jueves, 19 de mayo de 2022

La piedra oscura de Alberto Conejero

Sinopsis:

Una habitación de un hospital militar cerca de Santander; dos hombres que no se conocen y que están obligados a compartir las horas terribles de una cuenta atrás que quizá termine con la muerte de uno de ellos al amanecer. Un secreto envuelto en remordimientos y un nombre que resuena en las paredes de la habitación: Federico
Queda tan solo la custodia de unos documentos y manuscritos como último gesto de amor.
Inspirada en la vida de Rafael Rodríguez Rapún estudiante de Ingeniero de Minas, secretario de la Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus vidas, La piedra oscura es una vibrante pieza sobre la memoria como espacio de justicia y también sobre la necesidad de redención. Un texto en el que se aúnan tensión dramática y pulso poético para levantar interrogantes sobre la naturalización de nuestro pasado más reciente y el destino de los olvidados en las cunetas de la Historia.

Opinión:

La piedra oscura es una obra de teatro que últimamente están recomendando mucho como lectura en los institutos.  
Está escrita por Alberto Conejero y publicada en 2013, y narra las horas finales de un preso del bando republicano. 
Este preso, Rafael, compartirá esa cuenta atrás con el joven encargado de vigilarle, Sebastián, surgiendo entre ellos una relación que perdurará en el tiempo.

La piedra oscura está inspirada en Rafael Rodríguez Rapún, el que fuera secretario de "La Barraca", el grupo de teatro universitario que fundó Federico García Lorca y al que gracias a su carácter ambulante llevó grandes obras de teatro a las zonas rurales de escasa actividad cultural. 
Rafael también fue compañero sentimental del autor en sus últimos años de vida y murió un año después que Lorca en el hospital militar de Santander, al resultar herido en el frente de Cantabria.
Este último hecho es el que se utiliza de premisa y da comienzo a esta pieza teatral.

Las escenas que se narran son ficción. No hubo ningún encuentro entre los dos protagonistas y por lo tanto las conversaciones son fruto de la libertad literaria, eso sí, muy bien empleada para hacer resaltar algunos temas que mencionaré más abajo y sobre todo para remarcar la figura de Lorca.

Está dividida en siete escenas.
En las dos primeras vamos a conocer a los dos protagonistas: Rafael y Sebastián, cada uno representado a un bando, al republicano y al nacional.
En la primera escena Rafael escribe a sus padres y poco tiempo después le vemos leer una carta enviada por Lorca, en la que le informa que parte hacia Granada. Los lectores sabemos, pues jugamos con ventaja, que esas serán las últimas horas del escritor, pero también las de Rafael.
La segunda escena está dedicada íntegramente a Sebastián.
En esta primera toma de contacto con los personajes predominan los monólogos y las reflexiones, haciendo uso de la herramienta retrospectiva, un recurso que va a servir para que los lectores o espectadores se hagan un perfil psicológico claro de cómo son.

A partir de ese punto somos transportados a un único escenario y a una historia lineal
Rafael ha resultado herido y se encuentra en una habitación del hospital militar de Santander, custodiado por Sebastián.
En las cinco escenas restantes va a predominar, lógicamente, el diálogo entre ellos; un diálogo que pasará por varias etapas. 
En el comienzo prevalece la ideología de cada bando, pero poco a poco ese contexto ideológico va a ir desapareciendo dando paso a la comunicación. Son solo dos jóvenes empujados a luchar en bandos distintos, pero que aún conservan la esperanza de un futuro mejor. Dos jóvenes que terminarán haciéndose una promesa.

El personaje omnipresente va a ser Lorca. Su impronta sobrevuela todas las escenas y está de fondo en todas las conversaciones.
Se van a tratar muchos temas. La homosexualidad, el miedo y la culpa, el arrepentimiento, los remordimientos, la esperanza, sin olvidarnos de que también aparece una crítica a la religión.

Rafael y Sebastián en los tramos finales de la representación van a olvidarse de la ideología y de la guerra que hay de fondo, primando la defensa de la cultura.
Rafael sabe que Sebastián será la última persona que va a conocer en vida, por eso es tan importante entablar conversación con él para que le ayude, tiene que crear un vínculo con él. No solo quiere que le despida de su familia, sino que impera en su pensamiento el salvar el legado de Federico que queda en Madrid. Unos poemas y tres piezas teatrales.

Como apunte final os diré que se sabe que Lorca iba a escribir una obra con el título de "La piedra oscura", pero no se sabe si se perdió o finalmente el autor descartó la idea. 

"Y cuando entierren a Federico, cuando lo saquen de ese agujero y descanse en un cementerio, cuando por fin ocurra eso, esta tierra tendrá un futuro" 

jueves, 12 de mayo de 2022

Una familia normal de Mattias Edvardsson

Sinopsis:

Adam y Ulrika, un matrimonio normal, viven con su hija Stella, de dieciocho años, en una zona agradable en las afueras de Lund. 
En apariencia, su vida es perfecta... hasta que un día dicha ilusión se trunca de raíz cuando Stella es arrestada por haber asesinado brutalmente a un hombre casi quince años mayor que ella. Su padre, un respetado pastor de la iglesia sueca, y su madre, una conocida abogada defensora criminal, deberán replantearse su paradigma ético mientras la defienden e intentan comprender por qué es la principal sospechosa del crimen. 
¿Hasta dónde llegarán para proteger a su hija? ¿Saben realmente cómo es? Y más preocupante aún: ¿acaso se conocen el uno al otro?

Opinión:

Los Sandell son una familia normal de clase acomodada. La forman el padre, Adam, que es sacerdote, Ulrike, la madre, que ejerce de abogada y Stella, su hija de diecinueve años. Son una familia tranquila, sin problemas, que va a ver como de la noche a la mañana su vida da un giro completo. Stella es acusada de matar a un hombre, quince años mayor que ella, y ese va a ser el detonante de que la maravillosa y placentera vida que han llevado hasta ahora se desmorone.

Una estructura compleja que destaca por encima de cualquier otro detalle.


La novela comienza con un prólogo muy breve que corresponde al juicio de Stella. 
A partir de ahí vamos a encontrarnos con una obra dividida en tres partes, cada una de ellas con un miembro de la familia Sandell narrando en primera persona. Esa narración, lógicamente, conlleva un cambio de estilo y tono que afectará ligeramente al ritmo narrativo de cada uno. 

Lo más frecuente es encontrar tramas compuestas por varios hilos argumentales, cada uno correspondiente a un personaje, que se van entrecruzando a lo largo de toda la obra, pero en este caso no es así. 
Y eso es quizás lo que más me ha gustado, entrar en contacto con un recurso literario que, aunque se usa, no es muy frecuente encontrar, el perspectivismo, es decir, cada personaje con su relato nos va a mostrar desde su punto de vista los hechos situándonos en la realidad de cada uno, en cómo la viven y la entienden, y veremos como un mismo suceso se nos presenta de forma distinta. 

La novela se divide en tres apartados bien diferenciados, y cada uno de ellos contará la historia del personaje para que podamos crear un perfil sobre ellos. 
Su narración, subjetiva, retrocederá en el tiempo hasta un momento en concreto e irán relatando, a partir de ahí, algunos acontecimientos en común para que veamos la diferencia a la hora de interpretar algunos sucesos. Esas narraciones, que retroceden hasta un punto y luego avanzan hasta la actualidad, es lo que habitualmente conocemos como racconto.

Las dos primeras partes, las que corresponden a Adam y a Stella, son las más extensas, quizás porque aparentemente hay un nexo especial entre ellos. 
Pero lo más importante es que vamos a ver que no es oro todo lo que reluce, distan mucho de ser la familia perfecta. Mientras se empeñan en mantener la imagen idílica que se ve desde el exterior, en realidad luchan contra el tiempo y contra los hechos que amenazan con desquebrajar la pequeña familia.

Otro detalle que quiero mencionar es que es una novela de múltiples argumentos porque no solo se centrará en el juicio o en el asesinato, sino que al mismo tiempo explora en profundidad a los personajes. 
Nos ofrece una historia de suspense con una compleja trama, tejida a la perfección, que ahonda en temas actuales, con secretos, mentiras, falsas apariencias y enfocando como tema principal la difícil relación entre padres e hijos y la incomunicación.

Y hasta aquí lo que afecta a la estructura, que como veis es bastante y complejo.

El estilo de Mattias Edvardsson me ha recordado a otro gran escritor que es Herman Koch, desde aquí aprovecho para recomendar su lectura si no lo habéis leído aún.
Estos dos autores coinciden en que manejan magistralmente la tensión, pero sobre todo en que consiguen que el lector quede atrapado ante la situación de los personajes. Nos colocan en una encrucijada, en una posición muy comprometida, y nos plantean varios problemas morales. 
  • ¿Cómo actuaríamos si estuviésemos ante la misma situación?
  • ¿Hasta dónde podemos llegar para encubrir un delito? 
  • ¿Qué prevalece, el instinto de protección paterna o la lealtad a las normas sociales?

martes, 10 de mayo de 2022

La muerte de Iván Ilich de Lev N. Tolstói

Sinopsis:

Iván Ilich es un funcionario de la administración zarista cuya principal aspiración, como la de sus colegas, es escalar peldaños en su carrera para mantener su bienestar y así seguir formando parte del mundo burgués en el que ha vivido siempre. Casado por conveniencia, al poco tiempo descubre el hastío que le produce la familia y centra su vida en el trabajo. Una monótona existencia que cambia repentinamente con la llegada de un importante personaje a su vida. Publicada en 1886, La muerte de Iván Ilich es una de las obras maestras del escritor ruso Lev Tolstói. Aclamada por Vladimir Nabokov y por Mahatma Gandhi como la mejor de toda la literatura rusa, es una de sus últimas novelas, fruto de la crisis que el autor vivió al cumplir los 50 años y que superaría con un radical cambio espiritual. Esta novela, ilustrada por Agustín Comotto y con una nueva y excelente traducción de Víctor Gallego, formula preguntas fundamentales que se han hecho todos los seres humanos a lo largo de la Historia.

Opinión:

Hoy de nuevo os hablo en esta estantería virtual de un gran clásico, pero esta vez de reducido tamaño, para que veáis que Tolstói también era capaz de plasmar grandes ideas en poco espacio.

Antes de comenzar con la reseña de La muerte de Iván Ilich quiero hacer una aclaración.

Es una historia que en algunos momentos puede tocar nuestra fibra sensible, pero sin llegar a exagerar. Si habéis visto Bambi y habéis sobrevivido sin arrastrar ningún trauma, estáis salvados.
Esto último lo digo porque luego se ven por ahí comentarios que más que animar a la lectura parece que intentan desanimar; donde sus autores se creen dotados de una sensibilidad espiritual única y que parecen haber experimentado, con esa lectura, la unión o el contacto del alma con la divinidad, de ahí que hayan sufrido con la experiencia. 
Parecen decir :
Tú, mortal, si no estás en ese peldaño, es que no estás capacitado para entender la obra
En fin... dicho esto corramos un tupido velo y comencemos por el principio. 

Esta novela, a pesar de su brevedad, a Tolstói le llevó dos años escribirla. Comenzó en 1884 y finalmente fue publicada en 1886, imaginad, por lo tanto, su gran complejidad. 

Mientras el cuerpo de Iván Ilich aún está caliente, todos los asistentes a su velatorio en vez de rendirle tributo están pensando en otras cosas. Ya sabéis, el egoísmo es algo que nos acompaña independientemente del lugar en el que estemos.
Su mujer piensa en la pensión que le va a quedar y en cómo obtener más beneficio del estado, y los compañeros de profesión en quién ocupará el sustancioso puesto que ahora queda vacante.

Como ya habéis visto la historia comienza en un momento muy delicado, el velatorio de nuestro protagonista, y desde ahí vamos a retroceder en el tiempo para conocer como fue la vida de este funcionario de la administración zarista. 
Un día, estando Iván subido en una escalera se da un golpe y ese es el detonante de su enfermedad. Ha alcanzado un alto puesto en la burocracia zarista y en ese momento comienza su declive. Ese peldaño de la escalera en el que está, el más alto, es tan solo un símbolo que nos muestra que se encontraba, socialmente en la cúspide. A partir de ese momento una crisis espiritual embarga al personaje, más o menos lo mismo que le sucedió al autor.

En esta obra corta, que está basada en un hecho real que contaron a Tolstói, el autor explora profundamente la psicología humana, usando de fondo el complejo contexto social, político y religioso. 
El dolor que sufre el personaje y el miedo a la muerte le llevan a hacer una reflexión de cómo ha sido su vida y, sobre todo, a analizar si su comportamiento ha sido el adecuado.

El lento paso del tiempo que le acerca a un desenlace inevitable le lleva a llorar por su impotencia, por la soledad de la enfermedad, por la crueldad de los hombres, e incluso por la crueldad de Dios o por su ausencia.
Es una novela que hay que dejar reposar pero que nos ofrece un análisis complejo sobre dos líneas antagónicas, la vida y la muerte, sin olvidar hacer también un análisis profundo sobre lo que sienten el resto de personajes y cómo les afecta la muerte próxima de un ser querido.
Hace una exposición sobre las diferentes actuaciones de las clases sociales, mostrando valores más elevados en gente de un estatus social bajo que contrastan con el egoísmo y narcisismo de las clases más altas.

Es una historia amarga que me ha recordado muchísimo a la metamorfosis de Kafka, no solo por la profundidad de los sentimientos del protagonista sino porque la interpretación y cómo afecta a cada lector depende de su sensibilidad y del momento en que se lea.   
Una obra que nos empuja hacia la reflexión, que nos hace ver que el tiempo pasa y se escapa a cada paso que damos, mientras nosotros nos preocupamos por cosas que no tienen la menor importancia, olvidándonos de disfrutar y de valorar lo que tenemos.
Iván Ilich solo quiere una cosa, afecto. Que se le valore por lo que es y no por lo que ha sido.

martes, 3 de mayo de 2022

La apelación de Janice Hallett

Sinopsis:

En el idílico pueblecito inglés de Lockwood hay un misterio que resolver. Todo empieza con el regreso de dos habitantes del pueblo después de un largo viaje y acaba con una trágica muerte. Aunque se ha enviado a prisión al presunto culpable, el abogado Roderick Tanner sospecha que es inocente y ordena a sus pasantes, Charlotte y Femi, que revisen todas las pruebas del caso. Entre la desastrosa compañía de teatro amateur del pueblo y la campaña de recaudación de fondos para el tratamiento médico de una niña pequeña vecina del pueblo, se esconde el asesino a la vista de todos. Las pruebas están ahí, esperando a que alguien las descubra. Pero ¿podrán Charlotte y Femi resolver el caso? ¿Lo podrás resolver tú, lector? 
Janice Hallett, calificada por el Times como la Agatha Christie del siglo xxi, ha creado con La apelación una novela de misterio extraordinaria, con múltiples giros inesperados y que involucra al lector en la resolución del caso como si fuera un investigador más. ¿Te atreves a adentrarte en los secretos de Lockwood?

Opinión:
Un asesinato. 
Quince sospechosos. 
¿Puedes descubrir la verdad?

Con esta introducción estoy segura de que ningún amante de la novela policíaca podrá dejar pasar esta lectura.
Se ha calificado a Janice Hallett como la nueva Agatha Christie del siglo XXI, algo que a mí me parece un poco aventurado por dos motivos. El primero es que esta es su primera novela y el segundo es que, tras leer esta obra, a mí no me ha parecido que Janice Hallett cultive el mismo estilo que la gran dama del crimen. Pero como siempre... esto son apreciaciones mías.

La novela en general me ha parecido que tiene un argumento muy ingenioso y una estructura muy original; a eso hay que sumarle que su lectura se hace adictiva, motivos más que suficientes a la hora de recomendárosla.

La autora nos propone un reto, averiguar entre quince sospechosos quién es el asesino. Para ello nos introduce en la trama de manos de Roderick Tanner, un abogado que encarga a dos de sus pasantes que estudien todas las pruebas escritas para solicitar una apelación, ya que considera que la persona encarcelada no es el asesino. 
Aquí, por supuesto, no vale que los lectores hagamos trampas yendo al final del libro para descubrir quién es el acusado injustamente, porque ese no va a ser el único dato que limite el buen desarrollo de nuestra investigación, me refiero a la de los lectores, porque la autora también va a esconder la identidad del muerto hasta bien llegado el 60% de la novela.

Como veis es un libro que a simple vista ya llama la atención porque no está construido al estilo clásico policíaco en el que sabemos desde el principio quién es el muerto.
Ese dato yo lo considero primordial para llevar a cabo una investigación, porque sin saber a quién han asesinado y cómo, también me cuesta encontrar los posibles motivos para quitarle de en medio, por mucho que me den todas las conversaciones escritas entre los quince sospechosos.
Creo y ya lo digo en este momento que Janice Hallet nos propone un juego, pero algo sucio.

Respecto a la estructura...

Todo el libro está redactado como si fuesen correos electrónicos, mensajería instantánea e informes. 
En un principio puede parecer que 15 sospechosos serán muchos y que costará seguirles los pasos, pero realmente hay algunos a los que se puede descartar con facilidad. Con esto último no estoy diciendo que haya acertado en quién es el asesino, porque me ha vuelto a fallar el instinto sabueso.

De esos quince sospechosos sabemos que pertenecen todos a una compañía de teatro amateur y el medio para conocerles va a ser a través de los correos que se envían. 
Con solo esos fragmentos vamos a ser capaces de construir un perfil psicológico muy completo de cada uno de ellos e incluso nos van a servir para descartar a algunos de esa lista de sospechosos, ¡pero cuidado! porque entre esos correos también incluye la autora una manzana envenenada. 
Los personajes y sus conversaciones nos van a entretener y no le doy al término la connotación de hacer pasar el tiempo de forma agradable, sino la de hacer perder el tiempo ocupando nuestra atención e impidiendo que llevemos a cabo nuestra investigación.
Con esos correos vamos a ver como se mienten, manipulan y se ponen zancadillas, pero al mismo tiempo vamos a ser testigos de como se obsesionan y se entrometen en la vida de los demás.

Hay algunos personajes que pueden llegar a atragantársenos, al menos eso es lo que me sucedió a mí, pero no por eso voy a decir que sean personajes malos. Esos personajes están construidos para cumplir con una función, insisto, la de distraer al lector, sirven para desviarnos de lo realmente importante, del quién lo hizo, a quién se lo hizo y por qué. 

La novela es toda lineal, carece de capítulos. 
Los correos electrónicos están colocados por fecha pero también se nos indica que las conversaciones no están completas, faltan algunas respuestas... otra manzana envenenada que nos cuela la autora, porque condiciona nuestro modo de pensar al omitir datos que podrían ser relevantes. 

Otro detalle a tener en cuenta es que la lectura de esos emails va a ser interrumpida, por decirlo de alguna forma, por la mensajería instantánea que se envían entre las dos pasantes y que también sirve para encauzar nuestros pensamientos, en el caso de que nos hayamos perdido algo interesante o nos hayamos quedado descolgados de las pesquisas.
Pero aquí dejo otra advertencia, ¡cuidado! porque esos mensajes que se envían entre ellas, en los que plasman sus impresiones, también pueden servir para manipularnos, dejando que la autora implante ideas u opiniones en nosotros.
Con todo lo dicho hasta ahora lo que quiero transmitir es que nos encontramos ante una trama elaborada muy compleja que recuerda a un ovillo, enrollándose cada vez más.
Todos los personajes esconden algo o no son lo que hacen ver al resto, y por supuesto, también hay personajes de relleno, creados con el fin de aumentar el número de sospechosos.

Ya para terminar...

Es una gran novela, con un planteamiento muy original a pesar de lo que yo considero trampillas colocadas estratégicamente por la trama. Está claro que un autor no va a construir un argumento en el que descubras al asesino a las primeras de cambio, se trata de ponernos dificultades a los lectores.

Lo que sí creo, como he dicho al principio, es que a su autora no se la puede comparar con Agatha Christie, porque Agatha ponía a disposición de los lectores todas las pistas, y en este caso no es así. De todas formas no entiendo esa manía comparativa con la que nos intentan camelar a los lectores porque no beneficia a nadie.

Es una novela genial, estoy segura de que os va a encantar y, sobre todo, es ideal para compartir en un club de lectura y poder ver el desarrollo o los pensamientos de otros lectores. 
Todo un juego y todo un reto.

miércoles, 27 de abril de 2022

Tragedia en tres actos de Agatha Christie

Sinopsis:

Poirot se enfrenta a uno de los casos más desconcertantes de su carrera.

Sir Charles Cartwright debería habérselo pensado dos veces antes de invitar a cenar a trece personas en su casa. Pues la velada concluye con uno de los invitados muerto tras haber ingerido un cóctel en el que no se encuentra ningún rastro de veneno.
Hasta el momento, nada que pueda sorprender al detective belga. 
Lo que sí resulta sorprendente para Poirot es que no haya ni un solo motivo que pueda explicar el asesinato.

Opinión:

Muerte en tres actos o tragedia en tres actos es una novela escrita por Agatha Christie en 1934 que seguro que os va a resultar curiosa por varios motivos.

Su estructura corresponde a la de una obra teatral que, como bien indica el título, está dividida en tres partes. 
La primera parte lleva el título de sospechas, el acto intermedio de certeza, y por último, el tercer acto, de descubrimiento. Estas tres partes se corresponden con la que sería la estructura clásica de una novela, es decir, introducción, nudo y desenlace.
Como es lógico, la introducción está reservada para conocer al plantel de sospechosos, todos esos personajes que, como habréis visto en la sinopsis, asisten a una cena en cuyo cóctel va a aparecer un cadáver. Y es que, un cadáver en el cóctel habría resultado un título de lo más acertado para esta novela.
¿Os acordáis de la película del 76 de Un cadáver a los postres, con Peter Sellers como cabeza de reparto?
En ella se parodiaba las novelas en las que un extraño grupo se reunía en una mansión aislada, siendo uno de esos invitados asesinado. Pues bien, en esta obra de Christie es exactamente lo que ocurre si alteramos el orden de los platos.

En Tragedia en tres actos nos vamos a encontrar con un Poirot algo secundario, además de la sospecha de un doble asesinato, algo que no es frecuente encontrar en las otras novelas de esta autora. 

Poirot va a tener una actuación muy limitada, aparecerá simbólicamente al comienzo, como un personaje más que asiste a la cena, pero que en el acto final sí tiene reservado ese momento apoteósico que todos esperamos y en el que pondrá a funcionar sus células grises, resolviendo finalmente el caso ante unos boquiabiertos compañeros de reparto. 

En el acto intermedio la investigación va a recaer sobre tres personajes. Uno de ellos será el actor Charles Cartwright, el organizador de la cena; otro el señor Satterthwaite, alguien al que veremos aparecer en un recopilatorio de cuentos que se relacionan entre sí, escritos por Christie en 1930 y que lleva el título de "El enigmático señor Quin", y por último tenemos a la señorita Egg Lytton Gore.

El resto de asistentes a esa cena, los que podríamos considerar como sospechosos, se limitan a crear solo un ambiente verídico. Son secundarios con escasa actividad; cuentan con muy poco diálogo y relevancia para la trama, salvo en los momentos en que se les interroga.

Agatha Christie, en esta ocasión, nos plantea un gran reto. 
Nos enfrentamos a un asesino mucho más peligroso de lo que nos tiene acostumbrados, dándonos la oportunidad de descubrirlo sin las interrupciones deductivas del afamado detective belga
Ella nos da las pistas, las va sembrando desde la introducción, y en el momento en que considera que ya hemos tenido tiempo suficiente para averiguar quién y por qué, vuelve a introducir en escena el ego enorme de su detective más famoso.

¿A qué se debió esa alteración en la obra que afectaba al protagonismo del pequeño hombrecillo belga de pomposo bigote y modales remilgados?
Puestos a elucubrar, puede que Agatha Christie harta de que los lectores no pillasen las pistas al vuelo, intentase darnos una ligera ventaja sobre él. Aunque yo me inclino más a pensar que existía alguna discordancia entre la autora y su afamada creación. ¡Vamos! una lucha de egos.

Se sabe que la manía hacia su hijo literario fue creciendo exponencialmente. Hacia 1930 dijo que el personaje era "insufrible", mientras que en 1938 escribió:

¿Por qué habré creado a esta detestable, rimbombante y fatigosa criatura?

Pero estos no serían los únicos halagos que dedicó al gran Poirot, porque en 1960 le catalogó de "detestable, ampuloso, pesado y egocéntrico". 
Digo yo que algo de esa naturaleza le vendría de su madre creadora, porque como dice el refrán "honra merece quien a los suyos se parece". 

Está claro que algo turbio estaba sucediendo y más si consideramos el hecho de que, aunque Poirot falleció en la obra Telón, publicada en 1975, esta historia había sido escrita alrededor de 1940 y guardada en un cajón. 
Parece que las fechas cuadran con la escritura de esta novela de la que hoy os hablo y con una pronunciada crisis de soberbia o ego, algo que debe ser muy frecuente entre escritores, porque igualmente le sucedió a Conan Doyle con Sherlock Holmes. 

Lo peor de todo es que el público amaba a Poirot por encima de sus excentricidades y yo creo que aquí, la gran dama del crimen lo tuvo muy claro, si había que elegir entre ella y el bigotudo con cabeza de huevo, el público elegiría a Poirot.

Ya para terminar, otro detalle que me ha gustado es que la trama transcurre por varios escenarios, es decir, el desarrollo del argumento no se limita a un único lugar como ocurriría en las clásicas historias de cuarto cerrado y los personajes cuentan con más libertad para entrar y salir de escena.