martes, 31 de diciembre de 2019

El hijo del doctor de Ildefonso García-Serena

Sinopsis:

Novela histórica que muestra la ausencia del que se va y el gran drama de la emigración que sigue azotando a nuestra sociedad y separando a seres queridos. Un relato humano que comienza a finales del siglo XIX y que recorre todo el siglo XX.
Leo, el hijo del doctor republicano español, inicia un viaje para descifrar los enigmas que han rodeado a su familia a lo largo de décadas. Lo hace a partir del descubrimiento de un hecho insólito, sucedido un siglo atrás: la misteriosa desaparición de su bisabuelo Román que desencadenó un drama familiar irreversible.
Cuatro generaciones sufrirán las vicisitudes de su tiempo en diferentes escenarios: la España del final del siglo XIX, Barcelona y Buenos Aires; la II República, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial y la invasión de Francia por las tropas de Hitler. A ello seguirá un nuevo éxodo a la Argentina, esta vez la de Perón y Evita, y después el retorno a la España franquista.
Un relato profundamente humano de seres atrapados en tiempos convulsos, que narra las emociones que inspira el desarraigo. Un homenaje a las lealtades, la amistad y el amor. Una memoria reivindicativa de la emigración y el exilio que arrastró a decenas de millones de europeos a América del Sur. Una historia viva de todos nosotros.

Opinión:

Hace cosa de un mes llegó a mis manos este libro, "El hijo del doctor", la segunda novela del escritor Ildefonso García-Serena, una historia profunda, cargada de emociones y basada en su propia experiencia. Ahora ha llegado el momento de mostraros mis impresiones y no hay mejor manera de hacerlo que dedicándole esta última entrada del año.

La novela arranca en 1888 con un misterio: la desaparición de un campesino, Román Muñiz.
A partir de esa premisa, de ese suceso que marcará la vida de varias generaciones, iremos descubriendo detalles sobre lo que realmente ocurrió, aunque este personaje, Román, ceda la mayor parte del protagonismo a su nieto, Mariano Muñiz.

De mano de Mariano vamos a iniciar un largo viaje a través del tiempo, pero dejadme que os haga una puntualización antes de comenzar a profundizar en los detalles.
Supongo que, tras leer la sinopsis, muchos estaréis pensando que este libro construido a modo de crónica familiar se va a limitar a narrar solo los acontecimientos alrededor de esa saga, los Muñiz, pero no es así.
Ellos son el hilo principal sobre el que se teje el argumento, pero a esa trama principal irán sumándose otros muchos relatos, configurando un entramado complejo y muy elaborado.
Los personajes solo van a ser el medio para guiarnos por la narración, al tiempo que los lectores adoptamos el papel de meros observadores, testigos con licencia para emocionarse.

Conoceremos los sucesos previos a la Guerra Civil, para después meternos de lleno en ella; también seremos testigos de algunos acontecimientos de la II Guerra Mundial; del posterior exilio en Francia; del forzado viaje hacia tierras argentinas y por último, el agónico retorno a España.
Pero como os iba diciendo, no es justo decir que este libro almacena tan solo la historia de los Muñiz, porque lo que realmente encontraremos entre las páginas de este libro, es el relato de un exilio.
La historia de miles de españoles que se vieron forzados a emigrar, un obligado destierro cargado de dolor y nostalgia; un tema muy delicado pero tratado con respeto y elegancia.
No nos va a hablar de vencedores ni vencidos, tan solo nos hablará de gente humilde, de personas.

Para esta crónica familiar, el autor hace uso de algunos saltos en el tiempo. No abusa de ellos y tampoco cortan ni interrumpen el argumento.
En otras historias parece que el uso de anacronías interfieren en el ritmo narrativo, dejando descolgado al lector, en este caso no sucede así, son tan suaves y están tan bien hiladas que consigue totalmente lo contrario, engancharnos más aún.
El ritmo pausado contribuye a que nos fijemos con más detalle no solo en lo que se cuenta, sino también en la cuidada y elegante prosa.
Solo hay un detalle que no me ha llegado a convencer, y es que algunos de los hechos que cuentan los personajes parecen que están contenidos, como si en el fondo escondiesen algo más que no se les permite contar.

Y ahora os menciono otro detalle que considero importante sobre el título...
La elección de éste puede dar lugar a confusión y hacernos pensar que el hijo de Mariano o "El hijo del doctor" va a tener un protagonismo destacado en la historia.
Pero no os dejéis engañar...
Ya os he dicho más arriba que Mariano va a ser el que lleve sobre sus hombros el peso de la historia; su hijo Leo, tan solo va a ser el encargado de cerrar el misterio y mostrarnos lo que realmente sucedió. Sinceramente, el último tramo de la historia, a pesar de ser donde se cierran los hilos, creo que es la que menos me ha gustado o sería más apropiado decir que es la que menos ha captado mi atención.

Dicho esto paso a comentaros que la obra, a grandes rasgos, cuenta con todos los ingredientes necesarios para permanecer en nuestra memoria: hechos históricos, detalles autobiográficos, un enigma y drama familiar, e infinidad de párrafos que nos harán reflexionar.
Como veis un relato que no solo nos contará detalles importantes de la vida de los Muñiz, sino que también nos acercará a la historia de España, esa que todos conocemos, aunque la gran mayoría sea de oídas.
La novela se divide en tres partes, aunque también encontraremos un prólogo y un epílogo, además de algo que se agradece al final, un árbol genealógico que facilita muchísimo la lectura.

La ciudad de Zaragoza se convertirá también, de forma indirecta, en un personaje; vamos a contar con su presencia de fondo en buena parte de la narración, pero tampoco ella logrará ensombrecer la soberbia actuación de Mariano.

Y ya para terminar...
Creo que el gran misterio con el que comienza el libro y que se va arrastrando a lo largo de todas sus páginas, tan solo es un Macguffin, una excusa argumental para engancharnos y hacer avanzar la trama.
Al llegar al final poco nos importa el misterio con el que comenzábamos la lectura... Hemos conocido a  grandes personajes, complejos y perfilados al detalle, y sus relatos incluyen otras muchas historias que nos enamorarán, haciendo olvidar todo lo que hay detrás.


domingo, 29 de diciembre de 2019

Mis mejores libros 2019

Otro año más que termina y con él llegan las horribles listas de los mejores libros del año.
Para no quedarme descolgada de esa insufrible tradición os dejo por aquí la lista que he confeccionado, revisando mis valoraciones sobre los 54 libros que he leído este año. 

Debo advertiros que en esta lista no vais a encontrar libros publicados en este 2019. 
No hay novedades ni libros elogiados por la crítica actual.

Lo cierto es que he leído muchas novedades, libros escogidos de esas fabulosas mesas de novedades que encontramos en todas las librerías y que con frases explosivas, intentan seducir al lector, al tiempo que también esconden intereses de los que hoy no voy a hablar, pero que todos conocemos bien.
Lo que ocurre es que esos eslóganes sirven para seducir pero no para atrapar entre sus páginas, y reconozco que muchas de ellas, bajo mi punto de vista, no han logrado sobrepasar el "Recomendable",  al igual que otras, la mayoría, no han estado a la altura y me he estrellado literalmente con ellas, dejando muy lejos esa valoración media.

Creo que hay un problema y no sé si será que mis gustos van cuesta abajo, que disfruto más con historias escritas en el pasado, o que las editoriales están empezando a publicar todo lo que cae en sus manos, sin preocuparse porque los textos lleguen a los lectores con un mínimo de calidad.

Por ese motivo, celebro que este año 2019 haya sido el año que me he vuelto a reencontrar con Stephen King, y que por fin me he estrenado con Jane Austen, aunque algunas quieran tener sus cinco minutos de gloria a base de tachar sus obras de "lecturas para marujas".
También ha sido el año de la gran polémica sobre Lolita, de nuevo de mano de esos autores/as que no saben leer entre líneas.
Pero bueno, yo he disfrutado tanto de Lolita como de Anna Karenina o Sentido y sensibilidad. También lo he hecho con las intrincadas historias de Agatha Christie y con la déspota y autoritaria Bernarda Alba, libros que ponen el listón demasiado alto, insuperable para el mercado literario actual.

Pero esto como digo, siempre es la opinión de un lector.

Enero:
Notre-Dame de París de Victor Hugo

Febrero:
Los restos del día de Kazuo Ishiguro

Marzo:
Lolita de Vladimir Nabokov

Abril:
Crimen perfecto de Frederick Knott
La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca

Mayo:
El nombre de la rosa de Umberto Eco

Junio:
Ana Karenina de Lev Tolstoi

Agosto:
Psicosis de Robert Bloch
Tres ratones ciegos de Agatha Christie

Septiembre:
Una mujer inoportuna de Dominick Dunne
El asesinato de Roger Ackroyd de Agatha Christie
La telaraña de Agatha Christie

Octubre: 
IT de Stephen King

Diciembre: 
El otro de Thomas Tryon 

¡Feliz año nuevo y Felices lecturas!


miércoles, 25 de diciembre de 2019

13 de Steve cavanagh

Sinopsis:

«Hasta donde sabe, ¿hay algún impedimento para que usted forme parte de este jurado?» 
El asesinato no fue la parte más complicada. Fue tan solo el inicio del juego.
Joshua Kane se ha estado preparando toda su vida para este momento. Él ya lo había hecho anteriormente. Pero esta vez será la más importante.
Este es el juicio por asesinato del siglo. Y Kane ha asesinado para obtener el mejor asiento en la sala. Pero hay alguien a su acecho. Alguien que sospecha que el asesino no es el acusado.
Kane sabe que el tiempo se agota y lo único que quiere es el veredicto de la condena antes de ser descubierto.

Opinión:

Hoy os traigo al blog el artículo que preparé en noviembre para la revista digital Cita en la glorieta.
Espero que os guste.


Esta reseña fue realizada para colaborar en la VI Semana Negra en la Glorieta, evento dedicado al género negro y policíaco, y realizado por la revista digital Cita en la glorieta, del 21 al 27 noviembre de 2019, bajo dirección y edición de Javier Alonso García-Pozuelo.
Si queréis leer todos los artículos, reseñas y relatos negros que se han publicado en ese evento, solo tenéis que pinchar en el enlace que os dejo a continuación. 



El falso culpable, un personaje casi siempre olvidado.

Como amantes de la novela policíaca y/o negra, seguro que estaréis acostumbrados a encontraros con un montón de personajes estereotipados que se mueven por sus líneas, más por rutina que por condición indispensable del género.
De esta forma, es fácil encontrarnos con la recurrente femme fatal, el policía problemático de pasado turbio y con el responsable de llevar a cabo la investigación...
Pero hay uno del que siempre nos olvidamos, quizás porque sus cualidades le hacen aparecer como alguien secundario, aunque realmente su función literaria sea vital para el desarrollo de la obra, creando, uniendo e impulsando la trama, e incluso siendo el responsable de agitar y remover nuestra conciencia.
Os estoy hablando de un personaje presente desde las primeras escenas y que en este artículo adquiere el total protagonismo:
El falso culpable.

Hace unos meses leía que el crimen perfecto es aquel que se resuelve con un culpable equivocado, seguramente estaréis pensando que ese razonamiento es acertado.
Cuando hablamos de falsos culpables, tenemos dos elementos fijos en la ecuación:
El primero es alguien que intenta descubrir la verdad, bien sea el detective, abogado, o el mismísimo inocente al que le acusan de un delito que no ha cometido.
El segundo, el personaje antagonista, muchas veces el verdadero culpable, que intenta cubrir su rastro y escaparse...
Esas historias, por lo general, se convierten en una especie de caza del ratón, y el animalito en cuestión, puede ser tanto un personaje como el otro.

Cuando los personajes se empeñan en saltar del guion al cine...

A mí, por lo general, siempre que se habla de falso culpable, mi cabeza vuela hasta una imagen de película, la del reputado cirujano Richard Kimble, que ve su vida desmoronarse cuando su esposa es hallada muerta. Como habréis adivinado, estoy hablando de la película, "El fugitivo".
Si este comentario fuese para una sección cinematográfica, no podríamos tampoco olvidarnos de mencionar en este apartado a Margot, protagonista de "Crimen perfecto" (1952), obra de teatro de Frederick Knott, que fue llevada al cine por Hitchcock en 1954, donde también vemos como Margot pasa de ser víctima a sospechosa de asesinato.

Pero esto como digo, son solo cosas de películas y aquí estamos para hablar sobre novelas, aunque algunos personajes como Margot, se empeñen en saltar de las páginas de un libro a la pantalla grande; y es que la literatura y el cine, basta con ver solo este par de ejemplos, son dos artes que están estrechamente ligados y de los que se nutren constantemente tanto escritores como cineastas.

El falso culpable, como ya habéis visto, es un excelente comodín; una figura rica en matices, a la que se recurre con frecuencia en la literatura, aunque muchas veces le prestemos poca atención.
Ahora bien, si desplazamos nuestra mirada lentamente a lo largo del amplio y rico género criminal, veremos que aparece plagado de historias, cuyos argumentos giran alrededor de estos grandes protagonistas.
Agatha Christie utilizó este recurso en todas sus obras, sin excepción; en ellas nos iba señalando de forma secuencial, posibles culpables y sus motivos, hasta llegar a un final totalmente imprevisible que desvelaba al verdadero culpable. Si nos remontamos un poco más atrás en el tiempo, veremos que Gastón Leroux, también utiliza ese recurso en su novela "El misterio del cuarto amarillo", incriminando a varios personajes antes de llegar a la solución final.

¿Qué sacamos en claro con todo esto? Pues que existen tantos falsos acusados como novelas policíacas o negras, porque en algún momento de esas historias, nuestra mirada, o la del personaje encargado de descubrir la verdad, se dirigirá erróneamente hacia un inocente, y es que esa figura inculpada falsamente aparece como parte de un guión trazado a conciencia por el autor.
Es un elemento utilizado para desviar nuestra atención de la verdadera realidad, como en "La escalera de caracol" (1933) de Ethel Lina White, que introduce en la trama a un buen montón de personajes de comportamiento extraño, para que les observemos en detenimiento mientras nos distraen, y así permitir al verdadero culpable que campe a sus anchas, dándole total libertad de movimientos.

Resumiendo, el falso culpable es una argucia literaria que nos entretiene en espera de un giro final que restablezca el orden... y ahora sí, paso a hablaros de un libro, de publicación reciente, que cuenta con ese personaje en cuestión.

13 de Steve Cavanagh.
Steve Cavanagh  nos ofrece una obra compleja donde confluyen varios géneros.
Más que una novela negra, pura y dura, que entre nosotros... cada vez son más difíciles de encontrar, nos hallamos ante una historia que camina entre géneros.
Un cincuenta por ciento es thriller legal, al estilo de John Grisham, y el otro cincuenta de novela negra.
Muchos os preguntaréis cómo puede haber tal equilibrio de géneros, pues simplemente, porque los dos personajes principales son los representantes de esos géneros, protagonista/abogado vs antagonista/asesino.
El asesino, por supuesto, tiene bastante características del género criminal; es alguien de carácter retorcido, con un pasado oscuro, y que no duda a la hora de emplear cualquier método de violencia.

No soy muy seguidora del thriller legal, pero éste me llamó mucho la atención por lo que se contaba  en la sinopsis.
No solo vamos a conocer desde el comienzo que hay un personaje falsamente acusado, ideal para esta reseña, sino que también vamos a conocer al asesino. Este detalle no resta interés a la trama, porque lo que queremos saber es que impulsa a este último a actuar de la forma en que lo hace, y cuáles son sus objetivos.

Este es el primer libro de Steve Cavanagh que es publicado en España, eso sí, hay que hacer una aclaración: "13" forma parte de una serie protagonizada por el abogado Eddie Flynn y en realidad es el cuarto de la saga. Este detalle es lo que menos me ha gustado, porque nos perdemos conocer la evolución del personaje principal, ya que el arco dramático, en una sola novela, está más limitado, aunque es cierto que este detalle no entorpece la lectura.

Robert Solomon, es un joven actor que se enfrenta a una terrible pesadilla.
Cuando vuelve a casa se encuentra una escena escalofriante: su mujer y el jefe de seguridad yacen muertos en la cama.
A simple vista, esa escena ya parece lo bastante comprometedora, pero cuando la policía llega encuentra que Salomon está cubierto de sangre y es inculpado.
La pregunta que nos ronda la cabeza es: si Robert no mató a esas personas, ¿quién lo hizo?
Parece que todos los indicios apuntan al joven, e incluso el autor, Steve Cavanagh, incrementa el suspense centrándose en mostrarnos determinados detalles y posibles motivos del joven.
Los lectores en esta historia vamos un paso por delante y sabemos, por la sinopsis que facilita la editorial y por la portada, que el asesino, esta vez no está en el banquillo de los acusados, está entre el jurado.

Ese gancho marca con intensidad no solo el ritmo, sino también el argumento y la forma de guiarnos por él; ese es precisamente el rasgo más original de la historia, conocer desde el comienzo al culpable.
Solo nos falta conocer los motivos y si Bobby y sus abogados conseguirán demostrar la verdad en una carrera contra el tiempo que parece ir en su contra.

Hay grandes personajes que destacan en esta novela:
Eddie el protagonista de la serie, por su ingenio rebosante, y el asesino por su astucia.
Ambos nos introducen en una lucha intelectual, a la altura de Sherlock Holmes y su antagonista Moriarty.
Pero en este apartado, no puedo olvidarme de mencionar, aunque muy de pasada, a los secundarios, porque en esta aventura los vamos a encontrar de una diversidad maestra, detalle que se agradece, porque demuestra que el autor es minucioso hasta en los detalles más pequeños.

La historia avanza de forma lineal y los datos que nos aportan llegan de forma secuencial pero desde dos hilos argumentales.
Uno de ellos, el de Eddie Flynn, nos llega en primera persona, y el otro, el del asesino, lo hace en tercera.
Ambas líneas argumentales se van a ir alternando al tiempo que se incrementa el suspense.
Esa alternancia de narrador hace que los lectores vayamos por delante de los personajes, que conozcamos algunos de los detalles antes que ellos.
La trama transcurre a lo largo de cinco días, de lunes a viernes; cinco intensos y extensos capítulos de los que no vamos a poder despegarnos.

"13" es, sin duda, una historia que os recomiendo, con una trama inteligente, cargada de giros argumentales que desembocan en un final sorprendente.


jueves, 19 de diciembre de 2019

El otro de Thomas Tryon

Sinopsis:

Verano de 1935. En un bucólico pueblo de Nueva Inglaterra, la gente no para de hablar sobre la epidemia de muertes que está asolando el hogar de los Perry. Tras el trágico fallecimiento de Vining, el padre, que se cayó por las escaleras del almacén mientras guardaba la cosecha de manzanas, la familia se enfrenta a una nueva pérdida: la del pequeño primo Russell, que muere en el granero ensartado en una horca que el jardinero jura haber dejado guardada en su sitio. Y, unas semanas después, desaparece una vecina, la adorable anciana de la casa de al lado… ¿Se trata de simples accidentes? Los hijos gemelos de Vining son una pareja de lo más peculiar: cada uno podría leer los pensamientos del otro, pero no pueden ser más diferentes. Holland es sarcástico e introvertido, y todo el mundo le considera una mala influencia para la familia, mientras que su gemelo, Niles, es agradable y generoso, y todos le adoran. Ambos viven inmersos en un extraño juego telepático que les enseñó su abuela rusa. Y puede que el juego se les esté yendo horriblemente de las manos…

Opinión:

Hoy voy a hablaros de otra de esas novelas inquietantes que me gusta traeros al blog de vez en cuando, y que sé que no os va a dejar indiferentes.
Esta historia podría catalogarse dentro de la denominada Southern gothic o novela gótica sureña, un género que tuvo su apogeo entre 1940 y 1960. Esas historias nos mostraban situaciones atípicas, macabras pero muy reales; tenían lugar en el profundo sur estadounidense y como protagonistas a unos personajes inocentes, inseguros, pero muy complejos.

Esta novela es la ópera prima de Thomas Tryon, algo que os llamará muchísimo la atención cuando la leáis, no solo por la gran calidad que desprenden sus hojas, por el estilo, por la forma de construir la trama, sino también por el elaborado argumento que no deja ni un solo cabo suelto. Fue escrita en 1971 y al poco tiempo se convirtió en un fenómeno de ventas.

La historia está ambientada en un pueblo de Nueva Inglaterra, a mitad de los años 30 y dicen de ella que inspiró a Stephen King a convertirse en escritor.
Lo cierto es que su estilo me recuerda mucho al de la reina de la novela gótica sureña, Shirley Jackson, en "Siempre hemos vivido en el castillo" porque más que terror lo que nos ofrece es un suspense psicológico muy sostenido.

A lo largo de sus más de trescientas páginas el autor juega con nosotros, utiliza un tema sencillo, al igual que hacía Shirley Jackson, mostrándonos el horror que existe tras la vida doméstica.
Tryon se cuela en nuestro círculo de confort de la mano de unos niños; utiliza su fragilidad, y esa es la llave con la que rompe nuestra barrera de protección. Nos vuelve vulnerables a base de un engaño que emplea inocencia y maldad, un gran foco para generar angustia.

Los lectores asistimos enmudecidos al desarrollo de la historia; intuimos algo de lo que ocurre, no todo por supuesto, pero creo que nuestra mentalidad de adultos se niega a reconocer la realidad.
Las elipsis son una artimaña utilizada a lo largo de toda la obra para mantenernos pegados a sus páginas.
Desde el comienzo la trama cuenta con una buena dosis de suspense, pero a medida que la historia avanza eso que se intuye pero no se llega a ver, hace que la dosis aumente.
La tensión va in crescendo a lo largo de esas 368 páginas, y el final trae consigo la conmoción.
La verdad es que Tryon, a pesar de esas elipsis, a pesar de ese espectacular manejo que hace del suspense no oculta nada, la realidad se transparenta entre los párrafos, pero reitero lo dicho, nos negamos a ver la realidad.

Los personajes principales, Holland y Niles exploran la dualidad.
El autor nos presenta a dos gemelos que no pueden ser más iguales en apariencia y distintos al mismo tiempo. Uno es el niño amable, bondadoso, y el otro representa totalmente lo contrario, lo malvado y lo siniestro.
Tryon profundiza en el perfil psicológico de los personajes, al tiempo que nos muestra la fragilidad, los puntos débiles de cada uno de ellos mezclado con unos extraños sucesos de fondo.

Algo que he olvidado mencionar, es que la novela esta narrada en tercera persona, pero también aparece, en ciertos momentos, un narrador en primera que no hace más que incrementar la intriga, consiguiendo que la atmósfera se vuelva más densa, más turbadora.

Creo que nos encontramos ante otra gran novela que no hay que dejar escapar, yo diría, ahora que el año está a punto de terminar, que es una de las mejores que he leído este año.


miércoles, 11 de diciembre de 2019

Un cadáver con clase de Jessica Fellowes

Un cadáver con clase (Crímenes de Mitford 02)
Sinopsis:

Te presentamos a la Gente Joven Brillante, un grupo de agitadores hedonistas de los años 1920's cuyas búsquedas de tesoros fueron la obsesión de los periódicos de aquella época. Uno de sus grandes juegos tiene lugar durante la fiesta del décimo octavo aniversario de Pamela Mitford, fiesta que acabará siendo tan trágica como cruel y en la que el carismático Adrian Curtis es asesinado a las puertas de una iglesia cercana a la casa de la familia Mitford.

La policía rápidamente señala a Dulcie, una de las criadas como la asesina. Pero Louisa Cannon, doncella de las hermanas Mitford y ex-criminal, está convencida de que Dulcie es inocente y hará todo lo necesario para limpiar su nombre, todo eso mientras el verdadero asesino se encuentra a unos cuantos pasos.

Opinión: Un cadáver con clase (Crímenes de Mitford 02)

Hace más o menos un año reseñé "Los crímenes de Mitford", libro que servía para iniciar la saga y al mismo tiempo para darle título.
Para los que hayáis leído esa reseña, sabréis que la obra en sí no me llegó a entusiasmar, y ahora que ya cuento con una idea más general debo reconocer que esta nueva aventura, "Un cadáver con clase", tampoco lo ha hecho, aunque tiene detalles muy buenos que, por supuesto, os voy a indicar y que se centran sobre todo, en la lograda ambientación.

Un cadáver con clase repite la estructura que ya vimos; es una novela que imita a las escritas en la época dorada del género policíaco y que tuvo su mayor auge en la década de los años 20, la llamada Golden age. Y digo que intenta imitar, porque parece que últimamente estamos viviendo un nuevo resurgir de ese género, dando un salto atrás en el tiempo, y encontrándonos no solo con las características que lo marcaron, es decir, un asesinato, investigación, clase alta involucrada, muchas pistas, ingenio y habilidad para resolverlo, sino también con personajes de la época.

En esta segunda entrega vamos a reencontrarnos con personajes que ya conocemos; Louisa Cannon tira del carro de la historia.
Es la protagonista principal y desempeña un doble papel, el de criada de los Mitford y el de investigadora aficionada, una especie de miss Marple más joven, alguien que intentará descubrir la verdad y que por lo que estamos viendo, tiene cierto magnetismo hacia los crímenes.

Para llevar a cabo su investigación se apoya en otro personaje ficticio, Guy, al que también conocemos; han pasado tres años y ahora forma parte de la policía metropolitana.
Louisa recurrirá a él para que le ayude complementando su investigación.

Pero los personajes ficticios no van a ser los únicos que conozcamos.
Jessica Fellowes crea un elenco mixto, y a estos personajes de ficción, ya mencionados, se le suman los reales.
Si en "Los crímenes de Mitford" la historia giraba alrededor de Nancy, una de las hijas del clan Mitford, ahora le toca el turno a Pamela, y es que como ya os indiqué, cada nuevo libro irá dando un pequeño protagonismo circunstancial a una de las hijas de la famosa familia.
Ellas serán la encargadas, por decirlo de algún modo, de guiarnos hasta el crimen; su actuación no será relevante para la resolución del caso, pero sí para mostrarnos el ambiente de fondo.
Van a ser personajes ambientales, generando el drama, pero no solo eso, también servirán para que el curso de la historia avance.

Y ahora que ya os he hablado de la familia Mitford, os comento que no serán los únicos personajes reales con los que nos encontremos...  también habrá otros como Alice Diamond, que se colarán a lo largo de la narración dando credibilidad a los hechos.
También vamos a conocer a los Bright Young Things, jóvenes aristócratas de los años 20, que organizaban fiestas de disfraces y búsquedas de tesoros por la noche.
Abusaban de las drogas y del alcohol, y sirvieron como inspiración para muchos autores, no solo de la época. Este grupo de jóvenes será la llave para introducirnos en los bajos fondos.

A pesar de esa buena ambientación, de ese realismo cargado de detalles que infunden los personajes, hay cosas que para mi gusto fallan.
Una de ellas es dar poco protagonismo a Guy.
Es un gran personaje, pero a pesar de contar con un hilo argumental propio, no deja de ser secundario, y quizás le están restando protagonismo para ofrecernos una visión más feminista de la historia, porque como ya hemos visto, la saga sigue planteando los mismos temas, entre los que se encuentra la reivindicación del papel de la mujer y la marcada diferencia de clases.
Bajo mi punto de vista, dar protagonismo tan marcado a Louisa me parece un error, principalmente porque Louisa como personaje no me resulta creíble. No solo me cuesta creer algunas de las situaciones en las que se ve envuelta sino también esa facilidad suya por los problemas y las coincidencias.

Por otro lado sigo pensando que a las novelas les falta chispa, y es que esa familia, los Mitford, tal y como los retrata Fellowes, ni me atraen ni me aportan; yo no veo esa fascinación que parece que todo el mundo encuentra en ellos.
Acepto que sirven para ambientar, para poder profundizar a través de sus vidas en el contexto histórico, transportarnos a otra época, y esa ya es una función muy importante: pero analizando a esos personajes en frío, Fellowes nos cuenta muy poco sobre ellos.
Para pretender que la saga gire alrededor de esa familia y depender tanto de ella, su actuación me parece muy limitada, encorsetada.
A mí únicamente me parecen un medio para contar otra historia, un relleno, y por lo tanto para mí son prescindibles; el género policíaco está más que surtido de personajes de ficción, de sagas que tienen un protagonista y no han necesitado para funcionar o para brillar, ninguna familia de postín que respalde los hechos que se narran.
Aun así, reitero lo ya mencionado, aportan el toque de realidad aunque su arco de transformación no sufra ningún cambio.

Pero todo lo dicho hasta el momento parece negativo y no lo es...
Valoro que la autora se vuelque en los personajes ficticios y que los haga evolucionar, incluida Louisa.
El arco dramático en ellos es ascendente, y esa transformación es más que evidente a lo largo de las dos novelas; sobre todo lo que me gusta ver es como el paso del tiempo y la época les afecta, influyéndo en la toma de decisiones y en su forma de pensar. Sus aspiraciones van cambiando y ese es otro de los puntos positivos.

Un personaje que me ha gustado mucho es la nueva compañera de Guy, una joven policía que espero que siga haciendo acto de aparición en el resto de novelas, porque creo que tiene mucho potencial y a la larga puede aportar mucho a la trama.
Con ella vamos a conocer a las primera mujeres policías, una visión poco habitual de la época, sin olvidar, por supuesto, que están dando sus primeros pasos. A través del personaje conoceremos de primera mano las dificultades a las que se enfrentan, en ese mundo hasta ahora considerado solo para hombres.

Os he dicho al comienzo que ninguna de las novelas que componen hasta el momento la saga me ha entusiasmado. Habéis visto que valoro muchísimo la ambientación, la evolución de los personajes, pero también opino que el ritmo decae en algunos momentos y la historia consigue aburrirme.
Los alocados años 20, con sus luces y sombras, no aportan los suficientes destellos para que bajo mi mirada, la historia brille.
Aunque intenta imitar a las mejores novelas del género, no lo consigue, le quedan detalles por pulir que quizás se solucionen en la próxima aventura.
Aún así creo que os puede resultar interesante leerla.


miércoles, 4 de diciembre de 2019

El vestido de Jennifer Robson

Sinopsis:

Londres, 1947.
Asediados por el frío invierno, los británicos padecen el racionamiento a pesar de su victoria en la Segunda Guerra Mundial. Pero Buckingham Palace remontará los ánimos de la nación con el anuncio del compromiso de la princesa Isabel.
Para Ann y Miriam, bordadoras en el taller de un famoso modisto, la boda es más que una celebración. Han sido elegidas para un honor único en la vida: crear los bellísimos bordados que adornarán el vestido de novia de la futura reina de Inglaterra. Una oportunidad única para una chica inglesa de clase trabajadora y una emigrada francesa que ha sobrevivido al régimen nazi.

Opinión:

Sabéis que siempre en mis reseñas intento ser lo más objetiva posible.
Siempre reseño lo que me gusta y lo que no, porque creo que hay que ser justos con los lectores que seguís los blogs. Si un libro no me ha gustado intento indicar esos puntos en los que creo que falla, para no engañaros con falsas promesas.

Reconozco que esa objetividad muchas veces es complicada, porque no deja de depender de gustos personales, lo cual la convierte en subjetiva; y últimamente, parece que lo subjetivo es malo. Yo en cambio, soy de las que piensan que subjetivo y no argumentable distan de ser sinónimos.
Con esto, lo único que quiero decir, aunque parezca rebuscado, es que yo intento en todos mis comentarios, señalar lo que considero positivo y lo que no, pensando que más allá de estas líneas siempre habrá un lector al que puede que interese la historia.

Dicho esto, os cuento que cuando empecé esta novela lo hice con muchas ganas, pero a mitad de lectura esas ganas volaron, ahora veréis por qué.

El punto de observación para el lector será 1947. Ahí nos vamos a encontrar con dos hilos argumentales, y esa será la fecha en que transcurra la mayor parte de esta historia, aunque también hay un hilo en la actualidad, donde el personaje del presente intentará averiguar y rellenar vacíos.

Como veis no os estoy hablando de nada novedoso, esta estructura la hemos visto hasta la saciedad.
A esto de emplear varias lineas temporales que terminan relacionándose según avanza la trama, se le denomina Acronía, ¡ojo!, no confundir con Anacronía que es como se llama a los saltos en el tiempo, y hay autoras que basan toda su obra en esta estructura que parece un juego de tiempos y espacios, y donde los personajes femeninos de la época actual, buscan resolver un misterio familiar.

Aquí en este punto, es donde me cuesta que mis gustos no interfieran.
Yo prescindiría de la linea argumental del presente; creo que la historia es interesante sin tener que recurrir a ella, pero esta no es mi novela...
Sin este personaje en cuestión, el del presente, la historia sería lineal, los acontecimientos estarían ordenados de forma cronológica.
Con los saltos en el tiempo, se intenta generar dramatismo o suspense, pero es que hay historias que no lo necesitan. La trama dentro de su sencillez resulta atractiva y tanto salto parece que intenta desviar la atención de lo real en este caso, se emplea para rellenar, es pura paja, porque después vemos que ese hilo no aporta nada y con él no vamos a ningún lado.
Lo que se descubre en él se intuye y después nos lo corroboran con su narración los personajes de 1947.

Pero voy a seguir hablando de los saltos en el tiempo...
Yo en una obra busco emoción, intensidad, y aquí precisamente esos saltos al pasado me frenaban el ritmo narrativo, no me aportaban nada, ni suspense ni datos sorprendentes.

La trama ya os lo he dicho, se sitúa en 1947 en Inglaterra.
El país tras el conflicto bélico está arruinado, el Imperio se derrumba y acaban de sufrir el invierno más frío. Aun así, la sociedad inglesa se vuelca con la boda de la princesa Isabel, no les calienta ni les llena el estómago, pero ese acontecimiento les permite soñar con un futuro próximo y que éste sea mejor.
Con solo esa premisa ya debería resultar interesante la novela; creo que le sobran artificios. En esta novela más no es sinónimo de mejor...

Los personajes de Ann y Miriam describen a la perfección lo que miles de personas sufrieron tras la II Guerra Mundial, empatizamos con ellos, e incluso los secundarios aportan a la trama. Sabemos que hay una historia detrás de ellos, sean positivos o negativos, y eso da valor a la narración.
El personaje de la época actual es un lastre para la trama. No tiene ni una personalidad llamativa ni frases brillantes, para mí solo es relleno, al igual que el famoso vestido, que no es más que una argucia argumental de fondo, por mucho que se le intente dar protagonismo.
A medida que avanzan las páginas y el misterio va ganando posiciones, nuestro interés por el vestido se va esfumando.
Lo interesante, el encanto, el hechizo de esta novela, aunque pueda resultar repetitivo, son las vidas de Miriam y Ann; esa crónica en gama de grises que nos ofrecen y que está ligada a la trama de la obra.