«Recuerdo cuando era mayor, antes de morir».
Mi hijo Jack de cinco años ha estado diciendo cosas increíbles.
Al principio, pensamos que era solo su imaginación, pero luego comenzó a mencionar detalles sobre la casa del lago de nuestra familia, cosas que no
podía saber.
Habla de su «otra mamá» y describe el día que mi sobrino se ahogó en el lago. Como madre, estoy dividida. Una parte de mí quiere creer a Jack, pensar que de alguna manera Zack ha vuelto con nosotros, pero mi marido está convencido de que no puede ser verdad.
Pero un día, en una cena familiar en la casa...
Opinión:
Últimamente el thriller y el terror sobrenatural son los géneros con los que me encuentro más cómoda. Por ese motivo hoy os traigo Los niños de la casa del lago, una novela que me ha parecido que tiene un enfoque muy original y una trama muy intensa y cargada de sospechas.
Me animé a leer esta obra porque la vi recomendada en una reseña. En ella decían entre exclamaciones que nunca habían leído un libro de argumento similar.
Ese no es mi caso, yo hace unos años leí de la misma temática El otro hijo de Sharon Guskin, aún así coincido con esa reseñista en las buenas impresiones. Creo que el argumento está muy bien ideado e hilvanado.
La novela sigue dos líneas argumentales.
Con la primera que nos encontramos es con la que sucede en la actualidad, momento en que Kate, la protagonista, está haciendo una declaración ante la policía. Desde esa línea vamos a enlazar a la segunda, que será la que tome mayor protagonismo y que va a recurrir a las retrospecciones para conocer los sucesos del pasado que la han llevado hasta allí. Estos recuerdos del pasado van a ir avanzando poco a poco, impulsados por el interrogatorio, hasta llegar al momento actual.
En esos recuerdos vamos a conocer a Jack, el hijo de Kate.
Desde muy pequeño, Jack ha estado afirmando ser Zack, su primo fallecido, es decir, que se ha reencarnado, empezando a narrar con precisión sucesos que lógicamente debería desconocer y dejando caer que la muerte de Zack en la casa familiar del lago pudo no ser un accidente.
Lo que más me ha sorprendido es la agilidad con la que se lee. Es cierto que parte de ese mérito se debe a que los capítulos son muy breves, pero también hay que alabar el buen hacer del autor, porque lo que realmente engancha al lector entre sus páginas es el argumento y el estilo narrativo que combina un enorme misterio y el suspense, en este caso relacionado con la reencarnación, y el ritmo argumental de un thriller policíaco.
Los puntos fuertes van a ser varios:
- El primero y que sirve de gancho es el relato de Jack, donde la lógica se va a ver enfrentada a lo imposible.
- El segundo es el conflicto que se genera en el matrimonio a cuenta de esos sucesos que narra el niño. Kate se debate entre creer que son fantasías infantiles o aceptar que lo que Jack está contando es cierto, llevándola a enfrentarse al escepticismo absoluto y racional de su marido.
- La cena familiar en la casa del lago que aparece citada en la reseña va a convertirse en el punto de no retorno en este libro. Una cena explosiva donde van a ponerse sobre la mesa todos los secretos familiares, marcando un antes y un después entre todos los asistentes.
- Por último y no por ello menos importante destaco el papelón de Kate. El autor ha creado un personaje muy complejo sobre el que recae todo el peso de la historia. Kate debe enfrentarse en solitario a varios dilemas entre los que se encuentran las historias increíbles que Jack relata, la relación con su marido y el miedo a la reacción del resto de la familia, entre los que se incluyen los padres de Zack.
Sobre el final elegido...
Me vuelvo a enfrentar a un final ambigüo que empieza a convertirse en la tónica general de mis últimas lecturas.
En este caso rompo una lanza en favor del autor ya que es totalmente comprensible que el desenlace quede abierto. Es un final introspectivo en el que debemos ser nosotros los que elijamos una opción según nuestras creencias o criterio.
Gregg Dunnett nos plantea un gran debate en esta historia, sobre si fiarnos de los sentidos o de la razón.
Debo decir que entre las dos opciones que se ofrecen al final yo opto por quedarme con la más sencilla.
Utilizo para ese razonamiento la premisa de eliminación lógica de Sherlock Holmes, no se si será la correcta, pero para mí es la que mejor cuadra.
"Cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, por muy improbable que parezca, debe ser la verdad".
Os he dicho que la trama me ha parecido muy intensa pero el final lo definiría como algo soso, quizás porque me esperaba algo más impactante. Aun así mi valoración general es muy positiva.

