martes, 8 de mayo de 2018

La novela de Genji de Murasaki Shikibu

Sinopsis:

La novela de Genji transcurre a lo largo de medio siglo, con infinidad de personajes y aventuras, muchas galantes, en que el protagonista, hijo del emperador a quien han alejado del poder desde su infancia, pugna por recuperar sus derechos. Una vida repleta de luces y sombras, de maquinaciones de poder y de erotismo, que llenan el clásico más notable de cuantos quedaban por traducir a nuestra lengua. La novela de Genji preludia toda la gran literatura universal posterior, con un conocimiento extraordinario del alma humana, de su esencia trágica y cómica.

Opinión:

Introducción.
Genji Monogatari, El Romance de Genji, Historia de Genji o La novela de Genji, son solo algunos de los nombres que se le ha dado a esta novela clásica japonesa escrita en el año 1000, aunque lo cierto es que se desconoce su título.
Esta obra es tan intensa, tan profunda y de semejante tamaño, que ya me perdonaréis, pero no puede resumirse en un par de párrafos, ahora veréis por qué.

La edición de bolsillo que yo tengo, es de la editorial Austral, y está compuesta por 2 tomos.
➲El primero, Esplendor, tiene 821 páginas que incluyen 456 notas al pie.
También habría que indicar que al comienzo incorpora una pequeña biografía sobre la autora, Murasaki Shikibu, y un prólogo de Harol Bloom muy recomendable.
A todo lo citado, hay que sumarle una extensa introducción donde se muestra como era la sociedad en el periodo Heian, y algunas interpretaciones sobre determinadas situaciones que viviremos en el interior del libro. También podéis encontrar una sección, Dramatis personae, donde explican la relación entre personajes, para facilitar la lectura.
➲El segundo volumen, Catástrofe, tiene 830 páginas y 456 notas al pie.

Ya a simple vista, por su extensión, vemos que es una novela que necesita su tiempo, aunque la única dificultad que encontraremos nos llega de manos de los más de 400 personajes que harán acto de aparición, porque casi todos ellos, en mayor o menos grado son familia, una forma de mantener el poder siempre en manos del clan, pero que a los lectores nos complicará, ya que sin poder evitarlo el pensamiento volará al clásico... ¿pero estos no eran primos y cuñados al mismo tiempo?

Reflexiones lectoras.
Es una obra tan completa como compleja, y permite varias lecturas. Eso es quizás lo que más llama la atención, la gran diversidad de opiniones que se amontonan a su alrededor.
A mí me ha parecido una novela muy entretenida, y volvería a releerla, porque una primera lectura te ayuda a situarte en el contexto, pero es la segunda la que realmente disfrutas. Aunque esta es solamente mi opinión como lectora. Una opinión entre muchas...

Como digo hay calificaciones de todo tipo, desde comentarios que la tachan de bodrio y poco atractiva, a voces que demonizan su lectura por las acciones del protagonista.
Sobre el primer apunte, ya lo habéis visto; nos enfrentamos a una novela extensa, y algunas partes pueden resultar pesadas, pero de ahí a clasificar esta obra como infumable, hay un abismo. Solamente por la magnífica riqueza de detalles con la que nos agasaja su autora, ya merece la pena leerlo.
Sobre lo segundo... solo recordar que estamos hablando de una novela escrita en el s. XI, considerada como la primera novela de la historia y no solo eso, sino como la primera novela escrita por una mujer, algo que para mí tiene ya de por sí mucho mérito.

Los que censuran la obra centrándose únicamente en un hecho en concreto, que lógicamente no voy a desvelar, decirles que no es justo que se queden solo con ese mensaje.
No podemos juzgar con nuestra mentalidad de hoy, unos hechos que narra una escritora del s. XI; sin saber a ciencia cierta, si lo que se vierte en sus páginas es una crítica a la sociedad, si es ficción, o simplemente si narra y acepta la realidad que a ella y a sus contemporáneas les ha tocado vivir.
Murasaki narra unos acontecimientos, no los cuestiona, pero tampoco en ningún momento los aplaude, actúa como haría hoy en día cualquier buen historiador que reflejase la historia de las mujeres en la antigua Roma o Grecia, no sería real si esas crónicas apareciesen sin violencia sexual o moral.

Por otro lado, si nos negásemos a leer obras por su contenido o por la ideología de su autor; si las censurásemos literariamente o las boicoteásemos, barbaridad que he oído decir mucho últimamente, nos estaríamos perdiendo la posibilidad de opinar sobre novelas tan poéticas como Don Juan Tenorio de Zorrilla o Lolita de Nabokov; o sobre autores como Oscar Wilde, Dostoyevski, Platón, Aristóteles, y aquí me paro porque la lista es interminable, entre otros cientos calificados como machistas, misoginos...; porque ahora resulta que para defender nuestros derechos, los de las mujeres, tenemos que pisotear no solo la lengua de Cervantes inventándonos palabras, sino que también, dejar de leer determinadas obras y autores.
De verdad, que es para hacérnoslo mirar... Esas actitudes solo nos llevan a dar pasos hacia atrás; yo quiero una sociedad igualitaria, sí, pero también culta, abierta a todo el mundo y donde se respeten todas las ideas.

No podemos boicotear la literatura, porque no nos guste una obra, su autor, o un personaje, y menos amparándonos en la coletilla de que es machista.
Pienso que a lo largo de la historia ya nos han quitado la posibilidad de leer muchas obras catalogándolas de prohibidas, por un motivo u otro.
Si hiciésemos esto, nuestro bagaje lector sería pobre, por no decir como sería el estado de nuestras bibliotecas y de la cultura en general.
Estaríamos actuando como censores, comportándonos igual que esos a los que precisamente criticamos, y eso nos llevaría a hacer uso de las tijeras en prácticamente todas las obras de la historia hasta bien entrado el s. XX.

Creo que para poder decidir o criticar, primero tenemos que tener el conocimiento que solo nos llega tras leer mucho y muy diverso.
Por eso aprovechando la oportunidad que me da el blog, os animo a dejar de hacer fogatas con determinados autores y sus obras.
Leed lo que queráis, sin necesidad de justificar vuestra lecturas ante nadie.

Por otro lado y retomando el libro, y en defensa de los personajes de esta historia y de su autora, he de recordar que tan solo son testigos de una época. No podemos reprocharles que acepten como naturales algunos comportamientos o que no los censuren, cuando es lo que están viviendo y no conocen otra cosa.
No podemos juzgar a los personajes por como actúan, porque tan solo son eso, personajes, y les estaríamos otorgando unas capacidades que no tienen.
Sería incongruente, al menos para mí, encontrarme en una obra de la edad media, da igual su ubicación, que se supone que refleja la vida de forma veraz, con un personaje masculino que se comportase como un defensor del movimiento #MeToo...

Por otro lado que no os vendan, que la novela de Genji solo contiene las aventuras de alcoba del citado personaje, porque no es así.
No vale quedarse solo con lo que hay en la superficie, somos lectores y hay que demostrarlo rascando bajo ella, sin lecturas superficiales y un triste "no me gusta"... Es como si dijésemos que Don Quijote es solo la historia de un loco, cuando conocemos la profundidad del personaje y los cientos de historias que se esconden y entrecruzan tras sus páginas.

Y ahora para terminar estas reflexiones, una recomendación sobre la lectura.
Si os decidís a leer este gran clásico, no hagáis pausa entre los dos volúmenes, porque aunque te habitúas a manejar cierto número de personajes, no lo haces de igual modo con los nombres, y al dar tiempo entre lecturas, hace que olvides quién era quién...
Y ahora me centro en la reseña.

La novela de Genji: Tomo I. Esplendor/ Tomo II. Catástrofe.
Para esta ocasión he preparado algo distinto.
Cuando reseñamos alguno de los llamados "clásicos", al margen de que nos resulte conocido o no, siempre encontramos cientos de referencias o comentarios en la red sobre él, lo que nos dificulta el ser un poco originales. Por ese motivo he pensado elaborar una reseña única sobre los dos tomos, intentado huir, en lo posible, de hablar solo sobre el argumento.
Por otro lado, sería absurdo intentar analizar la prosa, los versos, la estructura o mencionar la infinidad de personajes, así que intentaré mostrar únicamente las curiosidades que he encontrado. Os advierto que son bastantes.

Esta novela es una especie de saga familiar, una historia que servirá de crónica social y política al mismo tiempo. La narración abarcará más de medio siglo, y en ella no solo encontraremos las correrías del protagonista, Genji, el principe resplandeciente, sino que también seremos partícipes de las aventuras y desventuras de todos los miembros de su enorme familia.
El llamado príncipe resplandeciente, es hijo del emperador, su hijo favorito pero no el heredero al trono, por ese motivo y por su seguridad es alejado del poder.
Este personaje va a despertar sentimientos contradictorios en todos los lectores. En algunos momentos nos resultará simpático y en otros le compadeceremos, pero también sentiremos animadversión hacia él.
Se dibuja ante nosotros como un caradura que destaca por su ingenio a la hora de seducir doncellas; una especie de antihéroe, respetable de día y Don Juan de noche; alguien que se aleja del ideal caballeresco y que vive al margen de los códigos de honra propios de su clase.
Resumiendo... un personaje con luces y sombras.
A lo largo de los dos libros va a evolucionar, vamos a ser testigos de como madura, al tiempo que también nuestros sentimientos cambiarán hacia él.
Los lectores nos vamos a enfrentar a una difícil misión, leer sin juzgar, y si sois capaces de hacerlo, os encontraréis ante una novela y un personaje brillante; porque aunque nos cueste reconocerlo, Genji lo es. Los grandes personajes son aquellos que no dejan indiferente al lector, que son activos, que evolucionan y que impactan en nosotros, aunque sus acciones se alejen de lo que dicta la razón.

La vida de nuestro protagonista, va a estar constantemente observada por un narrador femenino, que no duda en irrumpir en la narración para dirigirse de forma directa a nosotros y así dar más veracidad a su relato, haciéndonos participes de la historia; algo parecido a los narradores heterodiégeticos, que encontramos en la literatura del s. XIX.
Esta narradora tan especial nos ofrece la historia de Genji en pasado, y lo singular es que al margen de este personaje masculino, el peso de papeles importantes en el relato recaerá sobre mujeres.
Sobre ellas se irá tejiendo la trama y los personajes masculinos que lógicamente aparecerán, cumplirán con una función secundaria, siendo meramente incidentales.
Pero hay otro detalle entorno a esta extraordinaria narradora que os quería comentar.
En numerosas ocasiones, en esas interrupciones que hace del argumento, no podrá evitar mostrarnos su punto de vista, lo que ocurre es que al igual que hiciese Santa Teresa, recurre a mostrar su ignorancia para evitar posibles consecuencias sobre sus comentarios.

“Omitiré los detalles, pues demorarse en ceremonias de este tipo suele resultar tedioso, sobre todo si el narrador es tan incompetente como yo” 

Ella nos advierte de que su relato no es creíble para muchos de sus contemporáneos, porque nos ofrece una imagen de Genji alejada de la perfección, cargada de defectos que dista mucho de la divinidad que le otorgaría el mero hecho de ser hijo del emperador.
También nos va a sorprender la capacidad de esta narradora para saltar de un registro a otro; de la seriedad a la reflexión, o del drama a la ironía.

Al llegar al segundo tomo se detecta un ligero cambio a la hora de narrar. Los acontecimientos se van alejando cada vez más en el tiempo, los personajes no son tan activos como al comienzo, y la narrativa se vuelve más fluida. Esto me hace preguntarme si hubo un parón en la escritura de Murasaki.

Nos encontramos con una historia a camino entre la novela cortesana y la costumbrista, eso sí, teñida con elementos picarescos, lo que demuestra que una vez más esta escritora se adelanta a la historia y a las obras que conoceremos en occidente durante el S. XVI.

Ahora os voy a comentar uno de los fallos que yo encuentro en esta novela y que creo que se debe a que nuestra traducción se ha hecho desde traducciones previas al Inglés, Alemán y Francés, lo que hace que se pierda la esencia del texto original. El lenguaje resulta demasiado actual, no se respetan los giros, el lenguaje cortés que supongo que sería propio de la época.
En nuestro Quijote encontramos expresiones más barrocas, frases y términos que ya no se emplean, y en cambio aquí eso no ocurre, salvo en los poemas. Esto que acabo de mencionar y que en principio podríamos considerar algo negativo, realmente beneficia al lector actual, ya que parece que nos enfrentamos a una historia escrita en nuestro tiempo pero ambientada en el pasado.

Y ahora sí voy a centrarme en esos detalles que aparecerán de manera constante a lo largo de esta obra y que sin duda os dejaran perplejos.

1.  Los parecidos razonables.
Con lo primero que se encuentra el lector en el primer párrafo, es algo que a mí personalmente me sorprendió. Encontré una fórmula de entrada que recordaba a Cervantes con su famoso comienzo de El Quijote. Un hecho muy curioso cuando esta obra de Genji está escrita cinco siglos antes. Por lo tanto, si nos encontramos ante la primera novela de la historia, quizás también nos encontremos ante la primera entradilla de ese tipo.

“ En la corte de cierto emperador, cuyo nombre y año en que subió al trono omitiré, vivía una dama que, aun sin pertenecer a los rangos superiores de la nobleza, había cautivado a su señor hasta el extremo de convertirse en su favorita indiscutida”  [...]

Otro detalle que habréis apreciado en el fragmento, es la forma de narrar; muy sencilla y similar a las empleadas en los cuentos. Y llegados a este punto debo comentaros algo muy importante, y es que en esta novela de Genji, vamos a encontrarnos referencias a relatos clásicos japoneses, y que como lectores, vosotros vais a encontrar muy similares a algunos que nos han llegado de manos de los hermanos Grimm, de Washington Irving o del afamado Hans Christian Andersen.
Con esto no estoy hablando de plagio descarado de los citados, pero sí que sus historias tienen claras reminiscencias de las mencionadas dentro de La novela de Genji. Esto solo dice que estos autores leyeron mucho y no se olvidaron de leer también los clásicos japoneses.
Pero juzgad vosotros mismos...

Genji vs Blancanieves.
El título que le conceden a Genji, principe resplandeciente podría ser una versión anterior y masculina de Blancanieves.
La madre de Genji, al igual que la de Blancanieves muere al comienzo de la obra. Ambas eran las amadas esposas del rey.
Las malvadas madrastras, crueles y envidiosas odian a los dos personajes, lo que les obliga a alejarse de la corte para evitar su muerte.

En fin, habrá quien diga que todo parecido con la realidad es pura coincidencia, pero vayamos al siguiente fragmento...

Leyenda del leñador chino vs Rip Van Winkle.
Hay una frase donde la esposa de Genji, Murasaki, dice:

¿Habré de esperar —le dijo— a que el mango de mi hacha empiece a sacar hojas como en la vieja leyenda del leñador chino?”  

Esta leyenda a la que hace referencia la mujer de Genji, que no tiene nada que ver con la autora del mismo nombre, habla de un leñador que ve a dos eremitas jugar al ajedrez y pierde la noción del tiempo. Cuando el juego termina cree que ha durado unos minutos cuando lo cierto es que han pasado años y el mango de su hacha ha echado hojas y raíces.
Exactamente igual sucede en el clásico de la literatura norteamericana, Rip Van Winkle, escrito por Washington Irving. Cuando un aldeano se va al bosque para conseguir paz y tranquilidad, ve a unos personajes jugar a los bolos y tras ello se queda dormido bajo un árbol. Cuando despierta el mundo ya no es tal y como él lo conocía. Han pasado veinte años...

Y ahora le ha tocado el turno a Hans Christian Andersen.
El cortador de Bambú vs Pulgarcita
En otro capítulo vemos como en una exposición de pinturas los personajes hablan de una de las láminas expuestas que hace referencia a un cuento folclórico japonés del s. X, y que lleva el título de El cortador de bambú. En ese pequeño relato se cuenta la historia de un matrimonio ya anciano que no ha podido tener hijos, y encuentra una pequeña hada en el bambú. Esa historia es casi igual a la que Andersen nos ofrece en pulgarcita. Buscad y lo veréis...

2. La metaliteratura va a ser nuestro compañera de viaje, no solo en lo que se refiere a los cuentos folclóricos que se citan, sino también a las referencias constantes a las tres antologías poéticas del periodo Heian: Kokinshu, Gosenshu y Suishu. 

3. La naturaleza va a ser un elemento omnipresente a lo largo de toda la narración.
En el mundo oriental existe la creencia de que todo es efímero, la naturaleza cambia y se transforma, y la literatura Heian se hace eco de ello.
Murasaki intenta reflejarnos fielmente esos cambios de la naturaleza, cambios bruscos a nuestro parecer, pero debidos a que en Japón las diferencias entre estaciones están muy marcadas.

La naturaleza por lo tanto va a convertirse en un elemento muy importante en el desarrollo de esta historia.
Las flores cuentan con un lenguaje propio, esconden una simbología oculta. Infinidad de flores van a aparecer citadas en los incontables poemas que emplean los personajes para comunicarse en momentos puntuales.
4. Esos poemas metafóricos que también podríamos incluir dentro de la sección de metaliteratura, generalmente relacionan al hombre con la naturaleza. Como he mencionado, los personajes los incorporarán a sus diálogos; su manera de escribir, de elegir las palabras hacen que el texto improvisado resulte natural, dotando a la narración de originalidad y elegancia.

5. El gran colorido que baña todas sus páginas.
La pluma de Murasaki es muy descriptiva y nos ofrecerá en un alarde de brillantez, las distintas tonalidades de las flores que decoran los jardines; de los árboles; de la amplia y alegre gama de tonos con la que tiñen sus ropas, por no hablar de como nos hace llegar los olores. Esa mezcla de fragancias sin igual que se desprenden desde las flores a los inciensos que se queman en las distintas estancias y que son empleados para perfumar sus ropajes.

6. El papel de la mujer aristócrata durante el periodo Heian también va a ser descrito por Murasaki.
Al igual que en occidente ese papel esta supeditado al del hombre. De soltera debe obedecer al padre, de casada al esposo y de viuda al hijo; pero también vamos a apreciar grandes diferencias con el papel desempeñado por nuestras mujeres del medievo. Las japonesas viven en una reclusión muy hermética y eso crea alrededor de los personajes femeninos un aura de misterio.
Respecto a la educación también encontraremos diferencias:
Genji censura la ignorancia en el sexo femenino, aunque también opina que las niñas no deben ser demasiado eruditas para no eclipsar o intimidar a los hombres. Por eso vamos a observar a lo largo de los dos libros, como las mujeres deben saber leer, recitar, tocar instrumentos, e incluso son las encargadas de relatar historias, un oficio exclusivamente femenino. Así que no es de extrañar que esta novela esté escrita precisamente por una mujer. A las mujeres japonesas no se las alejaba de los libros ni aunque estos fuesen historias de ficción.

7. La gran admiración por todo lo que proviene de China va a influenciar a la cultura japonesa. Adoran su escritura, su música e instrumentos, su poesía, e incluso su lengua es utilizada en la corte como algo que indica categoría.

8. La música.
Va a convertirse en un elemento presente en todos los capítulos, y es un detalle a tener muy en cuenta, ya que la música no es solo una parte importante en cualquier civilización, sino que también marca su  desarrollo y su evolución.
En este pequeño apartado, como curiosidad os diré, que en un capítulo se mencionan las melodías acuáticas. Ese tipo de espectáculos, según he podido comprobar, que se llevaban a cabo en el centro de un lago o similar, llamados también música acuática o música del agua, los historiadores lo atribuyen a un invento de Haendel. Dicen, que este excelente músico a requerimiento del Rey Jorge I, estreno en 1711, una obra musical básicamente barroca, que se ajustaba a esas características. Como podéis comprobar ahora, el creador no fue Haendel, ya que estas representaciones eran muy frecuentes en la época Heian, y así nos lo transmite la autora.

9. Todo tiene un principio y un final.
En Catástrofe llegará el relevo de los personajes, los que han dado comienzo a la saga se van haciendo mayores, y lentamente sus andanzas serán sustituidas por las de sus hijos y nietos. Vamos a conocer el ocaso de Genji, pero también el ocaso del periodo Heian.
El protagonismo de Genji será sustituido por el de uno de sus hijos, y aunque la narradora puede darnos la falsa impresión de que nada de lo que ocurra en el segundo tomo puede compararse con el periodo de apogeo de Genji, yo debo confesaros que esta segunda novela se me ha hecho más amena y dinámica.

10. Para terminar...
En el segundo volumen se repetirán las mismas historias de amor, los hijos incurrirán en los mismos errores que los padres, y como no podrían faltar, también aparecerán los inevitables triángulos amorosos.
Los protagonistas de esta Novela de Genji, independientemente del tomo que estemos leyendo, serán atormentados por secretos, recuerdos y remordimientos, que planearán sobre ellos "literalmente" como fantasmas; y es que los espíritus, el karma y los toques de realismo mágico, también serán un elemento que veremos sobrevolar incansablemente por las páginas de este libro.


martes, 1 de mayo de 2018

El asesinato de mi tía de Richard Hull

Sinopsis:

Sinopsis y portada del libro retiradas para evitar infringir posibles derechos de autor.
Para saber más pinchar en el enlace siguiente: Pinchar aquí.

Opinión:

Lo primero que quiero hacer es agradecer a Atalanta y a su blog Un libro junto al fuego su brillante recomendación, ya que sin ella esta gran historia habría pasado desapercibida.

“Indudablemente las tías, de cualquier clase que sean, son siempre problemas desagradables”.

Esta obra que se encuentra a caballo entre la novela de detectives y la comedia, fue publicada por primera vez en 1934, y como veis, con solo leer el título y la frase con la que da comienzo, ya tenemos una idea bastante clara del ambiente disparatado por el que se moverán los personajes.

Este libro está escrito con un estilo fluido, y aunque dista mucho de ser una lectura perfecta, os aseguro que no os defraudará, por la cantidad de situaciones absurdas alrededor de las cuales planea nuestro incauto e infeliz protagonista.

Edward, harto de su autoritaria tía Mildred, decide preparar el asesinato perfecto con el que librarse de ella, mientras que nosotros observadores de primera mano, veremos como todos sus planes se desbaratan uno a uno.

Nada más comenzar nos vamos a encontrar con una amplia descripción no ausente de sarcasmo, de como es la ciudad de Llwll, en Gales; localidad en la que vive los dos personajes.
Y sí... ya lo se porque precisamente lo comenta el protagonista...

“ningún ser racional debería habitar en un lugar cuyo nombre sea incapaz de pronunciar un cristiano”.

Edward va a convertirse en un personaje multifuncional. Será nuestro protagonista, nuestro narrador y también actuará como guía particular por esa pequeña localidad y sus alrededores.

Edward es el típico personaje, encantado de haberse conocido; dotado de un extraño sentido del humor irónico; ironía a la que es empujado por la desesperación, y que convertirá su día a día en un continuo disparate.
Un personaje de los que me gustan, de los que evolucionan, pero que en este llamativo caso, evolucionará sin remedio hacia el desastre.

Con esta breve introducción ya habéis conocido a uno de los personajes, a la mitad menos avispada de una dicotomía muy especial, la formada por el perspicaz Edward y su antagonista tía Mildred.

Tía Mildred usufructuaria de la herencia del joven, desde que éste perdió a sus padres en un extraño accidente, es la clásica ancianita de la campiña inglesa, adorada por todos los vecinos de la comarca, pero que esconde tras su afable fachada un hueso muy duro de roer.

Ambos personajes aportarán a la trama su toque personal, con infinidad de excentricidades que adornan las escenas, creando una serie de situaciones que, como ya habréis averiguado, rozan el ridículo, y ante las cuales el lector no puede permanecer impasible. La tensión se masca en el ambiente cada vez que el dúo de personajes aparece junto en escena.

Richard Hull consigue crear el equilibrio perfecto entre la tiranía de tía Mildred y la cara dura, sin límites, de Edward, y eso nos lleva a dar saltos continuos entre lo absurdo y la comedia negra.

Para ir terminando os diré, que la novela se divide en cinco partes.
En las cuatro primeras, los acontecimientos nos llegarán desde una especie de diario, donde el incauto de Edward refleja sus preocupaciones y los agotadores acontecimientos que le acosan. Una especie de narración que se mueve entre vanos intentos de manipulación.
En la última parte el argumento da un giro inesperado y nos daremos de bruces con la narración de tía Mildred. Un fin de relato muy hábil que conlleva un cambio de punto de vista, que tratará de desbaratar todos los mitos creados anteriormente por su vago y caprichoso sobrino.


martes, 24 de abril de 2018

La sonámbula de Miquel Molina

Sinopsis:

Marta, la enigmática y maravillosa narradora de esta historia, es una exbailarina reciclada a profesora de baile a la que una lesión inesperada retiró quizás demasiado pronto de los escenarios. Desde entonces vive sumida en una espiral de pensamientos que la tienen encerrada en casa, leyendo y viendo películas antiguas, hasta que un buen día sale en ayuda de su vecina, una mujer mayor que acaba de sufrir un ictus. Cuando la curiosidad por la vida ajena lleva a Marta a adentrarse en casa de su vecina, entrevé la cabellera de una mujer rubia, inerte, que alguien ha querido esconder bajo las sábanas de una cama de una habitación cerrada. Marta, asustada, cierra y se va. Pero en los siguientes días, cuando Fidel, el hijo de su vecina, limpia el piso para ponerlo en alquiler, Marta, que ha decidido ayudarlo en las gestiones, no vuelve a saber nada más de la mujer rubia. ¿Quién es esta misteriosa mujer? ¿Qué relación tiene con esa familia? En lo que será una espiral hitchcockiana de secretos, interiores y obsesiones, finalmente las dos se encuentran cara a cara. Lo que sucederá a partir de aquí sorprenderá incluso al lector más audaz.
Impregnada de referencias literarias, culturales y astronómicas, La sonámbula rezuma finura, elegancia e intensidad. Una novela de juegos y obsesiones sentimentales. Una historia de amor en el siglo XXI.

  Opinión:

Llegué a esta novela con las expectativas muy altas.
Esa portada tan evocadora que me recordaba inevitablemente a "La ventana indiscreta" de Hitchcock, las apasionantes críticas vertidas por las redes sociales y algunos comentarios extraídos de revistas, me hacían pensar que esta novela me encantaría.
Según han ido pasando las hojas, también ha ido desapareciendo en mí la emoción hallada en los primeros capítulos.

El gran error de las novelas actuales que dicen estar influenciadas por determinado autor o que en ellas podemos encontrar reminiscencias de alguna obra célebre, es que ponen el listón muy alto, y muchas de ellas que se han inflado con esos mensajes en portada o en las sinopsis, terminan desinflándose y perdiendo el aire como un globo.
Hay que tener mucho cuidado con esos libros antes de llevárnoslos a casa, porque pueden llevar a confusión y terminar defraudando al lector.
Con esto debo aclarar, que no estoy diciendo que el libro sea malo, no nos llevemos a engaño, pero sí que lo que ofrece a simple vista, no es lo que se vende...

Aquí se hablaba de referencias a Hitchcock, que son totalmente ciertas como podréis ver a continuación, pero también leí comentarios en algunos medios, que hacían alusión a "Rebeca", la excelente obra de Daphne du Maurier.
Decían:
"Una versión contemporánea y urbana de la Rebeca de Daphne du Maurier, una presencia que se intuye pero no puede aprehenderse"

Y como digo, hay que andar con pies de plomo ante este tipo de observaciones, porque la presencia la vamos a tener, es la primera excusa argumental de la que os voy a hablar, pero no lo es en la forma en que aparecía la primera señora de Winter, en la obra citada; esa presencia angustiosa, claustrofóbica, omnipresente, que amenazaba con atentar incluso contra la cordura de los habitantes de Manderley.
Estos comentarios sinceramente nos pueden llevar a error, y más si proceden de parte de editoriales o de otros medios que supuestamente, tratan de ayudar al autor.
En serio... no le estáis haciendo ningún tipo de beneficio, porque cuando el lector termina el libro, se da cuenta de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Yo reconozco que me lancé a ella con una idea preconcebida, errónea, y lo que yo esperaba encontrar no lo he hallado, me he sentido engañada en parte, pero no por la prosa de este autor, tampoco por la profundidad psicológica de los personajes, ni por la trama, sino por esos comentarios que me la relacionaban con Rebeca. No se si me entenderéis, pero todo lo bueno que encontramos en esta obra, queda eclipsado por esas falsas expectativas generadas desde comentarios engañosos.

Miquel Molina, nos ofrece como ya he mencionado, un comienzo muy Hitchcockiano, una excelente excusa para hablarnos de la temida soledad; una novela introspectiva y cargada de obsesiones... ¿Por qué no empezar así la sinopsis...?

Pero hablemos un poco del personaje principal...
La protagonista se llama Marta, pero por varios motivos que ahora no vienen al caso, sus padres intentaron cambiarle el nombre por el de Ginebra, la mujer del rey Arturo; todo esto sucedió en una época en la que Marta ya era bastante mayor, y eso imposibilitó que atendiese a ese nuevo y regio nombre.
Marta dice que Ginebra es una impostora, que únicamente resurge cuando se activa en algún lugar de su mente el resorte de la atracción, o bien, en esas noches en que es sonámbula y la reina Ginebra se despereza y hace ademán de salir.

Miquel Molina, nos ofrece una narradora protagonista, con un discurso muy directo, que en algunos momentos parece que se dirige a nosotros. En este aspecto hay que aplaudir al autor, porque nos engaña. Si avanzamos en la lectura, llegando casi al final, comprobaremos que no somos tan importantes y que no habla con nosotros, sino con un personaje, una presencia que deja su impronta en todas las páginas de esta novela, y no os engañéis. no se trata de Ginebra.

Esta curiosa narradora, Marta, utiliza la mayoría de las veces un diálogo interno, una narración muy introspectiva para ir relatando todos los acontecimientos de forma progresiva, pero también haciéndonos partícipes de sucesos ocurridos en el pasado.

Este libro, como ya he advertido, se mueve en el ambiente evocador de Hitchcock y en una de sus películas más famosas, "La ventana indiscreta", o al menos a mí la ilustración elegida para la portada, me transporta a esa película con solo mirarla.
También en el interior, encontraremos otro elemento característico de la obra del gran cineasta, "El Macguffin", ya sabéis, esa excusa argumental que hace de impulsor de la trama y que luego puede tener mucha o ninguna importancia en ella.
Ese Macguffin, es la aparición de un cadáver en las primera páginas, o algo que parece serlo.
Desde ese momento se iniciará una especie de búsqueda, para intentar averiguar lo que Marta vio.
Habría que decir llegados a este punto, que Marta permanece casi aislada en su casa, sin apenas salir, otro guiño más que hace referencia al personaje de la ventana indiscreta.

La narración por tanto, comenzará siendo una clásica novela negra, pero llegados a un punto cambiará totalmente convirtiéndose en una historia de corte psicológico. Y esos cambios de género también conllevan un cambio en el ritmo narrativo.
La historia, que comienza con un ritmo muy ágil, correspondería a esa parte con tintes de novela negra, para luego abandonar ese ritmo por otro más pausado, donde la narración introspectiva tomará el mando.

El cadáver actúa como una presencia opresiva y nos anima a leer, pero llegados a la mitad de la historia el misterio se revela.
En ese punto descubrimos la verdad sobre él, y se inicia otra nueva excusa argumental, otra incógnita que vuelve a empujar la trama.

Nos encontramos con una novela curiosa y a la vez desconcertante que esconde otras historias más profundas; miedos, inseguridades, pero sobre todo soledad en distintos grados. Cada personaje que iremos conociendo la sufre o la vive de maneras distintas.
Y con esto llegamos a mencionar otro detalle que no me ha gustado...
Creo que tanta introspección ha conseguido que no conectase con la protagonista, se me ha hecho pesada, lo que no ha ocurrido como podéis ver, con la trama.
Marta para mí, tiene un comportamiento extraño en todo momento, e incluso ante algunas situaciones me ha parecido absurdo e infantil.
No quiero meter ningún tipo de spoiler, pero parece que la imagen que intenta transmitir es de liberal, de mujer adulta, y en otros momentos roza la mojigatería y se escandaliza fácilmente.
Otro motivo por el que no he conectado con Marta, es que todo el peso de la novela recae sobre ella, en una especie de monólogo donde verbaliza sus problemas.

No pretendo con esta reseña desanimaros, al contrario, lo que pretendo es que leáis sin dejaros influenciar.
Vosotros tenéis la última palabra a la hora de decidir que leer, y las opiniones son siempre subjetivas, dependen del lector y de influencias externas en su ambiente..
Lo que a mí me gusta, no tenéis por qué compartirlo...


martes, 17 de abril de 2018

La casa torcida de Agatha Christie

Sinopsis:

Tres generaciones de la familia de Arístides Leónides, multimillonario griego, conviven en Inglaterra, en una curiosa mansión de estructura inclinada que el magnate hizo construir para este fin.
Una multitud de personajes se entremezcla en los pasillos y las estancias de la casa, incluidas la joven y hermosa Brenda, segunda esposa del anciano patriarca, y Sophia, su más avispada nieta, cuyo futuro suegro es comisario de policía.
La paz hogareña se trunca cuando Arístides es envenenado, ya que se sospecha que el culpable ha de ser alguien de la familia. Sophia exigirá entonces a Charles, su prometido, que haga lo posible por esclarecer el asesinato, ya que no podrá casarse con él hasta que el asunto haya sido resuelto. El caso, que contará con el apoyo del padre de Charles y del inspector jefe Tavener de Scotland Yard, se complicará con más muertes y con el hecho de que nadie tiene una firme coartada.

Opinión:

Esta es la reseña pendiente de las dos novelas que os propuse para leer durante este mes de Abril, y que tenía como protagonista a la gran Agatha Christie.
Las dos lecturas elegidas, Diez negritos y esta de la que hoy os hablo, La casa torcida, están consideradas como sus mejores obras y tienen algunos elementos que comparten.
En "Diez negritos", el título surgía de una canción de cuna de la cual el asesino copiaba el modus operandi, y en esta comprobamos que de nuevo la idea del título surge de una canción infantil:

"Érase un hombre torcido que anduvo una milla torcida.
Encontró seis peniques torcidos junto a un portillo torcido.
Tenía un gato torcido que cogió un ratón torcido,
y todos vivieron juntos en una casita torcida".

Lo que más llama la atención en esta cancioncilla, además de que la rima es pésima en nuestro idioma, es la cantidad de veces que aparece el adjetivo, torcido/a, y es de ahí de donde surge el título de la obra y también la primera pista sobre el asesino; porque torcido/a no solo significa algo que no está recto...

También vamos a encontrarnos con unos personajes que aunque no están encerrados en el lugar donde ocurre el asesinato, sí es cierto que todas sus acciones ocurren dentro de la mansión, con lo cual podríamos encuadrar esta obra dentro las novelas tipo "misterio del cuarto cerrado" y resultaría perfecta para representarla como obra de teatro.
Otro detalle que no debemos olvidar, indispensable en este tipo de misterios del cuarto cerrado, es que dispondremos de los mismos indicios que el investigador, por lo tanto igual de condiciones para resolver el caso.

Y por último mencionar que tampoco encontraremos ni a Poirot ni a Miss Marple, pero sí un protagonista que desempeñará el papel de investigador a la perfección, por lo que los lectores no echaremos en falta la deducción de ninguno de los dos personajes citados.
Ese personaje que os acabo de presentar es Charles Hayward, un joven que intentará resolver el misterio del asesinato de Arístides Leónides para conseguir el corazón de su amada Sophia, nieta del aristócrata asesinado.

Charles además de personaje investigador actuará como narrador, alguien que como nosotros desconoce lo que ocurre más allá de las puertas de la mansión de las tres chimeneas o como nosotros la vamos a conocer, La casa torcida.
Todos y cada uno de los personajes que va a ir conociendo, podrían ser el asesino, así que los lectores junto a Charles tendremos una misión común, averiguar quién es el responsable del crimen y sus motivos.

Para esta novela que fue publicada en 1949, Agatha Christie elaboró una trama sin igual, de ahí que como ya os he adelantado, haya sido considerada como una de sus mejores obras.
Además de una trama compleja cargada de misterio, destacan las vueltas de tuerca que desconciertan totalmente al lector. A eso le añadimos un elenco de personajes bastante amplio, más o menos 15, entre los que deberemos localizar al asesino.

Ahora bien, de entre esos 15 debemos descartar al muerto, a la policía y a algún personaje incidental, por lo que al final contaremos con unos diez personajes que nos van a complicar nuestra labor de detective. Tendremos que tener a punto todos nuestros sentidos, para analizar las acciones de cada uno de los posibles asesinos.
Lo normal, sería pensar que todos los personajes tienen motivos para asesinar al patriarca, pero este es nuestro primer error. Ninguno de ellos tiene motivos aparentes para desear su muerte.

Ya os he comentado en otras ocasiones que mi sentido sabueso no es muy bueno, así que esta vez me propuse prepararme a conciencia para descubrir al culpable.
Aunque es muy sabio hacer caso a los refranes, yo intenté ignorar esta vez a esa vocecilla que me decía que El hábito no hace al monje. 
Me calcé mi gorra de detective, me apropié de una lupa, e intenté afinar mis escasas dotes detectivescas. ¡No iba a permitir que se me escapase ni un solo indicio!, ya que según Agatha Christie, todas las pistas necesarias para resolver el caso estaban a la vista... así que me lancé a seguir su rastro.

Dicen que el 95% de los asesinatos son cometidos por hombres, y tan solo el 5% restante, es cometido por mujeres; esto me sirvió para ponerme en guardia, y revisé uno por uno a los personajes masculinos.
El primer problemilla surgió al leer la forma de morir, ya que normalmente esa forma de asesinar se atribuye a mujeres...
De esa forma volví a estar situada en el punto de partida y sin pistas.

La siguiente medida que adopté en mi corta carrera como detective, fue analizar las reacciones de los que directamente intentaban pasar desapercibidos; los que Agatha parecía descartar, sin profundizar en su perfil y sin darnos muchas pistas sobre ellos.
¿Creéis que acerté?
Pues tampoco, pero este nuevo error me sirvió para descubrir varias cosas.
La primera, que hay que hacer caso al refranero popular... El hábito no hace al monje
La segunda, que miraba el asunto desde el ángulo equivocado...
Y la tercera, que esto de ser detective es algo muy complicado y no está hecho para mí.

Según fui pasando las hojas descarté a ocho personajes, y me quedé solo con dos culpables, que aunque tenían los mismos motivos que el resto, parecían querer pasar por las escenas de puntillas.
¡Dos culpables, y solo uno de ellos podía ser el asesino!
Opté por uno en concreto, me la jugué a una sola carta... y como he dicho, fallé.

Reconozco que así terminó mi pequeña incursión como investigadora y alabo la gran maestría de esta autora a la hora de construir escenas y de confundirnos con ellas.
Agatha Christie fue una adelantada a su tiempo. Tenemos que tener en cuenta que este libro fue escrito en 1949, y en esa época era impensable que el asesino de esta obra resultase... el que es.
Y hasta aquí puedo contar... ya sabéis, el que quiera saber más que lea...

Otra cosa que he sacado en claro tras leer esta narración y que corrobora que soy una total negada para la deducción, es que Agatha Christie utilizó los venenos en más de la mitad de los crímenes que imaginó. De ella es la frase:

 "Dadme una botella decente de veneno y construiré el crimen perfecto".

Os animo a leer esta novela ahora, antes de que se estrene su versión cinematográfica, porque el libro estoy segura de que es mucho mejor.
Os enfrentaréis a 26 intensos capítulos y como siempre, Agatha gana y nos presenta al verdadero culpable y sus motivos, en el último.
Yo creo que no es su mejor novela, pero sí la que tiene un final tan inquietante como sorprendente.


viernes, 13 de abril de 2018

La tienda de los suicidas de Jean Teulé

Sinopsis:

Novela enormemente divertida, no exenta de humor negro, en la que el lector penetra en la tienda y en la vida de una familia dedicada a la venta de productos (sogas para ahorcarse, venenos de toda índole, armas, etc,) que cualquier suicida deber tener a mano para el momento en que decida abandonar este mundo.

La familia se siente orgullosa de su trabajo y su reconocida eficacia profesional, hasta que en su seno nace una nueva criatura:
un niño alegre al que entusiasma la risa.

Es una novela muy divertida, ágil, bien escrita, con diálogos chispeantes.

Opinión:

Llegué a esta novela desde otra, desde La librería del señor Livingstone de Mónica Gutiérrez, donde uno de sus personajes la mencionaba de pasada.
Enseguida busqué datos sobre ella, y tras comprobar que la obra existía y que no era fruto de la imaginación de los personajes, me lancé a hacerme con ella.

Tras esta novelita de título tétrico, se esconde una obra muy breve, de apenas 160 páginas, con unos diálogos brillantes que arrancan la carcajada constante en el lector.
Uno de esos libros que literariamente nos hacen felices, aunque a simple vista puedan parecer un poco macabros...

“—¿Qué lees? Las estadísticas del año pasado: un suicidio cada cuarenta minutos, ciento cincuenta mil intentos, doce mil muertos. Es una barbaridad...
Sí, es una barbaridad la cantidad de gente que falla. Menos mal que estamos nosotros [...]".

Supongo que todos pensamos que el tema de la muerte, es algo tabú, algo que es mejor no mencionar. Pero ahora que estamos en petit comité y nadie nos oye, no me negaréis, que ya que solo podemos morir una vez, deberíamos convertir ese momento en algo inolvidable, y eso es precisamente de lo que se encargan los protagonistas de este relato corto.

Pese a su brevedad hay que alabar la gran carga de humor negro e ironía que guarda en su interior.
El humor negro es un tipo de humor o sátira que no todo el mundo comparte o entiende, del que no todo el mundo disfruta porque se hace generalmente sobre situaciones o temas delicados, incluso habría quien lo consideraría como políticamente incorrecto.
En su defensa debo decir que en esta obra, ese tipo de humor aparece muy suavizado y se complementa con un argumento muy original, sin pecar en exceso en el morbo que una narración de este tipo podría generar.

 "La tienda de los suicidas"
¿Su vida ha sido un fracaso? ¡Con nosotros, su muerte será un éxito!

La historia gira alrededor de la familia Tuvache, comerciantes de productos un tanto peculiares, ya sabréis por el título que regentan una tienda para suicidas.
La familia la forman cinco miembros; los padres, Mishima y Lucrèce; y tres hijos, Vincent, Marilyn y Alan.
Supongo que todos habréis oído alguna vez los chistes de colmos... hay infinidad de ellos.
Por ejemplo sobre profesiones.
¿Cuál es el colmo de un jardinero? Que su novia se llame Rosa y le deje plantado.
o este otro...
¿Cuál es el colmo de un carpintero? Pues llamarse Armando Esteban Quito...

Bien, a lo que quiero llegar con esto, es que esta familia Tuvache, también tiene su colmo particular. Todos son sombríos, sin humor, sin una sonrisa que adorne su cara... ¡todos menos uno!
¡Una gran desdicha para esa familia que quiere ganarse la vida de forma honrada! porque el pequeño Alan, es un niño alegre y positivo.
Siempre con una sonrisa que regalar, y la familia al completo intenta renegar de él. ¡Pobre Alan! no es un auténtico Tuvache, porque esa alegría le impide llevar el suicidio en la sangre, como el resto de los miembros de la familia.


Es algo parecido a esa situación que se vive en la película de La familia Addams.
Ellos ven el mundo del revés y cuando el pequeño de los Addams aparece una mañana con una mata de ricitos rubios adornando su coronilla, con mofletitos sonrosados y entonando una dulce melodía de sonrisas y carcajadas, todos ponen el grito en el cielo, porque el niño Addams está enfermo.
Alan, el pequeño Tuvache, sufre algo parecido.
Los futuros suicidas que acuden en busca de algún material para llevar a cabo sus fines, son sorprendidos por ese niño vivaracho, al que han prohibido sonreír para no espantar a los clientes.



Pero os contaré más sobre esta extraña familia...
Por la noche, cuando los pequeños se van a dormir, Lucrèce les cuenta cuentos, ¡cómo cualquier otra madre!, salvo que en este caso las narraciones distan un poco de las que contaríais vosotros.
Así que los pequeños se acomodan entre los brazos de Morfeo, con la historia del famoso suicidio de Cleopatra o de Safo de Lesbos, de fondo.
Y una vez que están completamente dormiditos, mientras cierra la puerta del cuarto, Lucrèce no se olvida de desearles terribles pesadillas, en lugar de felices sueños...

Nos vamos a enfrentar a una historia fuera de lo común, una novela que avanzará dando saltos para que seamos testigos de como el pequeño Alan va creciendo. Todo lo que gira alrededor de la familia Tuvache está teñido de tonos oscuros, sin color, y en cambio en el momento en que Alan entra en escena, el escenario se ilumina con tonos alegres.
Tiene un poder especial, el de verlo todo de color de rosa, sacando siempre lo bueno en situaciones negativas. Para los Tuvache es una especie de enfermedad y si tenéis la posibilidad de leer esta novelita, veréis que están un poco en lo cierto. Alan tiene una enfermedad y muy contagiosa... La felicidad.

Esta historia está sembrada de detalles memorables, por citaros alguna curiosidad, los nombres de los personajes corresponden a suicidas célebres.
El padre Mishima, lleva el nombre en honor al escritor japonés Yukio Mishima; Lucrèce, la madre, en honor al personaje de la Antigua Roma, esa mujer que tras ser violada se suicidó, influyendo en la caída de la monarquía y estableciéndose la República. Hecho que bellamente fue retratado por autores de la categoría de Tiziano o de Eduardo Rosales.
El resto de personajes os dejo que los busquéis vosotros...

Para terminar os diré, que el relato avanza, deslizándose con parsimonia hacia un final natural. Quizás no el que yo habría elegido, pero si lo miramos con frialdad, es el único final posible para esta historia.

Una historia que no dudo en recomendaros desde estas líneas, porque a pesar del tema que trata, tiene un "algo especial" que engancha.
También deciros que hicieron una adaptación para el cine, una película de animación de 2012, de donde se han extraído las imágenes que decoran esta reseña.

Y ahora otra recomendación, si no habéis tenido la oportunidad de ver la gran obra de Capra, "Arsenico por compasión" con el gran Cary Grant como protagonista, os estáis perdiendo un clásico magistral de la comedia negra, que emplea el mismo tono que esta breve narración a la que hoy os he acercado.


martes, 10 de abril de 2018

Reino de fieras de Gin Phillips

Sinopsis:

Lincoln es un buen niño. Con cuatro años es curioso, inteligente y bien educado.
Hace lo que su madre le dice y sigue las normas.

«Hoy las reglas son distintas.
Y las reglas dicen que nos escondamos y no permitamos que el hombre del arma nos encuentre.»

Cuando un día feliz en el zoo se convierte en una pesadilla y Joan se ve atrapada con su hijo, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y encontrar el coraje para protegerlo a cualquier precio; incluso si eso significa cruzar la línea entre el bien y el mal, entre la humanidad y el instinto animal. Una línea que nadie imaginaría nunca traspasar.
Pero, a veces, las normas son diferentes.

Opinión:

Hay un hecho recurrente que sucede siempre a comienzos de año, y es la insistencia por parte de algunas editoriales, de vendernos su nueva novela recién publicada como, "El libro del año ".
Al leer esa frase no puedo evitar que surja en mí una sonrisa, porque considero algo anticipado hablar de libro del año, cuando nos encontramos sumidos en plena cuesta de enero, restando aún doce duros meses por delante, con sus días y sus noches.
Además para hacer más énfasis en lo sublime del libro en cuestión, se apoyan en comentarios, valiéndose de una especie de argumento de autoridad, lo que conocemos como magister dixit, empleando la coletilla: "La crítica ha dicho", "la crítica ha hablado"; una sentencia que retumba en mi cabeza, como si por solo venir de ese sector, el veredicto u opinión fuese irrebatible.
Algo parecido a lo que hacía Santa Teresa con sus textos para saltarse la censura de la iglesia, aludiendo a que le eran dictados por orden divina.

Con cautela y con una especie de malsana curiosidad que se despertaba en mí con fuerza, esquivé cuanto pude esta novela.
Intenté obviar las críticas entusiastas, las que la calificaban como impactante y adictiva, las que la comparaban con un buen chute de adrenalina e invitaban a visitar al médico antes de leerlo, porque la sola lectura de un par de páginas bastaba para acelerar el ritmo cardíaco; y al final, lo reconozco, sucumbí; me resultó imposible resistirme a su influjo.

Una tarde dando vueltas entre las estanterías de la biblioteca, lo vi.
Estaba allí, solo, expectante, ocupando un lugar privilegiado, a la vista de todos; expuesto en la estantería de novedades.
Al principio fue solo un ligero ademán de acercamiento, un amago seguido por pasos titubeantes, unas rápidas miradas de reojo y ¡zas!, con un movimiento rápido cargado de excitación, lo tuve cobijado entre mis manos.
Ahora, tras dos tardes intensas con él, debo reconocer que ha sido toda una experiencia, hacía mucho tiempo que no devoraba una novela en tan poco tiempo.

Reino de fieras, es un thriller muy intenso.
Una narración tan absorbente que es imposible apartarla mucho tiempo de nosotros; aunque no es una novela de diez, sí es de esas que recomendaría sin dudarlo a mi madre, gran amante del thriller y del  suspense. Una obra muy amena y sencilla de leer, con una prosa muy fluida y directa.

La novela se divide en varias partes, las correspondientes a las franjas horarias y dentro de cada una de esas divisiones encontraremos los distintos hilos argumentales, correspondientes a cada personaje y relatados mediante un narrador omnisciente.

Esos personajes que nos guiarán por la trama son muy pocos, apenas cinco, y la autora da prioridad al hilo argumental protagonizado por Joan y Lincoln, convirtiéndolo en el hilo conductor. 
El resto de personajes son secundarios, incluso algunos de ellos meramente ambientales, sirven para complementar la historia, para generar ambiente en el drama, aportando tensión, pero eso sí, sin llegar a distraernos del argumento principal.
Podríamos decir más respecto a los personajes, como que pueden resultarnos muy estereotipados, y es cierto, pero la trama y sobre todo la tensión que se genera en los personajes, será lo importante, lo que marcará el desarrollo del argumento.

Los protagonistas están muy bien definidos, nos creamos una imagen exacta de cómo son sin necesidad de grandes descripciones, tan solo con observar como actúan.
Pero estaréis pensando que las descripciones son un elemento del cual no se puede prescindir en una narración, y en eso estoy totalmente de acuerdo, pero en este caso se emplean para ofrecernos una amplia imagen de como es el ambiente, los escenarios por los que se mueven los personajes, para mostrarnos como es ese lugar en el que se encuentran encerrados, el zoo; y también para reflejar las emociones que embargan a los protagonistas; porque en esta historia los sentimientos de los personajes tienen demasiada importancia, llegando casi a tomar el control del argumento.
Todo esto, como digo, sin hacer un gran alarde descriptivo que restaría fluidez al relato; y es que muchas veces: menos es más.
Hay autores que obvian esto, y terminan confundiendo al lector con extensas y tediosas descripciones, que lo único que consiguen es alejar al lector de los personajes y de la historia.

Gin Phillips con esta fórmula, consigue que no nos dispersemos de lo importante, una trama intensa que ocurre en apenas tres horas.
Crea una atmósfera cargada de tensión en la cual parece que se ralentiza el tiempo, no solo para los personajes, sino también para los lectores.
El miedo, el estrés, la tensión, la confusión y la incertidumbre, pero sobre todo, el instinto de protección, serán los pilares primordiales sobre los que se sustenta esta historia.

Hay situaciones que nos plantean un dilema, nos hacen reflexionar sobre cuál sería nuestra actitud en determinados momentos, y es que narra unos acontecimientos, lamentablemente muy actuales.

Lo peor, o mejor dicho lo que menos me ha gustado, es que se queden un poco al aire los hilos de los personajes oscuros, de los causantes de su encierro forzoso.
La autora no profundiza en sus motivaciones, en cómo han llegado a esa situación límite, ni en cómo termina.
Por ese lado la novela se queda un poco coja.
Otro detalle que no me ha llegado a convencer son las digresiones de la protagonista, esos momentos que nos llevan a saltar al pasado para rememorar hechos que aunque están relacionados con la trama y sobre todo con los sentimientos de la protagonista, Joan, también podrían ser un obstáculo y alejarnos del tema principal.



viernes, 6 de abril de 2018

Diez negritos de Agatha Christie

Sinopsis:

Diez personas sin relación alguna entre sí son reunidas en un misterioso islote de la costa inglesa por un tal Sr. Owen, propietario de una lujosa mansión a la par que perfecto desconocido para todos sus invitados. Tras la primera cena, y sin haber conocido aún a su anfitrión, los diez comensales son acusados mediante una grabación de haber cometido un crimen en el pasado.

Uno por uno, a partir de ese momento, son asesinados sin explicación ni motivo aparente. Sólo una vieja canción infantil parece encerrar el misterio de una creciente pesadilla.

Opinión:

Hoy voy a hablaros de una autora que no necesita presentaciones, ya que sus obras continúan leyéndose y reeditándose más de cuarenta años después de su fallecimiento.
Esta escritora, era de la opinión de que el asesinato podría ser arte y valiéndose de esa fórmula, lo reflejaba en las elaboradas tramas de sus novelas, narraciones que lograron conquistar tanto a críticos como a lectores.
Me estoy refiriendo a la gran e inimitable, Agatha Christie.

Diez negritos ha pasado a convertirse en su novela más vendida y también en la novela de misterio más vendida de la historia.
En este relato que fue publicado en 1939, no aparece ninguno de sus personajes más carismáticos; ni el detective belga Hércules Poirot ni la entrometida Miss Marple, pero lo que sí vamos a encontrar, son esos elementos tan característicos y reconocibles de su obra, esos que la hicieron convertirse en la gran dama del misterio y que muchos han tratado de imitar sin mucho éxito.

El patrón que sigue en todos sus relatos, sin apenas aportar variaciones y que seguro que reconoceréis, consiste en coger un elenco de personajes bastante amplio, de lo más dispares, y añadir una muerte en extrañas circunstancias, en un escenario aislado.
Sobre este círculo de sospechosos habría que decir que todos cuentan con una coartada, pero también con un móvil, lo que convierte la narración en un relato lleno de suspense desde el comienzo. Ese suspense se retroalimenta con las elipsis, se cuenta... pero no se cuenta todo, quedan vacíos, frases en el aire, que el lector tratará de completar en su mente.

Decía Christie que el detective debía contar con los mismos datos que los lectores, de esa forma nos ayudaba en la difícil labor de descubrir al culpable y resolver el misterio. Pero con lo que no contamos es con un personaje indispensable en todas sus novelas, que sabrá más que nosotros y que lógicamente se callará detalles desde el principio, eso le lleva a ir un paso siempre por delante en nuestra investigación, y ese personaje es "el asesino".
Para descubrir el misterio y al culpable, sobra decir que solo lo conseguiremos si uno es muy avispado, y reconozco que yo no debo contar con ese don, ya que aunque me acerco no consigo resolverlo.
En mi defensa debo decir que la autora, siempre se reserva un as en la manga y en esta historia en concreto, se vale de una argucia para engañarnos, expone un argumento falso de modo tan hábil que a los simples ojos de un detective con pocas tablas y con el sentido de la deducción un poco atrofiado como es el mío, nos parece verdadero.

Pero os voy a hablar un poquito sobre el género por el que se mueve esta gran escritora.
Esas tramas tan complejas donde debemos descubrir al culpable e ir encajando las piezas como en un rompecabezas, se catalogan dentro del género policíaco o de misterio, y responden al término Whodunit¿Quién lo ha hecho?, y los grandes expertos en el tema fueron la mencionada Agatha, Ellery Queen y Chesterton.
Este género Whodunit, también tiene una variante que se conoce como "misterio del cuarto cerrado", donde el crimen se comete en un lugar aislado y los personajes no tienen posibilidad de contacto con el exterior, algo muy similar a lo que vamos a encontrar en esta obra de diez negritos.
En este caso, la señora Christie no se conformará con agasajarnos con un crimen retorcido y siniestro, sino que que todos los personajes que han sido invitados a la misteriosa isla del negro y que se encuentran totalmente aislados, empezarán a ser asesinados, uno a uno, de forma similar a las circunstancias descritas en una conocida canción infantil.

La narrativa de esta célebre autora es muy especial.
Los relatos nos resultarán muy breves, gracias a la prosa ágil y amena que emplea y a las sorpresas que va diseminando a lo largo de los capítulos. También habría que resaltar que el lenguaje empleado se ajusta a cada uno de los personajes, por lo tanto no hablará igual una señorita de la alta sociedad, que una criada; ni un general del ejército retirado, que un joven cazador de dotes...

En este relato conoceremos a diez personajes que nos son presentados nada más comenzar.
Esto en un principio puede resultarnos lioso, el ubicar a cada uno de ellos con nombres y apellidos y con los datos que aportan, pero esto también es un característica fija en la obra de Agatha Christie que no debe asustarnos, y menos en este caso, en el que veremos como van cayendo, uno a uno, como moscas...

Y poco a poco, casi sin darnos cuenta hemos llegado al final. La forma de resolver este misterio resulta sorprendente, porque como os he adelantado al comienzo, la autora no juega del todo limpio. Gracias a su maestría, eso solo lo descubrimos al llegar y leer la carta final.

Agatha Christie buscó y encontró un estilo propio con el que firmar sus obras.
Era de la opinión de que ningún escritor debería imitar el estilo de otro, por mucho que lo admirase. Decía que en ese momento se perdía la originalidad y la esencia; por ese motivo no entiendo que su bisnieto, James Prichard, presidente desde 2015 de Agatha Christie Limited, haya decidido resucitar al mítico Poirot, protagonista de 33 de sus 80 novelas, para protagonizar "Los crímenes del monograma" y "Ataúd cerrado", empleando para ello la pluma de Sophie Hannah.
Si habéis leído la reseña que hice sobre la primera obra citada, veréis que Hannah no consigue ni imitar malamente la pluma de Christie, ni tan siquiera impregnar el relato con el espíritu inconformista del Gran Poirot.

Por último solo me queda recomendaros la obra de esta autora, alguien que de forma merecidísima se ganó el sobrenombre de Reina de la intriga o gran dama del misterio, entre otros muchos...
Esta como he dicho, es una de sus mejores obras y no aparece ninguno de sus grandes detectives. Si no la habéis leído, aún estáis a tiempo de descubrir si sois un detective sagaz.
¿Os atrevéis a intentar adivinar quién es el asesino?

Curiosidades:
➤El título ha sufrido cambios dependiendo de los países donde era publicado.
Según James Prichard, bisnieto de Agatha Christie eso es a consecuencia de que el lenguaje evoluciona y actualmente el título de "diez negritos" se considera inadmisible. Ahora lleva el título de ¡Y no quedó ninguno! que queda políticamente más correcto.

➤Esta novela lleva unas diez adaptaciones cinematográficas, la primera realizada en 1945.


martes, 3 de abril de 2018

La librería del señor Livingstone de Mónica Gutiérrez

Sinopsis:

Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas. Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr. Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de tormenta, el inspector John Lockwood...
Una comedia muy feelgood, con un toque Wodehouse irresistible. Un homenaje de la autora a sus libros y escritores favoritos.

Opinión:

"—El mundo sería un lugar mejor si no nos avergonzáramos de tener días entrañables".

Una historia que es pura magia:

Mónica Gutiérrez era para mí, una total desconocida. De hecho lo que me empujó a leer este libro, en un principio, fue la imagen de portada y ese título que me parecía tan sugerente.
Sin necesidad de leer la sinopsis, intuí que esta novela estaba hecha para mí.

La librería del señor Livingstone, y no os asustéis por lo que viene a continuación, es una historia de esas que encuentras muy de tarde en tarde, de las que lamentas cada página que lees porque auguran un final cada vez más próximo.
Con una trama sencilla, sin grandes intrigas, pero con unos protagonistas que en poco tiempo consiguen hacerse un hueco y mantener encendida una pequeña llama en nuestro corazón de lector.
Es un claro y sincero homenaje a los libreros, pero sobre todo, a las historias y personajes que sobreviven en el interior de los libros, esperando en silencio a que alguien los elija y así, pasar a formar parte de nuestra memoria.

¿Y qué es eso de Feelgood?

"—Pero usted me dijo que esta novela era divertida —protestaba la mujer blandiendo un ejemplar de Reina Lucía, de E.F. Benson— y no pasa absolutamente nada.
—Eso es lo divertido.
—No lo es. Si quisiera un libro en el que no se moviese ni una hoja leería a Henry James".

Esta obra se incluye dentro de este género, y viene a significar que tenemos entre manos una historia en la que apenas ocurre nada extraordinario, pero de final feliz, y cuyos protagonistas no son héroes pero nos sirven de guía para hallar una felicidad que se encuentra en los gestos más simples.

Planta baja: Clásicos y libros ilustrados...

"—Shhh —le riñó Agnes al ver que Livingstone se acercaba con la bandeja del té—, él está orgullosísimo de esas escaleras.
—Y yo de mis trajes, querida, pero pasaron de moda en 1956".

Mónica Gutiérrez nos va a sorprender desde el comienzo.
Su narración es sencilla, cuidada, con unas descripciones esmeradas que impactan en el lector y nos transportan al interior de esa librería tan especial, Moonlight Books, con ese olor tan característico a libros; con su rincón de los románticos; con su escalera de caracol modernista que nos lleva hasta la segunda planta, donde podemos contemplar el firmamento a través del majestuoso techo de cristal; incluso habría que decir en este apartado, que la librería dispone de su propio bicho raro, un escritor residente que forma parte del mobiliario de lunes a viernes... en pocas palabras, la autora derrocha cariño e imaginación, en todos y cada uno de los detalles.
Nos invita a entrar en ese lugar tan especial, a formar parte de la trama conviviendo con sus personajes.
Somos un elemento más de la novela porque nos sentimos totalmente integrados dentro de ella; y es que esta librería, es el paraíso donde todos querríamos perdernos indefinidamente, no solo es el alma de esta narración, también es una especie de País de nunca jamás donde las agujas del reloj se detienen, con estanterías cargadas de fantásticas aventuras y donde podemos dejar volar sin miedo, nuestra imaginación.

"—Eres el niño más descarado del hemisferio norte, Oliver Twist.
—Soy el único niño que conoce en todo el planeta Tierra.
—Se debe a que siempre dejo para después conocer a los niños. Es un asunto trabajoso que lo voy postergando y postergando, tanto que cuando me decido a conocerles ya se han convertido en adultos".

En el anterior apartado os he dicho que Moonlight Books es el alma de este libro, pero también es cierto que la historia no existiría sin los personajes, sin ese elenco de actores que hace crujir sus suelos de madera al caminar y que buscan aventuras escondidas entre las altas estanterías.

Esta escritora consigue el combinado perfecto de personajes y literatura.
Rinde así homenaje a sus autores preferidos y de paso a nosotros nos sirve, de recuerdo o de incentivo para leer esas novelas, porque de lo que estoy completamente segura, es que la lectura de esta obra nos llevará a leer otras de las que aquí se citan.
Dota a los personajes de un poder único para integrar en los diálogos fragmentos extraídos de libros clásicos, con lo cual no debe resultar extraño encontrarnos al señor Livingstone enarbolando frases de la obra de Shakespeare, como si se tratase de un personaje de Hamlet o Macbeth, haciendo un excelente ejercicio metaliterario.

"Donde ahora estamos son dagas las sonrisas de los hombres [...]".
(Acto II, escena IV, Macbeth, William Shakespeare).

Es una novela totalmente recomendable para los amantes de la literatura, donde los clásicos ocupan un lugar privilegiado pero dejando, eso sí, espacio a otras obras contemporáneas.
De esa forma recordaremos pasajes de sueños de un noche de verano, el mercader de Venecia, Oliver Twist, Ana Karenina, Romeo y Julieta, la tempestad o Peter Pan y Frankenstein, que aparecerán citados junto con El señor de los anillos... entre otras muchas.
Algunas frases y diálogos son totalmente brillantes y arrancan la carcajada espontanea en el lector. A lo largo de esta reseña, como ya habéis podido observar, os voy dejando algunas pequeñas muestras.

Todos los personajes, sin excepción, y aquí incluyo también a los secundarios, son perfectos y entrañables. No hay ninguna nota discordante.
Todos se complementan y parecen escapados de los libros. Tenemos a nuestro querido señor Livingstone, un personaje imposible de olvidar; al pequeño e inteligente Oliver Twist, un geniecillo rubio experto en astronomía; a Agatha Dresden, una lectora incansable, o al señor Caldecott, un sastre que parece un clon de Mr. Magoo, poseedor de un encanto especial que él asegura haber perdido tiempo atrás... y muchos, muchos más personajes memorables, que nos arrastrarán a esta aventura literaria. 

Conclusión: Yo creo en las hadas... 

"—Disculpe —se dirigió muy educado al señor Livingstone—, necesito leer Alicia, de Lewis Carroll.
—¿En el país de las maravillas o A través del espejo?
—En mi casa, por favor".

Pues sí, Mónica Gutiérrez es una especie de hada, que utiliza las palabras como Campanilla el polvo que hace volar a Peter Pan.
Palabra a palabra nos transporta hasta el corazón del barrio del Temple, en pleno Londres. Nos hace cruzar esa puerta mágica que tiene un pomo en forma de pluma, oímos las campanillas y en ese preciso momento, el tiempo se detiene. Vemos pasar las hojas con una sonrisa perpetua alojada en nuestra cara, y nos sentimos bien, felices.
Es una historia que activa los químicos de la felicidad, no necesitamos nada más...

martes, 27 de marzo de 2018

Salem's Lot de Stephen King

Sinopsis:

Nueva edición ilustrada de la segunda novela de Stephen King. Un imprescindible clásico del terror.
Recién enviudado, el autor de éxito Ben Mears decide volver a su ciudad natal de Salem's Lot. Allí escribirá un libro sobre Marsten House, una mansión antiguamente habitada por un asesino de niños, donde vivió una terrorífica experiencia cuando era joven.
Dos hombres de negocios han adquirido la casa abandonada y, misteriosamente, ya ha muerto un niño y desaparecido su hermano.
Una pesadilla indescriptible está a punto de desatarse en la apacible ciudad de Maine.

  Opinión:

Con motivo del reto mensual de marzo, propuesto por el blog Si fuésemos libros, del que ya os he hablado hace un par de semanas, me comprometí a leer la novela de King, "El resplandor", y resultó que al final no fue solo una la leída, sino dos, y lo cierto es que volví a disfrutar con ellas, redescubriendo esa pasión que sentí por el género hace muchos años.

Esta obra publicada en 1975, es su segunda novela y aquí en España nos llegó por primera vez bajo el título de El misterio de Salem's Lot.
Esta edición que hoy reseño, es una edición limitada que incluye fotografías en blanco y negro, dos cuentos inéditos y más de cincuenta páginas que fueron eliminadas en ediciones anteriores, así como una nueva introducción del escritor.

La imaginación de este autor, como ya sabréis los amantes del género, es asombrosa.
Tiene una capacidad única para elaborar tramas; en una obra puede centrarse en el mito vampírico y en otras en el de las casas encantadas, en los coches que cobran vida o simplemente, hablarnos de la obsesión de una lectora por su ídolo literario. Toca cualquier tema cotidiano y lo convierte en una obra espeluznante, manteniéndonos expectantes hasta el final.

En esta novela, el gran maestro, comienza haciéndonos una breve presentación de dos de los personajes, mostrándonos como es su vida tras los extraños sucesos ocurridos en la localidad de Salem's Lot.
A continuación nos hace retroceder en el tiempo para relatar la historia desde el inicio. Una narración lineal que mantiene el suspense y la tensión hasta el punto final.

El ambiente de la obra, está marcado completamente por la presencia omnipresente y dominante de la casa Marsten.
Una mansión que arrastra una trágica historia, y que domina el pueblo desde la colina, como una especie de ídolo sombrío, que parece cobrar consciencia y que resulta visible desde cualquier punto del pueblo.
Un escenario que parece vigilar y acechar cada uno de los movimientos de los habitantes de la pequeña localidad de Jerusalem's Lot.

Para incrementar el suspense, King se vale de dos personajes ajenos a esa población que entran en escena prácticamente al mismo tiempo.
Uno, es el escritor Ben Mears, obsesionado desde niño con la mansión de la colina, y el otro, Richard Straker, un anticuario que ha abierto una tienda en el pueblo y comprado la citada mansión junto con su jefe, el siempre ausente, Kurt Barlow. Sobra decir que nadie, con dos dedos de frente compraría la casa Marsten para vivir, y ellos lo hacen sin mostrar ningún reparo, así que no es difícil averiguar que Barlow y su secuaz Straker serán el elemento oscuro de la narración.

El comienzo es algo lento.
Nos encontraremos con una descripción minuciosa de cómo es esa pequeña y tranquila localidad, y quiénes son sus habitantes; eso sí, aprovecho para haceros una pequeña advertencia, una vez que la narración tome "vidilla" y los colmillos se afilen, las conversiones se sucederán en forma de progresión geométrica y ya no se concederá ninguna pausa al lector, ni tan siquiera para que recobre el aliento.

Stephen King, se mueve de forma magistral en este género de terror tan elástico, un género que le permite infundirnos un miedo casi infantil, onírico; hacia una casa que nos vigila, hacia los secretos que se esconden en su sótano y que nuestra imaginación convierte y distorsiona, haciéndonos saltar del miedo al terror.

Las curiosidades:

El título:
El primero elegido para la versión en inglés fue Second Coming (Segunda venida) pero luego se optó por Jerusalem's Lot. Los editores aún así, no estaban muy conformes con la elección ya que pensaban que sonaba demasiado religiosa y al final lo cortaron por Salem's Lot.

En España los títulos también sufrieron variaciones, la primera versión se publicó bajo el título de La hora del vampiro y después se cambió por El misterio de Salem's Lot. 
La nueva versión ilustrada que yo he leído, tampoco es tan reciente de 2007 y se optó por publicarla con el título de la versión inglesa, Salem's Lot.

Los personajes: 
La curiosidad reside en que varios de los personajes que encontraremos en esta historia también aparecerán en otras más adelante, por ejemplo: el sacerdote católico Donald Callahan reaparecerá en algunos tomos de "La torre oscura" y Clyde Corliss en "El ciclo del hombre lobo"

Adaptaciones:
En 1979 se hizo una pequeña miniserie, titulada El misterio de Salem's Lot y que tenía como protagonistas a David Soul y a James Manson, entre otros muchos.
En esta miniserie, Barlow el vampiro, tenía el aspecto de Nosferatu, mientras que en el libro Barlow, tiene un aspecto aparentemente normal y humano.
En 2004 se hizo un remake de la anterior miniserie que tengo pendiente de ver y esta vez fue protagonizada por Rob Lowe.


martes, 20 de marzo de 2018

Intuición de Elisabeth Norebäck

Sinopsis:

¿Si secuestraran a tu hijo, lo reconocerías veinte años más tarde?

Stella y Daniel eran adolescentes cuando tuvieron a Alice. Un año más tarde, durante las vacaciones de verano, Alice desaparece y, tras una intensiva y larga búsqueda, el caso queda cerrado y la familia destrozada para siempre. Años más tarde, Stella ha rehecho su vida: trabaja como psicoterapeuta, se ha casado y tiene un hijo adolescente. Todo cambia cuando aparece en su consulta una joven que se parece mucho a Alice. ¿Es posible que su hija desaparecida esté viva?
Intuición trata sobre dos de nuestros mayores miedos: perder a un hijo y perder la cabeza.

Opinión:

Desde hace unos años, no es extraño encontrarnos una gran parte de los stands de novedades ocupados por novelas que comparten un rasgo en común, el de hacer hincapié en la psicología de los personajes y en sus estados emocionales, me estoy refiriendo a lo que denominamos como thriller psicológico.
Este subgénero, que deriva del de suspense, incorpora como elementos fijos, algunos extraídos de la novela policíaca o de la negra. No son novelas profundas, y tampoco permanecen durante mucho tiempo en las listas de los más vendidos; pero estos libros, que todos buscamos en más de una ocasión y por los que yo me siento inevitablemente atraída, nos aportan no solo una lectura sencilla, sin complicaciones, sino que también nos entretienen y atrapan desde las primeras páginas.

Hace ya unos meses os dije en otra reseña, en la de "Escrito en el agua", que del thriller psicológico alguien se había sacado otro subgénero, el domestic noir, y que tenía como requisito indispensable que la investigación, en la cual no intervenía ni policía ni detectives de forma directa, corría a cuenta del protagonista principal, una mujer.
Pues bien, en este caso, no tenemos una protagonista femenina, sino tres, así que habrá quien lo encuadre dentro de ese subgénero que a mi me cuesta emplear, porque no encuentro lógica a lo de crear una categoría literaria, o subgénero, destinada a un sector predominantemente femenino.

Elisabeth Norebäck nos muestra como una historia de suspense también puede ser rica en emociones profundas y dramas personales, que precisamente en este caso, son los que dan la profundidad psicológica a las protagonistas.

En esta novela no vamos a encontrar grandes personajes, líderes naturales que marquen al lector con sus fuertes personalidades; aquí lo que tenemos son tres personajes totalmente reales, que nos muestras sus conflictos personales y sobre todo sus defectos.

Nos encontramos con una narración a tres voces, tres historias que nos ofrecen su relato en primera persona.
Las protagonistas son Stella, Isabelle y Kerstin, y entre su forma de narrar no vamos a encontrar grandes diferencias, salvo que Stella en su hilo argumental, incorpora algunos pasajes breves que rememoran el pasado.
La trama, por lo tanto nos llegará a través de estos tres personajes y de una forma muy pausada, al menos en el comienzo. Un suspense sostenido que se retroalimentará con los aportes emocionales de cada una de ellas.
Llegando a la mitad de la novela, la intriga se intensifica al tiempo que los acontecimientos se aceleran.

¿Cómo intensifica esta autora el suspense?
La nota más característica es la brevedad de los capítulos que no solo aporta agilidad a la lectura, sino que obliga a saltar de un narrador a otro, generando intriga al dejar algunas escenas de tensión dramática, interrumpidas.

También hace uso de algunos giros argumentales, que crean desconcierto en el pequeño puzzle que va construyendo el lector en su cabeza.
Cada personaje nos muestra su peculiar punto de vista sobre los hechos, profundizamos en su perfil psicológico y nosotros que intentamos descodificar sus relatos, comparando para encontrar alguna pequeña discordancia, empezamos a desconfiar de todas las versiones por igual, preguntándonos quién de las tres cuenta la verdad, porque lo cierto es que todas ellas son parcas a la hora de dar detalles... y nosotros, terminamos especulando con lo que va a ocurrir en las siguientes escenas.

La personalidad compleja de cada una de ellas también nos impide ver lo que realmente esconden y esa es la baza más importante por la que apuesta la autora, juega con nuestra cordura y con la de los personajes.
Ahora bien, aunque es un buen elemento a tener en cuenta, también puede convertirse en un arma de doble filo, porque en mí caso, la desconfianza en los personajes, ha sido el mayor obstáculo a la hora de empatizar con ellas.

Elisabeth Norebäck crea una historia de suspense al mismo tiempo que profundiza en un amplio abanico de temas más complejos, como el dolor por la pérdida o desaparición de un hijo, los remordimientos, la culpa y las dudas, o las mentiras y obsesiones; elementos que combinados con acierto consiguen atraparnos y hacernos desconfiar de todo lo que leamos, elemento primordial en un buen thriller.

El "pero" llega en el final, con un desenlace que a mí me hace rechinar un poco los dientes.
Me resulta demasiado acelerado y previsible; es de esas escenas que el lector ve venir, replicadas una y otra vez en la literatura y el cine; ¡qué funcionan, sí! pero ¿por qué conformarnos con el típico final para una historia que prometía?, eso sin contar con algunos detallitos que dan la sensación de estar cogidos por los pelos.
Y es que ya sabéis lo que dicen de las prisas, que hacen que algunas piezas no encajen del todo bien...

A la escena final, a ese momento en que los autores devuelven la tranquilidad a sus protagonistas y que parece una parte imprescindible para que los lectores nos quedemos conformes; a esa escena que cumple la función de epílogo, la autora podía haberle dedicado un poco más de tiempo, haberse extendido más.
En cambio, parece optar por dejar el futuro de una de las protagonistas en nuestras manos o en manos de nuestra imaginación, algo que a mí en particular, no me gusta en los libros.
Si me das una historia, finalízala, arriésgate; no hagas como Víctor Frankenstein, crear una criatura y luego dejarla en manos del destino.

A pesar de esto último, creo que es una novela a tener en cuenta, bastante interesante.
Las diez páginas finales no tienen por qué hacer luz de gas a lo interesante que hemos encontrado en las otras quinientas... así que, si sois de los que no se dejan frenar por un final clásico, deberíais darle un voto de confianza a esta nueva autora y a su ópera prima.