jueves, 24 de marzo de 2022

Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo

Sinopsis:

Historia de una escalera es una de las creaciones más relevantes del gran dramaturgo español Antonio Buero Vallejo. El valor de esta pieza teatral recae en que representó el punto de inicio de una nueva manera de entender, componer y representar el teatro en España, siguiendo la renovación que tenía lugar en este género en la Europa de mediados del siglo xx.
Esta obra ejemplifica cómo su autor defendió un concepto moderno de la tragedia para crear obras que continuaran interrogando al espectador sobre los deseos, las frustraciones o las limitaciones que acompañan la existencia humana.
Buero Vallejo pretendía enfrentar al público con la realidad social de su tiempo y también ante los grandes interrogantes de la condición humana.

Opinión:

Hoy de nuevo traigo hasta esta estantería virtual una obra de teatro. Reconozco que es un género literario que me gusta y me entretiene muchísimo, pero al que no suelo recurrir con frecuencia.
Las obras de teatro poseen esa inmediatez o agilidad que le proporcionan los diálogos, recursos de lo que en cambio carecen otros géneros. 
Hoy os hablo de Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo, pero permitidme que antes de empezar con ella os hable un poco de los hechos que la precedieron.

Tras la Guerra civil, el panorama teatral español era bastante pobre debido a que muchos autores habían desaparecido, como Valle-Inclán que fallece en enero del 36 o como Lorca que lo hacía a manos de la intransigencia en los primeros días de la Guerra civil. 
Otros autores se exiliaron, y los que permanecieron en España tuvieron que enfrentarse a la rígida censura y al aislamiento cultural provocado por la situación política. 
El teatro que triunfa en ese momento es el teatro de tradición que sigue la línea de la comedia burguesa de Benavente, un teatro muy comercial que buscaba ante todo evadirse, predominando las comedias de salón, con situaciones frívolas y superficiales que intentaban vender un mundo falso, pero feliz y confortable. 

Antonio Buero Vallejo estrena Historia de una escalera, su primera obra, en 1949, ofreciendo un nuevo estilo y regenerando totalmente el mundo teatral, también podemos decir que abriendo las puertas al teatro realista social, un estilo que huyendo del anterior, busca algo más que ser un mero pasatiempo. Este autor va a ofrecer una historia de testimonio o de protesta, pero que logra sortear las tijeras de la censura.
Va a presentar a un elenco de personajes corrientes, trabajadores frustrados por la situación que les toca vivir, oprimidos por la vida y por la sociedad.

En Historia de una escalera no aparecen héroes, tan solo son personajes mostrando el día a día y unas tremendas ansias de superación, mientras ven como el tiempo pasa sin que nada cambie.
Se divide en tres actos y nos sitúa en una escalera de una comunidad de vecinos, en un barrio humilde de Madrid.
Vamos a tener muy pocos personajes, el elenco principal se reduce al triángulo amoroso entre Urbano, Carmina y Fernando, pero el resto de personajes que se mueven a su alrededor, resultan indispensables para el desarrollo de estos.

En el primer acto vamos a conocerles de jóvenes. Sabemos, pues no se habla de ella, que la Guerra civil ha debido terminar, pero desconocemos el momento o el año exacto en el que están. En el segundo acto la historia dará un salto de diez años, y por último, en el tercero veremos como el tiempo se les ha echado encima sin darles un respiro, al dar la trama otro salto hacia adelante de veinte años. 

Carmina es una joven sin grandes aspiraciones que se limita a hacer lo que se espera de ella. Representa a la familia, al matrimonio...
Fernando y su mundo de fantasía, simboliza la ambición, al beneficio sin esfuerzo, mientras vemos como el tiempo pasa sobre él y su falsa palabrería. 
Por último, Urbano encarna el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo bien hecho y el amor sincero.
Podría decir también que Fernando es alguien que va por libre aunque termina dependiendo de los demás, todo lo contrario de lo que es Urbano, alguien preocupado siempre por el beneficio general y que no duda en sacrificarse.

A parte de estos tres protagonistas vamos a tener al resto del elenco secundario del que ya os he dado una ligera definición al comienzo. Todos estos personajes tienen su propia historia detrás y sirven para que nos hagamos una idea clara de como es la sociedad o el ambiente al que pertenecen los protagonistas.
Pero os habréis dado cuenta de que la obra no se titula una historia de vecinos o un triángulo amoroso, y eso es porque realmente la gran protagonista es la que da título a la obra de teatro.

La escalera, además de ser el escenario principal actúa como un personaje omnipresente. Todos los vecinos suben y bajan por ella mientras pasa el tiempo, siendo éste el otro gran personaje inanimado que nos va a acompañar de fondo.

“¡es que le tengo miedo al tiempo! Ver cómo pasan los días, y los años..., sin que nada cambie.” 

Esta obra nos va a mostrar la realidad a la que se enfrentaron millones de españoles tras la Guerra civil. La preocupación por el presente y sobre todo por lo que les deparará el futuro. 
Buero Vallejo ofreció un teatro inconformista, comprometido y crítico con la realidad social. Una historia que esconde una crítica sesgada pero hábil hacia el franquismo.
Una maravilla de lectura que seguro que os va a encantar porque por ella no ha pasado el tiempo. 
Como curiosidad os puedo decir que en su primera escena se tratan los mismos temas que nos están afectando hoy en día, como la carestía de la vida y la subida desorbitada del precio de la luz.


lunes, 14 de marzo de 2022

Vera de Elizabeth von Armin

Sinopsis:

La joven e inocente Lucy Entwhistle acaba de perder a su padre —hasta el momento, su única compañía— cuando conoce por casualidad al viudo Everard Wemyss. Maduro, atento y caballeroso, Wemyss la protege y la guía como solía hacerlo su padre. Cuando pasados unos días le pide matrimonio, Lucy, confundida y desamparada, acepta. Sin embargo, una sombra creciente empaña su felicidad: el fantasma de Vera, la primera esposa de Wemyss, que falleció en extrañas circunstancias.
Inspirado en la propia experiencia de la autora y publicado anónimamente en 1921, este clásico del suspense psicológico, indiscutible precedente de Rebecca, de Daphne du Maurier, explora el lado más inquietante y tenebroso del matrimonio.

Opinión:

Vera, de Elizabeth von Armin, es una obra publicada en 1921. Fue publicada de forma anónima, quizás por el tema controvertido que trataba y por contener una gran carga autobiográfica. Al igual que ocurría en Elizabeth y su jardín alemán, la autora refleja en el texto su desastroso segundo matrimonio.

Lo primero que quiero deciros es que esta historia de Mary Annette Beauchamp, nombre real de la autora, me ha gustado de principio a fin. 
Vera no tiene nada que ver con la anteriormente citada, al menos en lo que se refiere a la forma de escribir, porque en esta se nota una gran evolución en el estilo. Destaca en que tiene una prosa muy cuidada y detallada, buscando en todo momento tocar la fibra sensible del lector.
Lo que sí tienen en común es que ambas entonan un canto a la libertad de la mujer y en contra de la represión que ha sufrido a lo largo del tiempo.

Lucy es una joven que acaba de perder a su padre. El único familiar que le queda es una tía soltera, ya anciana, y en ese momento entra en escena Everard Wemyss
Aprovechándose de la juventud de Lucy, de su falta de experiencia, de ese aislamiento social que sufre por carecer de una familia que vele por sus intereses y/o de la indefensión que produce el duelo, el susodicho toma las riendas de la situación, algo totalmente surrealista, y se introduce en la vida de la joven como elefante en una cacharrería.

La atmósfera asfixiante que consigue recrear la autora invade por completo la narración y es el punto fuerte de esta novela.
Con cada capítulo vamos viendo como Wemyss ejerce un control absoluto sobre Lucy, la protagonista principal, que va desapareciendo bajo su terrible influjo. 
Everard Wemyss es un maltratador, un narcisista patológico que anula al completo la personalidad de la joven desde los primeros compases de la lectura. 
Mientras que él, a base de humillarla, va creciéndose en cada página, Lucy experimenta totalmente lo contrario; el miedo que siente, el deseo de complacer, por evitar cualquier ofensa o enfrentamiento, la va haciendo cada vez más pequeña.

Vera, el personaje que da título a la historia, va a ser como Rebeca en la obra de Daphne du Maurier, y la casa, al igual que sucedía con Marderley, también va a contar con un protagonismo importante a lo largo de sus 335 páginas, ya que será el testigo de todos los sucesos, tanto anteriores como posteriores.

A estos cuatro personajes se suma otro, también muy importante en la trama, la tía Dot, hermana del padre de Lucy.
Este personaje a pesar de ser secundario, es un gran personaje; encantadora, amable y comprensible, pero que se ve abrumada por los acontecimientos y cualquier medida que intente tomar se revierte en su contra por el poder manipulador de Wemyss. 

En los últimos capítulos la trama se intensifica, casi podría decir que se vuelve incómoda para el lector, porque logramos penetrar en la mente enferma y retorcida de Wemyss. 
Esos capítulos son soberbios, no solo por las frases o el modo de actuar de los personajes, sino también por sus silencios. Los lectores hemos sido testigos desde el comienzo de esta tóxica relación, yendo siempre un paso por delante, pero sin poder tomar ninguna medida.

Una novela muy valiente que no dudo en recomendaros.


jueves, 3 de marzo de 2022

Señor de la danza de Andrew M. Greeley

Sinopsis:

Están por encima de toda sospecha. Los Farrell son una familia intachable. La capa de honorabilidad que los cubre oculta a la perfección los tortuosos secretos agazapados tras su perfecta imagen de seres respetabilísimos. 
El pío sacerdote cuyo programa de televisión es uno de los de más audiencia del país; la pelirroja y todavía atractiva Brigid, alma de la familia; el digno profesor universitario, llamado a ocupar el cargo de Gobernador; el héroe desaparecido cuando sobrevolaba China, en misión especial, de espionaje, y que al parecer dio su vida por su patria. 
Constituyen Los Farrel una dinastía modelo, orgullo de la nación. Sin embargo, esa impecable tramoya empieza a tambalearse cuando alguien se pone a hurgar en el pasado. Lo irónico es que ese alguien es el miembro más joven de la familia: la bella, curiosa e inquieta Noele, que al profundizar en la historia de los Farrell se convierte en una seria amenaza. Los adultos comprenden que, si Noele descubre ciertas verdades, el desastre será completo. Porque, a pesar de su poder, de su influencia, de su riqueza, la familia Farrell también tiene que someterse a las leyes divinas. y a las humanas. Aunque a ellos se les hubiera olvidado. Sin hacer caso de las advertencias, Noele sigue con su investigación y no tarda en levantar la tapa de una caja de Pandora de la que, automáticamente, empiezan a salir los inconfesables pecados de los Farrell: sus vicios e inmoralidades, sus aberraciones y lujurias, las envidias, los celos, el odio. ¿el asesinato! Noele afronta el riesgo de pagar cara su audacia, mientras el escándalo se cierne sobre la familia, convertido en bomba de relojería que, de estallar, los arrasará a todos irremisiblemente.

Opinión:

Este libro, publicado en 1985, fue una de esas adquisiciones que mi madre hizo a través de Círculo de lectores. No recuerdo la edad que tenía cuando lo leí por primera vez, pero sí recuerdo que era verano y que su argumento me enganchó con solo leer la sinopsis. Después volvió a ocupar su sitio en la estantería, hasta que estas navidades reparé de nuevo en él. Reconozco que con premeditación, nocturnidad y alevosía se vino conmigo, y planifiqué que sería una de las relecturas de este año.

La impresión que me ha dejado, a pesar de que ha llovido mucho entre lecturas, sigue siendo la misma: es una buena novela, no voy a decir que soberbia, porque no es así, pero entretiene y engancha, y eso para mí es más que suficiente. 
Creo que es una obra que ha envejecido bien. Tiene ese toque de las narraciones americanas de los años ochenta, que describen la sociedad burguesa con ese ansia por destacar, por crecer, enterrando por el camino a todos los que se pongan por medio e impidan el ascenso.

Si alguno de vosotros quiere leer Señor de la danza, probad en tiendas de segunda mano o en bibliotecas, porque creo que está descatalogado.

Y dicho esto paso a hablaros de lo que realmente importa.

Hay varias cosas que llaman poderosamente la atención. 
Lo primero, lógicamente, son los datos que ofrece la sinopsis. 
Debo deciros que ese resumen es a la vista bastante extenso, pero solo revela lo justo. Un buen ejemplo que debería inspirar a las editoriales actuales.
Otro detallito es que su autor era un sacerdote y sorprende muchísimo no solo el argumento de sus obras, sino que se maneja con gran soltura hablando de lo humano y lo divino, sin olvidar reflejar un tema del que debía tener un amplio conocimiento, los pecados capitales. 

La novela, ya lo habéis visto por la sinopsis, nos habla del clan Farrell; una familia católica de origen irlandés, ahora afincados en Chicago y que parece que son portadores de una maldición que persigue a todos sus miembros y que puede recordarnos en algunos momentos a la familia Kennedy, por mucho que el autor se empeñe en dejarnos una nota aclaratoria, al comienzo, indicando que los personajes que pueblan el relato son absolutamente ficticios y que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. 

El clan está encabezado por Brigid, la matriarca que vino de Irlanda y su actual marido Burke. 
Después están los dos hijos de Brigid, fruto de su primer matrimonio, y que son monseñor John y Roger, un profesor de universidad que aspira a ser gobernador. 
Roger a su vez está casado con Irene, la típica mujer florero a la que nadie toma en serio. De este enlace, y para ir terminando con el árbol genealógico, está Noele, quien va a actuar como detonante, destapando toda la historia y enlace entre los personajes.

Noele a veces percibe y siente cosas sin que nadie las diga, y esa intuición o curiosidad va a ser la llave que abra los armarios donde los Farrell guardan sus esqueletos. 
La historia va a dar comienzo con lo que parece una pequeña y sencilla investigación para un trabajo escolar. La intuición de Noele, ante las extrañas reacciones que despiertan sus preguntas en algunos miembros de la familia, la va a llevar a sospechar de que su familia está cargada de secretos.

Cada uno de los personajes tiene un hilo propio y van a ir cruzándose al tiempo que la joven investiga. De esa forma, según avanza el relato, que sucede en la década de los ochenta, también se va a ir reconstruyendo el turbio pasado. 

En esta novela el protagonismo va a ir recayendo sobre todos los citados, ya que como he dicho, cada uno de ellos tiene su hilo narrativo, pero sí es cierto que Noele, al ser el medio empleado para ir despejando los secretos, parece que cuenta con una mayor actuación.
De ella he de decir que no me ha gustado mucho su perfil. Eso no quiere decir que sea un mal personaje, pero su comportamiento, para mí gusto, resultaba demasiado adulto. Quizás, si le hubiesen puesto cinco o seis años más, su modo de actuar dejaría de parecerme la nota discordante.

El resto del elenco protagonista cumple con su función. Son los encargados de ir descolocando las piezas del puzle y sembrando intriga en el argumento.
Para sembrar esa intriga, el autor se vale de la estructura de la obra; capítulos muy cortos, cada uno de ellos correspondiente a un personaje, que harán que vayamos saltando por la narración dejando en vilo al lector.

Y poco más os puedo decir, salvo que ha sido de nuevo una buena experiencia lectora. 
Este libro puede llevaros a recordar, por el estilo o por detallitos del argumento, a otros escritos en la década de los ochenta y noventa en los Estados Unidos, momento en que esas historia obtuvieron un gran éxito, describiendo a familias con una supuesta reputación intachable, siempre envueltas en un halo de glamour, pero que luego, tras apagarse las cámaras, descubrían la red de mentiras e hipocresía, sobornos e incluso asesinatos, cimientos de ese selecto imperio de los poderosos.

jueves, 24 de febrero de 2022

Asesinato en la mansión Darwin de Marion Harvey

Sinopsis:

Tras escucharse el sonido de un disparo a medianoche, Philip Darwin es encontrado asesinado en su estudio; su esposa Ruth aparece junto al cadáver con un arma en la mano. En la mansión se encuentra también —además del personal de servicio y el secretario de Philip—, el antiguo prometido de Ruth, Carlton Davies, que había acudido a la casa tras una desesperada llamada de su antigua amada. En estas circunstancias, todas las pruebas materiales apuntan a que la señora Darwin ha cometido el crimen —a las que hay que añadir la certeza de que nunca ha amado a su esposo, pues había sido chantajeada por él para contraer matrimonio—. No obstante, su amado Carlton la considera inocente, pues la joven insiste en que ella no es la asesina de su esposo. 
En su desesperación, Carlton acude al detective McKelvie, gran admirador de Sherlock Holmes, quien deberá ir desentrañando el misterio de tan enigmático crimen para ir descubriendo paulatinamente cómo todas las personas del entorno de Darwin se convierten en posibles sospechosos

Opinión:

Hace unas semanas, en la reseña de Maximilien Heller, mencioné que había comenzado el año con lecturas que se relacionaban directa o indirectamente con Sherlock Holmes, pues bien, este es el tercer título que apareció citado en ese comentario y del que os prometí que hablaría en breve.
El detective contratado para resolver este caso tan singular, Asesinato en la mansión Darwin, es McKelvie, un gran admirador de Sherlock, dotado con aptitudes similares y que como él utiliza su ingenio y habilidad para resolver el caso, dando como resultado que la justicia caiga con puño de acero sobre el culpable al final del relato.

Esta obra policíaca publicada en 1922 se incluye en la colección Noir de la editorial dÉpoca, editorial que no dudo en recomendaros, no solo por la calidad de sus publicaciones sino también por la de las narraciones que recuperan. En este caso incluye un prólogo excelente sobre las historias de cuarto cerrado.
Pues bien, la novela fue escrita bajo el seudónimo de Marion Harvey, y hoy en día, a pesar de que se cumplen cien años de su publicación, seguimos sin conocer la identidad de su autor. 

Marion Harvey nos ofrece el clásico misterio de cuarto cerrado planteando varias dudas desde el comienzo; quién lo hizo y por qué, son dos de ellas, pero quizás la más importante y sobre la que se centra el foco de atención es la de conocer el método que utilizó el malhechor para escaparse de una habitación cerrada sin ser visto, es decir, el cómo.

Asesinato en la mansión Darwin nos transporta hasta la ciudad de Nueva York en los años veinte y contiene pequeños toques de novela negra que nos recuerdan a las revistas pulp, apareciendo situaciones y personajes que se mueven por los bajos fondos.

El relato de los hechos nos llega en primera persona y el encargado de hacerlo será Carlton Davies, personaje y testigo de los sucesos.

Ruth, el personaje femenino, aparece junto al cadáver de su esposo, Philip Darwin, con un arma en la mano. Carlton, antiguo prometido de Ruth y que se encuentra en ese momento en la mansión, considera inocente a Ruth, a pesar de las evidencias existentes, motivo por el que decide contratar al detective Graydon McKelvie.  Como podéis ver un comienzo bastante interesante con un triángulo amoroso como eje principal de la novela. 
A esta trama se le irán uniendo más personajes, tampoco muchos, pero desde este punto he de decir que se prioriza la investigación sobre las descripciones de los personajes, que aunque aparecen perfilados de forma correcta y aportando los datos básicos para que nos hagamos una idea de cómo son, tampoco es que el autor se recree mucho en esos aspectos.

Los primeros capítulos se centran en la encuesta preliminar, es decir, una especie de investigación previa y superficial en el escenario del crimen, gracias a la cual vamos a conocer a los principales testigos y posibles sospechosos.
 
El argumento según avanza se va complicando, algo que por lógica debería ser al revés. Lo normal es que las incógnitas se vayan despejando al tiempo que avanzamos, pero aquí nos encontramos con un autor o autora con ganas de complicar el argumento, incorporando pistas, datos y/o sucesos con los que no contábamos al comienzo. 
Por este último motivo podríamos decir que se salta un poquito las normas del aclamado Detection Club, y actúa de forma un poco tramposilla. 
El Detection club ya sabéis que fue fundado entre 1929 y 1930 por autores de novela enigma ingleses, para evitar precisamente eso, el juego sucio en la escritura, y que los lectores contasen con las mismas oportunidades que los protagonistas a la hora de resolver el enigma.

En esta historia el argumento da tantas vueltas e incorpora tantas circunstancias inusuales, coincidencias y casualidades, que al final me quedé descolgada de la trama e iba como el coche escoba en una carrera ciclista.
Solo Graydon McKelvie estuvo a la altura de la investigación, ya sabéis que como sabueso no soy muy fiable, y gracias a él, a esos datos que como detective pillaba al vuelo y a su detallado análisis de las pistas, logré enterarme de quién, cómo y por qué se había cometido el asesinato.

En resumen... 
Es una obra que me ha gustado, no lo puedo negar; está muy bien escrita e incluso el caso resulta bastante original dejando al lector con la boca abierta, eso sí, no podemos obviar el hecho de que el autor/a no deja de sacarse cosas del tintero.
También he de decir que soy una gran enamorada de las novelas de la Golden Age que transcurren en los lujosos salones londinenses o en los preciosos pueblecitos que siembran la campiña inglesa, y esta historia, para mi gusto, carece de ese brillo y glamour inglés.

miércoles, 16 de febrero de 2022

Elizabeth y su jardín alemán de Elizabeth von Arnim

Sinopsis:

Ambientada en un jardín de la región alemana de Pomerania, la novela es el relato en primera persona de una joven mujer que ve en las plantas y en los árboles una imagen de feliz rebeldía en contra de las reglas sociales de su tiempo. Casada con un noble prusiano, a quien vamos a conocer como «el hombre airado», Elizabeth sabe que, puertas adentro, la esperan un sinfín de criados a los que hay que orientar, unas comidas interminables con huéspedes aburridos, unos muebles austeros que comen luz y crían polvo. Fuera, en cambio, está su jardín, están los libros que ella ama leer sentada en la hierba y están sus tres hijas pequeñas, que comparten con ella este paraíso terrenal. Este espacio consagrado a la naturaleza se convierte así en un lugar de libertad y reflexión, un territorio donde el placer anda del brazo de la vida, y donde el talento de Von Arnim se expresa con sus mejores armas.

Opinión:

Esta novela publicada en 1898 se convirtió en un gran éxito de ventas. Su autora, Mary Annette Beauchamp, optó por firmar bajo seudónimo y eligió para ello el nombre de Elizabeth von Arnim. El resto de obras que publicó posteriormente aparecieron bajo el mismo seudónimo.

Llegué hasta esta obra de forma indirecta. 
Viendo el gran éxito que estaba alcanzando otra novela suya que ha sido publicada recientemente ,"Vera", y que adquirí en una plataforma digital, quise conocer más de la autora y busqué sus otras historias en eBiblio, ya sabéis, el servicio de préstamo de libros electrónicos en línea ofrecido a través de las bibliotecas públicas españolas, un recurso que recomiendo al cien por cien.
Allí encontré algunas de ellas para descargar y opté por esta de Elizabeth y su jardín alemán, ya que las valoraciones eran muy positivas.
Debo decir que esta primera incursión en la obra de esta autora me ha dejado un sabor agridulce. Aunque me ha gustado, no ha cumplido con mis expectativas, ahora paso a contaros por qué.

Elizabeth 

La novela es muy breve, solo tiene 160 páginas, pero algunos pasajes se hacen un poco tediosos.
Elizabeth von Armin nos habla de una mujer que vive completamente volcada en su jardín y en la lectura de sus libros, algo que sus allegados y la sociedad que frecuenta no ve con buenos ojos. Se compadecen de ella, por una soledad buscada que no comprenden y que ella se ve obligada a justificar.

En la gran casa vive con su esposo, al que conoceremos con el sobrenombre de el hombre airado, y con sus tres hijas, personajes de los cuales tampoco conoceremos el nombre ya que las llama de forma familiar como niña de abril, mayo y junio. Esto último que acabo de mencionar ya nos indica que la protagonista tampoco es perfecta, aquí no se salva ni Dios, y tiene demasiadas excentricidades.
Ya para terminar con este apartado resumen sobre su vida, como buena ama de casa burguesa tiene la responsabilidad y/o la obligación de recibir visitas, unas visitas que permanecen demasiado tiempo y desbarajustan su modo de vida.
 
“Me horrorizan el cotilleo y los enredos de todo tipo. La lengua de una mujer es un arma mortífera y es lo más difícil que hay en el mundo de mantener a raya, y las cosas se le escapan con una facilidad pasmosa en el momento justo en que debiera estar más callada.” 

Esta autora utiliza a la protagonista o se utiliza a sí misma, porque parece que la obra tiene tintes autobiográficos, para hacer una crítica de la sociedad, pero al igual que en otras historias de la época vemos ese reflejo social a través de los ojos de alguien que no las acepta, en esta narración breve, Elizabeth crítica pero luego se deja llevar por la corriente y actúa de igual modo, es decir, ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga que tiene ante el suyo. De esa forma, tirando de hipocresía, la autora, hace más hincapié en determinados pasajes que nos llevan a vivir más intensamente las situaciones, realzando los defectos de esa sociedad.
 
“De nosotros reciben de un marco y medio a dos marcos al día y todas las patatas que puedan comer. Las mujeres reciben menos, no porque trabajen menos, sino porque son mujeres y no se les debe alentar a que trabajen.” 

El personaje también recurre a la ironía con asiduidad, hay algunas frases memorables al igual que algunos diálogos que mantiene con otro personaje, una amiga que la visita con frecuencia y que es tan irónica como ella.

Y así pasito a pasito, con este relato en primera persona, llegamos casi al final y al otro personaje que aparece en el título.

y su jardín alemán.

La novela se divide en capítulos que llevan una fecha, de ella se sirve la autora para hablarnos de la floración de ese jardín que actúa como personaje omnipresente. 
El jardín va a estar siempre de fondo y las flores, las clases, los cuidados, los mejores lugares para ubicarlas, aparecen descritos de forma demasiado minuciosa para mi gusto. 
Esos fragmentos son los que me han aburrido horrores. 
Aunque entiendo que el tema del jardín sirve para mostrarnos como es Elizabeth y de paso ser el nexo que nos acerque a otros temas que subyacen en la narración, como el maltrato a las mujeres o la gran diferencia entre clases, a mí, particularmente, me ha aburrido esas largas parrafadas descriptivas hablando de plantas.

La protagonista nos muestra una vida despreocupada, insisto... quizás con tintes autobiográficos, mientras que el jardín, siempre de fondo, actúa no solo como escenario sino que es el lugar en el que busca refugio y protección, ya que según su modo de ver la vida en el interior de la casa solo la esperan deberes y disgustos. 
Y aquí llega otro detallito que no me ha convencido... Elizabeth no me ha parecido natural, demasiado artificiosa y excéntrica. Su amor por el jardín me resulta exagerado y las descripciones, como he mencionado con anterioridad, me ralentizaban la lectura.

Esta historia, sobra decirlo aunque nunca está de más recordarlo, hay que leerla con un espíritu crítico. 
La autora rechaza los estándares sociales de la época mostrándolos tal y como eran, y debemos entenderlos y aceptar que aunque las cosas han cambiado, el pasado no se puede cambiar y seguirá ahí, algo que deberíamos utilizar como enseñanza para no cometer los mismos errores. 
La exposición que hace de nuestro pasado es lo que más me ha gustado junto con el tono irónico que emplea en algunos momentos, ofreciéndonos una visión más completa de cómo era esa sociedad.

Ya tenéis los pros y los contras. Ahora os toca a vosotros decidir si os metéis en este jardín.