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viernes, 3 de noviembre de 2023

La dama del lago de Laura Lippman

Sinopsis:

Baltimore, 1966. 
Maddie, madre y esposa perfecta, decide una noche, de forma impulsiva, plantarlo todo y convertirse en periodista, dispuesta a cumplir sus sueños de juventud. Cuando el cuerpo de una joven aparece en un lago, Maddie ve la ocasión de hacerse un nombre y arrojar luz sobre este crimen, a pesar de la indiferencia general. Lo que no se imagina es la cantidad de problemas que causará al perseguir una historia que nadie quiere que cuente. La dama del lago no es sólo un fascinante relato de una investigación criminalística, sino también la historia de dos mujeres que manifestaron su compromiso por luchar contra el destino que les había tocado en suerte, en la que se entremezclan el racismo, el sexismo y la lucha de clases en la América de los años sesenta.

Opinión:

Hoy os hablo de La dama del lago, una novela que a pesar de las excelentes críticas, a mí no me ha llegado a convencer. El motivo de mi puntuación final es que creo que su autora intenta meter demasiadas cosas en ella y ha terminado saturándome.
Pero empecemos por el principio...

La historia está basada en dos hechos reales que sucedieron en Baltimore en 1969, pero entre los cuales no existe ninguna relación.

El principal y sobre el que se construye esta novela es el asesinato de Shirley Parker. Esta noticia no ocupó las portadas de los principales periódicos porque Shirley era camarera, afroamericana y divorciada, y esos detalles convertían la noticia en poco interesante.
Los detalles sobre su desaparición fueron algo confusos y el cuerpo se encontró bastante tarde, lo que dificultó gravemente la investigación posterior. A día de hoy el caso continúa sin resolverse y ni siquiera se considera un caso abierto.
El otro suceso que veremos reflejado en el libro es la desaparición de una niña, Tessie Fine. Estos dos incidentes van a crear un gran contraste y serán el medio con el que la autora intenta denunciar la gran desigualdad social de esa época.

Como ya he mencionado, la desaparición de Shirley Parker fue el detonante para que Laura Lippman construyese esta novela negra, y Shirley se convirtió en la inspiración para crear al personaje de Cleo Sherwood. 
La encargada de llevar a cabo la investigación será Madeline Schwartz, una mujer que acaba de abandonar a su marido. Tras cruzarse de casualidad con el caso de la desaparición de Tessie Fine, una niña judía, verá la posibilidad de convertirse en reportera y ese será el pistoletazo de salida para iniciar una investigación sobre la desaparición de Cleo Sherwood. Lo que ocurre es que entre ambas investigaciones habrá una gran diferencia, y es que la desaparición de Tessie sí que interesó al público.

La dama del lago es una novela coral con varios narradores, y aquí comienzan mis pegas, yo me atrevería a decir que hay demasiados personajes que se creen con derecho a contar algo... 

El hilo conductor de la investigación estará en manos de Madeline Schwartz, pero será narrado en tercera persona. Este hecho desde el comienzo nos indica que Maddie no será la protagonista real de la novela, tan solo un medio para contar el caso de Cleo y con ello mostrar la gran desigualdad social de esa época, las diferencias raciales y el papel secundario de las mujeres.

Otro de los narradores que vamos a encontrar es la propia Cleo que tendrá una intervención puntual y fantasmal. 
Cleo da título a la historia y es la que debería ser el personaje principal, ya que además de girar la mayoría del argumento sobre ella, también nos hace llegar su opinión en primera persona.
Lo que ocurre es que termina cediendo su protagonismo en pro de los temas de fondo que cito, y termina siendo otro personaje secundario.
Para terminar este apartado referente a los narradores, no solo vamos a encontrar a estas dos cronistas.

Laura Lippman nos ofrece una lista interminable de narradores, más de 20, y para mí esta polifonía de voces resulta excesiva ya que muchos de ellos no aportan nada en absoluto, convirtiendo una estructura que debería ser sencilla, con un par de hilos principales, en un batiburrillo de opiniones que van alternándose en el texto y que al ofrecer cada uno su versión personal terminan desviando el foco de lo que debería ser el tema importante, la desaparición de Cleo y la investigación para dar con el culpable y/o los motivos, sin olvidar la exposición de la denuncia social.

A estos dos elementos que no me han gustado, es decir, el enfoque narrativo múltiple y el desplazamiento de Cleo a la parte trasera del escenario, por decirlo de algún modo y que creo que es algo que se debería haber evitado, debo sumar el carisma de las dos citadas, demasiado pagadas de sí mismas.

Ninguna, ni Cleo ni Maddie me han gustado. 
Está claro que los personajes no tienen que ganarse la simpatía del lector, solo tienen que narrar, mostrar o guiar a los lectores por la trama, pero es que ambas terminaban sacándome de la lectura.
Su descripción psicológica, es decir, su carácter, su modo de ser y de actuar, sus reflexiones y motivaciones, tan egocéntricas, me han llevado a verlas como dos personajes típicos de domestic noir, con unos traumas y unos dramas personales que terminan restando protagonismo al trasfondo de la historia. 
Maddie es un personaje que dice querer ser reportera, pero no es cierto, ella quiere ser la noticia, y Cleo como dice un refrán muy nuestro: quiere ser la novia en la boda, el niño del bautizo y el muerto en el entierro.

Pero esta es tan solo una opinión personal, y como tal se basa en mis gustos. 
En su favor diría que La dama del lago tiene una trama interesante, que la recreación de la sociedad norteamericana en la década de los sesenta es perfecta, que la ambientación es fiel y que para el final la autora se reserva una vuelta de tuerca que tirará por tierra todas nuestras conjeturas, pero también sé que los aspectos negativos tienden a pesar más que los positivos, sobre todo cuando existen demasiados elementos metidos con calzador en la historia.