Sinopsis y portada del libro retiradas para evitar infringir posibles derechos de autor.
Para saber más pinchar en el enlace siguiente: Pinchar aquí.
Opinión:
Elizabeth Gaskell fue una autora victoriana sobresaliente.
No solo escribió la primera biografía de Charlotte Brontë, sino que también es famosa por otras obras como "La casa del páramo (1850), "Norte y Sur" (1855), "Hijas y esposas"(1865), o esta de la que hoy os hablo, sus "Cuentos góticos".
Esta autora reflejó fielmente en sus obras el papel de la mujer y también la diferencia de clases, detalles que podremos observar en estas narraciones góticas que se alejan un poco de la visión que tenemos del género.
El género gótico está estrechamente ligado al de terror o subsumido en éste, pero Gaskell transforma esas historias, llamémoslas extraordinarias o fantásticas, dándolas un toque más realista que también nos impacta.
Aunque, como acabo de mencionar, estas historias no tienen ese toque tan terrorífico al que nos tienen acostumbrados otros autores de la época, hay que reconocer que Gaskell juega con la tensión y con los sentimientos de los lectores, sin olvidar incluir en ellas algunas características de las más representativas del género gótico como: las mansiones aisladas, los ruidos nocturnos, las maldiciones, y otra seña de identidad imprescindible en este tipo de relatos que afecta a la descripción psicológica de los personajes, los comportamientos extraños e insólitos y otros elementos que terminan influyéndoles: como la angustia, la soledad, el amor enfermizo o los celos, etc...
Este compendio de relatos está formado por 9 historias que fueron publicadas en revistas entre 1851 y 1861; todas, salvo una, lo hicieron de forma anónima.
En ellas nos vamos a encontrar con diversidad de voces narrativas; unas serán narradas en primera persona y otras en tercera, e incluso podemos encontrarnos con fragmentos epistolares.
No todos los relatos me han gustado por igual, pero la valoración general es muy positiva como ya veréis.
Salvo el primer relato: "Desapariciones" que no me ha aportado nada, el resto me han parecido de buenos a brillantes.
Ese primer capítulo, supongo que, a nosotros, casi doscientos años después de haber sido escrito, no nos va a transmitir ningún tipo de miedo, pero si nos ponemos en la mentalidad victoriana deduzco que, solo por los ambientes y escenarios, al menos un poco de respeto sí que nos aportaría.
El resto de las historias, como ya he mencionado, me han gustado mucho, eso sí, se aprecia un desequilibrio narrativo en el estilo.
Ese estilo desigual se debe a la extensión de los relatos; a mayor extensión, mayor calidad, ya que la autora disponía de más lineas para jugar con nosotros e intranquilizarnos, aportando detalles.
Los relatos que más me han gustado han sido:
"La historia de la vieja niñera; La clarisa pobre; La bruja Lois; La rama torcida; Curioso, de ser cierto y La mujer gris".
No os voy a hablar ni a profundizar en el argumento de los cuentos pero hay algo que me gustaría comentaros y es que, en muchos de los citados, no en todos, podemos apreciar una obsesión recurrente: "Los pecados de los padres los pagan los hijos".
Y ya para terminar os cito superficialmente el argumento de dos que me han parecido muy curiosos...
La bruja Lois nos transporta a Salem, en el periodo álgido de la quema de brujas, y Curioso, de ser cierto nos hace recordar, mediante guiños, los cuentos clásicos de nuestra infancia, cuyo origen se remonta en muchos de ellos al s. XVI y XVII e incluso antes. Yo en este pequeño relato, que me he tomado a modo de juego, he encontrado seis referencias.
Me pregunto ¿Cuántas seréis capaces de encontrar vosotros?




