martes, 6 de abril de 2021

El hombre invisible de H. G. Wells

Sinopsis:

La máquina del tiempo 
La isla del doctor Moreau 
El hombre invisible 
La guerra de los mundos

En este volumen presentamos las cuatro novelas fundamentales de H. G. Wells, centradas en temas que siguen preocupando en la actualidad y continúan marcando el camino de la investigación científica, con todo lo que tienen de positivo y de negativo: el viaje en el tiempo, la invasión extraterrestre, la enajenación mental que puede provocar la ciencia y la manipulación genética. 

Son cuatro novelas, en definitiva, que siguen teniendo vigencia a principios del siglo XXI. 

Opinión:

Hoy voy a hablaros de una de las novelas que se incluyen en este recopilatorio de H. G. Wells, autor que junto a Julio Verne está considerado como uno de los padres de la ciencia ficción, espero poder reseñar en breve alguna obra más.

El hombre invisible, escrita en 1897, es uno de las grandes clásicos de ciencia ficción, pero del que tenemos una idea un poco distorsionada del argumento, quizás por las versiones cinematográficas que se han hecho con posterioridad sobre él. Esas películas poco tienen que ver con la obra original, aunque sí es cierto que la que guarda más parecido es la que se rodó en 1933.

La novela en sí es muy breve pero me ha sorprendido por un par de temas que trata. 
El argumento más o menos lo conocéis; un científico que descubre el poder de la invisibilidad pero no cómo retornar a su estado inicial. 
Con esto podemos pensar que el tema principal será la investigación y los intentos fallidos para librarse de ese mal que le aqueja, pero lo cierto es que estos temas pasan a ser totalmente secundarios. Wells prefiere centrarse en denunciar el uso mal dado a la ciencia y en mostrarnos a una sociedad que no está aún preparada para esos avances
Como decían en la película "Men in black", el individuo es listo, pero la masa es un animal miedoso, idiota y peligroso, y esa situación es algo que vamos a ver aquí reflejada y que en algunos momentos nos arrancará una sonrisa, porque lo cierto es que el autor no olvida adornar algunas escenas de la primera parte con un ligero toque de humor. 

Mediante la técnica in media res, Wells nos sitúa justo en mitad de la trama. 
En ese punto vamos a ver como nos oculta adrede varios detalles; el principal es el nombre del protagonista y también el cómo y el por qué ha llegado a su situación actual. 
Con este vacío argumental, que solo se rellenará al llegar a la parte final, Wells intenta alejarnos de detalles que puedan desviarnos de los temas principales ya mencionados al comienzo de la reseña.
A cambio de esa omisión de detalles nos ofrece una excelente descripción psicológica del personaje que entra en acción con unas características ya prefijadas. 
Es un personaje manipulador y egoísta, que sufre constantes ataques de ira, comportamiento que no hará más que empeorar según avancemos en la historia, por lo tanto nos encontraremos que tiene un arco de transformación totalmente descendente. De esa forma y con ese detalle de la omisión del nombre, Well nos muestra a un hombre invisible, misterioso, casi deshumanizado, volcado únicamente en su investigación y que desprecia al resto de la sociedad a los que considera inferiores.

La novela cuenta con muy pocos personajes, podría decirse que pueden contarse con una sola mano, y a medida que uno entra en acción los otros acostumbran a salir de escena.
Respecto a los narradores vamos a ver que el autor no se conforma con el empleo de uno solo y nos ofrece varios que se van sucediendo.
El principal de todos ellos será un narrador en tercera persona, una especie de cronista y por supuesto no puedo olvidar mencionar al hombre invisible, que será el encargado ya llegados al final, de llenar ese vacío argumental que existe alrededor de su persona.

viernes, 2 de abril de 2021

El conde de Montecristo de Alexandre Dumas

Sinopsis:

El conde de Montecristo es, en principio, la historia de una venganza. Alguien sufre una injusticia y años más tarde reaparece para castigar a los autores de su desgracia. Pero es también un alegato contra el poder judicial corrupto, ya que aquella injusticia se realizó con la colaboración expresa de las instituciones jurídicas. Durante su estancia en prisión el protagonista entra en posesión de los conocimientos teóricos y prácticos de su tiempo, por lo que su venganza no es sólo la de un hombre agraviado, sino la de un "intelectual agraviado".
Cuando el protagonista se fuga de la prisión, el azar, es decir la Providencia, lo convierte en uno de los hombres más ricos de la tierra. 
Venganza, corrupción, intelecto y riqueza.  La cuadratura de un círculo narrativo que encierra al lector en un vértigo fascinante y seductor, pero también inquisitivo, moral y cívico.

Opinión:

Rumores... rumores.

Creo que sobran las presentaciones para esta magistral novela y para su autor porque de ellos se ha hablado mucho y se ha escrito bastante más.
A pesar de ello, voy a haceros una pequeña introducción sobre el autor, para mencionar los detalles más importantes que quedan fuera del argumento y que parece que enturbian un poco la prolífica y brillante carrera literaria de este genio del Romanticismo francés. 
Desde este momento os pido disculpas por la extensión de la reseña, pero es que para un libro tan extenso no sirve la brevedad.
Y dicho esto empiezo...

Alexandre Dumas escribió El conde de Montecristo en 1844 y fue publicada en 18 entregas siguiendo la costumbre de la época. 
También sabemos que gracias a su prolífica trayectoria literaria se ha convertido en el autor más leído en lengua francesa, y solo a modo de curiosidad os diré que se rodeo de "colaboradores", más de sesenta, que le ayudaban en sus obras. 
A pesar de que muchos lectores atribuyen la totalidad de sus historias a esos "negros literarios", hay que decir que se desconoce en qué medida estos colaboraban en ellas. 
Se sabe que escribían guiones, que recababan información y puede que escribiesen parte de esos manuscritos base, pero lo cierto es que Dumas era el encargado de modificarlos y enriquecerlos desarrollando la historia y añadiendo giros y diálogos.

De esto se ha hablado mucho y también de que su colaborador más conocido, Auguste Maquet, pudo ser el autor de gran parte de El conde de Montecristo y de Los tres mosqueteros, pero eso son tan solo conjeturas que a día de hoy no se pueden probar.

También se comenta que Alejandro Dumas se encontró en una ocasión con su hijo (Alejandro Dumas hijo) y le preguntó:
"Has leído mi última novela", a lo cual el hijo contestó: "Yo sí. ¿La has leído tú?", haciendo precisamente alusión a esas habladurías que decían que las obras no eran escritas por él, pero esto, como lo anterior, es tan solo un chascarrillo de la época igual de difícil de contrastar.
En fin, que cada uno sabrá que valor da a los rumores.

El Romanticismo, y cómo la venganza se sirve en plato frío.

Esta novela, que en mi edición de la editorial Debate tiene 1154 páginas, está considerada como la mejor obra de Dumas. Para mí ha sido un gran gran placer leerla porque no me ha dado ni un respiro. No existe a lo largo de toda la narración ni un solo capítulo en que el lector pueda decir que se ha aburrido.
Ya sabéis que una de las principales características del Romanticismo son los sentimientos exagerados, y en esta novela vais a tener una buena muestra de ellos.

El conde de Montecristo es la historia más famosa que existe sobre una traición y su consiguiente venganza, pero yo creo que va más allá, porque a su vez la venganza, un término que se va a repetir con frecuencia en esta reseña, se convierte en un proyecto personal del personaje que nos guía hacia una crítica contra el poder judicial corrupto. 
Lógicamente la crítica de Dumas no se detendrá ahí, y continuará exponiendo a la sociedad, sacando a la luz la hipocresía de la clase dominante y esa obsesión por acumular poder, ya fuese político, económico o social.
Entre la amplia muestra de sentimientos exagerados que vamos a ver no podemos olvidar el más importante, el amor, y de su mano llegarán el odio, las envidias, la gratitud y el perdón.
Y precisamente me remito al primero que he citado, al amor, porque el amor trágico era una de las particularidades más representativa del Romanticismo.
Lo vamos a ver rondando a varios personajes de esta obra, y finalmente la pasión hará que terminen enfrentándose a las barreras, por muy difíciles que sean de sortear.  

Otra característica que encontramos en las páginas de este libro es la admiración de los románticos hacia los seres que viven al margen de la ley, aquí representados por los contrabandistas y bandoleros como Luigi Vampa.

Y he dejado para el final de este apartado, quizás lo más llamativo, la exaltación del yo
Montecristo no es que se sienta superior al mundo o se crea Dios, como he escuchado decir por ahí, es simplemente que, moralmente, sí demuestra a lo largo de toda la novela ser superior a sus enemigos. Él, a pesar del daño que le han causado, tiene espacio en su corazón para el perdón y la generosidad... Decidme si ese no es motivo suficiente para considerarse moralmente mejor que quienes le arruinaron la vida y que con el paso de los años continúan con la misma actitud.

Estructura.

La novela está dividida en 5 partes y sigue la secuencia clásica de introducción, nudo y desenlace.
El texto, como era frecuente, se dirige a un hipotético lector universal y el narrador elegido para ello es el omnisciente.
Este narrador nos advertirá de detalles importantes, puntualizará, e incluso en algunos momentos, gracias a esa capacidad que le permite conocer en profundidad a todos los personajes y las tramas, nos relatará hechos que se están produciendo en el mismo momento aunque en distintos lugares.

En la primera parte, Dumas nos presenta a Edmond Dantès y a los personajes que formarán parte o se verán implicados en esa conjura que culmina con él en la prisión del castillo de If. 
Esos personajes son: Dantès, Mercedes, Danglars, Fernando, Villefort y Morrel.  

La segunda, tercera y cuarta parte es lo que se denomina como nudo y en él iremos viendo cómo se fragua o se desarrolla la venganza del conde. 
Hay que decir, para ser justos, que Dumas en este desarrollo olvida mencionarnos bastantes hechos que suceden desde que Dantès huye de If y vuelve a aparecer casi veinte años después. 
Puede que para él esos datos no fuesen interesantes o que, al menos es lo que yo pienso, de esa forma crea un halo de misterio alrededor del protagonista. También hay que recordar en este punto y romper con ello una lanza en favor del autor, que esta es la historia de una venganza, y lo grandioso es ver como Dumas encarrila la trama y convierte al Conde de Montecristo en fiscal, juez y verdugo.
Todo lo demás, y como llega a ello, es insignificante para la trama.

Y por último, la quinta parte, es para mí la más emocionante e interesante. 
Veremos la culminación de los planes de Dantès en los que también habrá espacio para el perdón y la generosidad, como ya os avancé unos párrafos atrás.

Y ya para terminar...

El libro como ya os imaginaréis tiene un montón de personajes que van incorporándose poco a poco a la trama, sin crear con ello confusión en ningún momento. 
Dumas no deja un cabo sin atar en toda la historia, a pesar de la complejidad de la trama, y algo que llama la atención, aunque quizás pueda restar veracidad a los acontecimientos, es la infinidad de coincidencias que se arremolinan alrededor de los protagonistas. 
Eso, como digo, puede afectar a la opinión de los lectores que pensarán que en esa época más que en cualquier otra, "El mundo era un pañuelo", pero no es más que una obra de ficción y el autor puede recurrir a las coincidencias como le vengan en gana para dar resolución a los hilos abiertos; y por supuesto, hay que incidir en esto, esa resolución es titánica.

Las descripciones psicológicas de los personajes son brillantes. No solo los conoceremos en profundidad por su fisonomía, que nos es relatada en detalle, sino también por los diálogos y su forma de conducirse a lo largo de la narración. 

Y creo que con esto ya he mencionado lo más importante. 
Podría seguir hablando horas sobre este libro o sobre los personajes en los que no he querido profundizar, como ya habréis notado. 
El motivo es sencillo, cada lector, durante o después de la lectura, se creará sobre ellos su propia opinión, idealizando a unos y aborreciendo a otros. Para mí, el joven Dantès no es más que un bobo que se deja engañar, en cambio Montecristo es un personaje misterioso que experimenta una evolución fascinante, por mucho que otros lectores digan de él que está demasiado pagado de sí mismo y que se cree superior al resto.
Todo en esta vida es subjetivo y la opinión sobre cada personaje debe creársela uno mismo.

Os animo a leer este novelón porque es, sin duda, una de las mejores obras de la literatura universal.