martes, 21 de julio de 2020

El mago de Oz de L. Frank Baum

Sinopsis:

Arrancada de su hogar en Kansas por un huracán, la pequeña Dorothy aterriza en un mundo desconocido. Comienza así una travesía junto a su perro Toto en busca de la única persona capaz de devolverlos a casa: el Mago de Oz. Durante el viaje hasta Ciudad Esmeralda, donde vive esa figura, se enfrentarán a un sinfín de obstáculos y peligros, pero contarán también con inestimables aliados: un espantapájaros sin cerebro, un león sin coraje y un hombre de hojalata sin corazón.
Más de un siglo después de su publicación, la magia de L. Frank Baum se despliega ante nosotros como si el tiempo apenas hubiera transcurrido. Con la iluminadora introducción del profesor y estudioso Jack Zipes y las ilustraciones que han acompañado a la novela desde sus inicios, esta edición rinde homenaje a una de las aventuras más entrañables de todos los tiempos.
«Es un buen mago. Si es un hombre o no, es cosa que ya no puedo decirte, porque nunca le he visto.»

Opinión:

Si os digo el nombre de L. Frank Baum no sé si os sonará de algo, reconozco que a mí no, pero si os cito "El mago de Oz" seguro que la cosa cambia.

Este autor, debido a una enfermedad coronaria de nacimiento, desarrolló desde muy joven el gusto por los cuentos de hadas, la literatura victoriana y una gran pasión por Charles Dickens, lo que le llevó a dedicarse a la escritura, eso sí, antes de llegar a ese punto, ejerció bastantes y muy diversas actividades, entre ellas actor, empresario teatral y comerciante.
La insistencia de su suegra, gran admiradora de las fábulas que Baum contaba a sus hijos antes de ir a la cama, le animó a escribir esos cuentos infantiles que más tarde le darían una fama relativa...

Fue contemporáneo de Julio Verne y al igual que al mencionado se le considera un visionario.
En sus obras aparecen menciones a la televisión, a los ordenadores portátiles, los teléfonos y a la realidad aumentada, solo por poner algunos ejemplos.
Todos sus cuentos gozaron de bastante éxito, pero no fue hasta 1900, momento en que llega la publicación de "El mago de Oz" ilustrado por Denslow, que pudo abandonar su trabajo de redactor y dedicarse por entero a la escritura y al teatro.
En 1902 llega la primera adaptación musical de este clásico infantil, y ese detalle hace crecer el interés por el extraordinario paraíso utópico de Oz que empuja a Baum a escribir la secuela, "El país de Oz" en 1904.
En esa época el autor compagina la escritura con el teatro, como ya he indicado, pero los fracasos de sus empresas teatrales le obligan a recurrir a ese microcosmos fantástico en varias ocasiones, creando una sucesión de aventuras y merchandising basado en ese mundo de fantasía.

Baum resolvió poner fin a la serie con el volumen titulado "La ciudad Esmeralda de Oz" que se publicó en 1910, pero de nuevo, los fracasos en sus empresas le obligaron a retomar la saga hasta que falleció en 1919.
A pesar de escribir un montón de cuentos y relatos para niños, a pesar de ser el gran imaginador de ese mundo fantástico de Oz, hoy en día, es un autor muy poco conocido. Pero lo que considero más triste es que su obra cumbre, "El mago de Oz" sea más conocida por su versión cinematográfica que por la novela en sí.

De esta obra, los expertos dicen que esta cargada de tintes políticos, que Frank Baum, lejos de ser un intelectual político, creó un mundo socialista ideal... Yo no voy a entrar en este tema, lo primero porque no soy politóloga y lo segundo porque ese tema me aburre hasta la extenuación.
Creo que las obras o cuentos infantiles hay que leerlos para disfrutar con ellos, y no creo que un autor que se dedica a escribir libros dedicados al público infantil lo haga con un afán de adoctrinamiento. Aunque lamentablemente de todo hay en la viña del señor...

El encargado de transportarnos hasta Oz es un narrador, totalmente ajeno a la trama. Él nos irá presentando poco a poco a los personajes principales que nos acompañarán a lo largo de 24 capítulos y que son prácticamente 4: Dorothy, el espantapájos, el hombre de hojalata y el león.
Llegados a la mitad de la obra aparece el gran Mago de Oz, pero no deja de ser un personaje incidental.
Dorothy, como ya sabréis, irá acompañada desde el comienzo de su inseparable perrito, Toto.
La niña tras ser arrancada de su hogar por un huracán quiere llegar a la ciudad esmeralda para que el mago pueda enviarla de regreso a Kansas.
Dorothy iniciará un viaje siguiendo el camino de baldosas amarillas, y poco a poco se irán uniendo el resto de protagonistas.
El primero en hacerlo es el espantapájaros que quiere conseguir del mago un cerebro que le haga inteligente; el segundo en aparecer será el hombre de hojalata que quiere un corazón y el último en unirse, a este atípico grupo, será el león, que quiere pedir valor.
Todos ellos encaminarán sus paso hacia la ciudad esmeralda, intentando no salirse del camino, pero ese viaje no estará exento de peligros.

La obra en papel tiene algunas diferencias con el musical de 1939, que supongo que será el que todos hemos visto y que tiene como protagonista a Judy Garland, ¡ah! y una Banda sonora superespectacular.
En el relato, Dorothy lleva los famosos chapines que se han convertido en un elemento fácilmente reconocible de la obra. Aquí los zapatos son de color plata y no de color rubí como nos hizo creer la Metro-Goldwyn-Mayer. Supongo que para la película, donde el comienzo era en blanco y negro, resultaba más visual y creaba un mayor contraste si se calzaba a Dorothy con unos zapatos de color rojo.

Por otro lado, insisto, hay bastantes diferencias más, pero seréis vosotros los que tendréis que encontrarlas.

Lo que más destaco, sin duda, es el poder de Frank Baum para transportarnos de la realidad a la ficción. Dorothy vive en un Kansas en blanco y negro, algo que es cierto que coincide con la película, pero al llegar a Oz todo cambia. Las descripciones del autor crean un escenario muy colorista que nos hace plantearnos si el mundo de fantasía no será mejor que el real...

Para ir terminando, el resultado de esta lectura es muy positiva, lo mismo opino de ver el musical. Ambas son obras intemporales, el tiempo no las afecta y en cambio nos aportan muy buenos momentos.

La narración resulta muy recomendable y de fácil lectura para los más pequeños de la casa.
Recuerdo que hace muy poco me preguntaron por libros para niños a partir de ocho o diez años e hice una lista, creo que bastante completa. Pues bien, de habérmelo preguntado hoy creo que este libro iría en esa lista de los primeros.


miércoles, 15 de julio de 2020

La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe

Sinopsis:

Un joven caballero es invitado al viejo caserón de un amigo de la infancia, Roderick Usher, artista enfermizo y excéntrico que vive completamente recluido en compañía de su hermana, Lady Madeline, también delicada de salud.
Usher vive presa de una enfermedad indefinible, lo que hace a todos temer por su vida.
La que acaba muriendo es su hermana. Sus restos mortales son depositados en una cripta, pero no tardan en producirse terribles acontecimientos que desembocarán en un trágico final.

Opinión:

Hace escasamente un mes os hablaba de "El gato negro", una de las historias góticas de Poe que como pudisteis ver resultó muy inquietante. En esa reseña os dije que poco a poco iría comentando los relatos que más me habían impactado de ese autor y hoy ha llegado el día de hablaros de otro de ellos, quizás el más valorado por la crítica e incluso por el mismísimo autor, me estoy refiriendo a "La caída de la casa Usher" o "El hundimiento de la casa Usher", como también se la conoce.

Este relato fue escrito en 1839 y publicado por primera vez en la revista Burton's Gentlemans's Magazine y puedo deciros que es uno de mis preferidos, hasta tal punto que la película de bajo coste que hicieron basada en él y que protagonizó Vincent Price, la he visto bastantes veces...

Pero retomemos el comentario sobre el libro...
Los amantes de la obra de Poe van a encontrar que todas sus narraciones comparten elementos en común.
Uno de ellos, no digo que el más importante pero sí el más sobrecogedor, va a ser encontrar apuntes autobiográficos diseminados por toda la obra. En concreto para esta historia los expertos dicen que Poe se basó en unos amigos cercanos para crear a los personajes, algo que ya de por sí resulta inquietante.
Otro detalle a tener en cuenta es la prosa precisa y pulcra, al igual que la atmósfera opresiva que consigue y/o el final impactante que caracterizó a todos sus escritos, sin olvidar mencionar, por supuesto, el gran contenido alegórico que se va filtrando a lo largo del texto.
Poe incorpora algunos elementos imprescindibles en toda buena novela gótica como la simbología; los escenarios tétricos y amenazantes sobre los que se levanta la mansión y su ambientación oscura; la climatología adversa de fondo; pero sobre todo, lo que más impacta son las descripciones que hace al comienzo de la casa, donde toda en conjunto parece un ser con alma propia que te espera paciente mientras contiene y engulle a los personajes.

En esta narración breve vamos a contar con un número muy reducido de personajes principales. Roderick Usher, el cual se nos describe como un hombre enfermo y atormentado, próximo a la locura, alguien que parece poseído.
Un joven caballero del cual ignoramos el nombre y que desempeñara la función de narrador, guiándonos por los tétricos sucesos que compondrán el argumento.
Lady Madeline Usher, un personaje de actuación muy limitada pero que debo señalar que determinante para el desenlace.
Y dejo para el final el que para mí es el personaje principal, La casa Usher.

Esa gran mansión familiar, muy antigua y de aspecto desolado, cumple con varias funciones.
La primera lógicamente es aparecer como escenario, con su aspecto se crea el ambiente idóneo, pero para mí, lo más importante es que actúa como personaje omnipresente, al igual que Manderley lo hacía en Rebeca o como la finca de Cumbres borrascosas.
La casa Usher es como una cárcel para los personajes que habitan en ella, crea un vínculo con ellos, les afecta y oprime como podemos ver desde la primera escenas. Con solo contemplarla de lejos, una sensación de insufrible tristeza penetra en el espíritu del observador.

Y poco más puedo contaros, salvo, claro está, deciros que el lector que ahonda en la obra de Poe, siempre se queda con ganas de más.Yo os recomiendo sus compendios de relatos porque con ellos experimentaréis el verdadero terror psicológico al más puro estilo gótico.
Como no suelo dar puntada sin hilo, os diré que La caída de la casa Usher tiene algún elemento en común con Berenice, otra obra de la que en un futuro muy próximo espero poder hablaros.

martes, 7 de julio de 2020

Mujercitas de Louisa May Alcott

Sinopsis:

Mujercitas, el clásico de Louisa May Alcott ambientado en la guerra de Secesión, fue publicado en Estados Unidos en 1868.
Han pasado ciento cincuenta años desde entonces, pero la complicidad de las cuatro hermanas March, quienes a través de sus gestos y palabras resumen el espíritu crítico de una época, sigue siendo fuente de inspiración y disfrute para las generaciones de lectores que se asoman a las páginas de esta fascinante obra.

«Si fuese un chico, me escaparía contigo y lo pasaríamos en grande, pero soy una pobre chica y he de comportarme con propiedad y volver a casa.»

Opinión:

Supongo que si cito a Louisa May Alcott, todos relacionaréis instintivamente ese nombre con la obra de la que hoy os voy a a hablar: Mujercitas.
Esta novela ha sido traducida a docenas de idiomas, ha vendido millones de ejemplares e influido en la obra de muchas autoras, pero sin duda, hay dos detalles que me han sorprendido muchísimo más, el primero es que ha sido aceptada como clásico literario americano en fecha muy reciente y el otro detalle es que todavía, hoy en día, esta novela sigue considerándose una historia para mujeres o niñas. Nada más lejos de la realidad...

Ya sabéis, y más porque lo hemos visto en estos días, que siempre hay alguien dispuesto a criticar comportamientos de los personajes y/o de la autora en vez de disfrutar de una bonita historia.
Hay que aprender a leer fomentando el sentido crítico y reflexivo. No se puede juzgar el pasado o una obra, como es el caso, con la visión de hoy, porque esa visión de hoy que está a kilómetros de la del pasado, esconde un hábito censor.
La historia no puede ni debe intentar cambiarse, moldeándola a nuestro gusto y/o propósitos.
Dicho esto retomo el comentario...
Mujercitas es un clásico ideal, con una frescura juvenil, perfecto para el que lo quiera leer, sin ataduras a un género en concreto, por mucho que quieran encasillarlo. Es una novela perfecta para conocer la historia de Estados Unidos y compararla con la Europea de la época.
Por otro lado, esta novela tiene mucho de autobiográfico, ya que las hermanas de Alcott inspiraron a los personajes, al mismo tiempo que "Jo" refleja el temperamento inconformista de la autora, además de que muchos acontecimientos y experiencias suyas terminan apareciendo retratados en esta obra.

Louisa May Alcott fue una autora fuerte e independiente y sus obras reflejan esa libertad de pensamiento. En la época era muy frecuente que las mujeres publicasen bajo seudónimo masculino. Ella optó por hacerlos con sobrenombre siempre muy femeninos como "Flora Fairfield", "Tribulation Periwinkle" o "Minerva Moody", con los que incluso se burlaba de sí misma, aunque también hay que señalar que otras obras las publicó con un seudónimo ambiguo que no dejaba identificar su sexo.

De esta obra hubo varias ediciones que sufrieron cambios, la mayoría de los lectores conocemos la edición de 1880.
Para esta nueva relectura, yo he optado por la edición de Penguin Clásicos, que es la obra íntegra, tal y como se editó por primera vez en América entre 1868/1869, con lo cual mi visión de este clásico y de sus personajes ha variado un poco. También debo añadir que esta novela está completa, incluye la primera y segunda parte, es decir, Mujercitas y Aquellas Mujercitas, porque hay algunas versiones que solo ofrecen la primera parte.

Pero vayamos al comentario de la obra o más en concreto a los puntos, para mí, más interesantes.
Vamos a encontrarnos con un narrador omnisciente; el clásico empleado en la época, ese que interrumpía la narración llamando la atención de los lectores para mostrarnos detalles importantes. Un cronista que intenta tener su momento de gloria o parte de protagonismo en la obra, siempre dispuesto a hacer un inciso para hacer una puntualización.
A las protagonistas creo que no hace mucha falta presentarlas por lo que solo las citaré: Jo, Meg, Beth y Amy; cuatro hermanas que dan el paso de la infancia a la adolescencia, teniendo como telón de fondo o marco histórico, como queráis llamarlo, la Guerra de Secesión Estadounidense.

Jo es el personaje principal, alguien con carácter que se resiste a las normas, a adaptarse a esos estereotipos impuestos. Tiene un espíritu independiente e indomable y en él vemos una capacidad extraordinaria para superar los estrechos límites impuestos por la sociedad.
El resto de personajes, aunque son protagonistas, cumplen con una función más secundaria, pero ello no quiere decir que no sean importantes, porque son complejos, cargados de matices y sirven para complementar y hacer resaltar el papel de Jo.

Esta novela es muy curiosa. Más arriba os he dicho que es la historia de cuatro hermanas que dan su paso a la edad adulta... pero no es exactamente así, esa sería una sinopsis muy general. Lo cierto es que cada capítulo es una anécdota, el relato de una pequeña escena cotidiana de las muchas que componen la vida de las protagonistas y que nos ayudan a conocer como se vivía o se sentían las mujeres en esa época, porque como os he dicho anteriormente los personajes están cargados de matices y cada una de ellas representa un tipo de mujer...
Esos capítulos o anecdotario, podrían leerse de forma independiente, sin seguir el orden establecido, e incluso así, tendríamos una visión exacta de como son los personajes, de sus sentimientos, de lo que pasa por su cabeza o de lo que las inquieta. Curiosamente, cada historia, parece una guía de comportamiento para señoritas de la época, donde se plantea un problema y se da una solución didáctica.
Pero como ya he dicho al comienzo, esa doble lectura que existe en todos los libros, depende de cada lector...
Lo que sí es cierto es que Mujercitas supuso una gran revolución literaria en la época. Fue un éxito tras su publicación y los lectores pidieron a gritos esa segunda parte que la autora tituló como "Aquellas mujercitas".
En esa parte conoceremos a las protagonistas tres años después, con su vida casi encauzada...
Pero lo que yo quería deciros, con ese gran éxito que alcanzó el libro, es que "Jo" fue un personaje totalmente innovador, alguien que rompía los esquemas y al que la gente quería pese a lo que representaba; las mujeres la admiraban por su propia falta de individualidad y en cambio los hombres por ese magnetismo que irradiaba, totalmente inusual en la época.

Os recomiendo esta novela para vosotros y vuestros hijos. No me meto en el farragoso tema de recomendarlo a un género en concreto, porque sería absurdo. Las novelas no tienen género, van destinadas a los lectores, a entretener y divertir.


martes, 30 de junio de 2020

Una cabeza llena de fantasmas de Paul Tremblay

Sinopsis:

«Tengo la cabeza llena de fantasmas y estoy intentando expulsarlos».
La apacible vida de los Barrett da un giro cuando su hija Marjorie, de catorce años, empieza a mostrar síntomas horribles de esquizofrenia que los médicos no consiguen mitigar. Muy pronto, la situación ha empeorado tanto que su descenso a la locura parece imparable.
Desesperado, el padre pide ayuda a un cura para practicar un exorcismo. Y es entonces cuando se produce una vuelta de tuerca: debido a sus problemas económicos, acepta la oferta de una productora de reality shows para grabarlo todo.
Quince años después, una escritora entrevista a la hermana pequeña de Marjorie. A medida que ella rememora la tragedia, va desgranándose una impactante historia que plantea interrogantes sobre la memoria y la realidad, los medios de comunicación, el poder de la ciencia y la religión, y la naturaleza misma del mal.

Ganador del Premio de Novela Bram Stoker, Una cabeza de llena de fantasmas es un libro fascinante que combina el terror con el misterio, el drama familiar y la crítica a la sociedad del espectáculo en la estela de El resplandor de Stephen King, La maldición de Hill House de Shirley Jackson y El exorcista de William Peter Blatty.

Opinión:

Como ya os he contado en otras ocasiones, Anabel Samani nos invita cada dos meses a realizar una lectura de terror bajo la iniciativa de Lecturas junto al fuego.
En esta ocasión el título propuesto fue "Una cabeza llena de fantasmas" de Paul Tremblay, novela ganadora del Premio Bram Stoker de 2015.
Sobra decir que el galardón no fue lo que me movió a apuntarme a esta lectura, en cambio, lo que sí lo hizo fue la cita que aparece en la portada y que se atribuye a Stephen King:
"Me mató de miedo".
Siempre os digo que no hay que fiarse mucho de las opiniones que aparecen en las fajas de los libros o, como en este caso, en las que vienen impresas, porque me pregunto tras haberlo leído ¿qué parte es la que le dio miedo al gran maestro del terror?
Dicho esto y antes de desvelar nada más sobre mis impresiones finales paso a comentar algunos detalles sobre la estructura...

La novela se divide en tres partes y está construida con capítulos muy cortos que agilizan la lectura.
La trama comienza con una narración in extremis, es decir, empieza por el final, cuando ya han pasado quince años desde los sucesos que se van a tratar.
En esa parte conocemos a Merry en edad adulta. Ella es la hija pequeña de los Barrett y será la encargada de narrarnos, en primera persona, esos hechos que sucedieron en su familia cuando solo tenía ocho años.
Pero ese relato no solo va destinado a nosotros porque hay otro personaje que interviene en la época actual, una escritora que quiere conocer la historia al detalle para escribir un libro.
Esa es la forma en que Paul Tremblay intenta engancharnos al argumento, empezando por el final.

Merry, por lo tanto, actuará como narradora protagonista y aquí llega el primer error que encuentro en el libro.
Su narración resulta demasiado descriptiva, demasiado detallista, llegando incluso a relatar escenas o incluir en ellas detalles que luego no son relevantes para la trama.
Ella misma se contradice con su forma de actuar, porque comenta en más de una ocasión a lo largo de la novela, que sus recuerdos en algún momento pueden no ser exactos, por lo que choca mucho esa precisión a la hora de contar.
Además, algo que acabo de citar y que no quiero dejar en el tintero... cita detalles que no tienen ninguna relevancia para la trama, parecen simple relleno que intenta justificar algunas situaciones que no vienen a cuento.
"El arma de Chejov" nos enseña precisamente a no caer en ese error, cada elemento, cada dato que introduzcamos en la narración tiene que tener sentido y estar allí por algún motivo. Hay que eliminar todo lo que no tenga relevancia para la trama, porque de lo contrario puede parecer paja o un relleno innecesario.

Pero sigamos hablando de los narradores...
Vamos a encontrarnos en esta novela con un segundo cronista un tanto inusual.
Se trata de "Karen", una joven que, también en la actualidad, analiza en su blog la serie de TV que se grabó sobre el caso, una especie de Reality Show.
Lo que no me ha gustado de Karen, es que su narración gira alrededor de los vídeos que analiza y resulta muy reiterativa para mi gusto, porque vuelve a relatar lo que Merry ya nos ha contado en primera persona. Aunque eso sí, y todo debo decirlo, al alternar esas dos narraciones o puntos de vista, el autor consigue sembrar la duda, planteando interrogantes sobre lo que queda de realidad en la memoria con el paso del tiempo.

Karen plasma en su blog sus opiniones y hace un análisis magnífico de obras literarias y películas del género de terror. Un estudio que no os podéis perder porque deja a los lectores con la boca abierta y la pluma en la otra mano para tomar datos sobre las obras citadas.
Este personaje hace un gran homenaje a autores del género de horror de todos los tiempos, pero en especial a H. P. Lovecraft y a Peter Blatty, autor de "El exorcista". También me parece entrever en los personajes algunos guiños hacia King y a su novela "El resplandor".
Por cierto, sobre el homenaje al género de terror, los que hayáis leído "Siempre hemos vivido en el castillo" de Shirley Jackson, veréis que la protagonista tiene un nombre Merricat y un comportamiento ambiguo que puede recordarnos a la joven Merry de una cabeza llena de fantasmas, también podemos opinar que ambas son narradores poco fiables, incluso, hilando muy fino, podemos encontrar elementos comunes en el final de la obra, que lógicamente no puedo desvelar porque os colaría un spoiler tamaño familiar.

Para terminar con los personajes quiero deciros que los lectores intuimos que hay algo incongruente y extraño en esa familia, los Barrett.
Desde el comienzo sospechamos que son un misterio con algo siniestro que se esconde tras su comportamiento general y que me lleva a pensar que, quizás, lo que esperamos no es lo que encontramos.
Tenemos a dos protagonistas Merry y Marjorie (de Marjorie no os he hablado porque creo que es mejor conocerla en persona), pues bien, esas dos historias dependen la una de la otra y podemos hacer dos lecturas distintas, dependiendo de a quién elijamos como protagonista.

Aunque puede parecer, por lo comentado hasta ahora, que todo lo que he encontrado en esta novela es negativo, debo decir que no es así, porque hay algunos detallitos a tener en cuenta.
El primero es el análisis de obras que os he mencionado con anterioridad.
También hay una gran parte de esta historia que te atrapa con capítulos muy buenos, donde la tensión se masca, pero hay que decir que para mi gusto no llega a haber terror, que es lo que esperaba, porque así te lo venden... parece más un thriller psicológico que otra cosa.

Mi valoración final para esta novela no es muy buena como habéis visto.
Me ha mantenido enganchada a sus páginas para saber el futuro de los personajes; para descubrir la verdad, pero aquí también vuelve a defraudarme el autor, porque al llegar a la tercera parte, quedando muy poco para terminar, el mismo se marca un spoiler en toda regla y descubre el modo en que va a terminar la historia. En ese momento tira por tierra todo lo leído; ya da igual quién es el culpable, el cómo o el porqué...


martes, 23 de junio de 2020

El mapa de los afectos de Ana Merino

Sinopsis:

Valeria, una joven maestra de escuela que tiene una relación secreta con Tom, que le lleva treinta años, se enfrenta al dilema de los sentimientos y quiere entender el significado del amor. En el pueblo donde enseña, Lilian desaparece sin motivo aparente mientras su marido está en la otra punta del mundo. Greg, un hombre a quien le pierden las mujeres, frecuenta un club de alterne de los alrededores para ahuyentar su descontento, hasta que un día se ve descubierto de la peor manera posible.
A partir de momentos como estos en el transcurrir de una pequeña comunidad rural, nos adentramos en los misterios cotidianos de sus habitantes. Las vidas de todos ellos no solamente se irán cruzando a lo largo de más de dos décadas, sino que estarán condicionadas por la fuerza magnética de los afectos, la aleatoriedad del azar o por la justicia poética que a veces nos traen los acontecimientos más inesperados.
El mapa de los afectos persigue el rastro de las personas que construyen las historias escondidas de los lugares; sitios donde se evocan ausencias, sucesos extraños, donde ocurren crímenes inexplicables, se convive con las tensiones personales y familiares y donde solo la pulsión del bien sedimenta el poso necesario para seguir viviendo.

Opinión:

Lo primero que quiero decir, para comenzar esta reseña, es que no me llaman en exceso los libros que obtienen algún galardón, aunque es cierto que muchas veces he terminado leyéndolos. El motivo es que, a priori, no me fío de todo ese arrastre mediático que conlleva el ganar un certamen importante.
Cuando me regalaron este libro ya sabía que había sido galardonado con el Premio Nadal 2020, además de que, en su día, había visto por la televisión la consabida entrevista posterior a la gala del premio.
Tras esa pequeña presentación de la novela, reconozco que el argumento tampoco me llamó la atención, pero como soy de la opinión de que los posibles prejuicios personales sobre algo deben dejarse al margen de la obra, decidí hacerle un hueco hace unos días.

Tras su lectura me ha quedado un regusto agridulce. Se ha convertido en un libro curioso a ratos, pero al que no he conseguido pillarle el punto.
Me queda una sensación de haber leído pequeñas fábulas que buscaban una reflexión en el lector. Como si la autora incluyese una selección de temas de fondo, infinitos, para conectar con todos los tipos de lectores...
Me pregunto si no se presentaron manuscritos más interesantes para ganar el Nadal, con lo que mi observación me lleva de nuevo a cuestionar los premios literarios.
Lo cierto es que lo que más me ha sorprendido de él es su estructura que para nada me podía imaginar.

Dicho esto, comienzo a hacer un breve esquema, muy general, de lo que me ha gustado y de lo que no.

El mapa de los afectos es una novela coral surcada por un sinfín de personajes que entrecruzan sus historias, por lo tanto no vamos a tener una trama definida, el argumento lo van componiendo los personajes poco a poco, según avanza la lectura.
Cada capítulo esconde un personaje y él nos contará una situación o un hecho que marcó su vida.
A través de esas anécdotas, de los sentimientos de los personajes, de su forma de actuar o de ver la vida, se va dibujando un mapa de emociones que se convierte solo en una pequeña muestra de nuestra sociedad.
Para ello, la autora sitúa la acción en un pueblo del interior de Estados unidos. En esa pequeña comunidad rural, todos los personajes terminarán relacionándose entre sí, por un motivo u otro, mientras el tiempo avanza sin detenerse.
Os he comentado más arriba que no me imaginaba la novela así, me refiero a ir creando una historia a base de que cada personaje nos cuente un momento en concreto de su vida que enlazará con la de otros protagonistas. Lo cierto es que esa estructura me ha parecido curiosa.

El libro lo componen 22 capítulos más un epílogo, donde los títulos de cada uno de ellos ya dan una pista de lo que encontraremos en su interior.
Aquí debo señalar que al igual que hay capítulos que me han parecido muy interesantes, hay otros que no, lo que contaban me parecía solo relleno, y eso en esta novela es algo a tener en cuenta, porque cada historia de forma individual termina influyendo en ese relato general que crea la autora.

Valeria, a pesar de ser el personaje con el que se inicia y termina esta novela coral, sus capítulos me han parecido un sinsentido.
Soy de la opinión de que un buen inicio es tan importante como un buen final y lo que Valeria cuenta, al menos al principio, vuelvo a repetir que bajo mi punto de vista, aporta cero a la trama. Sí es verdad que este personaje en cuestión, que parece tener mayor protagonismo, no sé por qué, nos conduce hasta un tema importante y de actualidad que implica una reflexión.
Ese es otro de los detalles que sí me ha gustado, es decir, encontrar grandes reflexiones en algunos de los capítulos, relacionadas con temas muy actuales como la inmigración o el falso feminismo, por citar solo un par.

Pero no es un libro que me haya emocionado, porque algunas historias no han llegado ni a interesarme y aportaban a la lectura un ritmo irregular, quizás por esa estructura de contar algo de forma tan escueta, sin profundizar y saltar inmediatamente a otro personaje.
Creo que su prosa tiene estilo, resulta agradable pero le falta chispa, quizás el alma de esos personajes que son tratados con superficialidad, y además, sabiendo que la autora viene del mundo de la poesía, he echado también en falta más lirismo.

Y así termino la reseña. Ahora os toca decidir, porque al final sois vosotros los únicos que tenéis la llave para elegir sobre qué queréis leer o el modo en que empleáis vuestro tiempo. También quiero deciros que había leído muchas comentarios positivos que animaban a leer esta obra, los cuales respeto profundamente, pero todo esto ya sabéis que se limita únicamente a una cuestión de gustos.