martes, 9 de febrero de 2021

Los habitantes del bosque de Thomas Hardy

Sinopsis:

Los habitantes del bosque, inédita hasta el momento en castellano, es una de las novelas más brillantes, controvertidas y representativas de la narrativa de Thomas Hardy, quien siempre la consideró su obra favorita. Sus evocadores paisajes y sus personajes llenos de fuerza hacen de Los habitantes del bosque una obra indispensable. 

Grace Melbury, la preciosa y delicada hija de un próspero maderero que haría cualquier cosa por ella, regresa al pequeño pueblo de su infancia después de haber recibido una refinada educación lejos de allí. Su reencuentro con quien siempre estuvo destinado a ser su marido, Giles Winterborne, les revela a los dos que, pese a todo lo que él pueda amarla, no está a la altura de sus nuevas expectativas sociales y, en cambio, sí lo está el nuevo médico de la región, el aristocrático Edred Fitzpiers, que aparece rodeado de libros y de un raro halo de misterio. La relación que se establece entre los tres se verá salpicada de malentendidos y traiciones, pero también de una devoción y una lealtad que conducirán a un desenlace extraordinario.

Opinión:

Hoy os hablo en el blog de Los habitantes del bosque, una obra curiosa por varios motivos.
El primero es que fue escrita en 1887, pero no fue publicada en castellano hasta 2012.
Otra de las curiosidades es que la historia se desarrolla en un condado imaginario, Wessex, inspirado en su lugar de nacimiento, Dorsetshire.
Entre las obras que pueden incluirse en ese microcosmos figuran títulos como Lejos del mundanal ruido (1874), Tess la de los d'Urberville (1891) y Jude el oscuro (1895), de las que espero poder hablaros en breve.
En los habitantes del bosque vamos a encontrarnos un retrato del mundo rural inglés no exento de polémica, ya que el conjunto de novelas ya mencionado y dentro de la cual se incluye esta, llegó a considerarse escandaloso por la crítica a la sociedad victoriana que se vertía en ellas.

La trama gira alrededor de los habitantes de Little Hintock , una pequeña aldea perdida en el interior de un bosque.
Para iniciar esta historia, Thomas Hardy se lo toma con calma. Hace uso de una narración lineal en la que va presentándonos a los principales protagonistas, al tiempo que nos ofrece una visión amplia de los escenarios por los que se moverán. 

Conocemos en un primer momento al señor Melbury, un próspero maderero obsesionado con que su hija Grace ascienda socialmente gracias a la educación que él le ha proporcionado, no sin pocos esfuerzos. Para llevar a buen término esa empresa la única solución es conseguir un buen matrimonio. Lo que Melbury desconoce es que sus acciones bien intencionadas, aunque todo hay que decirlo, bastante torpes, pueden conllevar infelicidad y trágicas consecuencias para todos.

Los otros personajes a los que conoceremos en profundidad serán: Giles, otro de los comerciantes de la zona; Marty, una joven campesina, y Fitzpiers, un médico rural procedente de una familia aristocrática venida a menos y que al tiempo que pone un ojo en Grace desvía el otro a la señora Charmond, la rica propietaria de la zona. 

Los personajes al comienzo parecen algo contenidos, pero no tardan en liberarse de esas ataduras morales, creando una cadena de amores y deseos no correspondidos. La historia de cada uno de los principales protagonistas, los he señalado en negrita, se irán enlazando con la del resto, dando como resultado tres triángulos amorosos entrelazados entre sí, cuyo vértice común será Grace. 
Cada uno de los personajes citados representa un estatus social diferenciado dentro de esa sociedad.

Grace, desde mi punto de vista, es la gran protagonista de esta historia, una joven que al principio puede parecer superficial e insulsa, pero que al llegar a la mitad de la novela esconde una gran sorpresa para los lectores, ya que experimentará una gran evolución antes de llegar al final.

Para ir terminando... 
Hardy nos ofrece una bella historia a la par que trágica; un relato donde nos muestra los conflictos de clase y en el cual el destino de los personajes aparece marcado por la suerte. Eso sí, para que no le catalogasen de demasiado pesimista, añadió un final más o menos feliz calmando su conciencia y amansando con ello a los lectores.
Los escenarios y el modo en que el tiempo transcurre por la narración es otro de los puntos fuertes que convierten la lectura de esta obra en una aventura inolvidable que abre la puerta a otras obras del autor.

martes, 2 de febrero de 2021

El diablo y el mar oscuro de Stuart Turton

Sinopsis:

Un crimen imposible, un demonio y un viaje maldito.
Corre el año 1634 y Samuel Pipps, el detective más famoso del mundo, está prisionero en el Saardam rumbo a Ámsterdam, donde se enfrenta a un juicio y a la horca. Junto a él viajan su fiel amigo, Arent Hayes, decidido a probar la inocencia de Pipps, y Sara Wessel, la esposa del gobernador general de Batavia, en las Indias Orientales.
Súbitamente, una serie de misteriosos sucesos desconcierta a la tripulación y a los pasajeros: un extraño símbolo aparece en una vela, un leproso fallecido ronda por el barco y varios animales aparecen sacrificados. Y, por si fuera poco, una voz aterroriza a los pasajeros entre las sombras con una terrible profecía: van a ser testigos de tres milagros diabólicos. El primero, una persecución inverosímil; el segundo, un robo inconcebible; el tercero, un asesinato imposible de cometer. Con Pipps entre rejas, Arent y Sara tendrán que resolver solos el misterio que amenaza con enviarlos a todos a las profundidades del océano.
La novela perfecta para los amantes de Sherlock y Master and Commander, del autor ganador del Costa Award a la primera novela por Las siete muertes de Evelyn Hardcastle.

Opinión:

De Stuart Turton ya os hablé hace un par de años cuando reseñé Las siete muertes de Evelyn Hardcastle
En su momento me pareció una novela curiosa, con un argumento muy elaborado donde el autor mezclaba el género policíaco con el de ciencia ficción, pero que para mi gusto fallaba en los personajes superficiales.
Ahora tras leer esta nueva obra puedo deciros que Turton ha mejorado mucho y que esta historia me ha convencido totalmente.

Lo que voy a hacer en esta ocasión es comenzar la casa por el tejado, es decir, comentando una cuestión que se plantea en el apartado final, donde el autor hace especial hincapié en hablarnos sobre el género de sus historias.

Cuando escribió Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, todos los lectores nos encontramos ante la dificultad de catalogarlas. 
Unos preferíamos etiquetarla como policíaca mientras que otros hablaban de ciencia ficción o de fantasía moderna.
Siempre he oído decir a los expertos que una obra debe catalogarse en un único género, porque siempre predominarán unas características sobre otras, pero aquí Stuart Turton nos habla de otra cosa. 
Él es de la opinión de que no hay dos lectores iguales, y por lo tanto, nunca habrá dos lecturas iguales, de ahí que cuando un lector termina el libro que tiene entre manos la historia pasa a pertenecerle, por lo que es libre de catalogarlo como le venga en gana, sin que entren los puristas a imponer su opinión.
Turton, en ese apéndice, lo que sí deja claro es que no le gustaría que se catalogase El diablo y el mar oscuro como una historia de barcos, y por supuesto, tampoco como histórica pura y dura, porque no lo es, se trata de ficción histórica.

Por otro lado, y ahora sí que es mi opinión, yo la catalogaría como un misterio de cuarto cerrado, lo que la situaría dentro del género de detectives, eso sí, con un toque intenso de thriller, por el ritmo vertiginoso, e incluso dentro del género de aventuras o de viajes como Robinson Crusoe (1719) o más posteriores como Viaje al centro de la tierra (1864), grandes epopeyas que nos relatan las hazañas de hombres que se enfrentan cara a cara con la naturaleza. 

Y ahora sí, dejando de lado este tema tan farragoso de los géneros...
Stuart Turton nos vuelve a plantear en esta historia un nuevo misterio donde los dos protagonistas principales, ayudados por otros secundarios muy interesantes, deberán resolver el caso antes de que se cumpla la profecía que ya habéis leído en la sinopsis. 
Lógicamente, la investigación se irá complicando ya que se encuentran encerrados en un galeón que surca el mar rumbo a Holanda.
El argumento resulta terriblemente adictivo, muy original, y sobre todo, cargado de giros argumentales que nos harán dar vueltas y vueltas, reorganizando las pistas que ya tenemos para intentar resolver las cuestiones que nos plantean.

Respecto a la ambientación debo deciros que es otro de los platos fuertes y que nos traslada hasta 1634, con lo cual ya nos imaginamos la dureza que suponía un viaje de tantos meses en un escenario tan cerrado.

Los personajes son más completos que en su anterior obra y cada uno de ellos arrastra una historia que iremos conociendo y cuya trama terminará enlazada y pesando con fuerza en el hilo principal.  
Y aquí llega el único pero que he encontrado y que se refiere a la forma en que los personajes se relacionan entre sí o más en concreto a la forma de hablar entre ellos, pero eso me lo tomo como una mínima licencia del autor, quizás para hacerla más accesible a los posibles lectores

Ya para terminar os diré que Stuart Turton juega con nosotros, nos ofrece una historia que nada tiene que ver con su anterior obra, cargada de giros argumentales como ya os he adelantado y cuyo final, totalmente sorprendente, tirará por tierra todas las soluciones a las que hayáis podido llegar.

martes, 26 de enero de 2021

En el piso de abajo. Memorias de una cocinera de los años 20 de Margaret Powell

Sinopsis:

En la primera casa en que entró a trabajar como pinche de cocina, a los quince años, Margaret Powell se quedó atónita cuando le dijeron que, entre sus tareas, figuraba la de planchar los cordones de los zapatos. La señora de la casa le prohibió, además, entregarle en mano cualquier cosa: siempre tenía que ser «en bandeja de plata». 
Era la Inglaterra de los años 20, y en ella una chica empleada en el servicio doméstico tenía que mentir a los chicos si quería encontrar novio: ellos las llamaban «esclavas». 
En el piso de abajo son las memorias de una mujer sedienta de educación que no comprende que, cuando pedía un libro de la biblioteca de sus señores, éstos la miraran incrédulos y espantados. Con el tiempo, aprendió por su cuenta y en 1968 publicó este libro, que ha sido la fuente reconocida de inspiración de series como Arriba y abajo y Downton Abbey, pero mucho más incisiva e intencionada que ellas. 
Penetrante en su observación de las relaciones entre clases, libre y deslenguada en la expresión de sus deseos, Margaret Powell nos cuenta qué significaba para los de abajo preparar las cenas de seis platos de los de arriba. Un documento excepcional.

Opinión:

Cuando empecé a leer este libro lo hice empujada por una serie que estaba viendo en casa, Downton Abbey; una serie de televisión donde se describe la vida de una familia aristocrática y la de sus criados desde el comienzo del siglo XX, teniendo como telón de fondo todos los acontecimientos históricos más relevantes. Esa serie, como acabo de indicar, nos muestra la vida de la familia y de sus criados, aunque estos segundos participen en una trama más secundaria. 
Por ese motivo y conociendo que la serie estaba basada en algunos libros me propuse buscarlos e informarme sobre ellos.
El resultado ya lo conocéis, En el piso de abajo se abrió paso entre mis primeras lecturas del año y ahora paso a contaros mis impresiones sobre ella.

Esta novela son básicamente las memorias de Margaret Powell, un anecdotario donde nos cuenta la difícil situación que vivían las clases más bajas a comienzos del siglo XX, y los hechos más relevantes o curiosos de esa etapa posterior en la que trabajó como empleada del servicio doméstico. 
 
Margaret prestará especial atención al relato de algunas anécdotas que, incluso a ella en esa época, la impactaron, añadiendo su particular toque de humor, rozando muchas veces el sarcasmo y que nos arrancará como mínimo una sonrisa.

"Yo pensaba a menudo en lo incongruente que era que el reverendo hiciera sus oraciones matinales y que las terminara diciendo: "Ahora demos gracias por lo que tenemos". 
Yo pensaba: pues ellos van a tardar mucho más que nosotros en dar gracias".

Algunos de los sucesos que nos relatará resultan bastante duros, sobre todo cuando nos muestre la desigualdad y la injusticia, pero el tono narrativo empleado nos hará digerirlos bastante mejor. 

Quizás lo que más sorprende de la joven Margaret Powell es la capacidad de resignación que nos muestra ante situaciones que sabe que son muy difíciles de cambiar, pero al mismo tiempo nos asombra con un espíritu de superación imparable que la lleva a buscar siempre el lado positivo de las cosas y esa pequeña oportunidad que le permita dar un cambio radical a su vida. 

Otro detalle que puede resultar curioso es que la autora, como ya os he dicho, centra toda su atención en mostrarnos las situaciones de las que ha sido testigo, por lo tanto se limita a relatar principalmente la vida de los de abajo, de esas personas que eran considerados invisibles por los señores. 
Los de arriba en este libro, al contrario que en la serie citada al comienzo, Dowton Abbey, quedan desplazados de escena, y la visión expuesta difiere de la que podemos tener de las clases altas. Quizás el motivo sea que la experiencia de Margaret se reduce a casas de inferior estatus o que lo habían perdido. En este punto llega ese detalle curioso del que os hablaba, muchas de esas familias siguen ancladas en tiempo pasados y se mantienen a costa de la apariencia. 

Ya para terminar, os aseguro que es una lectura muy entretenida que os hará buscar otras de temática similar, sobre todo porque esconde entre sus páginas mucha reflexiones interesantes cargadas de sensatez. 

"De hecho, a lo largo de mi vida en el servicio doméstico he visto que a los señores siempre les preocupaba mucho tu bienestar moral. Les daba igual tu bienestar físico. Mientras pudieras hacer el trabajo, tanto les daba que te doliera la espalda, el estómago o cualquier otra cosa. En cambio, todo lo que tuviera que ver con tu moral pasaba a ser asunto suyo. Eso es lo que ellos llamaban "cuidar de los criados".