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martes, 9 de abril de 2019

Crimen perfecto de Frederick Knott

Sinopsis:

Tony Wendice quiere asesinar a su esposa Margot para conseguir su dinero.
Para ello, chantajea a un antiguo conocido para que entre en la casa en su ausencia y estrangule a Margot cuando ella reciba una llamada telefónica.
Sin embargo, el plan falla, y es ella la que termina matando a su asesino.
Margot pasa de ser víctima, a ser sospechosa de asesinato.

Esta obra teatral escrita por el dramaturgo inglés Frederick Knott, fue estrenada en la BBC en 1952 y posteriormente en los escenarios londinenses y neoyorquinos.
Alfred Hitchcock la llevó al cine en 1954 con guión del propio Knott.

Opinión:

Hoy os traigo al blog otra de esas obras llevadas al cine por Alfred Hitchcock que parten de un trabajo literario; en esta ocasión es una obra de teatro muy breve, de tan solo 120 páginas, escrita por el dramaturgo Frederick Knott y cuya historia ya había saboreado las mieles del éxito en sus representaciones teatrales.
Seguro que el título os suena, Crimen perfecto.
Esta obra que rodaría en 1954 Alfred Hitchcock, aquí en España llegó a los cines bajo el título que ya conocéis, mientras que en otros lugares lo hizo como "M de muerte" o "La llamada fatal".

Hace muy poco, leyendo otra novela que giraba sobre crímenes se decía en ella que, "El crimen perfecto no es el que queda sin resolver, sino el que se resuelve con un culpable equivocado".
Esa definición puede ser acertada, pero como en toda premisa esa afirmación da pie a una discusión.
Yo creo que el crimen perfecto es aquel con tal grado de planificación que no deja indicios o rastros para dar con el criminal.
Se mire como se mire, ambas definiciones pueden resultar igual de válidas, pero antes de meternos en si el crimen perfecto es posible, creo que deberíamos tener en cuenta otros detalles.
El primero, para que haya un crimen tiene que haber un motivo...

Los motivos más frecuentes son el miedo, los celos, el dinero, la venganza o el instinto de protección, yo pienso que también se podría incluir el odio, pero supongo que ese sentimiento ya entraría dentro de la venganza.
Otro detalle indispensable para un crimen, es la víctima y el asesino, y por supuesto igual de importante resulta el modus operandi; sobre todo este conjunto, Agatha Christie podría darnos una clase magistral para contar con más detalles que a mí se me escapan.

Haciendo un breve resumen tenemos el: Quién mata y a Quién, el Modo y el Porqué; ahora solo nos queda meter estos ingredientes en una bolsa, agitarlos y esperar a que todo salga según lo previsto.
¿Pero qué ocurre?
Pues que esto puesto sobre el papel queda muy bonito.
En un libro, si su autor quiere que el asesino se vaya de rositas, se irá, nada se lo impide...
El autor sabe más que el narrador y que los personajes, y además cuenta con las casualidades y sus propias licencias.
Las cosas funcionan porque hasta el detalle más pequeño ocurre tal y cómo el autor lo planea; los personajes no responden al libre albedrío, son peones y se mueven al puesto que se les indica, cosa que en la vida real no sucedería así, porque hay factores externos con los cuales no se puede contar. Con esto lo que quiero decir es que desconozco si en la vida real existiría el crimen perfecto, de lo que sí estoy segura es que en el papel sí que existe, siempre y cuando el autor así lo desee.

En esta historia vamos a encontrarnos todo lo citado hasta el momento, lo que ocurre es que se dan a la vez varias situaciones de las expuestas.
La organización del crimen es en un principio, perfecta, pero parece que el autor no las tiene todas consigo, y en un momento crítico decide cambiar de opinión y prescinde de matar a la mujer, que era el fin de esta historia, dando un giro radical a la trama.
¿Cómo lo hace? muy sencillo, sacándose un as de la manga y metiendo en la escena un elemento con el que hasta entonces no habíamos contado, ni el asesino ni nosotros los lectores.
Todo esto en lo que se refiere a la trama, un argumento que nos han explotado hasta la saciedad, explicándonos cada uno de los detalles, por lo que creo que no habré metido ningún spoiler.

La obra teatral se divide en tres actos y aunque se trata de una obra policíaca, lo cierto es que el detective tiene muy poco protagonismo, siendo las escenas en las que interviene muy breves, aunque eso sí, determinantes.
Respecto a los personajes tengo que decir que están muy poco definidos.
Al tratarse de una obra de teatro, el autor se vale de su presencia, del modo en que se mueven por el escenario y de su tono, de  la forma de interpretar los diálogos, y eso es bastante para hacernos una idea completa de como son en realidad.
Y con esto doy casi por terminada la reseña, solo me queda hablaros sobre las películas...

Si alguno de vosotros ha tenido la suerte de ver la versión hecha por Hitchcock de esta obra, con Grace Kelly y Ray Milland como protagonistas, y también la que se hizo posteriormente en 1998 con Gwyneth Paltrow y Michael Douglas, veréis tras leer el libro que la que mejor se adapta a la obra teatral es la primera. La película de 1998 es un remake, una nueva versión de la película y pierde parte de la esencia que Hitchcock logró conservar ajustándose a la obra de Frederick Knott.

Por cierto... Hitchcock trató este mismo tema del Crimen perfecto cuando realizo Extraños en un tren, obra de Patricia Highsmith; aunque la película no está nada mal, hay que reconocer que la novela es mucho mejor, ya que Hitchcock se tomó demasiadas licencias, alterando en exceso la obra original.


martes, 2 de abril de 2019

La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca

Sinopsis:

A la muerte de su marido, Bernarda impone a sus hijas un luto riguroso de 8 años. Tan riguroso que ni siquiera podrán salir de casa, frustrando así las necesidades de sus cuatro hijas, ”en edad de merecer”. Después de haber negado a Martirio como prometida a un Humanes «por ser gañán», compromete a Angustias con Pepe «El Romano».
La aparición de este personaje desencadena una serie de acontecimientos que degenera en una confrontación entre la madre y las hijas y sobre todo entre éstas últimas. Poncia, una de las criadas de confianza de la casa, trata de advertir a la señora sobre las consecuencias de una disciplina tan rígida. Pero Bernarda rechaza todas las críticas; primero para no perder su aparente seguridad y, segundo, porque no puede aceptar consejos de una persona que está a su servicio.

Opinión:

"En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta de que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas".

La casa de Bernarda Alba es el último drama escrito por Federico García Lorca poco antes de su asesinato en 1936, pero no pudo ser publicada ni editada hasta 1945. En esa fecha Margarita Xirgu, una de las grandes actrices que habían representado las obras de Lorca, la estrenó en el teatro Avenida de Buenos Aires.
La obra de teatro consta de tres actos y narra la historia de Bernarda Alba y sus hijas.
Lorca nos ofrece una historia costumbrista donde se critica el papel destinado a las mujeres, papel que se recrudece en la España rural, en la España más profunda. Una denuncia de la violencia y del fanatismo religioso.
Los temas principales serán la muerte, el amor, el odio y la envidia, e incluso el miedo a la soledad.

Tras la muerte del segundo marido de Bernarda, esta impone un luto riguroso de ocho años.
Tres generaciones de mujeres de una misma familia, se van a ver encerradas en esa casa; La abuela, María Josefa, que ya vive encerrada en sus recuerdos; Bernarda de 60 años, déspota, autoritaria y odiada por cuantos la conocen; y sus cinco hijas, Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela.
La frase con la que he iniciado la reseña, es quizás la que describe mejor no solo el carácter autoritario de la protagonista, sino también la suerte que espera a sus hijas.

En todo el teatro de este autor, lo visual, como ya veréis más abajo, tiene tanta importancia como los diálogos o el argumento. Cada uno de los detalles aparecen colocados estratégicamente, tejiendo una red que atrapa no solo a los personajes, sino también a todos aquellos que se adentran entre las páginas de sus obras.

El simbolismo.
La casa de Bernarda Alba, está cargada de simbolismo, y eso es precisamente lo que más me ha gustado, porque ese simbolismo consigue adueñarse de la trama desde las primeras escenas.
El lector debe descifrarlo, trazar las lineas ocultas que unen lo que se ve con lo que se oculta de verdad en ello.
El bastón de Bernarda, un elemento que se ha convertido en una extensión de su mano dura, reflejará el poder, la autoridad, el dominio y por eso al final, Adela se lo rompe. Con ese gesto hace desaparecer la influencia sobre ellas.

Lorca también juega mucho con el color, busca impactar, y lo consigue haciendo uso de grandes contrastes.
El blanco frente al negro va a ser el juego cromático que se repetirá a lo largo de los tres actos, desde que se levanta el telón por primera vez, y es que la puesta en escena para remarcar este efecto es fundamental. Os cito unos cuantos ejemplos...
La casa, la que va a convertirse en la prisión de esas mujeres, aparece representada con gruesos muros pintados de blanco, con cortinas pesadas de yute y rematadas con madroños y volantes, que dan sensación de sobrecarga, de asfixia y con las cuales se van a tapar las entradas de luz, dejándolo todo en penumbra.
La mañana luminosa, con un sol brillante, es salpicada por el color negro del luto, que visten todos los que asisten al funeral.
La luna rompe la noche cerrada...

Pero sigamos con el blanco...
Hay una obsesión a lo largo de la obra por la limpieza.
La blancura es sinónimo de pureza, de virginidad, de inocencia, e incluso si lo identificamos con las hijas, significa sumisión, y cuanto más puro es el blanco es más perfecto.
En cambio el negro simboliza la muerte, lo malo, la decadencia, lo autoritario... Y eso sin ahondar en simbología religiosa.

Todos los que hayáis leído esta obra o visto alguna de sus representaciones, recordaréis una de las escenas casi llegando al final, donde hablan sobre el caballo Garañón que está golpeando las paredes, completamente blanco destaca su silueta en la noche oscura y parece una aparición.
Aquí Lorca no solo juega con el color, sino que representa en el caballo la frustración sexual y el deseo de escapar que hay en la casa.

Hasta los nombres con los que viste a sus personajes tienen un significado oculto.
Magdalena, como su nombre indica se pasa el día llorando y lamentándose; Martirio es una sufridora constante, Angustias siempre agobiada... y así hasta llegar al último personaje. Quizás el que más me ha gustado es Poncia, una de las criadas, que juega a dos bandos con tal de que la dejen tranquila, y ante el conflicto se lava las manos como Poncio Pilatos.

Las elipsis.
Os he mencionado más arriba, cuando empezaba a hablar del simbolismo, que tenía tanta importancia lo que se ve como lo que se oculta detrás, pero me refería en lo visual, y aquí también debo señalar que las elipsis, los silencios en la narración, también son importantes.
Lo que se dice y el modo de decirlo, dando a entender cosas, o valiéndose de frases que no llegan a terminarse pero cuyo significado se intuye, cobra tanta importancia como lo que no se dice.

A partir del segundo acto se va viendo como el encierro empieza a causar un efecto negativo sobre las mujeres, alterando el microcosmos que se ha creado en la casa. La tensión y las emociones se intensifican hasta llegar a la tragedia, un drama que se masca desde el comienzo.

Estamos ante una historia protagonizada exclusivamente por mujeres, donde los hombres tan solo son citados, no cuentan ni con una sola linea de texto, y aun así, la representación de la sociedad machista y patriarcal está presente, recrudeciéndose en el comportamiento de Bernarda, que asume el papel de dictadora.
Una obra muy, muy recomendable.