Actualizada 24/03/2017

Saga de Frédéric Poison de Víctor M. Mirete

domingo, 23 de abril de 2017

Misterio en blanco de J. Jefferson Farjeon

Sinopsis:

En la velada del día de Nochebuena, una gran nevada obliga al tren de las 11:37 procedente de la estación londinense de St. Pancras a detenerse en las proximidades de Hemmersby. Decididos a no pasar la noche en el vagón, un ecléctico grupo de seis pasajeros decide desafiar las inclemencias del tiempo e intentar llegar al cercano pueblo. A mitad de camino, se ven obligados a refugiarse en una solitaria casa de campo que, a pesar del fuego encendido en la chimenea, el té para tres dispuesto sobre la mesa y el agua de la tetera todavía hirviendo, parece estar desierta. Atrapados por las circunstancias en ese reducido espacio, los viajeros intentarán desentrañar el enigma de la vivienda deshabitada y, cuando la tormenta finalmente amaine, de las cuatro personas que han sido asesinadas…
La recuperación de esta espléndida novela de intriga de ambiente navideño, desaparecida de las librerías desde hace más de setenta años, se ha convertido en un festivo e inesperado éxito editorial en el Reino Unido, resucitando así el interés de la crítica y los lectores por un escritor que Dorothy L. Sayers no dudó en calificar como «un insuperable maestro en el marco de las aventuras de misterio».

Opinión:

Misterio en blanco, es una obra de J. Jefferson Farjeon, que inicialmente fue publicada en 1937 y presentada con un cuento de navidad. Ahora, ha reaparecido más de setenta años después, convirtiéndose en un inesperado éxito editorial en Reino Unido.
Esta novela en concreto, es una de las más leídas de este autor, aunque en su larga y prolífica carrera escribió más de setenta obras; curiosamente Alfred Hitchcock adaptó una de ellas para la gran pantalla, la pieza teatral titulada "El número 17".
Esta historia tiene un marcado estilo británico, incluso podríamos encontrar en ella un homenaje a otros autores de novela policíaca, como Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, célebres por sus exhaustivos detectives.

Pero hagamos una breve presentación de los personajes para después poder centrarnos en el argumento...
Tenemos a Jessie Noyes, una joven y bonita corista; a los hermanos Carrington, Lydia y David; a un triste y soñador oficinista, el joven Thomson (sin P); a Edward Maltby, un anciano perteneciente a la Real Sociedad de Psicología, (quizás otro guiño hacia Conan Doyle) y al señor Hopkins (el pelmazo del grupo).

Todo comienza con una inmensa nevada que obliga a los protagonistas a abandonar el tren en el que viajan. Piensan que cualquier alternativa es mejor que permanecer encerrados en él, esperando a que vengan a rescatarlos o a que las vías vuelvan a estar operativas para llegar por fin, a sus ciudades de destino.
Tras una breve presentación de los personajes, estos se lanzan sin pensárselo mucho al exterior, enfrentándose a las duras inclemencias del tiempo y arrastrándonos inevitablemente con ellos.

El señor Matlby es el primero en bajar del tren, y rápidamente desaparece en la inmensa cortina de nieve que cae.
El resto del grupo salvo Hopkins, deciden seguir sus pasos... pero la nieve ha cubierto rápidamente sus huellas, y los cuatro jóvenes quedan abandonados a su suerte, en medio del fuerte temporal.
Como ya habéis comprobado en la sinopsis, el recorrido de estos aventureros será breve aunque cargado de contratiempos, pero por suerte para ellos, pronto encuentran en su camino una solitaria casa de campo donde resguardarse.
El silencio reina en la casa mientras el fuego de las chimeneas caldea las habitaciones, una tetera hierve el agua sobre el fogón de la cocina y el servicio de té espera en el salón.
En ese momento, una pregunta rasga el cargado ambiente, ¿dónde están los habitantes de la casa?

De esta forma comienza una novela que nos transporta al pasado.
Es una novela intemporal, en la que parece que el tiempo se detiene y aunque tendremos a lo largo del argumento, algunas referencias que la sitúan en 1937, el comportamiento de sus personajes, la trama e incluso la forma de narrar, en ocasiones, nos hace pensar en otra época, la de Dickens.
El autor nos ofrece una historia de misterio de corte clásico donde veremos como el narrador sabe más aparentemente de lo que cuenta.
La cadencia narrativa es lo que transmite intriga al relato.
El ritmo es pausado, Farjeon impone su propio tono y su propio tempo, se toma con mucha calma el introducir algo de acción, haciendo gala más bien de una tensión sostenida, y acelerando únicamente la trama al final, con un desenlace quizás para mi gusto, demasiado abrupto.

Os he mencionado al grupo de personajes que forma parte de la avanzadilla, pero a ellos pronto se les unirán, tres, cuatro, incluso seis personajes más...
Un grupo singular en extrañas circunstancias, la necesidad les empuja hacia la casa y al final la necesidad les retiene allí.
Desde el comienzo empiezan a ocurrir cosas extrañas, los personajes de actitud sospechosa, aparecen al mismo tiempo que abandonan los escenarios, y esa situación, hace que la casa empiece a parecerse al famoso camarote de los hermanos Marx.

La novela parece una función teatral, con amplios y surrealistas diálogos.
Los personajes llegan a rozar el absurdo en muchas ocasiones, hablan y hablan entre ellos, sin llegar a decir nada coherente o que tenga lógica para nosotros. Ese detalle, obliga al lector a permanecer atento, ya que cualquier dato mencionado de forma ingenua, puede ser de vital importancia para no perdernos una pista trascendental para la resolución del misterio.

Como digo, es una novela perfecta para representar en el teatro, ya que podemos definir claramente los actos, con cambios mínimos de escenario.
Las escenas y las conversaciones se superponen unas a otras en distintas habitaciones, al tiempo que la trama avanza.
Esta obra es un compendio de géneros.
Tiene mucho de folletín; coincidencias, situaciones poco verosímiles y exageradas, y todo ello, adornado con un fino sentido de humor inglés.
Los diálogos de los que ya os he hablado, se alargan muchas veces sin sentido y los acontecimientos se dosifican con ironía.
A su vez, también podemos encontrar registros de novela de misterio y policíaca, e incluso de las comedias de enredo, porque como veréis es una historia sencilla que se va complicando a pasos agigantados.

Una obra atrevida y en ocasiones alocada que reconozco que se ha convertido en otra excelente lectura compartida con los blogs de Si fuésemos libros, Un libro junto al fuego y No solo leo.


martes, 18 de abril de 2017

Serie Tessa Leoni de Lisa Gardner


Y yo a ti más (Tessa Leoni 01)
Sinopsis:

Una pregunta, una decisión rápida y Brian Darby yace muerto en el suelo de la cocina. Su mujer, Tessa Leoni, agente de la policía estatal, declara haberlo matado en defensa propia y tiene heridas que lo confirman. Para la veterana detective D.D. Warren debería ser un caso fácil, pero ¿dónde está la hija de seis años?
Mientras la investigación entra en una búsqueda frenética de la niña desaparecida, la detective Warren ha de compartir caso con su antiguo novio, Bobby Dodge, para conseguir desentrañar los entresijos del cuerpo de policía estatal de Boston y de paso desenterrar algunos secretos familiares. ¿De verdad dispararía una agente bien entrenada a su propio marido? ¿Haría daño una madre a su propia hija?
Pero para Tessa Leoni lo peor no ha llegado aún. Sin vuelta atrás. Sin nadie en quien confiar. Tiene un único objetivo y usará toda su energía y sus conocimientos para hacer lo que ha de hacer. Ningún sacrificio es demasiado grande, nada es inconcebible. Una madre sabe a quién ama. Y todos los demás van a pagar.

Opinión: Y yo a ti más (Tessa Leoni 01)

Después de tanta novela del Siglo XIX, como he estado leyendo últimamente, me apetecía cambiar de registro, necesitaba un cambio brusco, algo totalmente diferente que aportase una pequeña descarga de adrenalina.
Este thriller lo clasificaban como trepidante, inquietante y extremo, y la verdad, es que ha cumplido bastante bien con las expectativas depositadas en él.

El comienzo de la novela resulta algo confuso.
Tras un breve prólogo nos encontramos con dos personajes en una situación límite.
La agente Tessa Leoni se enfrenta a alguien que le obliga a tomar una decisión rápida tras formularle una pregunta sencilla:
¿A quién quieres?
A continuación solo sabemos que su hija ha desaparecido y que su marido yace muerto en el suelo de la cocina con tres balazos en el pecho.
Se ha abierto la veda y la caza del criminal está en marcha.
Tessa emprende una búsqueda contrarreloj, la de su hija, mientras que toda la policía de la ciudad, al mando de la detective D.D. Warren, se vuelcan en darle caza a ella.

Lo primero que nos llama la atención es encontrarnos con dos tipos de narrador que se alternan a lo largo de toda la obra.
En primera persona tenemos la versión de la agente Tessa Leoni, protagonista de la saga, que nos ofrecerá la historia más personal.
Esa historia, pronto empezamos a ver que no coincide mucho con la realidad. Los flashback son constantes y comienzan a surgir secretos del pasado, mientras que vemos que la versión contada sobre los hechos, empieza a desmoronarse.

En tercera persona conocemos los detalles de la investigación; a la sargento detective D.D Warren, la encargada de llevar el caso y a su compañero, Bobby Dodge.

Según vayamos avanzando, iremos conociendo tanto detalles de la vida de los personajes, como sobre los lentos avances de la investigación, y aquí surge uno de los puntos curiosos, porque la investigación realmente no avanza gracias a la brillantez del equipo de investigadores, sino a las aportaciones de otros personajes secundarios, que contribuyen o colaboran facilitando información.

La autora domina muy bien el género y logra mantener una tensión constante gracias a la incorporación de giros argumentales.
Teje una red de mentiras a nuestro alrededor y los lectores nos lanzamos de cabeza a la lectura, quedando atrapados en una tela de araña que a cada paso nos va envolviendo más.
En una tela de araña los ejes principales parten de un punto central y ese punto de partida nosotros ya lo conocemos, la sospechosa muerte del marido de Tessa, Brian Darby.
A continuación pensamos que la pequeña Sophie, será el elemento sobre el que se centrará la búsqueda, encontrarla sería lógicamente la prioridad, pero nos equivocamos.
Tessa Leoni, sí centra su búsqueda en ella, pero para la Detective Warren, la prioridad es dar caza a Tessa y desde ahí encontrar a Sophie, viva o muerta, algo incongruente, porque según sus palabras el único fin es encontrar a la niña.
Pero los lectores vemos como el tiempo pasa y la investigación no parece avanzar en ningún punto.
¿El motivo? D.D

Toda la acción recae sobre los dos personajes femeninos, y sobre ellas, sobre esos personajes que derrochan una fuerte personalidad, centramos nuestra mirada.

Tessa es un personaje extremo, vemos en esta entrega, como es capaz de sobrepasar sus propios límites con el único fin de salvar a su hija. Creo que esta novela es un comienzo prometedor para la saga.
He visto una gran evolución en la protagonista, a través de todos los datos que se facilitan, tanto del presente como del pasado, y creo que será alguien que no dejará de sorprendernos.

La agente D.D. Warren, creo que es el elemento negativo de esta historia, al menos para mí, y es que este personaje o más bien su actitud, ha llegado a saturarme en exceso.
D.D está embarazada y podríamos pensar que ese sentido de protección sobre su bebé, se vuelca sobre la niña desaparecida, la sensibiliza convirtiéndola en una perseguidora insaciable sobre quién ella considera categóricamente como culpable de TODO.
Pero no, no seamos sexistas, el comportamiento de D.D se debe a que ella es así, es cansina y parece carecer de empatía.
Tessa, en un principio se nos presenta como una mujer presa de la violencia doméstica, aún así, la inspectora no le concede ni el más leve beneficio de la duda.
Se obceca en su persecución, quiere detenerla sea como sea, y termina convirtiendo el desarrollo de la investigación en un tema casi personal.
Tessa en vez de encontrar una aliada en ese mundo de hombres, solo consigue un adversario con un extremado sentido de la competitividad.
La detective convierte el hecho de que la sospechosa es guapa y vulnerable en un lema que repite incansablemente, y tantas repeticiones sobre lo mismo solo producen ruido.
Parece que sus principios están algo trastocados, ya que olvida el lema principal, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario.
Es un personaje demasiado cuadriculado, que llega a obsesionarse con todo.

Da vueltas y más vueltas entorno a la culpabilidad y ni baraja ni acepta ninguna otra posibilidad. Lógicamente una mente tan estrecha solo supone una traba para la investigación.

Esperaba encontrar en la historia a un antagonista a la altura de Tessa Leoni, competitiva, por supuesto, pero también más razonable.
Ambos personajes son obstinados, perseverantes, pero resultan como el día y la noche.
Me sorprende que hasta el momento, en todas las reseñas leídas, nadie cuestione la personalidad de este personaje, y la tachen de inspectora brillante.
Supongo que todo se reduce a lo mismo de siempre, cuestión de gustos, pero yo en una situación comprometida, preferiría que dejasen mi caso en manos de Tessa que en alguien como D.D.

Aún así, hay que reconocer, que es una forma brillante de presentarnos y entregarle el protagonismo de la serie a la joven agente, ya que conocemos desde el primer tomo de la saga, las dos caras de este personaje, sabemos que no existen límites para ella.
Y quizás, el personaje de D.D sea la forma empleada para que los lectores participemos más y tejamos nuestras propias teorías, porque en esta novela, nada es lo que parece.
La narración y los diálogos conviven en buena armonía, y el final elegido, tras atar meticulosamente todos los cabos, pues bueno, se ajusta a lo que todos deseabamos, aunque en algún momento nos parezca cogido por los pelos. Lo que más me soprende es que alguien tan meticulosa o quisquillosa como D.D, se conforme con algunas de las explicaciones finales.

Y llegados a este punto, poco más puedo decir, solo recomendaros esta novela que estoy segura de que no os dejará indiferentes...


jueves, 13 de abril de 2017

Las señoritas Lagarde de Jacinta Ramírez de Rodrigo

Sinopsis:

Cuatro hermanas. Un secreto familiar. Un amor prohibido.
Octubre de 1875, Antonio López de Sandoval, brigadier de ingenieros, regresa a España después de haber luchado en Cuba durante cinco años. Su vida esconde un gran secreto.
Determinado a que nadie lo descubra, se dispone a abandonar el ejército y a refugiarse en una pequeña localidad andaluza. Aquí, el enigmático personaje conoce a Esperanza Lagarde, de quien se enamora perdidamente.
 La precaria economía familiar de la joven es uno de los motivos por el que sus hermanas permanecen solteras, pero hay otro más importante. Cuando Antonio lo averigua, toma una sorprendente decisión que acabará cambiando la vida de todos.
Basada en hechos reales, esta es una historia de intrigas. sospechas y engaños.
Una aventura increíble que recrea una época en la que las mujeres no podían elegir su destino.

Opinión:

Leí en alguna entrevista a la autora, no recuerdo en que medio, que para esta novela se había empapado de la obra de autores españoles de la época, lógicamente salía a relucir el nombre de Doña Emilia Pardo Bazán y el de D. Benito Pérez Galdós, dos autores elegidos con gusto y acierto, ya que son dos escritores de referencia en el género del realismo español.
Por lo tanto, esta novela ya tenía un punto a favor si lograba tan solo la mitad del realismo que ellos conseguían en sus novelas.
Es cierto que la autora consigue recrear muy bien la sociedad de finales del siglo XIX y en este punto habría que hacer especial hincapié, en como logra reflejar el papel de la mujer, en una sociedad donde como se indica en la sinopsis, no podían elegir su destino.
No voy a decir que haya conseguido imitar o alcanzar el estilo de los dos genios literarios españoles, anteriormente citados, porque eso es algo imposible, entre otras cosas le falta imitar el lenguaje excesivamente cuidado en el que ambos eran expertos, además de que se sabe que Galdós era un experto pintor de ambientes.

Aún así, hay que decir que el grado de satisfacción tras la lectura es bastante alto.

Las señoritas Lagarde, nos ofrece una historia familiar, una narración donde los personajes principales son mujeres, pero sobre todo, una historia que esconde un enorme secreto.
La narración se respalda en dos acontecimientos históricos, el asesinato de Prim y los primeros años de la guerra de cuba, la que fue conocida como la guerra de los diez años, si bien, el punto desde el que surge esta historia, el más importante, es el asesinato de Prim y los acontecimientos tanto previos como posteriores al atentado que tuvo lugar en la calle del turco.

En los cuatro primeros conocemos a la familia Lagarde y al que será el protagonista masculino, Antonio, mostrándonos los meses previos a su llegada a Sanlúcar.
Ahí surge el misterio, o más bien el primero de ellos, porque realmente esta historia parece un ovillo. Según avanza la lectura empiezan a aparecer secretos que se enlazan, y solo al final, descubriremos la verdad.
A continuación tenemos otros cinco capítulos, cada uno de ellos dedicado a un personaje.
Caridad, Rosario, Milagros, Antonio y Esperanza.
Cinco personajes fundamentales y bien definidos, a través de los cuales iremos conociendo a la sociedad de la época, si bien, de entre ellos destaco a 3, a los que forman el triángulo amoroso. Antonio, Milagros y Esperanza, pero de ellos ya hablaremos cuando les toque el turno.

Como he dicho, esta historia la componen diez capítulos...
El último
se titula La carta y en él nos aguardan las revelaciones, pero también las sorpresas. Y aquí llega el "pero" de la novela, se supone que este capítulo debería cerrar la historia, pero el final elegido a mí, me deja más incógnitas y sobre todo preocupación, por los personajes.

También hay que señalar, que al final nos encontramos con que la autora ha incorporado tres pequeños bloques bajo los títulos de contexto histórico, personajes históricos y cronología, donde se facilitan los datos necesarios para comprender o conocer el trasfondo histórico sobre el que se construye la historia.
Pero volvamos a la novela...

Las señoritas Lagarde es una saga familiar, una novela que podíamos catalogar en distintos géneros. Es una historia costumbrista con tintes románticos, donde la ficción se mezcla con los hechos históricos y donde además, encontramos una historia real sobre una antepasada de la autora.
Esta novela está muy bien ambientada, hace énfasis en las costumbres y algo que destaca es la diferencia que encontramos en el lenguaje, diversos registros y niveles para diferenciar la clase de la que provienen los personajes.

El realismo
, como indica su nombre, era un testimonio fiel de la realidad, huyendo del idealismo que encontramos como característica principal en las obras del romanticismo, y es curioso, porque aquí vemos reflejado ambos géneros.
Las dos hermanas pequeñas tienen una idea particular sobre el amor.
Milagros más pragmática y realista, contrasta enormemente con la idea que sobre el amor tiene Esperanza.

Las acciones de los personajes
, son un claro reflejo del ambiente en el que se mueven.
La madre, apocada, es el clásico "Ángel del hogar". Una mujer de provincias, a la que no le gusta relacionarse socialmente, que vive volcada en las tareas de casa, en el marido y los hijos, huyendo de la ociosidad, y las dos hijas mayores siguen su ejemplo al pie de la letra.

En la tercera de las hijas, Milagros, vemos a una de esas mujeres soñadoras, que empezaban a ser más independientes. Quiere ser maestra y en ella vemos retratada esa parte de la sociedad que inspirándose en la filosofía krausista, apoyaba la Institución Libre de Enseñanza. Sin duda el mejor personaje femenino.


De Antonio López de Sandoval, realmente sabemos muy poco.
Su verdadera historia la iremos conociendo a lo largo de la obra, pero se sabe que tuvo relación con Prim e incluso que pudo estar relacionado con su asesinato, pasando los últimos cinco años luchando en Cuba.
Tiene una personalidad embaucadora, es un gran seductor, y al igual que todos los personajes, los lectores también caemos bajo su influjo.
No tiene una, tiene mil caras y en cada situación sobresale sorprendiéndonos con los giros argumentales que el mismo provoca. Es un personaje excelente, sobre todo un virtuoso en contar tanto verdades, como medias verdades y grandes mentiras.

Don Pedro
, el cabeza de familia, es un hombre con carácter, al que le gusta cumplir con las tradiciones, por lo tanto sus hijas deben casarse por orden de edad, y aquí surge el conflicto narrativo; Antonio se enamora de Esperanza, la hija pequeña, y parece que lo va a tener complicado.
Él es perseguido por un pasado convertido en misterio y a Esperanza la persigue la tradición y un pesado lastre, porque las señoritas Lagarde han nacido solteronas.
Las dos mayores, tan retraídas e insulsas como la madre, no resultan nada agraciadas y el reto de casarlas se ha convertido en toda una aventura.

Y pasito a pasito, personaje a personaje, hemos llegado casi al final, al momento que me reservo para Esperanza.
Y es que, realmente es un personaje que no me ha gustado; quizás porque Milagros consigue eclipsarla con su fuerza y argumentos.
Esperanza es un personaje que se deja llevar y que realmente sin su hermana mayor, sería totalmente maleable. La vemos crecer, pasar de ser una jovencita bonita que resalta por encima de sus hermanas, a convertirse en una total belleza. Pero la belleza, no lo es todo...