martes, 29 de diciembre de 2020

Muerte en la vicaría de Agatha Christie

Sinopsis:

El cuerpo sin vida del juez de paz y coronel retirado Lucius Protheroe aparece en el despacho del vicario de St. Mary Mead, un pequeño y tranquilo pueblo de la campiña inglesa. 
La esposa del coronel y su amante, un joven pintor, confiesan el asesinato. Sin embargo, su vecina, Miss Jane Marple, una anciana solterona con un profundo conocimiento de la naturaleza humana y una agudísima intuición, descarta inmediatamente su culpabilidad. La hija adolescente del coronel, el neurótico coadjutor del vicario, que guarda un secreto que le atormenta, el doctor del pueblo, un exconvicto encarcelado por el coronel por caza furtiva y la enigmática viuda de un explorador a quien se ha visto discutir acaloradamente con el difunto forman la larga lista de sospechosos. 

Opinión:

Para terminar el año os dejo por aquí la reseña que hice para la revista Cita en la Glorieta y que complementa el anterior artículo titulado Ayer y hoy de la novela enigma.

Esta reseña fue realizada para colaborar en la VII Semana Negra en la Glorieta (2020), evento dedicado al género negro y policíaco.

La Semana Negra en la Glorieta se celebra, desde el año 2016, del 21 al 27 de noviembre. Aunque inicialmente se trataba de un festival virtual, en las últimas ediciones, además de la publicación de reseñas, artículos y relatos, se han llevado a cabo actividades presenciales en diversas ciudades de España y Latinoamérica. 

Coordinada por Rafael Guerrero, Osvaldo Reyes y Javier Alonso García-Pozuelo, a lo largo de estos años, han participado en ella más de un centenar de escritores y críticos literarios del género negro de Argentina, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, México y Panamá.

Si queréis leer todos los artículos, reseñas y relatos negros que se han publicado en ese evento, solo tenéis que pinchar en el enlace que os dejo a continuación. 


Dado que en esta ocasión, la VII Semana Negra en la Glorieta va a tener una sección dedicada en exclusiva a la novela enigma, he pensado reseñar "Muerte en la vicaría"; novela escrita, como bien sabéis, por una de las grandes reinas del género, Agatha Christie. 
De ese modo rindo un pequeño tributo, no solo al género sino también a la autora, ya que su novela "El misterioso caso de Styles", considerada como la primera que puede incluirse dentro de esa etapa en que el crimen brilló con más fuerza, la llamada Golden Age, este año cumple un siglo.

"Muerte en la vicaría" cuenta con las características principales de novela enigma: un crimen o misterio que será el punto de partida de la narración, un investigador, y tantas pistas diseminadas a lo largo del texto como sospechosos y motivos aparecen en escena. Los lectores con su lectura nos enfrentaremos a dos retos: descubrir al criminal e intentar resolver el caso antes de que lo haga el investigador.

En esta obra, publicada en 1930, los lectores entramos en contacto por primera vez con el personaje de Miss Marple, y con ese universo construido a escala para ella, el pequeño pueblecito ficticio de St. Mary Mead, que se convertiría en escenario de todas sus historias; aunque es cierto, todo hay que decirlo, que los amantes del género ya habían tenido una ligera toma de contacto con ella, ya que había aparecido en algunos relatos breves publicados en revistas. 
En esos relatos intentaba dar con la solución a unos misterios que sus compañeros del club de lectura planteaban. Tras recopilarse, esas miniaventuras fueron publicadas en forma de libro en 1932 bajo el título de "Miss Marple y 13 problemas", por lo que esta de la que hoy os hablo es considerada como su primera aparición seria.

En esta novela vamos a encontrar algunos detalles que la diferencian del resto de libros que dan continuidad a la saga.
El primero es que el narrador es a la vez un personaje, el pastor Clement Leonard; algo que llama mucho la atención porque le seguiremos a él y a su investigación, mientras intenta averiguar quién es el asesino del coronel Protheroe. 
El resto de novelas de la serie tendrán como cronista a un narrador omnisciente en tercera persona.
Miss Marple, en esta primera aparición, será solo un personaje incidental que va tomando cuerpo según avanza el argumento. Su actuación queda relegada a un papel más secundario; esa es otra de las diferencias más significativas. 

Y ahora llega el momento de haceros un apunte que creo que es interesante...
Todos los amantes de la novela de Agatha Christie estamos acostumbrados a las descripciones que hace de sus protagonistas. Sabemos por ejemplo que Poirot es bajito, con cabeza de huevo y dotado de un carácter excéntrico y arrogante. Como podéis ver no escatima a la hora de hacer halagos hacía sus creaciones literarias, por lo tanto, no debe extrañarnos el encontrar la siguiente descripción...
"Es la murmuradora del pueblo.
Sabe siempre, hasta el último detalle, cuanto ocurre y siempre piensa mal"
"Miss Marple siempre lo ve todo. Cuidar el jardín es un buen pretexto tras el que ampararse, y también la costumbre de observar a los pájaros con esos prismáticos" 
En tan solo dos párrafos, la gran dama del crimen nos muestra el rasgo más característicos del personaje, su carácter chismoso y entrometido. 
Justo en ese detalle radica su éxito: su aspecto y forma de actuar crean un extraño efecto. Todos subestiman a la viejecita tras la que se esconde un lobo con piel de cordero, que una vez que obtiene una presa es incapaz de soltarla; y es que a nadie se le ocurriría pensar que tras ese aspecto se oculta una eficaz detective, eso sí, con una capacidad extraordinaria para atraer crímenes a St. Mary Mead y sacar de quicio a sus habitantes.
Ese aspecto, como veis, Agatha lo utiliza en beneficio del personaje.

Lo cierto es que, tras haber leído mucha novela enigma, no creo que exista en toda la historia de la literatura, un detective tan sagaz y metomentodo como esta solterona de edad indefinida.

Agatha Christie está considerada como la más importante de entre las "Reinas de la delincuencia", y ese título no se otorga a la ligera. Consiguió crear, de forma magistral y dejando a la vista todas las pistas, historias con un asesinato como punto de partida, y a raíz de ahí construyó los personajes y el mundo que los rodeaba, sin olvidar establecer vínculos entre ellos. 

Si queréis adentraros en la novela enigma aquí tenéis una buena muestra.


martes, 22 de diciembre de 2020

Ayer y hoy de la novela enigma

Como todos los años por estas fechas os traigo, hasta este pequeño rinconcito virtual, los artículos de colaboración que he publicado en la revista digital Cita en la glorieta.
Este año he coordinado junto al director de la revista, Javier Alonso García-Pozuelo, la sección dedicada a la Novela enigma, por lo que este artículo introductorio así como la reseña que publicaré la semana que viene, girarán ambos en torno a ese tipo de narración.

Este artículo fue realizado para colaborar en la VII Semana Negra en la Glorieta (2020), evento dedicado al género negro y policíaco.

La Semana Negra en la Glorieta se celebra, desde el año 2016, del 21 al 27 de noviembre. Aunque inicialmente se trataba de un festival virtual, en las últimas ediciones, además de la publicación de reseñas, artículos y relatos, se han llevado a cabo actividades presenciales en diversas ciudades de España y Latinoamérica. 

Coordinada por Rafael Guerrero, Osvaldo Reyes y Javier Alonso García-Pozuelo, a lo largo de estos años, han participado en ella más de un centenar de escritores y críticos literarios del género negro de Argentina, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, México y Panamá.

Si queréis leer todos los artículos, reseñas y relatos negros que se han publicado en ese evento, solo tenéis que pinchar en el enlace que os dejo a continuación. 



Para esta nueva edición de la Semana Negra en la Glorieta, me gustaría hablaros de novela enigma, un tipo de narración policíaca que tiene unas características muy específicas. Para ello voy a hacer un artículo un poco injusto, porque solo voy a poder citar en él una pequeña muestra de escritores, dejándome otros muchos en el tintero que pueden ser igual de brillantes que los mencionados. 
Hecha esta aclaración, quiero mostraros los requisitos fundamentales de este género. 
El primero es contar con un investigador, alguien que no necesariamente tiene que ser un detective o policía, tan solo un personaje que nos guíe a lo largo de la historia encontrando las pistas y poniendo las cartas sobre la mesa. 
Otro detalle importante es que el argumento contenga un delito, misterio o enigma a resolver, como el propio género indica, sin olvidar lo fundamental: que el lector, durante buena parte de la obra, desconozca el quién, el cómo, el porqué, e incluso en ocasiones el dónde
Para eso están las pistas que iremos descubriendo a la par que el investigador, indicios que pondrán en juego nuestra capacidad de deducción y de observación. 
Si habéis sido observadores, como espero, habréis visto que no he citado como requisito imprescindible contar con un criminal, y eso es porque en algún texto, si la cabeza no me falla, al final se llega a la conclusión de que no se ha cometido ningún delito, por lo tanto, tampoco puede existir un criminal; eso sí, con lo que siempre contaremos será con un buen número de sospechosos, peones de la trama con los que el autor jugará al despiste.

Y ahora que ya conocemos los conceptos básicos, dejadme que os hable de sus orígenes
Los expertos o amantes de la novela de detectives, siguiendo las pautas anteriormente citadas, parece que lo tienen muy claro a la hora de catalogar un relato, pero yo que no soy ninguna experta creo que, en ocasiones, los límites son muy difusos, al igual que determinar con fecha exacta su origen. 
¿Por qué digo esto? pues porque la novela enigma no es más que un tipo de narración ficticia con una manifestación delictiva que arrastra una investigación, por lo tanto, creo que su catalogación está cargada de obstáculos. 
Por ese motivo os propongo un pequeño paseo a lo largo del tiempo, haciendo solo unas breves pausas en momentos puntuales, que nos permitan vislumbrar sus comienzos. 

Cuando hablamos de obras policíacas clásicas a todos nos vienen títulos y nombres de autores famosos a la cabeza. Nuestra mente vuela hacia las historias de detectives del siglo XX, las que incluiríamos en la llamada Golden Age, pero antes de llegar a ese punto hay que retroceder algo más en el tiempo para conocer sus verdaderos inicios. 
Podemos encontrar textos como "Edipo rey" de Sófocles, donde somos testigos de una investigación, pero no es hasta 1841 cuando nace el género policíaco, embrión de la actual novela negra. 
Fue en aquel lejano 1841 cuando Edgar Allan Poe, al que se considera como padre del relato policíaco, crea a C. Auguste Dupin, un personaje que revolucionará el género deductivo con su primera aparición en "Los crímenes de la calle Morgue". ¡Y ojo! que he dicho padre del relato policial, porque según los expertos la primera novela policíaca de la literatura universal es "Un asunto tenebroso", publicada un par de meses antes por Honoré de Balzac. Y aquí vuelvo a sacar a relucir la dificultar a la hora de catalogar una narración, porque a mí "Un asunto tenebroso" me parece más una historia de espionaje farragoso basada en un hecho real con tintes de novela negra, con lo cual algunos puristas, automáticamente la sacarían de esa catalogación. 

A partir de ese momento, las novelas policíacas o que esconden algún misterio empiezan a surgir como hongos y muchos autores se suman a la moda... 
En 1853 el gran Charles Dickens hace sus pinitos dentro del género, publicando una novela temprana de lo que después sería catalogado como Whodunit, género del que os hablaré después. 
Esa historia lleva el título de "Bleak House", en castellano, "Casa desolada", e incluso algunos expertos se arriesgan a decir que pudo haber sido escrita en una fecha anterior a 1842, con lo cual, bautizar a un escritor como padre de la novela policíaca empieza a tornarse algo delicado, porque al género le están saliendo padres por todos lados. 

Un poquito después, alrededor de 1860 llegan las "Sensation novel", esas narraciones escondían misterios y algún crimen, pero sobre todo, despertaban el morbo al dejar al descubierto secretillos y actos que la moralidad de la época no aprobaba. Aunque no seguían paso a paso el proceso indagatorio, sí ofrecían algunas pistas a los lectores para poder resolver el caso, por eso me ha parecido interesante incluirlas en esta reseña, porque dieron grandes escritores y obras como Mary Elizabeth Braddon creadora de "El secreto de Aurora Floyd"; Fortuné de Boisgobey con "El crimen del ómnibus" o Fergus Hume con "El misterio del carruaje", por citar solo a algunos de esa época. 
Esas novelillas catalogadas con el título despectivo de novelas sensacionalistas, servían para matar el tiempo, aunque viendo el contenido de este artículo debería cambiar el verbo matar por pasar

En 1887 nace de la pluma de Arthur Conan Doyle el genial y excéntrico Sherlock Holmes que llevará el género a su máximo esplendor. 
El personaje nos mostró que todas las pistas estaban a la vista, que debíamos interpretarlas de forma correcta, tal y como había sentado las primeras bases Dupin, pero también que los lectores muchas veces carecíamos del instinto sabueso y/o los conocimientos necesarios para dar con el criminal. 

Y así, con esta compañía tan excepcional, llegamos al momento esperado, cuando surge ese nuevo tipo de novela que pasará a denominarse Enigma y/o Whodunit (¿quién lo ha hecho?), ofreciendo a los lectores una serie de historias que mezclaban entre sus páginas lo mejor de todos los géneros citados. 
Nos encontramos en el periodo de entreguerras (1919-1939), el público necesita entretenerse, evadir la mente de la cruda realidad y no hay mejor modo de hacerlo que con un buen rompecabezas. 
La ficción detectivesca brilla desde Londres a Nueva York, hemos llegado a la Edad de Oro, a la famosa Golden Age
Los asesinatos y robos convierten la meta de encontrar al culpable en un juego intelectual. 
Grandes plumas deslumbran en esta época y llenan las estanterías de atípicos detectives, entre ellas Agatha Christie, Chesterton, Annie Haynes, George Simenon o Dorothy L. Sayers. 

A partir de ese momento llega el cambio, la novela enigma no desaparece, se transforma. 
Atrás quedan enterrados los buenos modales y el respeto hacia el investigador; empieza a agravarse la tirantez entre el policía oficial y el detective aficionado; la descripción psicológica del asesino y la acción toman más fuerza en el relato. Lo único que no cambia es el móvil del crimen, el dinero sigue siendo el motor que impulsa a cometer el delito, seguido de cerca por los celos y el ansia de poder. 
Ruth Rendell o P. D. James continuaron con el estilo, adaptándolo a los nuevos tiempos, demostrando que lo policíaco no era sinónimo de literatura barata, preservando el estilo para futuros lectores y escritores. 

De esa forma, en nuestros días, vuelven a surgir plumas que rescatan las antiguas novelas y a sus protagonistas, como Sophie Hannah, que se ve con el suficiente valor para resucitar, eso sí, con permiso de los herederos, al grandísimo Poirot; o como Anthony Horowitz, que consigue lo mismo pero esta vez de el Conan Doyle Estate, es decir, de los herederos de Doyle para continuar con las aventuras de Sherlock Holmes. 
También tenemos a Stuart Turton que intenta emular o recuperar el estilo más aristocrático y elegante de la Golden Age con "Las siete muertes de Evelyn Hardcastle" o a Jessica Fellowes creadora de una saga, "Los crímenes de Mitford", (I y II) que según los lectores parece prometedora. 

Hay otros autores que, siguiendo ese código antiguo de mostrar las pistas desde el principio, han conseguido dar una nueva vuelta de tuerca creando un estilo propio, donde enigma y thriller van de la mano, pero a pesar de la gran calidad de textos que podemos encontrar de ese tipo, no pueden catalogarse como tal.
Es como las torrijas, las buenas, las de verdad, son las clásicas, no ese experimento nuevo que intentan colarnos recubiertas de chocolate...
El género enigma, el puro, el de sus comienzos, enfrentaba a detective y criminal en igualdad de condiciones.
El investigador solo contaba con su libreta, un lápiz y su inteligencia; el criminal su sagacidad y una habilidad sin par para escabullirse del escenario del crimen.
Después algo cambió... 

Quizás opinéis que la evolución o la innovación, como queráis llamarlo, fue mínima, pero ya no fue igual. A esa fórmula perfecta se sumaron los métodos científicos y un nuevo escenario, los laboratorios; aunque la premisa principal, dar con el criminal, logró mantenerse, esos modernos elementos lo convirtieron en una nueva categoría que alejaba al lector de la posibilidad de dar con la solución, y por lo tanto con el criminal. ¡Reconocedlo! no en todos nosotros vive un pequeño CSI. 

Si queréis un consejo, volved a los clásicos...

domingo, 20 de diciembre de 2020

El maestro y margarita de Mijaíl Bulgákov

Sinopsis:

Moscú, 1930. 

Sobre la ciudad desciende Satán bajo la forma de un profesor de ciencias ocultas, y suceden prodigios que trastornan la vida de los moscovitas. 

Entre los afectados está Margarita, a la que Satán ofrece, a cambio de su compañía en una fiesta, la liberación de su amante, el maestro, que se encuentra en un psiquiátrico después de la mala acogida de su obra sobre Poncio Pilatos (que esconde a la figura de Stalin) y Yoshúa Ga-Nozri (Jesús de Nazaret).

Opinión:

El maestro y Margarita está considerado por los grandes expertos como una de las obras maestras del s. XX.
Mijaíl Bulgákov fue un autor cuyos textos fueron perseguidos por la censura. Empezó a escribir este en 1928 y él mismo quemó el primer borrador al enterarse de que otro de sus escritos había sido prohibido; este hecho, idéntico al que veremos realizar a uno de los personajes principales, me hace intuir que habrá experiencias personales plasmadas en la narración.

Retomó la escritura de El maestro y Margarita en 1931, continuando la revisión meticulosa de los siguientes borradores, un total de cuatro, hasta 1940, momento en que fallece.
Su mujer será la encargada de terminar la obra entre 1940 y 1941. 
Finalmente, una versión censurada en un 12% vio la luz entre 1966 y 1967, y por último fue publicada integra en 1973. Posteriormente se ha reeditado en varias ocasiones completándola con nuevos datos hallados en los manuscritos del autor.

El maestro y Margarita es una de esas obras que se enfrentan a las adversidades, y al final, pese a las zancadillas, consiguen sobrevivir al paso del tiempo. Pese a esto en mí ha despertado sentimientos enfrentados.
 
Por un lado me gusta la crítica voraz que vierte hacia la sociedad rusa, con burócratas y funcionarios tan corruptos como idiotas, y por otro lado hay momentos en que toda la narración me parece un total desvarío. Me hace pensar que quizás la persecución literaria a la que se vieron sometidas sus obras, influyeron en ese sinfín de revisiones y en la crítica ácida que vierte en ella. 

Nos encontramos ante una historia que es una sátira, una crítica hacia las costumbres y vicios de los moscovitas, pero en otros momentos me parece un vodevil por la cantidad de enredos y conversaciones.

La novela que se divide en dos partes encierra tres historias en una.
La primera que vamos a conocer es la de Volánd, el demonio, en el momento en que llega con sus secuaces a Moscú. Su misión es la de encontrar almas a las que corromper, pero como deja claro Bulgákov, ya no quedan almas que viciar o emponzoñar, porque la vida de los ciudadanos rusos de los años 30 ya ha sido pervertida. 
La segunda que iremos encontrando fragmentada es la novela escrita por el maestro sobre Pilatos, al que muchos críticos identifican con Stalin.
Por último, llegando a la segunda parte conoceremos la historia de amor entre los protagonistas que dan título al libro, entre el maestro y Margarita.

Como os he mencionado al comienzo, ha habido momentos que me han gustado mucho, que me han hecho sonreír por las situaciones descabelladas que vivían algunos de los personajes, pero en otros me parecía que el autor escribía bajo los efectos de alguna sustancia psicotrópica.
El balance general resulta positivo, giros de tuerca, menciones a otras obras y autores, un argumento original, pero para mí, como lectora, no ha sido suficiente. Yo esperaba algo distinto después de haber leído tan buenas críticas.
Como ya sabéis todo es cuestión de gustos...
Ahora dejo en vosotros la decisión más difícil, la de decidir si este libro se ajusta a vuestros apetitos literarios o no. 

viernes, 11 de diciembre de 2020

Otra vuelta de llave de Ruth Ware

Sinopsis:

Aunque Rowan está buscando algo totalmente distinto, ese anuncio parece una oportunidad demasiado buena para dejarla escapar: un puesto de niñera con un salario increíble y alojamiento incluido. Y cuando llega a Heatherbrae House, en los bellísimos highlands de Escocia, se queda impresionada ante una casa equipada con las tecnologías más modernas y la preciosa familia de postal que vive en ella. 

Lo que Rowan aún no sabe es que se está adentrando en una pesadilla, que acabará con un niño muerto y con ella en prisión acusada de asesinato.

Opinión:

Hace un par de años reseñé en esta estantería virtual otra obra de Ruth Ware, concretamente La mujer del camarote 10.
Esa novela se publicaba en un momento en el que el Domestic Noir se encontraba en pleno apogeo, elevando a esos thrillers psicológicos a lo más alto de las listas de superventas.
Ese boom nos presentó a un nuevo estereotipo de mujer, una heroína que arrastraba un montón de problemas; y ese nuevo canon de mujeres protagonistas, que abandonaban el papel pasivo, logró brillar dentro de ese subgénero del thriller.
La mujer del camarote 10 a pesar de los guiños a Agatha Christie y a Alfred Hitchcock, no logró convencerme; y encontré solo una historia con un argumento que aparentaba ser prometedor, pero con un final demasiado predecible. 
Ahora, tras leer Otra vuelta de llave, os puedo decir que esta lectura ha sido un acierto. Ruth Ware nos ofrece una historia que transcurre en época actual, cargada de tecnología, pero con claras reminiscencias góticas. 

La tensión flota en el ambiente desde los primeros compases, y lo mejor de todo es que esa tensión es natural, sin artificios, escenas cotidianas manejadas a la perfección para confundir a los lectores.
El ritmo narrativo y la tensión funcionan como un tándem perfecto que se impulsa sobre giros argumentales que son desplegados en momentos puntuales con mucha pericia.
Lo que más me ha gustado es el guiño que hace la autora al terror de corte más clásico, a esas historias góticas al estilo de Otra vuelta de tuerca de Henry James (1898), y os aseguro que ese detalle es todo un acierto, porque ya solo con el título elegido sirve de estimulo positivo para que los lectores nos enfrentemos a la lectura.

Lo primero que me llamó la atención fue encontrarme con una narración in extremis, es decir, con una historia que comenzaba por el final.
Ahí conocemos a Rowan, una niñera que se encuentra en prisión acusada de asesinar a una de las niñas que cuidaba.
Muchos autores modernos evitan utilizar esa estructura in extremis, ya que en ella se revelan desde el comienzo datos importantes y hay que pensar como gestionar el resto del argumento para mantener la intriga... pero aquí hay que alabar a la autora porque la historia va ganando fuerza según avanza, gracias a los sucesos dramáticos que persiguen a la protagonista y a una trama muy bien elaborada, en la que no olvida incluir los elementos clásicos de la novela gótica: una casa aislada, sucesos inexplicables y personajes que parecen ocultar más de lo que muestran.

Otro gran guiño a la literatura victoriana que vamos a encontrar es la forma de hacernos llegar la historia. 
Vamos a tener como narradora en primera persona a Rowan, y ella nos contará los sucesos haciendo uso del estilo más empleado en los siglos XVIII y XIX, el género epistolar. 
Ese recurso ofrece una estructura narrativa lineal al mismo tiempo que aporta muchos detalles íntimos sobre el emisor,  
A través de las cartas que escribe a un abogado seremos testigos de los acontecimientos y de ese aura de suspense clásico que consigue impregnarse en cada párrafo.

Sobre los personajes solo os diré que es otro de los pilares sobre los que se sustenta la obra. 
Aparecen muy bien definidos y consiguen desconcertarnos con su forma de actuar. Su comportamiento es totalmente natural y eso contribuye a la hora de construir ese ambiente de misterio. 

Como podéis ver un buen cóctel que os mantendrá enganchado hasta el final.

jueves, 3 de diciembre de 2020

El fantasma y la señora Muir de R. A. Dick

Sinopsis:

Publicada en 1945, y germen de la célebre película de Joseph L. Mankiewicz, El fantasma y la señora Muir es una comedia romántica, deliciosa y refrescante sobre la capacidad del amor para romper cualquier frontera no solo en la vida, sino también más allá de esta. 
Lucy Muir es una joven viuda a la que todo el mundo considera «muy poca cosa» a pesar de que ella se tiene por una mujer muy decidida. Agobiada por las deudas tras la muerte de su marido, decide mudarse a Gull Cottage, una casita ubicada en un pintoresco pueblo costero inglés llamado Whitecliff. Según los rumores que corren por la zona, la casa está embrujada, y el espíritu del atractivo y arisco capitán Daniel Gregg, antiguo dueño de la casa, vaga por el lugar importunando a todos los que osan alterar su descanso. Inmune a las advertencias, Lucy se plantea descubrir por sí misma si esas historias son ciertas. La relación estrambótica y a la vez sumamente tierna que establece con el capitán Gregg se convertirá en un refugio para ella y en un amor que desafiará todas las leyes de la lógica.

Opinión:

R. A. Dick es el seudónimo bajo el que publicó Josephine Aimee Campbell, aunque para una novela tan deliciosa me gustaría más decir que escribía con el "nom de plume" de R. A. Dick.
Como muchas de sus contemporáneas, Josephine, se vio obligada a esconder su identidad para que, la que ahora se ha convertido en su obra más importante, El fantasma y la señora Muir, fuese publicada.
Tras su publicación, la novela recibió una gran acogida por parte del público y dos años después, en 1947, fue llevada a la gran pantalla. Actualmente esta pequeña novela de tan solo 242 páginas se ha convertido en todo un clásico, un imprescindible de lo que yo catalogaría como comedia gótica, muy al estilo de "El fantasma de Canterville" de Oscar Wilde y que no olvida hacer un guiño a otro gran clásico, "Otra vuelta de tuerca".

Quizás lo que más puede sorprendernos y a la vez entretenernos en esta historia es la relación que surge entre los dos protagonistas, la química que hace que algunas situaciones y diálogos estén cargados de chispa.
La obra gira básicamente sobre los dos protagonistas que dan título a la historia, aunque también intervendrán otros, secundarios, que sirven para general el ambiente propicio, ese toque gótico del que os hablaba al comienzo.
Lucy Muir es una joven viuda a la que todo el mundo ha manejado. El arco dramático del personaje es ascendente y esa evolución se debe en gran medida al otro protagonista, el capitán Daniel Gregg. 
Esa evolución en el personaje de Lucy es evidente para los lectores, pero por si quedase alguna duda, nuestro fantasma va a hacer especial hincapié en ello, al sustituir el nombre de Lucy por el de Lucia. 

Ya para terminar os diré que R. A. Dick, con esta narración, El fantasma y la señora Muir,  no solo creó una comedia encantadora llena de ingenio, sino que también entre sus páginas escondió una crítica voraz hacia la sociedad inglesa, centrándose en plasmar el papel de la mujer, reducidas únicamente a desempeñar el papel de ángel del hogar; unas mujercitas florero cuya vida las relegaba a un segundo término, encerradas en casa y dedicadas plenamente a la educación de los hijos.

Como veis esta vez he hecho una reseña muy breve, pero creo que la obra es un clásico indispensable que los amantes de los buenos libros apreciarán. 
Si queréis disfrutar el doble os recomiendo ver la película de 1947, dirigida por Joseph L. Mankiewicz y protagonizada por Gene Tierney y Rex Harrison.