lunes, 6 de julio de 2015

La chica del tren de Paula Hawkins

Sinopsis:

¿Estabas en el tren de las 8.04? ¿Viste algo sospechoso?
Rachel, sí.
Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas… y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece?
Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

Opinión:

Alcoholismo, inseguridad, soledad, dependencia, pesimismo, dudas, mentiras, paranoia... son algunos de los cimientos sobre los que se construye esta novela inquietante.
Otro pilar importante son los personajes femeninos. El peso de la obra recae exclusivamente sobre ellos. Los masculinos... desempeñan un papel secundario, aunque aportan coherencia y complementan la trama.

La historia nos llega a través de tres narradores.
Rachel, Megan y Anna.
Cada una de ellas cuenta con su propio hilo narrativo, en primera persona, mediante el cual iremos conociendo a modo de diario la historia. Sobra decir por tanto, que sus versiones serán totalmente subjetivas.

Como protagonista, Rachel será con quien primero entraremos en contacto.
Comienza a relatarnos en Julio del 2013. A continuación, se incorporará a la narración Megan y ya una vez centrados en el argumento lo hará Anna.
Debo aclarar que los sucesos ocurren de forma correlativa solo en las voces de Rachel y Anna.
La narración de Megan, es preactiva; un racconto, se remonta un poco más atrás en el tiempo, al 2012, y va progresando lentamente de forma lineal hasta terminar unos días después de donde ha comenzado Rachel a relatar. De esta forma podemos ir rellenando los huecos alrededor del suceso principal.

Rachel es una mujer divorciada y alcohólica que pasa sus días fingiendo que va a Londres a trabajar.
Los vacíos en la memoria a consecuencia del alcohol, las dudas que conllevan esas lagunas, la falta de control, nos avisan desde el principio que si ella no puede fiarse de sí misma, nosotros tampoco deberíamos creer todo lo que nos cuenta.
Deberemos ir analizando los datos que se nos proporcionan en las tres narraciones, cotejando y extrayendo los que consideramos fiables. Cada una de ellas nos contará su propia versión de los hechos, con lo cual, se multiplican los enfoques y genera más suspense.

Dos refranes van perfectos para describir esta novela:
Las apariencias engañan.
y 
Si no lo veo no lo creo.

El principal recurso para generar y mantener la intriga en esta obra es el uso de elipsis narrativas.
La narración nos llega de forma fragmentada porque cada personaje nos va contando su parte de la historia. La autora emplea las elipsis, es decir, suprime de forma consciente algunos datos para que el lector haga sus propias cábalas. Esos datos que se omiten, pero que el lector va averiguando o que cree intuir, aumentan la sensación de misterio unidos al uso de otra figura, el Cliffhanger. En el punto álgido de la narración, cuando vamos a obtener algún dato de relevancia, Paula Hawkins cambia de personaje, manteniendo en vilo al lector. 

Otro recurso a tener en cuenta es la descripción de las tres protagonistas.
Según avanza la historia y vamos obteniendo más información sobre ellas, vemos la evolución que van sufriendo los personajes, tanto emocionalmente como en su personalidad. 
Sus complejos; sus miedos; sus defectos; se van agravando y al mismo tiempo aumentan en número. Sus pensamientos se vuelven más paranoicos, retorcidos; sus reacciones más imprevisibles y el pasado de cada una no hace más que complicar el presente.

Pero todo hay que decirlo, a mitad de la novela se aprecia un ligero cambio de ritmo, parece que va a decaer pero la autora logra superarlo aportando nuevos giros.
Ya en la recta final averiguaremos el desenlace pero incluso así, es un thriller psicológico muy recomendable. 

lunes, 29 de junio de 2015

El mal camino de Mikel Santiago

Sinopsis:

Mikel Santiago se consagra definitivamente como un maestro de la intriga con su segunda novela, aún más adictiva y llena de suspense que la anterior.

En una carretera rural del sur de Francia, un hombre surge de la oscuridad y desencadena una serie de extraños acontecimientos, convirtiendo en una pesadilla las vidas del escritor Bert Amandale y su amigo Chucks Basil, una estrella de rock en horas bajas.

Santiago se sirve de un escenario idílico e inquietante, en el corazón de la Provenza, para atraparnos en una historia que se lee compulsivamente y en la que late, de fondo, el destino de unos personajes marcados por sus errores.

Opinión:

Cuando un autor triunfa como  ya lo hizo Mikel Santiago con La última noche en Tremore Beach, el siguiente libro se espera con ansia, al mismo tiempo que con angustia.
¿Y si ha tomado el mal camino, perdiendo ese toque especial que nos cautivó?

Pues bien, los seguidores del Thriller o del género de suspense, estamos de enhorabuena.
Tras leer esta nueva obra puedo deciros, que al igual que me ocurrió con su ópera prima, he vuelto a caer rendida ante la elegancia y el misterio con que maneja un argumento de apariencia sencilla, Mikel Santiago.

Este autor ha encontrado la combinación idónea para convertir sus novelas en grandes Bestsellers.
No estamos hablando de una fórmula secreta, los ingredientes están a la mano de cualquiera y los amantes del thriller los conocemos bien.
La fórmula magistral debe mantener la tensión constante a lo largo de toda la obra, pero invitándonos a participar.
Generar las suficientes expectativas para capturar nuestro interés como lectores y que el texto esté sembrado de algunos elementos sorpresa, para que no nos resulte tedioso. Tampoco hay que abusar de ésto último, hay que dosificar la información e incluso silenciar algunos datos, para que el ritmo del relato se acelere en algunos momentos.
Los personajes creíbles, bien estructurados y un final que respalde al argumento.

En esta nueva historia, Mikel Santiago vuelve a hacer uso de un narrador en primera persona, el protagonista.
De esta forma consigue una narración muy personal, directa y el lector se involucra en la trama.
La intriga se siembra desde el primer capítulo y ya será un ingrediente constante en todo el argumento.

Bert Amandale, el protagonista, se encuentra pasando una temporada acompañado de su familia en la Provenza. Su amigo Chucks, un imán para las desgracias, sufre un extraño accidente y a partir de ahí, la novela se convierte en un thriller trepidante.
Lo que narra Chucks, empieza a parecer la típica paranoia de alguien que se va desequilibrando por momentos.
En ese momento el lector empieza a dudar de los personajes y de los sucesos. El problema surge cuando la paranoia salta de un personaje a otro y empieza a afectar también al protagonista. Estas dudas tambien se asientan en nosotros, reforzandola inquietud y el suspense, dos elementos que van unidos a nuestra curiosidad.

Ambos personajes, están perseguidos por un pasado problemático.
Ese es otro generador importante de intriga. A través de recuerdos que nos irá relatando Bert, conoceremos como los conflictos les persiguen desde el pasado.

Para ayudar a mantener el ritmo narrativo, están el resto de personajes secundarios. Unos, como es lógico, toman mayor protagonismo que el resto o destacan un poco más. Todos estos personajes cumplen su función a la perfección. En el caso de esta novela generan un ambiente de misterio y tensión, todas sus acciones parece que están destinadas a orquestar un complot alrededor del protagonista.

El escenario elegido también es un buen recurso. La Provenza y esos pueblecitos rodeados de bosques; carreteras comarcales; casitas solitarias, tranquilas separadas de la civilización; todas esas descripciones ayudan a prolongar la dosis de suspense en algunas de las escenas narradas. Mikel Santiago en esos momentos tensa el hilo de la trama al límite y el lector termina cumpliendo el papel de receptor y sintiendo la tensión que experimenta el protagonista.

La narración ágil y fluida invita al lector a no hacer grandes pausas en la lectura. No encuentras el momento de parar. Quieres terminar el libro cuanto antes para conocer el desenlace y averiguar la verdad que se oculta tras los acontecimientos narrados.
Lamentablemente, el final llega...
La historia se evapora de tus manos en dos días y ya solo nos queda contar el tiempo hasta el lanzamiento de la próxima novela de Mikel Santiago.

viernes, 26 de junio de 2015

El rey lombriz de Sonia Escolano

Sinopsis:

El Rey Lombriz es la historia de Buny, un discapacitado psíquico de cuarenta y dos años que vive con su madre, la señora Teresa, en un barrio marginal de ninguna parte cuya variada fauna urbana representa a los abandonados de la sociedad y, entre los cuales, destacan tres:
-Besi, una joven prostituta, protectora y amiga inseparable de Buny desde que lo conociera en el colegio público donde ambos intentaban sobrevivir. Una amistad a prueba de golpes,
a pesar de las oposiciones de la mamá de Buny.
-El Señor-Señora, un transexual amigo de Besi, que es odiado y ultrajado por sus vecinos.
- Y la mujer calva, apodo por el que es conocida la solitaria Matilde, una enferma de cáncer terminal reconvertida a médium y vidente.
Un giro en su cotidiana vida de barrio hace que estas cuatro personalidades tan diferentes emprenda un viaje hacia su destino.
El Rey Lombriz es una historia que surge primero como guión de cine y, finalmente, ve la luz como una novela de ficción poco corriente.

Opinión:

Cuando comienzas a leer este libro nos dejamos engañar por la sinopsis y parece que se tratará de una historia sencilla, pero tan solo con leer el primer capítulo nos damos cuenta de nuestro error. Nos encontramos ante una novela de estructura muy compleja.
La novela se divide en dos partes y su estructura no se ajusta a los cánones de una narración clásica. Introducción, nudo y desenlace.
La autora juega con el tiempo en la narración y con el lector, en todo momento.

  • Capítulo 1 de la Primera parte. El cambio I.
  • Capítulo 1 de la Segunda parte. El cambio II.

En estos dos capítulos se utiliza una figura literaria que se denomina Prospección, Prolepsis o Anticipación; es un tipo de Anacronía orientada hacia el futuro.
Adelantan la narración de un acontecimiento, que siguiendo el orden lógico-casual debería suceder después.
¿Para que sirve esto? pues para reforzar la inquietud y la curiosidad en el lector.
Estas partes aumentan la tensión y hacen que el lector participe. Conocemos de antemano los hechos, pero eso hace que queramos seguir leyendo para averiguar como se llegará hasta ese punto.
El problema... que si el autor no demuestra mucha pericia, el lector se puede llegar a despistar. A mí particularmente esta especie de juego con el tiempo, me ha gustado, me ha parecido original pero también, arriesgado.

El libro se lee de forma ágil y el ritmo de la narración se mantiene a lo largo de casi toda la obra. El único cambio que altera ese ritmo narrativo, es el capítulo de la segunda parte, El cambio II.
Reconozco que este capítulo me desconcierta.
Aparecen signos de puntuación, hay comas, punto y coma pero se ha prescindido totalmente de los puntos.
Puede que se trate de aportar un estilo distinto al texto, de convertirlo en un sello personal como ya hizo Cela en una de sus obras. Yo más bien creo, que es para transmitir apremio, nerviosismo o agilizar la lectura de ese fragmento en concreto, al prescindir de las pausas que proporcionan el punto. También puede que sea para hacer más énfasis a la hora de plasmar el pensamiento o lo que ve en ese momento el narrador, transmitiéndole un mayor dramatismo.
Como digo, desconozco el motivo real por el que se ha elegido esta forma de narrar para esta ocasión.
A mi este recurso no me ha gustado.
Creo que los puntos proporcionan pausas, matices y entonación. El omitirlos lo único que puede conseguir es que se complique la comprensión del texto e incluso puede dar lugar a malas interpretaciones. Yo este capítulo en concreto lo tuve que releer dos veces.

Es como he dicho una historia de apariencia sencilla que enseña a apreciar y a valorar a los que no son como nosotros. Nos muestra las dificultades que entraña para ellos el día a día.
El protagonista, Buny, es un chico con una deficiencia psíquica. Él nos enseñará a ver  la vida como solo él puede verla, a través de sus ojos y sin prejuzgar. Nos enseñará a valorar las cosas que para nosotros pasan desapercibidas. Una sonrisa, una caricia... son cosas a las que deberíamos dar más valor.
Los personajes encargados de acompañar a Buny, en esta especie de viaje iniciático, serán Besi, el Señor-Señora y la mujer Calva.
Es una obra muy realista cargada de dramatismo.
La autora ha juntado para la novela a un elenco de personajes de lo más variopinto. Ha hecho una selección de figuras que pueden encontrarse en un barrio marginal de cualquier ciudad y que representan a las distintas comunidades que forman nuestra sociedad.
A través de estos cuatro personajes iremos conociendo las historias, la vida, los conflictos de otros habitantes que conviven en ese barrio.

Hay que ser realistas, esta no es una novela destinada a todo el público.
Si eres de los que no te gustan las historias realistas, que cuentan la vida tal y como es, sin poner una venda en los ojos, este libro, sencillamente no es para ti.
No es que el resto disfrutemos con las desgracias ajenas, simplemente, es que nos gusta ver, conocer lo que nos rodea y saber como otras personas conviven con los problemas y como se enfrentan a ellos.
En muchas ocasiones, esa realidad nos hace abrir un poco más los ojos. Nos hace despertar de ese letargo al que nos vemos abocados y hacia el que caminamos de forma casi impuesta, sin mirar hacia los lados y sin prestar atención a lo que nos rodea y a la gente que decide salirse del camino.

Para definir esta novela me vienen a la cabeza muchos calificativos.
Realista, cruel e impactante en algunos momentos; conmovedora, emotiva en otros; original; reflexiva... A vosotros os toca elegir el adjetivo que más resuene en vuestra cabeza tras leerlo.