sábado, 10 de junio de 2023

La chica que vive al final del camino de Laird Koenig

Sinopsis:

Rynn acaba de cumplir trece años y lo celebra sola en su casa. Nadie sabe mucho de ella. Solo que se hace la interesante, no habla con nadie, cobra los cheques de viaje de su padre y da esquinazo a las visitas inoportunas. En su casa hace lo que quiere: fuma cigarrillos, se entrega a la poesía de Emily Dickinson y establece una amistad peculiar con un muchacho cojo que dice ser mago. Hace tiempo que su padre no se deja ver por el pueblo, y los vecinos empiezan a hacer preguntas: ¿dónde está su padre? ¿Qué se oculta en esa casa que se alza al final del camino? Laird Koening nos ofrece con esta oscura novela una obra maestra de la literatura gótica americana, que inspiró la película protagonizada por una joven Jodie Foster y por Martin Sheen. Una vuelta de tuerca al género de lo inquietante.

Opinión:

La chica que vivía al final del camino es un clásico del gótico americano de los años setenta, escrito por Laird Koenig en 1973 y que fue publicado inicialmente en español bajo el título de La niña de las tinieblas.
El primer proyecto fue escribir una obra de teatro, pero la editorial lo descartó y aconsejaron al autor plasmar la idea en forma de novela. 
Posteriormente fue llevada al cine en 1976 con Martin Sheen y Jodie Foster como protagonistas. La versión teatral tampoco tardó en llegar viendo que tanto el libro como la película se estaban convirtiendo en obras de culto. 
Este autor apenas cuenta con diez novelas publicadas y lamento decir que de momento no lo estarán en castellano. Próximamente, la editorial Impedimenta, publicará  su ópera prima, The children are Watching, escrita en 1970 y que también fue llevada al cine.  

Lo primero que debo aclarar es que aunque esta obra se cataloga como terror, es un terror psicológico. Aquí no esperéis encontrar un miedo intenso al estilo de Stephen King, con sustos, seres grotescos o imágenes monstruosas, aquí el terror se basa en el comportamiento de los personajes, en lo que ocultan y la tensión e incertidumbre que se genera con ello. Porque precisamente el terror psicológico trata de eso, de jugar con las dudas, con los secretos, las pistas falsas y los giros inesperados.

Laird Koenig nos ofrece una novela oscura e inquietante que explora temas como la amistad, la soledad, la independencia, el acoso, el abuso y la violencia, y que va a tener a una niña de trece años como protagonista. 

El encargado de relatar los hechos será un narrador omnisciente que irá alternando escenas cotidianas con otras de suspense. De ese modo consigue recrear un ambiente de tensión y misterio que irá en aumento en cada capítulo.
A través de su narración, el lector se va a sumergir en la mente de la protagonista y vamos a conocer sus pensamientos más profundos, primer elemento de terror, porque quizás esos sentimientos son demasiado maduros para su edad, y eso, a los lectores, nos puede llegar a incomodar.
Nos vamos a preguntar que se esconde tras la aparente vida solitaria de Rynn, pero lo preocupante llegará después, cuando empecemos a conocer a los adultos con los que se relaciona la niña, que se alejan del papel que se supone que deberían adoptar y que se convierten desde su primera aparición en los antagonistas de Rynn. 
Koenig va a utilizar la vulnerabilidad de los niños y su indefensión, sin olvidar tampoco de dotarlos de un comportamiento perturbador.

Me ha gustado mucho la forma en que el autor retrata la personalidad de Rynn, su inteligencia y su determinación por sobrevivir en un mundo de adultos, sin olvidar su fragilidad. Consigue crear a un personaje carismático que a pesar de lo que representa, de lo que iremos conociendo de ella, generará al mismo tiempo empatía y simpatía en el lector. 

La novela sucede prácticamente en un único escenario, esa casa al final del camino, que aunque implícita en el título, va a compartir protagonismo con Rynn, al tiempo que será testigo de todos los hechos. Esa casa que se encuentra al final del camino, solitaria, que para nosotros aporta el toque misterioso e incluso incómodo por su aislamiento, para Rynn representa la seguridad; una seguridad que se va a ver amenazada por la curiosidad de unos vecinos ni deseados ni esperados.

La chica que vivía al final del camino es un libro que combina el suspense, el terror psicológico y el drama con unos personajes bien construidos y una trama original, pero sobre todo impredecible. Una historia que sorprende porque con tan solo 272 páginas y un puñado de personajes tan reducido, que pueden contarse con una sola mano, consigue poner al lector en un estado de constante desasosiego.


7 comentarios:

  1. HOLAAA =)
    Gracias, no lo conocía :P

    Besitos ^^

    ResponderEliminar
  2. Hola, Susurros:
    Por lo que cuentas creo que me podría gustar, y más si se recuerda un poco a "El otro". Voy a echarle un ojo, o mejor los dos jajaja
    Muy buena reseña, como siempre :-)
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, anabel.
      Yo creo que sí te gustaría porque es muy del estilo de "el otro", como ya te comenté.
      Un besazo.

      Eliminar
  3. Hola Susurros, por un lado me pica la curiosidad, pero por otro ver a niños metidos en historias góticas y truculentas me da un poco de yuyu... quizá en otro momento.
    Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Nitocris.
      Tienes que pensar que es el gótico sureño, un estilo actual, no un gótico como el que leíamos en las novelas del XVIII y XIX. Realmente no sé por qué lo denominan así, ya sabes que con tal de vender se inventan subgéneros, yo lo denominaría más como thriller psicológico sureño o algo así.. :)
      Un besazo.

      Eliminar