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Rey de picas de Joyce Carol Oates

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miércoles, 8 de mayo de 2019

Mar de fondo de Patricia Highsmith

Sinopsis:

Vic Van Allen es un hombre encantador. Moderadamente rico, culto, liberal, buen padre y esposo comprensivo. Sus vecinos le quieren y le respetan. A quien no quieren tanto y respetan muy poco es a Melinda, la esposa de Vic. Es guapa, divertida y casi tan encantadora como su marido, pero tiene un amante tras otro, y no se muestra nada discreta al respecto. Claro está que Vic lo sabe, la comprende y hasta parece divertirse con la situación, pero sus amigos opinan que debería ser menos comprensivo y más autoritario.
Un buen día Vic le gasta una broma a Joel, el actual amante de Melinda. Le cuenta que ha cometido un crimen perfecto: ha matado a un hombre porque se entendía con su esposa, y nadie le descubrirá jamás. Joel le cree, se asusta y desaparece de la escena. Pero la inquieta Melinda, tras un fugaz período como esposa modelo, vuelve a las andadas con un nuevo amigo, Charley. Algo ha cambiado en la actitud de Vic, sin embargo, y Charley acaba ahogado en una piscina. Melinda clama que ha sido un asesinato y que el asesino es su marido. Pero ¿quién creería a una mujer tan alocada, si todos saben que lo de Joel no fue más que una broma, y Vic es un padre tan bueno, un vecino tan encantador, un marido tan comprensivo?

Opinión:

Patricia Highsmith, además de por su gran capacidad para crear argumentos con una nota de angustia, me gusta por su forma de narrar y por el corte de novela negra que da a la mayoría de sus obras, donde es fácil encontrar como denominador común: un asesinato, un matrimonio con problemas, manipulación y alguna que otra femme fatale, entre otros detalles; elementos que ya de por sí resultan interesantes para construir un argumento, pero que en conjunto consiguen captar nuestro interés desde los primeros compases.

Esta historia escrita en 1983, cuenta con muy pocos personajes; podríamos decir que básicamente gira sobre los dos protagonistas: el matrimonio compuesto por Vic y Melinda, y el resto de los que aparecen lo hacen únicamente para complementar la trama, lo que les convierte en incidentales o ambientales.
La trama va a estar marcada sobre todo por la transformación que van a sufrir ambos, y lo curioso es que los dos se alejan de ser personajes con los que simpaticemos.

La historia se basa en los típicos clichés, pero está muy bien manejada.
Al comienzo vamos a ver a la femme fatale y al marido anodino y enamorado, una pareja al estilo de Madame Bovary o de Ana Karenina, eso sí, con bastante menos glamour.

Vic cuenta con un arco ascendente brutal.
Vamos a ser testigos de todos los cambios que experimenta; según avanza la historia una nueva personalidad se va abriendo paso, dejando atrás o anulando al personaje simplón y conformista que conocemos en las primeras páginas y que conseguirá sacarnos de quicio.
Pero esa nueva personalidad que empieza a surgir, en un intento de adueñarse de la trama, va a conseguir todo lo contrario; sus actos van a desembocar en una situación totalmente descontrolada.

El estereotipo de la femme fatale se convirtió en un cliché fijo en la literatura policíaca y negra, más o menos a partir de los años 40.
Ese tipo de mujer siempre estaba representado por alguien sin escrúpulos que se valía de esos encantos para obtener lo que quería y que empujaba al protagonista masculino hacia el abismo; lógicamente al ser el hombre el personaje principal de la trama, el papel de esta quedaba desplazado a un segundo plano, deparándole un fin dramático o la sumisión.
Estas villanas, de brillante aspecto, ocupaban el papel de antagonistas; eran rebeldes, manipuladoras y por supuesto muy peligrosas, sin olvidar que despreciaban, por lo general, al resto del género femenino.
Esas "Evas" eran las responsables de todo lo malo que ocurría en la historia.
Melinda, como habéis podido suponer por esta introducción, va a desempeñar ese papel.
Es un personaje muy vulgar, que no cuenta con la empatía del lector en ningún momento. Si más arriba os hablaba del arco ascendente de Vic, con ella ocurre totalmente lo contrario; su arco dramático es descendente, si ya al principio nos cae mal, según va avanzando la historia se va transformando en alguien insoportable y odioso.
Lógicamente ambos protagonistas evolucionan de una forma brutal, pero ella va a peor, lo interesante de Melinda es que es el elemento provocador, la que genera la hostilidad, sin ella no habría historia, y eso la convierte también en un buen personaje, aunque vaya perdiendo protagonismo, volviéndose más pasivo según llegamos al final.

El detonante de esta historia es sin duda la Infidelidad, y sobre ella gira el argumento.
Sabemos desde el comienzo que el comportamiento de Melinda empujará las actuaciones o toma de decisiones de Vic, y advertimos también el fin dramático que marcará la historia, pero no solo eso, sino que cada movimiento de ella hace que se incremente la intensidad de la trama,

Hasta el momento, todas las obras que he leído de esta autora muestran unos protagonistas que aunque están rodeados de gente parecen aislados, algo solitarios, y quizás ese es el motivo de su aparente indefensión.
Son personajes que evolucionan hasta conseguir llenarse de arrojo y coraje.
Otro detalle que me gusta de las obras de Patricia Highsmith y que he olvidado mencionar al comienzo es que las sorpresas no se concentran en un solo momento, se van diseminando a lo largo de la narración, sin abusar; y el lector ve venir los hechos, anticipándose al protagonista, aunque eso sí, no es capaz de conocer el giro final que depara a todas sus obras.


martes, 26 de febrero de 2019

Los crímenes de Alicia de Guillermo Martínez

Los crímenes de Alicia (Crímenes de Oxford 02)
Sinopsis:

Oxford, 1994. La Hermandad Lewis Carroll decide publicar los diarios privados del autor de Alicia en el país de las maravillas. Kristen Hill, una joven becaria, viaja para reunir los cuadernos originales y descubre la clave de una página que fue misteriosamente arrancada. Pero Kristen no logra llegar con su descubrimiento a la reunión de la Hermandad. Una serie de crímenes se desencadena con el propósito aparente de impedir, una y otra vez, que el secreto de esa página salga a la luz.
¿Quién quiere matar al mensajero? ¿Cuál es el verdadero patrón que se esconde tras esta sucesión de crímenes? ¿Quién y por qué está utilizando el libro de Alicia para matar?
Para desentrañar lo que ocurre, el célebre profesor de Lógica Arthur Seldom, también miembro de la Hermandad Lewis Carroll, y un joven estudiante de Matemáticas unen fuerzas para llegar al fondo de la intriga, y serán peligrosamente arrastrados por unos crímenes impredecibles, en una investigación que combina la intriga con lo libresco.
Con una prosa tersa y precisa, Guillermo Martínez, autor de Los crímenes de Oxford, ha escrito una novela fascinante que en la tradición de Borges y Umberto Eco lleva el relato policial al terreno literario.

Opinión:  Los crímenes de Alicia (Crímenes de Oxford 02)

Para esta segunda aventura con la que ha obtenido el premio Nadal 2019, Guillermo Martínez vuelve a tirar del escenario ya conocido, la pequeña ciudad universitaria de Oxford y de algunos personajes.
Sucede, más o menos, un año después de los sucesos que se contaban en Los crímenes de Oxford.

Esta novela comienza con una frase que viene a resumir la obra anterior "El crimen perfecto no es el que queda sin resolver, sino el que se resuelve con un culpable equivocado", y sobre esa premisa que resulta magnética para los amantes de la novela policíaca o negra se construirá el argumento.

Si en la anterior reseña os mencionaba que el perfil de los personajes estaba poco elaborado, que no nos dejaba entrever lo que había detrás de ellos, aquí vamos viendo como esa imagen que teníamos  se va perfilando con datos del pasado.

La trama también hay que señalar que resulta más elaborada y lo cierto es que el final nos dejará con la boca abierta.
El autor ha optado para esta ocasión, partir de un hecho real para elaborar el argumento, el resto es ficción, pero a los lectores nos costará averiguar cuando de cierto hay escondido detrás de cada escena.

La estructura vuelve a ser la misma que ya habéis visto en "Los crímenes de Oxford" de Introducción, nudo y desenlace; lo que ocurre, que no lo mencioné en la anterior reseña, es que en ambas historias la introducción destaca por su brevedad. 
Este autor prefiere dejarse de preámbulos largos y nos mete casi de golpe en la historia, desde los primeros capítulos. Ese detalle me gusta, porque evita el estar dando vueltas sin sentido.

Otro detalle a tener en cuenta y que es de lo más característico de las novelas del género, es hacer recaer la sospecha sobre todos los personajes, tal y como lo hacía la gran Agatha Christie, pues bien, aquí sucede igual pero con un ligero matiz.
La sombra de la sospecha recae sobre todos los personajes porque no conseguimos ver a ninguno de ellos como posible culpable, nadie es lo suficientemente convincente para que nos parezca el criminal.
Ahí precisamente, en ese detalle, reside la maestría de este autor que logra despistarnos.
Parece que nos guía por una historia donde hay dos investigaciones, y lo cierto es que están tan estrechamente relacionadas, que son solamente una.

Una de esas investigaciones girará alrededor de la vida de Lewis Carroll, del origen de su obra Alicia en el País de las Maravillas y de su obsesión enfermiza por la fotografía y por retratar a niñas pequeñas; en la otra habrá que descubrir quién está detrás de los ataques que parecen estar sufriendo los miembros de la Hermandad Lewis Carroll.
Creo que es una historia recomendable que recuerda a las mejores novelas de investigación de comienzos del s. XX.

Los personajes vuelven a enfrentarse a un asesino en serie complejo, que intenta impedir que cierta información sobre Carroll se haga pública.
El profesor Seldom y G, deberán valerse de su astucia para resolver esta nueva serie de asesinatos que parece romper con la monotonía de esa pequeña ciudad y que les plantea un nuevo reto, porque esta vez los asesinatos no siguen ninguna lógica. y Seldom, miembro de la hermandad, puede terminar siendo una de las víctimas.
Una historia recomendable que os hará contemplar el libro de la infancia Alicia en el País de las Maravillas con otros ojos.


Los crímenes de Oxford de Guillermo Martínez

Los crímenes de Oxford (Crímenes de Oxford 01)
Sinopsis:

Un estudiante de matemáticas realiza un viaje a Oxford con fines académicos. Además de conocer a algunos de sus maestros en esta ciencia, las emociones se alborotan cuando se produce un asesinato en la casa donde se aloja.
Se desata así un misterio para el que las matemáticas son, más que una disciplina teórica, la clave para su investigación y desarrollo.
La serie de Oxford es un artefacto literario que combina una altísima calidad literaria con una trama capaz de atrapar a miles de lectores.

Opinión:  Los crímenes de Oxford (Crímenes de Oxford 01)

Supongo que últimamente estaréis oyendo hablar mucho de Guillermo Martínez, ganador del premio Nadal 2019 por su novela Los crímenes de Alicia, pero estoy segura de que si rebuscáis en la memoria, también os sonará otro título suyo y que da el pistoletazo de salida a lo que ha pasado de ser un libro independiente a una saga.
Esa primera obra que fue publicada en 2003 llevó por título Crímenes imperceptibles, y también obtuvo un premio, el Planeta Argentina 2003.
En 2008, el cineasta Álex de la Iglesia hizo la adaptación cinematográfica con el título de Los crímenes de Oxford, y a partir de ese momento las posteriores ediciones adoptaron ese título.

Guillermo Martínez, como ya he mencionado al comienzo, no pensó en un principio hacer una serie de novelas ambientadas en esa ciudad universitaria, Oxford, es más... dejó el final cerrado de esta historia, con el objetivo de no hacer una segunda entrega, pero ya se sabe que hay veces que los personajes se rebelan y terminan reapareciendo, de ahí, que no solo vaya a haber una segunda parte, sino que según alguna entrevista que he leído recientemente por ahí, está en proceso la tercera.
Debo deciros también que en este ciclo de novelas de Oxford, los libros son de lectura independiente.

Los crímenes de Oxford y Los crímenes de Alicia, tienen varios elementos en común, siendo el principal que comparten algunos de los personajes: El profesor de Lógica Arthur Seldom, el inspector Petersen y el joven estudiante argentino del cual no conoceremos su nombre, por mucho que en algunos blogs y webs, insistan en llamarle Martin.
Creo que aquí llega el momento de hacer la aclaración.
En la película de Álex de la Iglesia, el personaje sí adoptaba ese nombre, en cambio, tanto en esta obra de la que os hablo como en la siguiente, Los crímenes de Alicia, se indica que el nombre contiene una doble ele y que resulta impronunciable para los británicos.

"Escuché que pronunciaba mi nombre, con un esfuerzo conmovedor, tropezando en la doble ele".

A esto añado que en Los crímenes de Alicia, aparece en varias ocasiones la referencia a la letra inicial del nombre: G, lo que me lleva a pensar que podría ser Guillermo, y más si le vemos como un Alter ego del autor, con el que comparte no solo ser argentino y matemático, sino también haber completado sus estudios en Oxford.
Pero bueno... dejando de lado las conjeturas, lo que sí se me escapa es si en alguna edición, en alguna adaptación literaria posterior a la película, el joven adopta ese nombre.

Pues bien, dicho esto, G, será nuestro narrador protagonista a lo largo de la historia, y por lo tanto eso condicionará el relato, ya que solo puede contar los hechos de los cuales es testigo o lo que le van contando.
La omisión de su nombre crea un pequeño halo de misterio a su alrededor, ¿por qué nos lo oculta Guillermo Martínez?, pues quizás para recalcar con ello que el estudiante, tan solo es un elemento narrativo, el transmisor de la historia, evitando así que pueda restar protagonismo a otros personajes o a los hechos.
Os mencioné más atrás que la saga iba a tener más elementos en común, pues bien, esos detalles se aprecian a simple vista con solo mirar los títulos; toda la saga se construirá alrededor de crímenes en serie.

Esta novela tiene rasgos de novela policíaca y al mismo tiempo de novela negra, porque lo cierto es que hay veces que es difícil delimitar dos géneros que con frecuencia se dan la mano.

Los personajes masculinos toman el mando en esta historia y los femeninos aparecen simplemente como atrezzo, espero que esto no se tome como una crítica, tan solo es una apreciación.
También debo decir en este apartado, que todos sin excepción, están poco definidos.
Conocemos muy pocos datos sobre su vida pasada, y eso puede darnos la idea de que están construidos de forma superficial; yo soy de la opinión de que todo personaje tiene que tener un pasado y los escritores deben presentárnoslo, aunque tan solo sea de forma escueta, para que no parezca que han surgido así... sin más, como por ciencia infusa.
Visto esto desde otro punto, lo de no perfilar en profundidad, también puede tener otra lectura, y es la de no desviar nuestra atención de los sucesos, de la forma de ejecutar los crímenes.

Otro detalle que no puedo olvidar mencionar es el uso de algunos giros o expresiones que emplea el autor, y que pueden chocarnos a los españoles, por no estar acostumbrados a oírlos, algo que creo que nos saca de la rutina y que enriquece culturalmente el texto.

Para ir terminando os diré que el final elegido no es el que más me hubiese gustado leer.
Me parece cogido un poco por los pelos, porque creo que se apoya en demasiadas casualidades...
Pero incluso con los peros que os he citado, considero que es una novela bastante interesante.



martes, 22 de enero de 2019

¿A quién teme el diablo? de Pablo Palazuelo

Sinopsis:

«En esta vida hay cosas peores que la muerte, y yo soy la peor de todas ellas». 
Y el diablo tuvo miedo al escuchar aquellas palabras.
En este libro conocerás aspectos de ti tan increíbles como ciertos, pero también descubrirás cómo se desvelan tus más íntimos secretos y cómo sufres por ello.
Porque esta historia trata sobre ti, sobre tus miedos y sobre lo que más te aterra.
Y, cuando te adentres en las páginas de este libro, cambiará para siempre tu forma de ver a las personas que te rodean.
Ese es el inquietante resumen de esta genial novela policíaca, que arranca con esta frase: —¿De qué color soy cuando estoy enamorada?

Opinión:

Pablo Palazuelo es un autor del que ya os he hablado en otra ocasión, coincidiendo con la publicación de su primera novela, "Nunca es tarde para morir", una historia que llegó a ser nº1 en ventas en amazon y que estuvo bastante tiempo, casi dos años, entre los libros más vendidos de la plataforma.
Los excelentes resultados no se debieron al uso de una fórmula secreta, sino más bien a la acertada combinación de géneros, el negro y el policial, con una dosificación de giros argumentales que convertían la lectura en una caja de sorpresas.
Cuando hace más o menos un mes, su autor volvió a ponerse en contacto conmigo para hablarme, de forma escueta, sobre su más reciente incursión literaria, lo que más me sorprendió fue la forma de abordarme y la frase que empleó y que puede leerse en la portada.


"Una historia como nunca habías leído antes"

Lo cierto es que provocar al lector con esa frase desde la portada puede resultar algo peligroso, porque se juega con nuestras expectativas, y hay muchos ávidos lectores que con el paso del tiempo, por su experiencia, han perdido la ingenuidad y se han vuelto desconfiados... vamos, que están a vueltas de todo...
Como digo, es un riesgo el emplear esa frase, y precisamente ella fue la responsable de que me decidiese a realizar un salto de fe, ya que los datos que me facilitó sobre el argumento fueron tan escuetos, que el comienzo de esta lectura se convirtió en algo así como un salto al vacío con los ojos cerrados.

En esta nueva aventura, Pablo Palazuelo nos ofrece una historia puramente negra, nada de medias tintas, con unos protagonistas desconcertantes, dosis acertadas de violencia, un alto grado de criminalidad, y sobre todo, bastantes giros argumentales, encargados de dar pronunciados vuelcos a la historia.

La forma de narrar del autor no ha cambiado mucho desde su anterior novela.
Mantiene un estilo directo y ligero que hacen de la narración una lectura dinámica. Lo que sí ha cambiado en esta ocasión es la extensión, esta vez ha optado por ofrecer un texto bastante más breve, aunque eso sí, con el mismo aporte de suspense, lo que consigue una historia corta pero con una trama más intensa, más condensada, logrando que los lectores no se tomen ni un solo respiro.

Lo que más nos va a sorprender desde el primer momento, es sin duda, la originalidad del argumento.
La narración prácticamente seguirá una estructura lineal, pero escondiendo en ella pequeñas historias que nos harán cambiar de escenario.
No quiero profundizar mucho en la obra porque se perdería la sorpresa en los próximos lectores, pero sí os diré que el peso de la historia recae, casi en absoluto, sobre los hombros de un personaje, Patrick, alguien que va a lograr, iba a decir sorprenderos, pero creo que es mejor emplear el término, turbar.
Este protagonista estará arropado por un par de personajes más, que no solo le van a complementar, sino que también servirán para dar fondo a la historia.

Creo que esta novela es una buena opción para leer y entretenernos, aunque también debo deciros lo que no me ha gustado.
El fallo lo encuentro en el final.
Personalmente, ya lo sabéis los que me leéis con asiduidad, no me gustan las historias que se quedan a mitad de trayecto; libros que sin avisarnos previamente, nos dejan pendientes de resolución para una próxima entrega, porque desconocemos a ciencia cierta cuando llegará la continuación.
A muchos de vosotros se que ese detalle no os importa, pero yo soy de las personas que tienden a releer cuando sale una nueva entrega de una saga, de ahí que no me haya leído por poneros un ejemplo, "juego de tronos" o que haya roto relaciones con Christian Jacq, porque siempre me deja las historias a medias...
En fin, que esto que acabo de comentar es el único fallo que he encontrado en la novela.
Respecto a la frase del comienzo: Una historia como nunca habías leído antes, se cumple, porque nos va a mostrar como conocer a las personas, a analizarlas, de una forma distinta, como nunca antes lo había visto...


lunes, 31 de diciembre de 2018

Rey de picas de Joyce Carol Oates

Sinopsis:

«Un homenaje a Poe. Este perturbador y electrizante thriller de Oates no decepciona.» 
Kirkus Reviews 

«Los problemas empezaron de la manera más inocente cinco meses, dos semanas y seis días antes.»
Andrew J. Rush ha conseguido el aplauso del público y la crítica, un éxito con el que sueña la mayoría de los autores. Sus veintiocho novelas policíacas han vendido millones de ejemplares en decenas de países y tiene un poderoso agente y un editor brillante en Nueva York. También tiene una amante esposa y tres hijos ya adultos, y es una gloria local en el pueblo de Nueva Jersey donde reside.
Pero Rush esconde un oscuro secreto. Utilizando el seudónimo Rey de Picas escribe otro tipo de novelas, violentas y espeluznantes: el tipo de libros que el refinado Andrew nunca leería y mucho menos escribiría. Su vida perfecta se viene abajo cuando su hija encuentra una novela de Rey de Picas y comienza a hacer preguntas. Al mismo tiempo, Rush recibe una citación judicial tras ser demandado por una mujer del pueblo que lo acusa de plagio. Mientras la reputación, la familia y la carrera de Rush peligran, los pensamientos de Rey de Picas se vuelven cada vez más malvados.

Opinión:

Al igual que hice el año pasado, dedico esta última entrada del año a la reseña que preparé para la revista digital Cita en la glorieta.
Espero que os guste.


Esta reseña fue realizada para colaborar en la V Semana Negra en la Glorieta, evento dedicado al género negro y policíaco, y realizado por la revista digital Cita en la glorieta, del 21 al 27 noviembre de 2018, bajo dirección y edición de Javier Alonso García-Pozuelo, escritor del que ya os he hablado por su magnífica obra, La cajita de rapé, ya reseñada en este blog.
Si queréis leer todos los artículos, reseñas y relatos negros que se han publicado en ese evento, solo tenéis que pinchar en el enlace que os dejo a continuación.




Joyce Carol Oates, es una autora singular.
En su larga y prolífica carrera literaria de más de cuarenta años, ha publicado más de 50 novelas, más de cuatrocientos relatos breves, una docena de libros de no ficción, ocho de poesía y otras tantas obras de teatro...
Es una autora siempre alabada por la crítica, detalle que sumado a lo anteriormente citado, la ha llevado a convertirse en una de las grandes figuras de la literatura contemporánea.
Pero lo que la convierte en singular, según mi opinión, es un detalle cuya pista podéis hallar en las primeras líneas de esta reseña, y reside en que Joyce Carol Oates es una escritora capaz de cambiar de tono, de registro, sin inmutarse... eso sí, logrando conmocionar al lector en cierta medida.

En esta obra escrita en 2015, con lo primero que vamos a encontrarnos es con un capítulo de tan solo una página. Un capítulo aislado y desconcertante, donde se nos relata una agresión.

A continuación, en el siguiente, conoceremos a nuestro protagonista, Andrew J. Rush, un escritor de éxito con veintiocho novelas policíacas a sus espaldas, pero que como él mismo nos advierte, con unos problemas que comenzaron cinco meses antes.

A ese periodo mencionado, es al que vamos a retroceder llevándonos a Andrew como guía y narrador, esa técnica empleada es una narración preactiva, lo que comúnmente conocemos como racconto, es decir, un relato que nos hace retroceder hasta el inicio de esos problemas, y que poco a poco irá avanzando, facilitando datos de forma detallada, hasta alcanzar y dar sentido a ese primer capítulo del cual ya os he hablado; desde ahí, la narración continuará de forma lineal hasta llegar al desenlace.

Ya habéis conocido por tanto, algún dato sobre nuestro protagonista y sobre la estructura que encontraremos.
Pero en esta historia, hay alguien más; alguien que lucha por abrirse camino y ganar protagonismo; ese personaje es Rey de Picas, álter ego de Andrew y que sirve para dar título a esta obra.
De Andrew sabemos que además de tener una carrera brillante, está felizmente casado y es padre de familia; en cambio alrededor de Rey de Picas hay solo vacío.
Nadie conoce la identidad de ese escritor misterioso. Se sabe que sus novelas, día a día ganan adeptos, y que contienen una alta dosis de violencia; todo lo contrario a lo que se encuentra en la obra del protagonista. Ese es el motivo de que nadie pueda relacionar que tras el Rey de Picas se esconde el admirado Andrew J. Rush.

Pero dejadme que os hable de ese otro yo...
Joyce Carol Oates, la autora de esta historia, nos habla de algo real, algo que existe y que algunos podríamos calificar como desdoblamiento de la personalidad; un ejercicio del que muchos autores hacen uso por distintos motivos.
Existen los que escriben bajo seudónimo, los que buscan ocultar su identidad, para evitar que se les identifique en un texto, simplemente para mantener separadas vida pública de privada; y otros que hacen uso del heterónimo, es decir, cuando el autor crea una personalidad totalmente distinta a la suya y parece cobrar vida propia.
El uso de seudónimos o heterónimos, no es algo extraño de encontrar en nuestro día a día, basta darse un pequeño paseo por las redes sociales para comprobarlo.
Muchas veces es cuestión de preservar la intimidad y otras, en cambio, de liberar nuestro lado oscuro, así que no es extraño que eso también suceda en el mundo literario...
Conocemos a grandes escritores que a la hora de firmar sus artículos en la prensa, lo hacen o lo han hecho bajo otro nombre.
A mí, el que siempre me viene a la cabeza es nuestro famoso Larra, y ese nombre que más que en un seudónimo era un heterónimo, y que empleaba para firmar sus críticas mordaces, "Fígaro".

Pues bien, nuestro protagonista también va a hacer uso de ese juego empleando un heterónimo.
Él es el personaje correcto, el real, frente a Rey de Picas que no es ni más ni menos que su lado oscuro y secundario.
Rush le da rienda suelta a la hora de escribir esas novelas negras, depravadas y terribles, se libera en ellas de la carga emocional que arrastra, por lo tanto, podríamos decir que Rey de Picas es tan solo un medio para descargar la adrenalina, tan bueno como ir al gimnasio.

Mientras que Andrew escribe de día, Rey de Picas toma el control por las noches y compone sus historias cruentas. El problema va a surgir, cuando Rey de Picas, esa identidad ficticia y siniestra, intente poco a poco ganar espacio en la vida real.
Rey de Picas va a ir incorporando al monólogo interior de Andrew cada vez más comentarios perversos.
Vamos a ser testigos de una lucha interior, algo parecido a lo que vemos en la obra de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.

Pero no penséis que solo en esta lucha interior se basa Joyce Carol Oates para crear el argumento. Oates construye otra historia paralela, es decir, un dos en uno, y enturbia la apacible vida de nuestro escritor, que va a ver como recibe una citación judicial tras ser demandado por plagio.

Y creo que ya os he dado demasiadas pistas...

Nos enfrentamos a un thriller con tintes de novela negra y altas dosis de suspense. A todo esto hay que sumarle el aporte metaliterario, porque las referencias a autores y obras de misterio y suspense, también va a ser algo que encontremos en grandes cantidades.
Vamos a ver a a Richard Matheson, a Le Guin, a Lovecraft, entre otros muchos; y aunque ya he mencionado que algunos detalles pueden recordarnos a Jekyll y Hyde, las principales reminiscencias que vamos a encontrar, van a ser sobre la obra de Edgar Allan Poe, el gato negro y también de algunas historias de Stephen King, como Misery; La mitad oscura; o el relato La ventana secreta, jardín secreto.

Vuelvo al párrafo del comienzo para retomar una cuestión que comentaba allí, y así, abrir y cerrar esta reseña hablando sobre la autora.

La prensa, la crítica, etc... alaban la obra de Joyce Carol Oates.
Si habéis leído antes algo de ella, sabréis que no hace alarde de una gran prosa. Tampoco sus argumentos destacan por una gran originalidad, pero en cambio, hay algo mágico en sus narraciones; ese toque especial que sabe dar, que las retuerce convirtiéndolas en desasosegantes y atrayentes al mismo tiempo.
Los lectores nos sentimos tan atraídos por sus historias, como polillas a la luz.
Concretamente en esta narración, comprobamos que tampoco es excesivamente descriptiva; pero en cambio, podemos hacernos un retrato bastante claro y vívido de como son los personajes y los escenarios y ambientes por los que se mueven.
Dicen que muchas veces menos es más, y aquí Oates lo demuestra, nos regala tensión sin artificios, pero con un ritmo dinámico.
Si hay que poner alguna pega, lo hago sobre el final elegido; para mí, algo precipitado.
Creo que un par de capítulos más habrían servido para componer un final más enrevesado, más complejo, y que aportase ese giro final desconcertante, acorde con la introducción y el desarrollo de la trama.
No hubiese estado nada mal, jugar un poquito con la ambigüedad...



martes, 20 de noviembre de 2018

Donde lloran los demonios de Pedro Martí Martínez

Donde lloran los demonios (César Giralt 02)
Sinopsis:

El inspector César Giralt disfruta de una felicidad que le había sido negada desde el cruel asesinato de su hermana a manos del encerrador siete años atrás. Pero cuando la vida por fin le muestra su lado más amable, la sombra de sus peores miedos regresa a Barcelona de la mano del invierno más frío de los últimos años. El cadáver de una chica llega a la misma playa en la que apareció, en idénticas circunstancias, una de las víctimas del Encerrador. ¿Es posible que se trate de un imitador? ¿O acaso el asesino de Eva ha vuelto de entre los muertos? Ayudado por su equipo, el inspector Giralt emprenderá una última travesía por los recovecos de su pasado para descubrir qué tipo de persona es en realidad antes de afrontar un último baile con el mismísimo diablo.

Opinión: Donde lloran los demonios (César Giralt 02)

En 2016 tuve la oportunidad de leer La pieza invisible
En ella, Pedro Martí nos mostraba el buen uso que hacía del género negro; demostraba una gran capacidad a la hora de elaborar argumentos y personajes con profundidad psicológica complicada, todo ello combinado con acierto.
En esa primera novela, Pedro se ceñía a esos rasgos identitarios que han convertido al género negro en uno de los más leídos, fue una gran experiencia literaria para esta amante de la novela criminal, pero lo mejor de todo, con lo que me quedo porque deja huella, es con el gran personaje que surgió de la pluma de Pedro Martí.

Esta nueva aventura, Donde lloran los demonios, vuelve a estar protagonizada por el carismático inspector César Giralt que estará acompañado de gran parte del elenco protagonista que ya conocimos, y también vamos a encontrar algunas de esas características propias de la novela negra.
Giralt, es un inspector de los Mossos muy real, con muchos problemas, quizás debidos a su fuerte carácter.
Un personaje con luces y sombras que consigue arrastrarnos por una novela híbrida, donde el género negro y el thriller se dan la mano.
Y es que en esta saga, ese límite entre géneros aparece difuso, exactamente igual que la línea entre el bien y el mal tan característica de las novelas negras, y que el protagonista se verá empujado a cruzar en más de una ocasión.

Llegados a este punto, hay que decir que esta será la última aventura que protagonizará nuestro inspector, porque Pedro Martí con esta nueva entrega da por finalizada la bilogía.

Es una pena, porque Giralt es un personaje atractivo, una fuente ilimitada de problemas, y puede que en esto último se encuentre el motivo del fin prematuro de la saga. que su creador haya llegado al límite con su fuerte temperamento, algo similar a la saturación que vivió Conan Doyle con Sherlock Holmes, o simplemente que Giralt haya alcanzado una fama que le imposibilita a la hora de seguir cumpliendo adecuadamente con sus funciones en el cuerpo de policía, y es mejor dejarle el futuro abierto para que lo empleé en otros menesteres.
Pero no os preocupéis... porque Pedro Martí siempre estará a tiempo de recuperar al tortuoso inspector para una nueva investigación, es más fácil descolgar el teléfono y solicitar su ayuda que lo que hizo Doyle, resucitando al mencionado Holmes...

Tras esta elucubración retomo la reseña...
Ya os he mencionado algunas características del género negro que vamos a encontrar, pero hay bastante más...
El ambiente trágico que persigue al detective es otro de los elementos clásicos en la novela criminal y que en esta obra vamos a saborear al cien por cien, empatizando con el personaje desde los primeros compases.
El protagonista, ya os he hecho un breve esquema sobre él, es un tipo duro, de esos que intentan marcar distancias con cuantos le rodean, pero que en cambio, a pesar de sus bravuconadas, no consigue que nos despeguemos de él, es como un imán y no solo para atraer a los problemas.

El antagonista, lógicamente también cumple a la perfección con su papel, porque no solo es un asesino serial, macabro, cruel y obsesivo, sino que es el personaje que nos va a mostrar de una forma muy real, el lado más crudo de la sociedad, con sus taras: la pobreza, el abandono, el maltrato, el abuso sexual, el alcoholismo.
Ese individuo que representa el lado más oscuro será un fuerte oponente, un gran rival del cual desconoceremos sus motivaciones hasta casi llegado al final.

Y ahora toca el turno de hablar de la fantástica edición que ha conseguido la editorial Dokusou que complementa magníficamente el trabajo del autor y que consigue que el lector disfrute de una lectura plena, al cien por cien.

La novela la componen un pequeño prólogo al comienzo, 42 capítulos y a modo de epílogo para cerrar la historia, otros tres pequeños capítulos donde se relatan acciones o hechos consecuencia de la trama.
Algo que me ha gustado y que llama la atención de esta cuidada edición es que la numeración de las páginas aparecen en los laterales y para diferenciar las dos tramas, las páginas han sido impresas en dos colores, crudo para la historia principal, y negro para la parte donde el asesino toma el control del argumento.
La portada que en un principio parece más adecuada para una novela de fantasía, cobra sentido con el argumento. Es un complemento más y muy acertado de la linea argumental del asesino, pero esta pequeña pista que me permito el lujo de facilitaros, lógicamente tendréis que darle sentido cuando leáis la obra.

La estructura que ya os he adelantado, en parte, es muy curiosa.
Vamos a tener dos hilos argumentales narrados en tercera persona por un narrador omnisciente.
El hilo principal, será donde se desarrolla la investigación, y avanzará de forma totalmente lineal, aunque en algún momento, se incorporen escenas retrospectivas para mostrarnos hechos del pasado y que hacen referencia a la anterior novela.
El otro hilo argumental, secundario, es el que corresponde al asesino y que como os he indicado aparece con las páginas de color negro. En esa linea argumentativa, que aparecerá ocasionalmente interrumpiendo la trama general, iremos conociendo al metódico asesino.

Un par de detalles más que me han gustado:
Las páginas están repletas de frases sarcásticas, de un humor ácido que en algunos momentos consigue equilibrar la dureza propia del género, aportando un toque muy humano a los personajes.

El otro detalle, es el fuerte componente metaliterario y cinematográfico que encontraremos a lo largo de la saga, donde se citarán tanto obras literarias, como series y películas.

Ya habéis visto a grandes rasgos mi opinión, pero he dejado para el final, quizás lo que considero más importante.
A los amantes del género negro, lo que más nos gusta, obviando unos estereotipos claramente reconocibles, es que en el argumento veamos un buen duelo entre el personaje principal y el antagonista; que se nos asegure el entretenimiento con persecuciones límite; que se nos ofrezcan historias que supongan un reto, un pequeño desafío intelectual y no solo para el protagonista.
Queremos argumentos complejos, sí, pero equilibrados, con un final coherente y sobre todo, con unos personajes normales y corrientes, con unas filias y fobias que les hagan humanos y cercanos, y no personajes extraídos de los comics de Stan Lee.

Y eso, que no es poco, es  lo que vais a encontrar aquí, una historia bien elaborada y con unos personajes humanos, tanto los buenos como los malos, y sin necesidad de recurrir a la hora de terminarla a trucos de magia ni a juegos de artificio.


martes, 2 de octubre de 2018

Pacto de Sangre de James M. Cain

Sinopsis:

Cuando el agente de seguros de poca monta Walter Huff conoce a la seductora Phyllis Nirdlinger, esposa de uno de sus acaudalados clientes, sólo necesita unos minutos para descubrir que lo que ella quiere es deshacerse de su marido, y no muchos más para decidir que la ayudará a hacerlo.
Walter sabe que los seguros que cubren accidentes pagan doble indemnización en los casos de percances ferroviarios, por lo que el pacto de sangre al que llega con Phyllis consistirá en tratar de hacer subir a Nirdlinger a un tren sin despertar las sospechas de la policía, la compañía de seguros, la guapa hija de la víctima, su misterioso novio, ni del propio Nirdlinger.

Opinión:

Reconozco que soy una gran amante de la novela negra clásica, pero de la más pura, de esa en la que entre bandidos y el brazo fuerte de la ley existía una extraña relación basada en el respeto, quizás porque la corrupción y los malos modos campaban a sus anchas en ambas filas por igual.
Esta novela negra clásica, que nada tiene que ver con el estilo actual, que disfruta impregnando las páginas con una alta carga sexual y violencia explicita, incorpora en cambio detalles que la han hecho perdurar a lo largo del tiempo, y arrastrar con ello a miles de adeptos, que no dudan en volver una y otra vez a perderse entre sus páginas, quizás en busca de esa limpieza y simplicidad de formas.

Hoy voy a hablaros de Pacto de sangre, otra gran obra de James M. Cain, que fue escrita dos años después de la publicación de su archiconocida "El cartero siempre llama dos veces"(1934), y que se basa en un hecho real ocurrido en la ciudad de Nueva York en 1927. Después sería llevada al cine bajo el título de "Perdición".

Pues bien, en Pacto de sangre, vamos a encontrar bastantes elementos comunes con otras obras de la época, y en concreto con la ya citada del mismo autor, "El cartero siempre llama dos veces".

La ambición como tema central, la pasión, la femme fatale, la inducción a cometer un delito, el triángulo amoroso, la ausencia de la policía, son solo algunos de esos elementos sobre los que se teje esta curiosa novela.
Pero si lo que buscamos son similitudes, no podríamos olvidar mencionar que ambas narraciones son muy breves, no superan las 200 páginas; y también que los diálogos y las descripciones son cortas. Pero hay algo en "El cartero siempre llama dos veces" que, para mí, la sitúa en un nivel superior, y es la gran profundidad de los personajes.
En la ya citada novela, James M. Cain se esforzaba en mostrarnos las obsesiones que perseguían a Cora y Frank, por encima de centrarse en el asesinato.
Con eso no estoy diciendo que los protagonistas de Pacto de sangre, Phyllis y Walter, sean personajes planos, sino que en Pacto de Sangre, Cain prefiere prescindir de esas descripciones que se centraban en ellos dándoles profundidad, para dar prioridad a todos los detalles que giran alrededor de la planificación del crimen.
Los personajes, insisto, no son planos, ya que son el medio para que la atención del lector se centre en el desarrollo de la trama, pero sí es cierto que con Cora y Frank, entablabamos una relación de amor/odio, más intensa y cercana.

Pero sigamos con las similitudes, la función de narrador también volverá a recaer en manos del protagonista masculino, que nos relatará en primera persona unos sucesos ya ocurridos.
Cain da el mando del relato a Walter, parece que le da prioridad sobre el resto del elenco, en cambio el personaje femenino, Phyllis, que podría parecernos pasivo o más secundario, es sobre el que recae la mirada constante del lector.
Hemos de tener en cuenta que las novelas negras de esa época tenían otra característica importante, el enfoque realista, y precisamente la mentalidad social destacaba al hombre sobre la mujer; el varón llevaba los pantalones en todos los ámbitos, relegando a la mujer a un segundo término, siendo solo el "cerebro" manipulador e inductor de los delitos.

Como habéis podido comprobar, es una novelita muy corta, al estilo pulp, pero que puede llegar a sorprendernos.
Estaréis pensando que a parte del asesinato elaborado, no cuenta con muchos detalles más que avalen que es una gran novela, y más si considero que "El cartero siempre llama dos veces" es mejor; pues bien, la gracia reside en que según leemos, vamos imaginando finales alternativos para la historia y sus protagonistas; yo tenía al menos cinco posibles cuando estaba acabando, y el final elegido por Cain, sorprende hasta tal punto, que no es ninguno de los que yo tenía en mente.

Otro detalle que ya he mencionado de pasada, es que en estas dos novelas clásicas la policía es un elemento latente, sabemos que existe, pero no llega a materializarse, no hace acto de aparición, adoptando un papel secundario que acecha al delincuente, marca todos su movimientos empujándole muchas veces a situaciones límite.


martes, 18 de septiembre de 2018

Lo que dijo Harriet de Beryl Bainbridge

Sinopsis:

Basada en un crimen real que conmocionó a la sociedad británica de la época (el caso Parker-Hulme, retratado por Peter Jackson en su película Criaturas celestiales).
Lo que dijo Harriet relata la historia de dos amigas que se reencuentran durante unas vacaciones de verano en una localidad playera. Ambas esconden una relación enfermiza.
La narradora, una chica sin nombre, solitaria e introvertida, se deja llevar por la corrosiva influencia de la bella Harriet. Entre las dos pergeñan un plan para seducir al Zar, un hombre mayor e infelizmente casado, y tan fascinante como repulsivo, sin ser conscientes de las catastróficas consecuencias que puede causar su degenerado juego de niñas.
Un thriller sobre la crueldad de la infancia y sobre la capacidad del ser humano para manipular y seducir a los demás.
Un cóctel molotov sobre la inocencia y la maldad, y un clásico que resulta hoy tan subversivo como cuando se escribió.

Opinión:

Supongo que tras leer esta sinopsis con reminiscencias de "Lolita", muchos de vosotros os estaréis preguntando qué es eso del caso Parker-Hulme.
Pues bien, voy a daros algunos datos pero pasando de puntillas por ellos, porque hay demasiada información y muy sencilla de localizar, en internet sobre él.
El caso Parker-Hulme fue un asesinato ocurrido en Nueva Zelanda en el año 1954 y que no habría tenido mayor trascendencia en nuestros días de no haber sido por dos motivos.
El primero, la brutalidad del crimen.
Las responsables del asesinato fueron dos niñas de quince y dieciséis años que asesinaron a la madre de una de ellas, fingiendo después que había sido un accidente, algo casi imposible ya que le dieron 45 golpes con un ladrillo...
El segundo motivo es que una de esas niñas, Juliet Hulme, tras salir de prisión, se cambió el nombre por el de Anne Perry, convirtiéndose con el tiempo en una afamada escritora de ficción, creadora de las sagas de detectives de Thomas Pitt y William Monk, entre otras...
Creo que lo que he mencionado es lo más significativo del caso, por eso voy a pasar a hablaros de la novela.

Lo que dijo Harriet, es una historia que se mueve entre el thriller y la novela negra.
Es la primera obra de Beryl Bainbridge, y fue escrita a finales de los años sesenta. Lo que ocurrió es que el argumento resultó ser demasiado desagradable para la sociedad de la época, y tardó en encontrar a una editorial que confiase en el potencial que escondía esta historia.

Yo había leído hace tiempo sobre ese famoso caso de asesinato, y conociendo el hecho de que tras esa historia se escondía la famosa Anne Perry, me apetecía muchísimo leerla.
Ahora, tras su lectura, debo reconocer que me ha decepcionado un poco, no he hallado en sus páginas lo que yo esperaba, y creo que se debe en parte a la seductora sinopsis.

Y digo en parte, porque la editorial nos lo advierte en la primera linea de la sinopsis, esta novela se basa en el famoso caso; lo que omiten... es que tan solo hay una vaga inspiración que se reduce a la compleja personalidad de las niñas y a un asesinato de fondo que nada tiene que ver con los sucesos reales. 
Todo el resto de la novela es pura imaginación de la autora, y alguna experiencia propia, y la verdad es que no se por qué motivo me meto a leer este tipo de historias "basadas en hechos reales", porque me ha dejado el mismo sabor agridulce que Las chicas de Emma Cline y Muertes pequeñas de Emma Flint, aquí reside como la otra mitad de la culpa que como veis me atribuyo.
Es cierto que la novela al igual que las citadas no está mal, si se leen obviando el "basado en", pero si te sumerges en la lectura esperando encontrar datos y detalles sobre los casos reales, algo así como una crónica... estás perdido.
Y hasta aquí lo negativo...

Estimados Señores críticos, lean el libro antes de comentarlo...
¿Y por qué digo esto?
Pues porque por poner un ejemplo, el Sunday Times dijo de esta novela que era seductora a la par que escalofriante, y que contenía uno de los finales más impactantes de la literatura inglesa.
Esa frase es un estímulo bastante positivo y en mí actuó como empuje para hacerme con la obra. 
Luego como ocurre en muchas ocasiones, todo queda en agua de borrajas, y todas las esperanzas puestas en el libro se desvanecen...
El final no es impactante, y el motivo es que lo conocemos desde el primer capítulo, con lo que la sorpresa desaparece.
Esta novela es la crónica de una muerte anunciada, un racconto que la autora nos ofrece desde el primer capítulo, para intentar captar nuestro interés.
A raíz de los acontecimientos que se narran en ese primer capítulo, la historia retrocede, comenzando a relatar los hechos desde el inicio, desde el momento en que las niñas se encuentran tras el curso escolar para disfrutar de las vacaciones estivales.
De esa forma, conocemos cual será el fin de uno de los personajes que aparecerán en escena, lo que desconocemos es su identidad, pero también la autora, en ese capítulo previo, nos previene sobre la malvada personalidad de las niñas, por lo tanto, o al menos a mí, el final impactante que anuncia el periodista del Sunday Times, se me escapa. Yo considero un final impactante de la literatura inglesa, el de Macbeth o el de Romeo y Julieta, pero eso como todo... es cuestión de gustos.

La sombra de la sospecha nos mantiene alerta.
El comienzo, como ya habéis podido comprobar, resulta perturbador, nos genera suspense, sabemos que han hecho algo malo, pero desconocemos su gravedad, ya que ese suceso queda en el aire en el primer capítulo.

Beryl Bainbridge nos ofrece una novela con dos preadolescentes como protagonistas; pero no son dos chicas traviesas sin maldad... son dos personajes que se alejan de la actitud común en los niños.
Ellas no juegan, emplean su tiempo en pasear, espiar e interrogar con malicia a los demás.
Son perversas, con una esencia de maldad que corre por sus venas y que va in crescendo según avanza la historia, son dos preadolescentes que nos incomodan con su comportamiento desde los primeros compases del relato.
La curiosidad sexual, la provocación, se convierten en juegos macabros para ellas. y la autora, consigue crear una atmósfera asfixiante, enrarecida, alrededor de la retorcida personalidad de las dos jovencitas, eso es un detalle que hay que valorar muy positivamente.

Los dos personajes se atraen y repelen al mismo tiempo; conviven en una relación que se mueve entre la amistad, la crueldad y la envidia.
Harriet lleva siempre la voz cantante en esa relación; es la dominante, la que decide todas las acciones, quien dice lo qué hay que hacer, cómo y cuándo, o así no los hace ver la narradora.
Esto que acabo de mencionar es algo importante en el desarrollo del argumento. Conocemos desde las primeras lineas que el narrador es uno de los personajes principales, y ya sabéis que suelo insistir en que una narración en primera persona no resulta muy fiable.
Puede que ese sea el motivo por el que no he conseguido meterme en la piel del personaje cronista y empatizar con él, había algo raro en su relato, algo que despertaba mi instinto lector y que me mantuvo alerta a lo largo de la trama.

Otro detalle que también consigue captar nuestro interés es la omisión del nombre de ese personaje que hace la vez de narradora; genera suspense, pero ¡ojo!, tan solo es un juego de Bainbridge.
Al llegar al final, nos damos cuenta de que ese dato nos da igual; es una especie de Macguffin, un elemento que desvía nuestra atención, que aporta en un principio suspense, que nos hace preguntarnos el motivo por el que se oculta, y al final resulta que ese dato carece de relevancia.

La importancia de los diálogos en este libro, es algo también que suma puntos.
Vamos a ser testigos de la compleja personalidad de los protagonistas a través de ellos, pero también apreciaremos como esos diálogos convierten a uno de los personajes en el alma de la historia; alguien omnipresente, incluso cuando está ausente en las escenas.
Me estoy refiriendo a Harriet. Ella cumple con el papel activo, mientras que la narradora adopta uno más secundario, desde esa distancia que le aporta el ser cronista, podéis comprobar ese efecto hasta en el título.
Realmente, y para ir terminando, la novela en sí no es escalofriante, quien sí es inquietante, es el personaje de Harriet... que con su personalidad  perversa y oscura aporta a la trama más de lo que a simple vista vemos.
Es una entretenida opción de lectura si, como he dicho al comienzo, obviáis el primer párrafo de la sinopsis.

martes, 24 de julio de 2018

Talión de Santiago Díaz

Sinopsis:

Marta Aguilera, una periodista comprometida con su oficio, recibe una noticia que cambiará su destino: un tumor amenaza su salud y apenas le quedan dos meses de vida. Sin nada que perder ni nadie a quien rendir cuentas, Marta siente que la realidad es un lugar amenazante y decide ocupar el tiempo que le queda impartiendo JUSTICIA.
En una carrera contrarreloj por su propia vida y contra la inquebrantable inspectora Daniela Gutiérrez, Marta Aguilera tratará de aplicar su particular ley del talión.
Un thriller impactante y distinto a todos los demás. Una novela que leerás como si tú mismo fueras el protagonista.

Opinión:

Lo primero que quiero deciros sobre este libro, es que aunque en la sinopsis nos indican que Talión es un thriller, ya que cumple con algunas características propias de ese género, como mantener y generar en el lector un estado de tensión hasta el final, yo creo que hay otros elementos de más peso que hacen que la obra se ajuste mejor a la categoría de novela negra, siendo el resultado algo así como una novela negra escrita a ritmo de thriller...
Así que para empezar os dejo algunos de esos elementos con los que nos vamos a encontrar a simple vista...

  • La gran parte de la obra transcurrirá en ambientes oscuros, sórdidos, en los bajos fondos.  
  • Vamos a ver reflejados en la narración muchos de los males de la sociedad. 
  • La separación entre personajes buenos y malos, aparece difusa.
  • El protagonista es un personaje derrotado que no duda en cruzar el límite entre el bien y el mal, para conseguir su propósito. 
  • El detective, policía o investigador, puede pensar en algún momento alejarse de la legalidad. 
  • Hay asesinatos cruentos.

En fin, que los amantes de la novela negra, ese pequeño colectivo "raro", muy fácil de localizar, porque siempre estamos rebuscando entre los estantes de las librerías, intentado descubrir un título que se ajuste a la denominación de novela criminal, estamos de enhorabuena.
Este libro tiene los ingredientes necesarios para hacernos disfrutar; una trama que engancha por su elaborado argumento, pero también por el estilo narrativo del autor y la completa estructura que arma toda la obra.

En el capítulo introductorio conocemos a Marta, y en apenas cinco páginas, vemos el cambio radical que ha experimentado desde que le anunciaron que le quedaban tan solo dos meses de vida.
En este capítulo que inaugura la lectura, Marta se prepara para dar la que será su primera y última entrevista.
Con esa técnica, la que se denomina narración In extremis, Santiago Díaz, nos sitúa casi al final de la historia, a tan solo un paso del desenlace, para luego hacernos retroceder y narrarnos todos los acontecimientos con detalles desde el principio.
Al hacer uso de esa técnica consigue sembrar intriga desde el comienzo, despierta nuestro interés al encontrarnos de golpe dentro de la trama, sin paños calientes, y conociendo solo una parte de los sucesos.

El resto de capítulos, cuatro, llevan como título el nombre de dos personajes, que corresponderán al verdugo y a la víctima de esa pequeña historia, así iremos conociendo a todo el elenco de secundarios sobre los que se teje la trama.

  1. Jonás y Lucía.
  2. Cornel y Nicoleta.
  3. Genaro y Enric.
  4. Amaya y Daniela.

La estructura de esta novela me ha resultado muy completa e interesante.
Cada uno de esos cuatro capítulos, ya os he dicho que nos presentan la historia de dos personajes; son tramas que transcurren paralelas con la trama principal, hasta que se cruzan en un punto, como si fuesen narraciones enmarcadas, historias dentro de historias que también en algún momento nos harán retroceder al pasado.
Pero lo interesante no termina aquí...

Nos encontramos también con dos tipos de narradores.
La trama principal, la que lleva como protagonista a Marta, aparece narrada en primera persona por ella misma. Ya sabéis que será una narración subjetiva, pero también más profunda e íntima.
Inevitablemente esa narración intentará despertar empatía en nosotros, porque nos va a contar los hechos desde su experiencia.

El resto de la obra aparece relatada en tercera persona, por un narrador omnisciente, alguien ajeno a la historia y capaz de penetrar en la mente de los personajes y de conocer hasta sus pensamientos más secretos.

Como personajes protagonistas, Santiago elige a dos mujeres fuertes y valientes, Marta y Daniela, pero que lógicamente deben apoyarse sobre un amplio elenco de personajes secundarios, sin ellos el relato no sería posible, carecería de profundidad. Esos personajes secundarios son los que aportan la credibilidad al relato, humanizándolo.

Los personajes de Marta y Daniela, son intensos; ambas son protagonistas, pero una de ellas brilla con una luz más intensa que la otra.
Marta es la asesina y la protagonista sin excepción, ya que el autor la dota de voz propia.
Ella es la dueña de su propio relato y de sus actos, y por lo tanto, la que marca el ritmo al argumento, la que nos guía por él, cosa que no ocurre con Daniela que siempre va un paso por detrás.
Marta es un personaje en plena evolución. Cada gesto, cada decisión que tome repercutirá no solo en ella y su futuro, sino también en el círculo de personajes que la rodean; en esta historia cada una de sus acciones tienen su consecuencia.

Ahora bien, aunque Marta es un gran personaje, hay algo en ella que no me llega a convencer, y me hace ver que los personajes secundarios, incluida Daniela, tienen más fuerza que ella, hacen efecto en el lector.
Con Marta no he llegado a empatizar al completo, hay un pequeño muro levantado entre nosotras. Marta dice que carece de empatía, y poco a poco va ganándola con el paso de las páginas; a mí, respecto a ella, me ocurre al revés, empaticé al comienzo, y poco a poco fui perdiendo la conexión que nos unía.
Todo lo contrario a lo que me ocurre con los secundarios, que sientes un pequeño pellizco en el corazón desde el momento en que entran en escena; supongo que el responsable es mi pepito grillo particular, ese que me indica cuando algo está bien y cuando no lo está.

Pero continuemos...
Santiago Díaz parte de una idea bastante buena, y la desarrolla de forma eficaz.
Elige varios temas candentes, muy actuales, para elaborar su argumento, porque no hay mejor trama para que una historia resulte creíble, que alimentarse de la realidad.
Construye unos personajes que hacen avanzar la narración, aumentando la intensidad de la trama con cada una de sus apariciones, hasta llegar a un punto en el que el lector sabe que no habrá vuelta atrás.
De esa forma los lectores, nos vemos arrastrados hasta el clímax narrativo que llegará en el desenlace.

Pero toda novela negra que se precie, necesita de un elemento fundamental, la incomodidad...
Hay un autor holandés, del que ya os he hablado en más de una ocasión, Herman Koch. Este escritor es un experto en ese tema, y cuando leía esta historia de Santiago me recordaba muchísimo a él.
Santiago Díaz, nos va a incomodar con los hechos, va a atraparnos en una encrucijada ética, porque realmente Marta es una pseudomala, no es ni la mitad de malvada que las gentes a las que ella va a eliminar, y en cambio sabemos que sus actos moralmente no son justificables.
Como veis el autor nos genera un conflicto y nos invita a reflexionar.
Santiago lo tiene fácil; como padre de la criatura le da alas, la deja maniobrar a su libre albedrío pero limitando su tiempo de acción; algo así como lo que hacía el Gran Galdós con las mujeres de sus obras, y que tanto le recriminaba Doña Emilia Pardo Bazán.

¡Ay Benitiño nos das alas y luego nos las cortas!,¡déjanos que volemos!

Pero Don Benito sabía que eso para la sociedad de la época era algo impensable.
Aquí ocurre igual, Santiago da alas a Marta y luego de una forma poco sutil, la invita a poner de nuevo los pies en el suelo, pero ya ha sembrado la duda en nosotros. y la semilla justiciera en los personajes...

Os invito a leer esta novela, doy por seguro que en algún momento de la lectura, los cimientos de vuestra moral se tambalearán como los de todos los personajes que aparecen en ella.



viernes, 20 de julio de 2018

Estimado señor M. de Herman Koch

Sinopsis:

El lector se verá atrapado en la red tendida por un narrador anónimo obsesionado con exponer en detalle los aspectos más íntimos de la vida de su vecino, el señor M., uno de los escritores más célebres del país. M. cimentó su fama hace ya muchos años con la publicación de la novela Ajuste de cuentas, inspirada en una trágica historia ocurrida por entonces. El relato se centra en Herman, un estudiante de instituto que logra seducir a la bella e inalcanzable Laura después de que ésta rechace a Jan Landzaat, el profesor con quien tuvo una breve aventura. Sin embargo, Landzaat no se resigna a perderla y un día acude a la casa de campo de los padres de Laura, donde la joven pareja se ha recluido para disfrutar de su amor a solas. Pero el destino le reserva a Landzaat un giro inesperado: las carreteras están nevadas, su coche se avería y... nunca más se vuelve a saber nada de él. Y si bien, según la versión de M., los claros sospechosos de la desaparición del profesor son Herman y Laura, también cabe la posibilidad de que M. haya tergiversado los hechos por interés comercial, condenando así a dos jóvenes inocentes a un futuro mancillado por la sombra de la sospecha y la difamación. Ahora, décadas después, quizá el narrador logre descubrir la clave para conocer la verdad.

Opinión:

Esta reseña fue realizada para colaborar en la IV Semana Negra en la Glorieta, evento dedicado al género negro y policíaco, y realizado por la revista digital Cita en la glorieta, del 21 al 27 mayo de 2018, bajo dirección y edición de Javier Alonso García-Pozuelo, escritor del que ya os he hablado por su magnífica obra, La cajita de rapé, ya reseñada en este blog.
Si queréis leer todos los artículos, reseñas y relatos negros que se han publicado en ese evento, solo tenéis que pinchar en el enlace que os dejo a continuación.


Estimado señor M. Una novela negra que se aleja del modelo tradicional.

Cuando pensamos en novela negra, todos sin excepción, recurrimos al mismo truco.
Dibujamos en nuestra cabeza una especie de esquema con unos elementos fijos: ambiente decadente, delitos y algún personaje que quiere destapar la verdad, y que en momentos puntuales no teme rozar la ilegalidad.

Pero la realidad, a lo que nos enfrentamos en el día a día los lectores, es a la imposibilidad o a la dificultad de clasificar algunas obras dentro de un género en concreto.
Nos cuesta un horror averiguar si la colamos como novela negra, policíaca o como thriller, por citar algunos ejemplos; y la verdad es que no deberíamos perder el tiempo obsesionándonos con los géneros, ni intentar establecer unos límites fijos que los separen.
Dicen los expertos que una novela solo puede estar encuadrada dentro de una categoría. Que siempre predominan unos patrones por encima de otros; pero en ocasiones como esta, y es algo que estamos observando los lectores cada vez con más frecuencia, la línea que separa un género de otro es tan difusa, que cuesta sopesar que historia tiene más peso que las otras. Esas líneas aparecen como si las contemplásemos con una lente defectuosa, lo que provoca que las veamos deformadas y con un contorno poco claro.

Lo cierto es que la novela negra no tiene límites. Esas barreras las mueve el autor en su beneficio, y convierte a este género en algo vivo, que evoluciona y se enriquece con nuevas ideas.
Esas fronteras distorsionadas de las que os hablo y que a veces se entrecruzan con otras categorías, terminan dando lugar a novelas híbridas o creando modas y con ello llegan los tan temidos nuevos y extravagantes géneros o subgéneros, entre los que se encuentran el Domestic noir, el Grip Lit, y más que no quiero ni recordar...

Pero no os estoy hablando de nada raro, la evolución de los géneros ha existido desde mucho antes de que el hombre empezase a utilizar la escritura como entretenimiento, y no hace falta retroceder hasta el poema de Gilgamesh.
Allá por el s. IV a. C., Aristóteles los redujo a tres: épica, lírica y dramática, las obras se encuadraban dentro de unas normas fijas, pero a alguien no le cuadró mucho esa rigidez y decidió saltárselas.
Debemos partir de que la literatura es libertad, y de ahí que alguien muy inteligente se inventase eso de la famosa licencia del escritor.

Herman Koch.

Este autor holandés, en el que he pensado para hacer esta reseña, es un experto a la hora de incomodar al lector. Escarba en la sociedad sacando lo peor con su tono provocador, y por eso me llamó la atención esta historia, porque algunos de su protagonistas son los que encontraríamos en esas novelas negras.
Personajes de fuerte y compleja personalidad, cubiertos con un halo oscuro y con un comportamiento que busca en todo el momento el conflicto.
Si obviasemos estos elementos que os acabo de citar, podríamos pensar a simple vista que, Estimado señor M., no cuenta con los principales rasgos identitarios de una novela negra, pero sí se podría considerar una especie de híbrido, porque lo que Koch hace es crear una novela negra alejándose de ese modelo tradicional. Se vale de la mezcla de géneros y con ello nos sumerge en una atmósfera asfixiante. 
En una entrevista que le hicieron en 2016, dijo que la imposibilidad de etiquetar esta novela dentro de una categoría concreta, fue algo intencionado, algo que maquinó para desconcertarnos.

Lo que esconde Estimado señor M.

Una estructura inusual que llamará nuestra atención desde el comienzo.
No vamos a encontrar una única trama, sino que varios argumentos se combinarán entre sí, creando una especie de historias dentro de una historia principal.
De esta forma tan peculiar vamos a enfrentarnos a una lectura donde se combinarán los géneros literarios, dedicando el mismo espacio a cada uno de ellos y consiguiendo que nos interesemos por todos igual.
Acoso mediante el género epistolar; la narración de una chica de 17 años con historia romántica de fondo; el punto de vista cínico o cómico que emplea el señor M. para dibujar el mundo literario, y ese punto de tensión medio de novela negra que encontraremos en la historia de Herman y en la desaparición del profesor.
Aquí es donde nosotros entramos, asumiendo el papel de investigador, y con una difícil misión: juntar las piezas y rellenar los vacíos que dejan las elipsis narrativas.

Un tono provocador.
Koch tiene un don especial para comprender y describir la realidad, y por eso consigue crear una magnífica historia, absorbente y que sorprende al mismo tiempo, dándole ese toque tan característico que poseen todas sus obras. Disfruta creando situaciones incómodas a la par que comprometidas, para después mostrarnos que hay que mirar más allá de los estereotipos, empujándonos a una inevitable reflexión.

Un fuerte componente metaliterario.
No solo encontraremos opiniones sobre el mundo literario, sino que nos mostrará una visión muy amplia de todo lo que podemos encontrar en él. El bloqueo del escritor, la vanidad de algunos de ellos y la rivalidad existente entre muchos de los integrantes de ese mundillo.

Coincidencias que ocuparán un lugar importante en el argumento.
Partiremos de una premisa:
Un joven aguarda cuarenta años para vengarse, de un autor que le incrimina en su obra y que curiosamente va a terminar viviendo en su mismo edificio.

Soy una lectora que huye de las novelas con excesivas coincidencias, y parece que en esta obra he encontrado a alguien que comparte mi opinión. El narrador protagonista comenta en varias ocasiones, que hay que evitar al máximo la casualidad, en una novela, ya que esta se siente más cómoda en la realidad...

En esta historia vamos a darnos de bruces con bastantes casualidades, pero Koch demuestra que están de sobra justificadas. Debemos consentirlas, ya que realmente el narrador, es un protagonista del libro, y el nos está relatando su vida, su realidad. Por lo tanto, tenemos que aguantarnos y reconocer, que al igual que las coincidencias existen en la vida real, también podemos encontrarlas en las vidas de nuestros personajes.

Lejos de una narración lineal.
Cada una de las historias que componen esta novela, incluyen escenas retrospectivas que alteran la secuencia cronológica del relato. Nos hacen saltar al pasado, conectando distintos momentos, aportando situaciones que nos hacen ir componiendo un pequeño puzzle.

Clifhhangers.
A los saltos en el tiempo que he mencionado en el apartado anterior, hay que sumarle el uso de cliffhangers.
Koch emplea esta técnica que nos deja con la miel en los labios, nos obliga saltar de la historia de un personaje a la de otro, incrementando el suspense; creando una atmósfera que nos condiciona para conmocionarnos al final, y sobre todo que nos empujará a seguir leyendo hasta obtener la verdad.
Con cada una de las narraciones por separado, no seremos capaces de averiguar qué le sucedió al profesor Landzaat, solo lo conseguiremos al final, tras encajar todas las piezas, tras comprender el comportamiento de los personajes, analizando ese microcosmos particular al que pertenece cada uno.

Los lectores también tenemos nuestro lugar.
Nosotros somos un elemento indispensable en este libro, somos los que queremos averiguar lo qué ocurrió con Landzaat, ese profesor de historia, adultero y amante de seducir a estudiantes de instituto.

Como os he mencionado, vamos a tener elementos que podrían catalogar esta novela dentro de varios géneros.
En lo que respecta a mí, creo que no me quedan más detalles por mostrar, o al menos que yo haya encontrado. Os animo a profundizar en esta novela y a averiguar qué pasó con el profesor Landzaat.

Feliz lectura...


viernes, 29 de junio de 2018

Sin criterio de Áurea L. Lamela

Sin criterio ( Inspector Zalo Alonso y la forense Carmela Archer 03)
Sinopsis:

La directora general de la Función Pública, Verónica Soto, es asesinada en el portal de su casa. Con su sangre, el asesino deja una nota: «Por indecente». Por otra parte, la viuda de un activista reconoce en el mensaje unas amenazas que recibió su marido antes de morir en un accidente hace unos años; aunque nada parece vincular ambas muertes. La investigación del asesinato recae en el inspector Zalo Alonso y en la forense experta en perfiles psicológicos Carmela Archer. También Sara, la mujer del inspector y aficionada a la novela policiaca, tendrá algo que opinar. A medida que avanza la investigación, afloran fanatismos, pasiones y rivalidades. En el fondo, la pregunta es una: indecente, ¿por qué?

Opinión: Sin criterio ( Inspector Zalo Alonso y la forense Carmela Archer 03)

"Sin criterio", es el título que lleva la tercera novela de esta autora lucense, Áurea L. Lamela, de la que ya os he hablado en las anteriores reseñas de la saga.
Esta última entrega, seguirá teniendo como protagonistas al inspector Zalo Alonso y a la forense Carmela Archer, pero va a aportar novedades a todos aquellos que hayáis leído las primeras aventuras de este equipo.

El ritmo de Sin criterio nos va a resultar más ágil que en las anteriores, y eso se debe, a que la introducción es más breve, dejando paso libre al desarrollo de la trama.
Pero las mejoras que he hallado en esta serie de novela negra, no pararán ahí.

El elenco de personajes protagonistas no cambia, siguen siendo los mismos que ya conocemos, eso sí, seremos testigos de como su evolución continúa. Van madurando, exactamente igual que ocurre con la prosa y la técnica de esta autora.
Los protagonistas, vuelven a estar apoyados por un amplio e interesante grupo de secundarios, cuya función es mantenernos entretenidos y a la par, jugar al despiste, aunque hay que decir, que quizás lo que más destaca de ellos, es la profundidad psicológica que la autora aporta a todos esos personajes.

La prosa empleada es sencilla, como en las anteriores ocasiones, adaptándose a los personajes, y las explicaciones sobre técnicas y procesos policiales/judiciales, aparecerán explicados de forma breve, evitando que el lector se pierda en un mundo para él desconocido.

Si en la anterior reseña, "Buena gente", os decía que Sara, la mujer de Zalo, a veces me resultaba cansina y demasiado entrometida, en ese aspecto no va a variar mucho; sigue con la misma tendencia a inmiscuirse en los casos policiales, volverá a poner a prueba la paciencia de su marido, pero sí es interesante señalar que su personaje, en ocasiones, parece más sereno, aunque solo sea una calma aparente...

La novela sigue la clásica estructura de Introducción-Nudo-Desenlace, pero con algunos detalles interesantes que también voy a mencionar.
En ese nudo o desarrollo, vamos a encontrarnos de nuevo con dos casos, dos historias que en un principio y en apariencia, no tienen nada que ver, que se irán solapando, y que según avance la trama, terminarán convergiendo.

Áurea vuelve a ofrecernos una novela con tintes negros, donde la corrupción campa a sus anchas. La historia comienza de forma impactante.
Una mujer es asesinada en el portal de su casa, y el autor de los hechos nos deja un aviso:
Por indecente.

Los lectores nos enfrentamos a una trama compleja de treinta capítulos, a través de los cuales iremos conociendo detalles de la nueva investigación que Zalo dirige.

La mujer asesinada, Verónica Soto, es directora de Función Pública, y eso nos llevará de nuevo a un extraordinario escenario, Lugo, esa ciudad de provincias, bella y apacible, pero que también puede esconder un lado más oscuro; al mismo tiempo que Sara, intenta averiguar datos sobre la muerte de un antiguo compañero.
Lógicamente, a los que conocéis la saga no os chocará que ambas investigaciones terminen teniendo relación y compartiendo un nexo común.
Lo que más me sorprende de toda esta serie, es que la investigación no recae por completo sobre el personaje del inspector, como suele ocurrir en la mayoría de novelas del género policíaco o negro. Aquí ese peso recae por igual sobre todos los personajes que intervienen en las pesquisas. 
Todos aportan su pequeño granito de arena para que el argumento fluya, eso como digo me resulta interesante, porque demuestra que la autora nos presenta a personajes reales, no superhéroes.

Áurea L. Lamela vuelve a ofrecernos una narración con un tema central muy actual, una trama basada en la corrupción política y urbanística.
Podríamos ver en ella una crítica hacia esa corrupción, pero creo que lo más importante es que la historia nos impone una reflexión, sobre la actitud tolerante y sobre la impunidad que supone moverse por determinados estamentos políticos.

Os estoy hablando de una obra de ficción, pero lamentablemente y como podemos ver a diario, la realidad supera muchas veces a la ficción...