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martes, 23 de abril de 2019

El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de R. L. Stevenson

Sinopsis:

Con El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886), obra maestra de la literatura de terror con que se abre esta selección de sus mejores narraciones de miedo, R.L. Stevenson volvió a ocuparse de un tema que le preocupó durante toda su corta vida: la dualidad de la naturaleza humana.
Todo empezó con un sueño: «Lo que soñé sobre el doctor Jekyll -confesó el autor al New York Herald- fue que un hombre se ve obligado a entrar en un armario e ingiere una droga que lo transforma en otro ser. Me desperté y comprendí inmediatamente que había encontrado el eslabón perdido que andaba buscando desde hacía mucho tiempo, y antes de irme a la cama tenía muy claro casi todos los detalles de la trama». Localizada en el corazón de un Londres victoriano, la novela viene a ser una sucesión de testimonios procedentes de varios testigos cuyo presunto fin es desvelar un misterio. Jekyll y Hyde son como una entidad disociada en dos. Hyde es la personalidad demoníaca, monstruosa de Jekyll, al que horrorizan las acciones de su doble maligno, y simboliza el mal que Jekyll se reprime a sí mismo, el cual, una vez liberado, no puede controlar.

Opinión:

El nacimiento de esta novela, tal y como nos cuentan en el prólogo, surgió a raíz de un sueño.
Stevenson, tras despertarse de él, ya tenía claro cuales iban a ser los pilares fundamentales sobre los que se construiría la trama de esta nueva novela.
No es la primera vez que leo que una historia surge de ese modo, debe ser que la mente de los autores, ávida de nutrirnos con nuevas ficciones, no descansa ni por la noche.
Ahora bien, no os vayáis a pensar que es así de sencillo, acostarse, soñar y ¡voilá!, ya tenemos una nueva obra maestra...
El resultado de ese sueño fue un primer manuscrito que terminó siendo quemado, ya que contenía demasiadas alusiones al sexo, algo inaceptable para la encorsetada mentalidad victoriana.
El siguiente texto, el que resultó ser el definitivo, volvió a estar reescrito en un tiempo record: tres días, pero tras ser enviado al editor, las condiciones que éste propuso no terminaron de convencer a Stevenson, ya que suponía publicarlo en una revista mensual.

Al final, no sin esfuerzo, consiguió que la obra fuese publicada como volumen independiente.
La fecha propuesta inicialmente para salir a la venta fue diciembre de 1885, pero debido a la gran avalancha de libros navideños se pospuso a enero de 1886.
El libro, tras recibir una crítica de The Times muy favorable, obtuvo un éxito inmediato.
En solo seis meses se vendieron más de 40.000 ejemplares y los mejores teatros, entre ellos los de Londres y Boston, empezaron a representarla en sus escenarios, destacando por encima de todas la extraordinaria interpretación y transformación que hacía en vivo el actor Richard Mansfield.

En El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, Stevenson hace gala de un excelente estilo, cargado de grandes descripciones que enriquecen el texto.
La historia se construye alrededor de Utterson, un personaje que actúa como narrador y que será el encargado de presentarnos a los escalofriantes protagonistas que dan título a la obra y que no tardan en hacerse con el control completo de la trama.
Lógicamente Utterson va a ser un narrador externo, el típico de la época victoriana que nos va a mostrar los hechos a modo de crónica, sin olvidar adjuntar una parte epistolar.
Respecto a la ambientación, Stevenson ubica la historia en el Londres victoriano y se beneficia de la climatología adversa. La mayor parte de la trama transcurre en oscuras calles, y eso sumado a las condiciones meteorológicas adversas, con la niebla de fondo que cubre por completo las calles, crea un marco sobrenatural que tiñe de nocturnidad y alevosía los actos perversos de los personajes.

Sin embargo, lo que más sorprende en este relato es la profundidad psicológica de los personajes.
Tanto el Romanticismo como el género gótico, al que pertenece este relato, coincidió con el auge del psicoanálisis, esto que puede llegar a parecer un detalle sin importancia dejó huella en muchas de las obras que se publicaron en ese periodo, dando lugar a personajes que arrastraban grandes traumas, dotados de grandes perfiles psicológicos que ahondaban en el subconsciente, en sus temores, como por ejemplo los personajes surgidos de la pluma de Mary Shelley en Frankenstein o el moderno Prometeo, o los de Oscar Wilde en "El retrato de Dorian Gray".
En esta obra, Stevenson consigue mostrar lo que se denominaba trastorno de la personalidad múltiple, donde dos o más personalidades conviven dentro de un mismo individuo. Una de esas personalidades, como bien sabréis, será la que intente hacerse con el control.
Hyde simboliza el mal, y Jekyll es consciente de que una vez liberado, según vaya ganando poder, no tendrá contención, por lo tanto uno tiene que anular inevitablemente al otro.

Y es que la historia de la Literatura está plagada de libros que relatan la lucha entre el bien y el mal, donde un personaje representa al alma bondadosa mientras que su antagonista refleja el mal más absoluto.
Ahora bien, en esta narración no va a suceder exactamente así, porque aunque Stevenson juega con la lucha entre el bien y el mal, también mete en juego la dualidad con la existencia de dos personalidades distintas dentro de un mismo ser.
Jekyll y Hyde son dos identidades opuestas, la cara y la cruz de una misma moneda; dos personajes unidos, indivisibles el uno al otro, la pregunta que le surge al lector es ¿hasta cuándo?...

En un principio podemos pensar que a Jekyll le horrorizan las acciones de su "yo" maligno, porque sabe que esos actos nacen en su interior; también podríamos pensar que el motivo de que le permita surgir de forma voluntaria con la increíble pócima, es un intento de librarse de ese mal que le atormenta... pero no nos dejemos engañar, Jekyll disfruta liberando a Hyde.
La sociedad victoriana era una sociedad muy rígida, cargada de normas, que un personaje honorable como el Dr. Jekyll jamás pensaría en romper.
Hyde supone por lo tanto la liberación, el medio de librarse de esas ataduras. Cuando toma la pócima, Jekyll transforma su aspecto y elimina sus inhibiciones. Dispone de un nuevo aspecto, tan vulgar y desagradable que nadie será capaz de asociar con él; no tiene conciencia ni ataduras.
Hyde es la personalidad que le permite dar rienda suelta a sus instintos más reprimidos, disfrutar de los placeres prohibidos.

Esta historia de Stevenson, al igual que ocurría con el Frankenstein de Mary Shelley, podemos contemplarla como la parábola de la arrogancia científica.
Jekyll, al igual que Víctor, juega a ser Dios. Para lograr sus anhelos elabora la pócima y da rienda suelta a Hyde.
Del final poco podemos decir que no se sepa, ya que es un clásico de sobra conocido, pero solo añadiré que Stevenson hace uso de la justicia divina.

Y poco más os puedo contar...

"Si él es Mr. Hyde, yo seré Mr. Seek" .

Esta frase con la que acabo la reseña, aparece en los primeros capitulos del libro.
Surge de los pensamientos de Utterson y es una especie de juego de palabras.
El equivalente fonético de Hyde, es decir Hide, significa esconder u ocultar; y el de Seek, buscar.
La interpretación más aproximada sería...  "Si él es el que se esconde, yo seré el que le busque", y me sirve para hablaros de otra novela recientemente publicada y que lleva el título de Dr. Jekyll y Mr. Seek de Anthony O'Neill.
Una obra que perfectamente podría ser una secuela, digna heredera de esta que acabo de comentar y de la que en breve también subiré mi opinión.


12 comentarios:

  1. No lo he leído, pero no me importaría, a mí estas historias me gustan, aunque primero quiero releer Frankenstein.
    Besos

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    1. Hola aylavella.
      Seguro que si lo lees te encantará, es la clásica historia victoriana donde lo que no se cuenta tiene tanta importancia como lo que sí aparece descrito en la narración.
      Releer a Frankenstein siempre es una lectura acertada, una obra genial.

      Besos

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  2. Hola guapa, pues con eso de que estoy leyendo clásicos victorianos este caerá en algún momento, seguro...
    Un besazo. Y como siempre, magnífica reseña.

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    1. Hola Nitocris.
      Ya verás como te gusta.
      Todos hemos visto alguna vez las películas donde aparece el personaje, pero me llevé una sorpresa al leer esta historia y comprobar que el personaje no es tan exagerado.
      Es un gran Clásico y de lectura muy breve.
      Un besazo y gracias por pasarte.

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  3. Tengo anotada esa "secuela", creo que gracias la blog de Si fuésemos libros :-)
    Besos.

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    1. Hola Anabel.
      Efectivamente, fue Si fuésemos libros quien la recomendó en su blog junto con esta historia.
      La secuela, Dr. Jekyll y Mr. Seek ya la he terminado y en breve la subiré también al blog. Es una digna heredera de esta. Su autor ha creado una historia muy acorde a la original.
      Besos

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  4. Reseña magistral, una más de las que nos tiene acostumbrados la administradora de este blog.

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    1. Muchas gracias Gabriel por comentar y como siempre por sacar un ratito para pasarte por este blog.
      Un abrazo.

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  5. Otro de mis clásicos preferidos y, como bien apuntas, con un ejercicio de estilo literario muy notable. Me ha gustado que establecieras paralelismo con "Frankenstein", no solo por el protagonismo de la ciencia sino también porque ambas novelas fueron pioneras de alguna forma (la de Stevenson en ese análisis tan profundo de los miedos propios, del estudio de la psicología forense). Me ha encantado tu pequeña disertación sobre la novela. Besos.

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  6. Muchísimas gracias Mónica por tus palabras.
    Siempre es un placer contar con tus visitas y sobre todo saber que la reseña te ha gustado.
    Un besazo enorme.

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  7. La novela de Stevenson es una de las grandes, eso está admitido por todos. Es fantástico ver como este desdoblamiento de la personalidad, del comportamiento individual, hoy tan presente en nuestra sociedad en los frecuentes casos de bipolaridad (no sé si la correspondecia será exacta. A mí me lo parece, pero es fácil que yerre por completo), ya lo formulasen a finales del XIX en éste y otros títulos aparecidos a rebufo del auge de los avances científicos, em especial del psicoanálisis.
    Tu reseña me ha encantado. Esa explicación de la frase que aparece en los primeros capítulos del libro me parece muy clarificadora. Y el título de la novela de Anthony O'Neill "Dr. Jekyll y Mr. Seek" se me hace muy apetitoso. Me lo apunto. A ver si lo encuentro por ahí.
    Muchos besos, amiga

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  8. hola! un gran clásico que me encanta tanto de lectura como en algún film, Brillante reseña que le hace un marco espectacular, gracias Susurros, saludosbuhos.

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