que lo mejor es que si os animáis a leer esta historia, seáis también los responsables de crearos vuestra propia imagen sobre cada uno de ellos.
Por lo tanto voy a centrarme en describiros otros detalles que he encontrado y que han sido los responsables de darle la excelente puntuación.

Con lo primero que nos vamos a encontrar es con un narrador en tercera persona y con un estilo narrativo que hace enmudecer al lector.
La historia y la forma, es decir, tanto el argumento como la prosa preciosista de la que este cronista va a hacer gala, lógicamente debe atribuirse al autor, que es el que le insufla vida, pero parece que aquí, Jesús Cañadas le cede el testigo y todo el protagonismo a ese narrador externo que no va a escatimar a la hora de hacer descripciones.
Las descripciones son uno de los muchos recursos que este autor va a utilizar de forma correcta.
Son el elemento que nos transporta a determinados escenarios o ambientes, el modo de proporcionarnos un sinfín de pistas, a simple vista imperceptibles, pero que no dejan de estar ahí, aportando datos a cada uno de nuestros sentidos, en resumen... el recurso sensorial.

¿Pero de qué están compuestas las descripciones?
Principalmente de palabras bien ordenadas... y esas palabras que aquí como he dicho son fruto de un estilo envidiable y elegidas a la perfección, son las responsables de hacer que las frases suenen bien, que sean armónicas, algo que se conoce por el nombre de Eufonía y que el autor maneja con acierto.

Jesús Cañadas también se va a permitir la licencia de incluir un sinfín de expresiones gaditanas, localismos, que si bien muchos son fácilmente reconocibles por el contexto en que se incluyen, otros en cambio, nos harán recurrir al glosario de términos que se adjunta en la novela.
De esta forma la riqueza lingüística que vamos a encontrar,  no solo contribuye a la hora de avivar el argumento, sino que también va a ser la encargada de crear el ambiente idóneo.

Otro detalle que a mí personalmente me ha fascinado, y que debía incluir sí o sí en este apartado, es el despliegue de figuras retóricas, un recurso siempre a mano de los escritores y que no siempre emplean, no sé por qué.
En esta obra Jesús Cañadas las utiliza para enriquecer el texto. y realmente hace que brille, haciendo uso de: el símil, la metáfora o la personificación, entre otras...
Como podéis ver, todos los elementos de los que os he hablado hasta el momento, crean una bonita sinfonía de sensaciones ante la que hay que quitarse el sombrero.

El murmullo del mar llegó hasta ella como una nana. Se acercó al ventanal. El mar bailaba en la playa de la Caleta, frente al Hospicio. Bailaba y bailaba y pronunciaba su nombre. La luna era como gajo colgado de un cielo a reventar de estrellas. Parecía un párpado a punto de abrirse.
Julieta se preguntó, soñadora, de qué color sería el ojo tras de ese párpado, si la vería a ella cuando estuviera abierto del todo”.

Respecto a la estructura sobre la que se construye esta historia, los capítulos... resultan bastante breves, y aunque el ritmo de la narración no es vertiginoso, sí logra adoptar una cadencia agradable que nos invita a leer al tiempo que nos introduce, casi sin darnos cuenta, en una trama armada al detalle.

He descubierto en Jesús Cañadas a un autor con una imaginación argumental sobresaliente, pero sobre todo a un escritor muy versátil, capaz de adaptar la narración según van surgiendo las situaciones de su imaginación.
Al comienzo de la lectura, su fuerza y sensibilidad descriptiva me recordaban a alguno de los grandes autores españoles que nos trajeron de vuelta el realismo, concretamente a la prosa de Miguel Delibes en su novela El camino; a simple vista puede parecer una exageración, pero Sebastián, el protagonista de esta historia de la que hoy os hablo, al igual que lo hizo Daniel en la mítica obra de Delibes, nos contarán lo que vieron, como lo vieron o creyeron verlo.
Sebastián va a retratarnos la vida, tal y como él la vivió, dejándonos en ocasiones un regusto amargo.
Ambas novelas tienen en común y como tema principal, la muerte, el amor y la amistad.

¿Pero que ocurre tras superar los primeros capítulos? Pues que la novela da un giro radical, y ese comienzo tan realista, cargado de descripciones costumbristas, pivota dejándonos con la boca abierta, literalmente.
La narración va a cambiar ante nuestros ojos, convirtiéndose en una novela de aventuras que, poco a poco, ira tomando tintes fantásticos e incluso de horror gótico, sin olvidar pasar aunque de puntillas por el Steampunk, un subgénero de la ciencia ficción, ambientado en la época victoriana y donde la tecnología a vapor cobra vital importancia.
Todos esos géneros, mencionados hasta el momento, coquetearán a lo largo del relato, dando lugar a una historia muy, pero que muy interesante.


martes, 22 de enero de 2019

¿A quién teme el diablo? de Pablo Palazuelo

Sinopsis:

«En esta vida hay cosas peores que la muerte, y yo soy la peor de todas ellas». 
Y el diablo tuvo miedo al escuchar aquellas palabras.
En este libro conocerás aspectos de ti tan increíbles como ciertos, pero también descubrirás cómo se desvelan tus más íntimos secretos y cómo sufres por ello.
Porque esta historia trata sobre ti, sobre tus miedos y sobre lo que más te aterra.
Y, cuando te adentres en las páginas de este libro, cambiará para siempre tu forma de ver a las personas que te rodean.
Ese es el inquietante resumen de esta genial novela policíaca, que arranca con esta frase: —¿De qué color soy cuando estoy enamorada?

Opinión:

Pablo Palazuelo es un autor del que ya os he hablado en otra ocasión, coincidiendo con la publicación de su primera novela, "Nunca es tarde para morir", una historia que llegó a ser nº1 en ventas en amazon y que estuvo bastante tiempo, casi dos años, entre los libros más vendidos de la plataforma.
Los excelentes resultados no se debieron al uso de una fórmula secreta, sino más bien a la acertada combinación de géneros, el negro y el policial, con una dosificación de giros argumentales que convertían la lectura en una caja de sorpresas.
Cuando hace más o menos un mes, su autor volvió a ponerse en contacto conmigo para hablarme, de forma escueta, sobre su más reciente incursión literaria, lo que más me sorprendió fue la forma de abordarme y la frase que empleó y que puede leerse en la portada.


"Una historia como nunca habías leído antes"

Lo cierto es que provocar al lector con esa frase desde la portada puede resultar algo peligroso, porque se juega con nuestras expectativas, y hay muchos ávidos lectores que con el paso del tiempo, por su experiencia, han perdido la ingenuidad y se han vuelto desconfiados... vamos, que están a vueltas de todo...
Como digo, es un riesgo el emplear esa frase, y precisamente ella fue la responsable de que me decidiese a realizar un salto de fe, ya que los datos que me facilitó sobre el argumento fueron tan escuetos, que el comienzo de esta lectura se convirtió en algo así como un salto al vacío con los ojos cerrados.

En esta nueva aventura, Pablo Palazuelo nos ofrece una historia puramente negra, nada de medias tintas, con unos protagonistas desconcertantes, dosis acertadas de violencia, un alto grado de criminalidad, y sobre todo, bastantes giros argumentales, encargados de dar pronunciados vuelcos a la historia.

La forma de narrar del autor no ha cambiado mucho desde su anterior novela.
Mantiene un estilo directo y ligero que hacen de la narración una lectura dinámica. Lo que sí ha cambiado en esta ocasión es la extensión, esta vez ha optado por ofrecer un texto bastante más breve, aunque eso sí, con el mismo aporte de suspense, lo que consigue una historia corta pero con una trama más intensa, más condensada, logrando que los lectores no se tomen ni un solo respiro.

Lo que más nos va a sorprender desde el primer momento, es sin duda, la originalidad del argumento.
La narración prácticamente seguirá una estructura lineal, pero escondiendo en ella pequeñas historias que nos harán cambiar de escenario.
No quiero profundizar mucho en la obra porque se perdería la sorpresa en los próximos lectores, pero sí os diré que el peso de la historia recae, casi en absoluto, sobre los hombros de un personaje, Patrick, alguien que va a lograr, iba a decir sorprenderos, pero creo que es mejor emplear el término, turbar.
Este protagonista estará arropado por un par de personajes más, que no solo le van a complementar, sino que también servirán para dar fondo a la historia.

Creo que esta novela es una buena opción para leer y entretenernos, aunque también debo deciros lo que no me ha gustado.
El fallo lo encuentro en el final.
Personalmente, ya lo sabéis los que me leéis con asiduidad, no me gustan las historias que se quedan a mitad de trayecto; libros que sin avisarnos previamente, nos dejan pendientes de resolución para una próxima entrega, porque desconocemos a ciencia cierta cuando llegará la continuación.
A muchos de vosotros se que ese detalle no os importa, pero yo soy de las personas que tienden a releer cuando sale una nueva entrega de una saga, de ahí que no me haya leído por poneros un ejemplo, "juego de tronos" o que haya roto relaciones con Christian Jacq, porque siempre me deja las historias a medias...
En fin, que esto que acabo de comentar es el único fallo que he encontrado en la novela.
Respecto a la frase del comienzo: Una historia como nunca habías leído antes, se cumple, porque nos va a mostrar como conocer a las personas, a analizarlas, de una forma distinta, como nunca antes lo había visto...


martes, 15 de enero de 2019

La cata de Roald Dahl

Sinopsis:

«La cata» es uno de los más brillantes relatos de Roald Dahl. Se publicó por primera vez en la edición de marzo de 1945 del Ladies Home Journal y posteriormente fue publicado, en 1951, en The New Yorker.
Seis personas se sientan a la mesa en la casa de Mike Schofield, un corredor de bolsa londinense: Mike, su esposa e hija, un narrador sin nombre y su esposa, y un famoso gastrónomo, Richard Pratt. Pratt suele hacer pequeñas apuestas con Schofield con el fin de adivinar el vino que se está sirviendo en la mesa, pero esta noche la apuesta será mayor... Cuando Schofield sirve el segundo vino de la cena comenta que será imposible adivinar cuál es, lo que Pratt toma como un reto.
 Iban Barrenetxea ha realizado un magnífico trabajo gráfico para invitarnos a esta misteriosa velada. El vino está servido. Empieza la cata.

Opinión:

Ya sabéis que de vez en cuando os traigo una pequeña curiosidad al blog.
Este pequeño cuento ilustrado, de tan solo 80 páginas, aparecía recomendado en una de esas revistas que suelen elaborar en las bibliotecas, y de él se decía que además de contener altas dosis de humor ácido también deparaba al lector un final demoledor... Lógicamente y debido a su brevedad, me senté allí mismo y lo leí en un parpadeo.
Pero vayamos a lo interesante.
Lo más curioso de este autor, Roald Dahl, los que hayáis tenido la oportunidad de leer alguna de sus obras lo sabréis, son sus finales.
Todas deparan una sorpresa final, una vuelta de tuerca que pone a cada personaje en su sitio, restaurando el equilibrio y retornando la situación a su estado normal.

El narrador de esta curiosa historia, es un narrador en tercera persona, un personaje que asiste a la cena en compañía de su esposa, pero del que no vamos a saber su nombre.
Va a pasar totalmente desapercibido durante la extravagante cena, y su única misión va a ser testimoniar de forma fiel lo que allí acontece. Va a resultar totalmente neutral.

A esa cena elitista van a asistir seis personajes, a dos ya los conocemos, y el resto serán: el estrafalario anfitrión, el señor Schofield, un pedante encantado de haberse conocido a sí mismo, al que se le va la vida en intentar aparentar; su mujer e hija, y un gastrónomo famoso, de nombre, Richard Pratt.

Lo primero que hará nuestro narrador es presentar y describir a los personajes.
Lo cierto es que no hay mucho que describir, las mujeres pasan casi desapercibidas, ya que asistimos a una pelea de gallos, y nuestro narrador testigo centrará toda su atención en la impertinencia de Shofield y de Pratt.
De esa forma se inicia una especie de duelo; uno retando a averiguar que vino es el que se sirve en la cena, y el otro, demostrando su pericia y pedantería al intentar averiguarlo.
La controversia en la mesa surgirá cuando cada uno de ellos presente la que será su apuesta.
Como he dicho el resto de personajes son ambientales, no aportan nada interesante, tan solo son figurantes de un inquietante lance.


Esta novela es perfecta para ser llevada al teatro.
Una obra con un estilo muy británico, y cuyos personajes se comportan de manera casi infantil.
Los lectores vamos a ser uno más en la mesa, gracias a ese narrador, y lo cierto es que nos sorprenderá no solo por el suspense que acompaña a la apuesta, sino también por la vergüenza ajena que llegamos a sentir.
Os invito a tomar parte de esta estrambótica cena con un toque muy esnob. imprescindible vestir de etiqueta, y ya me contaréis...