lunes, 5 de diciembre de 2016

La casa de los dioses de alabastro de Magdalena Lasala

Sinopsis:

"Fue norma en la familia Santángel que las mujeres nacidas ya cristianas llevaran los nombres de las ajusticiadas por la Santa Inquisición para completar las vidas de aquellas…"
Año 1559. La joven Brianda, perteneciente a la saga de los Santángel, una familia judeoconversa cuyas mujeres están malditas, soporta sobre sus hombros el peso de su nombre y belleza. Cuando cumple dieciséis años, su tía Sabina reclama su presencia en la majestuosa ciudad de Zaragoza para que se convierta en la institutriz de Leonor, la enfermiza hija pequeña del matrimonio Zaporta. Allí, Brianda conocerá a su tía y a su prima, pero también a Luis, su gran amor, y a Perla, una enigmática criada morisca que custodia un secreto oculto durante años.
Muy pronto Brianda comprenderá que el destino no la ha conducido a Zaragoza para convertirse en niñera, sino para desvelar el misterio de la casa Zaporta y de todos sus habitantes…
La novela más esperada de la reina del género histórico, Magdalena Lasala. Una arrebatadora historia de amor y odio, de lujuria, de pasión, de traiciones y engaños en un marco histórico insuperable: la Zaragoza renacentista

Opinión:

Conocí la obra de Magdalena Lasala a raíz de la lectura que hice de Walläda la Omeya. Reconozco que es una autora que me ha sorprendido gratamente, ya que consigue que el lector se abstraiga de lo que le rodea, a través de unos argumentos que complementados con meticulosidad nos acercan a la Historia.
Estaréis conmigo, en que el argumento, la mezcla de historia real y ficción, las descripciones, la prosa empleada, la ambientación, son los elementos más importantes para que una novela funcione.
En esta obra todo eso tiene mucho peso como ya iréis viendo, pero creo que lo fundamental son los personajes, que se convierten en el motor principal que mueve la trama.

Nos encontramos ante una obra de ficción histórica ambientada en el Siglo XVI, donde los protagonistas, tanto reales como ficticios, conviven con maestría. Al lector le cuesta diferenciar a unos de otros, hay que rascar mucho en la superficie, para diferenciar lo que es real de lo que no lo es.

Un par de detalles más a tener en cuenta en lo que a estos actores de la trama se refiere:
La autora, concede el total protagonismo a mujeres, y a través de ellas y de sus descripciones, vemos un retrato fiel de como era su vida en el Renacimiento.
Otro elemento a tener en cuenta, es la lucha que no da tregua entre los personajes principales y sus antagonistas. Mientras que unos se muestran sinceros, generosos, honestos y representan la virtud, los otros aparecen ante nosotros mostrando todo lo contrario: mezquinos, envidiosos y rastreros.
Como he dicho, el amplio elenco, tanto de protagonistas como ambientales, dotan a la narración del equilibrio perfecto.

Ficción frente a Realidad.

La autora construye una historia muy completa y entretenida, mezclando con acierto, creencias paganas con intereses políticos y sobre todo acercándonos a la persecución a la que se vieron sometidos, tanto judíos como moriscos conversos.
Nuestra protagonista, Brianda, procede de una estirpe de judíos que se vieron obligados a convertirse para conservar bienes y posesiones, además de para poder seguir ejerciendo cargos públicos.
Magdalena Lasala, consigue que el lector se vea transportado a través de clarísimas descripciones a las calles de esa ciudad que fue denominada como la Florencia española o la Florencia de Occidente.

Como ya habéis leído en la reseña, Brianda es enviada por su abuela a la casa de su tía Sabina en Zaragoza.
El marido de Sabina, Gabriel Zaporta, fue un mercader, judío converso, al que en esa ciudad se le comparó con el patriarca Médici, Cosme el viejo de Florencia, ya que supo combinar una inmensa fortuna con una gran influencia político y social.
Sabina, fue a su vez, una mujer de fuerte personalidad que logró atraer a sus tertulias tanto a cortesanos e intelectuales, como a poetas y músicos.

Frente a estos dos personajes reales surge uno ficticio, Jabir, al que conoceremos mediante el relato que hace uno de los narradores.
Jabir, al ser el constructor del patio, el elemento principal sobre el que se construye la trama, se le concede un protagonismo para mi gusto inmerecido, ya que no aparece de forma física a lo largo de la novela. Este personaje omnipresente se me ha hecho muy pesado por el comportamiento que se relata de él.

Y de esta forma llegamos al personaje inanimado...
El patio de Venus como se le conocía, era el centro de la casa que Gabriel Zaporta mandó construir en 1549, como regalo de bodas para su esposa. Un lugar donde se esculpieron imágenes de dioses y símbolos relacionados con la astrología, supuestamente escondía un mensaje oculto y alrededor de él se movía la vida de la familia.
Un patio que hay que decir que es real y existe hoy en día, bajo el nombre de El patio de la Infanta.

Las voces narrativas.

La historia nos llega a través de tres voces, y ese salto constante entre ellas, quizás, es lo que menos me ha gustado.
Brianda, intentará hacer una crónica en primera persona, recordando su historia familiar.

Perla es otra de las narradoras. Una criada morisca que trabaja para la familia y que ha obtenido su libertad al convertirse.
Perla, es la encargada de contarnos todos los datos referentes al patio de Venus, por la relación que la unía a Jabir.

Hasta aquí todo normal...
Las narraciones de ambas se van solapando. Aunque retroceden en algunos momentos puntuales para facilitar datos al lector, la mayoría de su relato sigue un orden cronológico.

Pero aquí aparece un tercer cronista que desconcierta por su anonimato.
Sabemos que es alguien que conoce datos de primera mano, complementa a las otras dos narradoras, pero como digo desorienta al lector.
Cada vez que aparece su crónica, el lector pone toda su atención en intentar averiguar de qué personaje se trata, en vez de centrarse en lo que cuenta.
Al final del libro ese enigma queda resuelto, ya que la autora incluye en las páginas finales una aclaración sobre las voces narrativas.
A mí particularmente, esta estructura no me ha convencido, precisamente porque en una de las narraciones finales de este personaje, se cita a sí misma con el nombre, en lugar de utilizar la primera persona, YO. No se si es para aportar intriga al relato, o para que su narración sea más veraz, de verdad... que no lo entiendo.

Otro detalle que tampoco me ha gustado, es que en la historia se da demasiado protagonismo a las cartas astrales. Esas explicaciones que se dan, aunque breves, a mí personalmente me han llegado a cansar. Pienso que la historia principal habría resultado igual de interesante suprimiendo parte de ellas.

Datos curiosos sobre El patio de la Infanta.

El nombre actual de este patio, proviene de la Infanta María Teresa de Vallabriga, esposa de Luis de Borbón y Farnesio, hermano del Rey Carlos III, que vivió en el Palacio de Zaporta a partir de 1785.
Tras más de tres siglos y después de varios incendios, se procedió a la demolición de la casa Zaporta en 1903. El patio de dos alturas y planta cuadrada, fue desmontado piedra a piedra y trasladado a París, a la casa de un rico anticuario francés que la salvó de la demolición.
En 1958, una conocida entidad financiera, recuperó este patio que ahora se encuentra ubicado en la sede central de dicha entidad en Zaragoza.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

La ciudad de Luis Zueco

La ciudad (Trilogía medieval 02)
Sinopsis:

Tras el éxito de El castillo, Luis Zueco continúa con la construcción de su épica trilogía medieval con La ciudad, un thriller histórico que nos sumerge en la vida cotidiana de la Edad Media a través de una trama llena de suspense de la que los lectores no podrán escapar.
 Año 1284. Cae la noche en una de las ciudades medievales más bellas del mundo. Poderosas montañas y murallas inexpugnables la protegen de los reinos que la rodean y codician.
 ¿Te atreves a caminar por sus estrechas calles, por sus empinadas cuestas y sus asombrosos rincones?
 Empieza a oscurecer. Sientes frío. Escuchas los rumores acerca de las inexplicables muertes que se están sucediendo. De los secretos que esconden los gremios. De la peligrosa mujer encerrada en las mazmorras.
Las puertas se cerrarán pronto. Corre.
Una noche más, nadie podrá escapar de la ciudad.

Opinión: La ciudad (Trilogía medieval 02)

Hace unas semanas os hablaba de "El castillo", la novela con la que este historiador aragonés, iniciaba su trilogía medieval y con la cual, nos irá acercando a algunos de los escenarios más importantes de la Edad Media.
En ese comentario os decía, que tras la construcción de los castillos, esas construcciones que proporcionaba seguridad a los territorios, se produjo un éxodo de población hacia ellos.
Los núcleos empezaron a crecer a su alrededor, el comercio hasta el momento itinerante vio la posibilidad de establecerse de forma fija y segura, y lo mismo sucedió con los gremios. Así empezaron a construirse las primeras ciudades.
La población, hasta ese momento dispersa, empezaba a reunirse alrededor de ellas, el comercio florecía y la sociedad empezaba a ver la luz.
De esta forma, ya conocemos dos de los tres escenarios sobre los que se construirá esta trilogía medieval; un castillo y una ciudad. La tercera que aún está por ver la luz, tendrá su ambientación en un icónico edifico religioso.
Estas tres novelas que se enlazan porque tienen un tema común, el medievo, pueden leerse de forma totalmente independiente, porque no se continúan.
No comparten ni personajes, ni siglo, ni ubicación.

Con esta nueva historia, "La ciudad", el autor nos ofrece un thriller histórico que nos hará retroceder hasta finales del siglo XIII. A una ciudad que fue señorío independiente y que por su singularidad estratégica, fue ambicionado por los poderosos reinos que le rodeaban.



La novela se divide en cinco partes.
Un total de 74 capítulos, más prólogo y un epílogo que encontraremos al final.
En el prólogo, en este primer acercamiento a la historia, un narrador en primera persona nos sitúa en la época, en 1300.
Conocemos pocos datos de este cronista; sabemos que es una mujer ya anciana y que sus recuerdos serán los encargados de acercarnos a unos sucesos ya lejanos, ocurridos en una pequeña y singular ciudad que durante cuatro meses consiguió ser el centro de atención de toda la cristiandad, por los acontecimientos determinantes que allí se vivieron.
Esta testigo de excepción, nos deja clara una cosa desde el comienzo, que hay que cuidarse de los recuerdos, que nos seducen con facilidad debido a su imperfección.
Con ella y con su relato detallado, comenzamos a conocer como era Albarracín en 1284. Una ciudad que jamás había sido tomada por las armas, libre e inconquistable.

Al llegar a la segunda parte, a esta narración preactiva se le suma otro pequeño racconto. Otra nueva narración que nos hace retroceder un poco más, para conocer de propia voz, la historia que esconde uno de los personajes de esta obra, Alodia. De manos de este personaje nos encontraremos de pronto sumergidos en otro relato, una historia dentro de otra historia.

La diferencia principal que encuentro entre "El castillo" y "La ciudad" es que ésta última, tiene más de thriller histórico que su antecesora, parece una novela policíaca del medievo.

Por ese motivo, al leerla, no puedo evitar que mi mente viaje hasta otro libro que el autor menciona al comienzo, al hacer un pequeño homenaje a Umberto Eco.
Os estoy hablando de "El nombre de la rosa".
No es cuestión de buscar similitudes ni hacer comparaciones, pero ambas comparten una característica, una ambientación soberbia.
La novela de Eco, la que llegaría a convertirse en una de sus obras más aclamadas, nos transportaba con maestría a una abadía perseguida por los crímenes.
Luis Zueco, consigue el mismo efecto e incluso crea algunos personajes con la misma perspicacia y conocimientos con que nos agasajaba Guillermo de Basquerville.

En la obra de Eco, la trama giraba exclusivamente alrededor de un turbulento y agónico ambiente religioso, aquí encontramos algo similar, aunque con esto, repito, no estoy haciendo ninguna comparación entre ellas.
Luis Zueco nos ofrece una extraordinaria novela de suspense que se desarrolla íntegramente dentro de las murallas de Albarracín. Consigue el mismo efecto claustrofóbico al transportarnos a una ciudad sitiada y asolada al mismo tiempo por los crímenes.

Los que me visitáis con asiduidad ya conocéis mis gustos. Uno de mis géneros favoritos es la novela histórica. Nos recuerda quienes somos y descubrimos con su lectura cosas que ignorábamos.
Está claro, que no podemos fiarnos de todo al pie de la letra, los autores cuentan con licencias literarias, al igual que las tenían los antiguos juglares.
En ese punto es donde los lectores entramos a formar parte de la Historia.
No debemos conformarnos con el argumento; debemos buscar, consultar y comprobar, convirtiendo la lectura en un juego muy entretenido y didáctico al mismo tiempo. Este autor se caracteriza precisamente por eso, sus novelas resultan amenas a la par que educativas.

Otro detalle es el gran elenco de personajes que ha creado para esta historia. Todos tienen alguna característica que les hace únicos y consiguen conectar con el lector. Tanto los buenos como los malos y es que hasta el final no distinguiremos unos de otros. Todos los personajes buscan algo y ante esa búsqueda el lector permanece completamente desconcertado.

Hay dos personajes que destacan por encima del resto y que compiten por hacerse con el protagonismo. Uno es Alodia y la otra, La ciudad de Albarracín.
De nuevo en esta novela, Zueco da el protagonismo a un personaje inanimado que se alza frente a nosotros inexpugnable, conocedor del presente y del pasado.
Una ciudad que cierra los ojos para no ver el paso del tiempo.



Espero que disfrutéis tanto como yo lo he hecho con esta nueva lectura.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Aguacero de Luis Roso

Sinopsis:

Año 1955. El inspector Ernesto Trevejo recibe el encargo de investigar cuatro crímenes en un pueblo de la sierra madrileña donde se está construyendo un pantano: dos guardias civiles han sido torturados hasta la muerte; el alcalde del municipio y su esposa, ejecutados a sangre fría. Un posible asesino en serie podría aterrorizar a la región mientras se desarrollan las obras. El asunto debe ser resuelto –y silenciado- cuanto antes.
 Siguiendo los pasos de una investigación que destapará odios, secretos e intereses ocultos, el lector se traslada a una España en blanco y negro. De fondo, el rumor incesante de la lluvia que acompañará al protagonista en su viaje a un escenario rural, remoto, casi salvaje.
 El extraordinario debut de Luis Roso en el género noir es al mismo tiempo un adictivo thriller literario y una mirada nueva sobre los años más duros del franquismo.

Opinión:

Me gustaría decir antes de comenzar con el comentario, que este joven escritor no solo me ha impresionado, me ha deslumbrado.
La calidad de su narrativa está presente a lo largo de toda la novela y la profundidad con la que narra los hechos, consigue sobrecoger a los lectores.
El libro se queda pegado a nuestras manos y cuesta mucho dejarlo reposar sobre la mesilla.
Ha conseguido un retrato fiel de una época cargada de pesimismo y que aún hoy, con el paso del tiempo, continúa escrita en blanco y negro.

Voy a intentar señalar de forma breve los detalles que más me han gustado.

Sabemos la importancia que tiene el marco narrativo en una novela y muchas veces, nos encontramos con que un autor, al intentar profundizar en algunos detalles, cae en pequeñas incongruencias o errores de bulto que hacen que la historia cojee por alguna parte.
El entorno real en esta obra, cobra tanto protagonismo como los personajes. La perfecta ambientación, se ve acentuada con las descripciones y el comportamiento de estos individuos que van apareciendo en la trama, de forma escalonada.
Resumiendo... el autor consigue dar a la historia coherencia y equilibrio.

Ernesto Trevejo es un inspector de primera de la Brigada de Investigación Criminal, que actuará no solo como protagonista, sino también como narrador; y esa narración que nos ofrece, en primera persona, sirve también para enfatizar el realismo.
Haciendo uso de una narración retrospectiva, retrocedemos hasta comienzos de 1955. En esta novela, sabemos desde el comienzo, que Trevejo tiene las manos atadas, él es solo un mero tramite, debe resolver el caso sin levantar mucho ruido y en el plazo más breve posible y aquí veremos, como no solo se ponen a prueba la escala de valores del protagonista.

Y así llegamos a otro detalle que me ha gustado de forma especial, el uso de las figuras retóricas.
Las Angustias es el pueblo de la sierra madrileña al que el inspector es enviado. Con solo leer su nombre ya asociamos que lleva una idea implícita e intuimos como será la vida en él.

La llovizna que nos recibe al comienzo, deja paso a una lluvia sin paliativos, a un aguacero, un elemento que nos acompañará a lo largo de toda la novela, que cumple con su función, y que augura el desarrollo de una investigación que se aventura complicada.
Con ese agua que no para de caer, la lluvia se convierte en una metáfora del tiempo que refleja la sociedad de la época. Llena de incertidumbres, mirando al cielo con la borrasca fija sobre ellos aguantando el chaparrón constante en silencio.
Y esa lluvia constante no solo crea una atmósfera oscura sino que parece que aísla al pueblo, incrementando la soledad del protagonista.

Otro detalle a tener en cuenta y con el que Luis Roso ha dado en el clavo, es la combinación equilibrada entre narración y diálogos.

Como decía al comienzo, los hechos que se narran son totalmente coherentes, pero para que el lector quede realmente convencido, los personajes tienen que actuar de igual forma, tienen que parecernos reales.
¿Y cómo consigue Luis Roso que los personajes parezcan reales?
Pues insuflándoles vida...
Puede parecer algo muy complicado, pero no lo es. Hay que dar a los personajes protagonismo y eso solo se consigue haciendo uso de los diálogos. Porque a través de los diálogos no solo conocemos al personaje por lo que dice, sino por como lo dice, y es que en esta historia los diálogos son parte importante de la trama.
Los personajes cobran vida, expresan lo que sería difícil transmitir con el uso de otras técnicas. y los lectores nos hacemos una idea más clara de como son en realidad. Con el diálogo nos llegan las ideas de forma directa, más dinámica, y la trama se acelera sin necesidad de emplear largas narraciones.

Para terminar, solo me queda mencionaros el curioso guiño que hace el autor a la exitosa serie de novelas policíacas de Lorenzo Silva y a sus dos protagonistas, los Guardias Civiles, Bevilacqua y Chamorro, que aquí aparecen homenajeados bajo el nombre de Víctor Chaparro Lorenzo y Ramón Belagua Silva.


lunes, 21 de noviembre de 2016

El castillo de Luis Zueco

El castillo (Trilogía medieval 01)
Sinopsis:

Una novela sobre la construcción del grandioso e imponente castillo de Loarre. El sueño de unos hombres y mujeres que desafiaron su destino hace mil años.
Entre la Tierra Llana y el Pirineo aragonés se encuentra el monumento militar románico más importante de Europa: el castillo-abadía de Loarre, una fortaleza impresionante, construida cuando esa zona era una peligrosa tierra de frontera. ¿Cómo se edificó? ¿Quién logró tal hazaña?
Todo comenzó cuando un aguerrido monarca, el rey Sancho III el Mayor, decidió levantar una fortificación en una recóndita sierra, poco poblada y desde la que se podía avistar al enemigo musulmán a diez kilómetros de distancia. Y con la promesa de un futuro mejor, atrajo a un grupo de hombres y mujeres para quienes la supervivencia era una heroicidad cotidiana.
Entre ellos, un maestro de obras lombardo; Juan el carpintero y su hijo Fortún; Ava la arquera; Javierre, un muchacho cuya ambición creció a la par que el castillo; y un sacerdote fiel al viejo rito hispánico, acompañado de la inteligente y misteriosa Eneca.
Y con sus escasos medios y conocimientos, lograron superar las limitaciones que les imponían la ignorancia y el poder hasta culminar la fortaleza religiosa y militar desde la que se gestó uno de los más importantes reinos medievales, clave de la Reconquista.
Esta es su epopeya.

Opinión:  El castillo (Trilogía medieval 01)

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una novela de corte histórico, aunque sería más exacto decir, que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con una novela en general.
Tanto es así, que se ha convertido en la mejor novela leída de este año, (2016).
Estamos acostumbrados a leer sobre la Edad Media en España, pero parece que resumiendo, lo único que sacamos en claro, es que va del siglo V al siglo XV, y que sus rasgos principales eran el Teocentrismo y el Jerarquismo.
Teocentrismo, porque Dios era el centro de todo y Jerarquismo, porque la sociedad era rígidamente estamental.
No olvidemos que en España, normalmente asociamos Edad Media con reconquista, y poco más...

Luis Zueco nos ofrece una obra de ficción histórica, con una progresión lineal, donde los hechos reales sirven de ambientación para recrear un periodo oscuro, el siglo XI.
El autor no se entretiene en extensas descripciones, de esas que encontramos con frecuencia en novelas similares, donde ves pasar páginas y páginas, con tediosas definiciones sobre arte y arquitectura.
En ésta encontramos todo lo contrario. Aunque es cierto que existen esas descripciones, que considero indispensables, son hechas de forma amena, sin saturar.
La lectura es ágil y el ritmo dinámico, ya que Zueco, no duda en incorporar bastantes vueltas de tuerca, totalmente inesperadas para el lector.

La historia da comienzo en 1027, como he dicho, en pleno S. XI.
Un periodo bastante convulso, con incesantes cambios, pero necesarios para el desarrollo del mundo tal y como lo conocemos.
Esos acontecimientos son descritos de forma soberbia y didáctica a lo largo de la trama.
Ya sabéis que la novela gira alrededor de la construcción de un castillo, ese es el elemento principal, y habrá quien piense que es un dato insignificante, pero no es así.
El éxodo de la población hacia esos castillos, implicaría que más tarde, se estableciese un comercio fijo, asentándose alrededor de ellos las primeras ciudades, donde surgiría una nueva clase social, la burguesía. Pero no adelantemos acontecimientos, porque el castillo aún está sin construir...

Cuando leemos una novela sobre la Edad Media, vemos que los escritores se centran en mostrarnos la gran diferencia entre clases, entre los que poseían el poder y los más desfavorecidos. Y eso está muy bien, es real... pero aquí encontramos mucho más.
Lo más destacable, es que el autor hace hincapié en algunos temas que en otras novelas no aparecen ni mencionados. Y aquí es donde entramos en juego los lectores...
Zueco incita a rellenar esos datos o a complementarlos, y vuelvo a insistir, esta lectura se convierte en una novela instructiva.
Se nos ofrece una visión panóramica desde el castillo de Loarre, desde donde contemplamos la formación de los distintos reinos de España, y con ellos, las constantes luchas internas entre los reinos cristianos, acompañadas por supuesto, de la lucha contra los musulmanes.

Otro tema que me ha gustado que salga mencionado, es la lucha eclesiástica.
Ya he citado que una de las características de la Edad media era el Teocentrismo. Eso lo encontramos en cualquier historia, pero aquí observamos con mayor detalle la gran influencia de la Iglesia de Roma y como poco a poco, no solo va creciendo, sino afianzando su poder.
Vemos la lucha entre dos ramas de cristianismo, la que defendía el rito tradicional, el hispánico, frente a la nueva corriente, el rito Romano, que se intentaba imponer desde Roma.
Otro detalle importante es como Zueco trata a los personajes femeninos, dándoles protagonismo. En ellas encontramos la lucha entre la tradición y la modernidad, pero no solo eso, vemos un retrato fiel de como eran tratadas las mujeres.

El sacerdote frunció el ceño.
-Pasad, mi templo es humilde, pero digno.
-La verdad es que no es lo que esperaba encontrarme aquí, nada lo es en estas tierras. Acabo de hablar con una mujer que todavía no ha sido desposada. Temo que termine pervirtiendo a los hombres - (...)

Y ahora vayamos a los personajes...
El castillo de Loarre, era el encargado de defender la frontera entre nuestra fe y la de la media luna.
Sancho Garcés III de Pamplona, conocido como Sancho 'el Mayor', es el protagonista inicial, el responsable de que den comienzo las obras del majestuoso castillo de Loarre.
Pero Sancho 'el Mayor', no las vería culminadas.
Tras su muerte, el reino se divide. A Ramiro I, hijo natural de Sancho, le corresponden las tierras de Aragón, pero dependientes del Rey de Navarra, su hermano García. Ramiro continúa con la construcción, pero la mala suerte parece que persigue a la fortificación, y Ramiro tampoco la verá definitivamente terminada.
Al morir Ramiro hereda los territorios su hijo Sancho Ramírez, que consolidaría el reino, al ser coronado en Roma por el Papa.
Estos son los personajes Regios que nos acompañaran a lo largo de la historia, pero no son los importantes, porque esta novela es un homenaje a todos los hombres y mujeres, anónimos, que arriesgaron sus vidas para construir esas grandes moles de piedra.
Estos personajes son lógicamente ficticios, pero no por ello son menos importantes.
Fortún, es el que destaca por encima de todos, por la gran carga que soporta. Es el encargado de llevar sobre sus hombro el peso de toda la narración y por supuesto, también de la construcción.

Ava y Eneca, son los dos personajes femeninos que rodean a Fortún y entre los tres forman el triángulo amoroso de esta historia, dando el toque romántico pero también humano.

Y por último, el personaje principal, al que no he dejado de citar desde el comienzo.

Un personaje encargado de unir todas las tramas con la Historia. Un conjunto tan armónico, que no se distingue dónde comienza la obra realizada por la mano humana y dónde termina la realizada por la naturaleza.
La pieza más importante de esta obra, esa fortaleza que incluso hoy en día, desafiando al tiempo y a la erosión, nos contempla desde el horizonte, desde lo alto de un cerro.
Vestigio de un tiempo pasado que nos habla entre susurros de Reconquista, pero también de protección.
Un castillo que quedó detenido en el tiempo, considerado como el castillo Románico mejor conservado de Europa y que espera, en silencio, que sea declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.



lunes, 14 de noviembre de 2016

La rebelión de Penélope de Dolores García Díaz

Sinopsis:

Penélope es hallada inconsciente junto al cadáver de su mejor amiga en un paraje de la costa de Castellón. Santiago Ramírez, inspector de policía tratará de desenmascarar al asesino mientras lidia con la enfermiza y adictiva relación que le une a su esposa.
La investigación policial irá reconstruyendo la historia de la protagonista, a través de las personas que constituyen su universo familiar, un marido asfixiante que la anulaba, una hija egoísta que la ignoraba y un pasado reciente en el que cobra especial importancia la estrecha amistad de Penélope con un elegante galerista de arte.
Penélope se rebeló contra quienes no supieron amarla; las consecuencias de esa onda expansiva son difíciles de imaginar.

Opinión:

Si a finales de octubre os hablaba de La muerte abrió la leyenda, uno de los cuatro ganadores del premio "Letras del Mediterráneo", hoy os acerco a otra de las ganadoras de ese certamen, La rebelión de Penélope, de Dolores García.

Una trama original, cargada de vueltas de tuerca que nos llevará a desconfiar de todos los personajes, pero... también cargada de otros detalles que ya comentaré y que no me han llegado a convencer del todo.
Las casualidades... para mi gusto, se dan demasiado en este argumento, pero en esta ocasión no voy a hablaros de ellas, basta con haberlas mencionado una única vez. De lo que sí voy a hablaros es de otros puntos, más interesantes, que habría que mencionar.

El narrador...

En esta historia lo primero que llama la atención es la estructura.
El encargado de hacer la mayor parte del relato es un narrador omnisciente que emplea la tercera persona de singular; ahora bien, hay un detalle que convierte a esta novela en distinta o inusual.
En algunos momentos de la narración nos encontraremos con determinados personajes sumergidos en pleno monólogo.
Este soliloquio encubre un diálogo, realmente va dirigido a alguien presente en la conversación, pero que no interviene en ella.
Este recurso juega un papel muy importante en la novela.
Además de ser una herramienta introspectiva que nos acerca al personaje mostrándonos sus reflexiones y sentimientos más profundos, también le da el control en esos momentos. En esas escenas, es el dueño total del discurso y vemos su esencia, se muestra ante nosotros realmente como es, además de aportar a la trama un mayor dramatismo.

El ritmo de la narración es bastante bueno.
Dolores García va añadiendo pequeños detalles que mantienen el suspense, pero hay que decir que el asesinato que aparece en la sinopsis ocurre cuando llevamos leído dos tercios de la novela.
¿Esto es malo? Para mi gusto, no.
El asesinato pasa a ser un tema secundario. El resto de acontecimientos que suceden alrededor de la protagonista, Penélope, son lo bastante interesantes para que la obra avance hacia el clímax, acumulando tensión que termina estallando con un excelente giro argumental.

Pero vayamos al personaje principal... Esta frase que he encontrado, es perfecta para definirla.

“El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. Es por eso que el presente se nos escapa.”
Gustave Flaubert.

Penélope, los personajes y los estereotipos.

Penélope, en todas sus relaciones personales, desempeña una función accesoria, y eso es lo que nos hace empatizar con ella desde los primeros compases de esta historia.
Los que la rodean la ven como un objeto, siempre subordinada a los objetivos y deseos de esos que una vez manejaron su vida, pero que en la trama aparecen desempeñando un papel meramente ambiental y/o secundario.
Penélope es una mujer que lucha por ser ella misma y, en cambio, cuando emprende una relación se convierte en otra persona, ninguneada, sumisa y pasiva.
Sus cualidades, sus habilidades intelectuales y personales, no solo no son valoradas, sino que también ignoradas. Únicamente es madre, esposa o amante; debe desempeñar esas funciones y lo que haga al margen de ellas es considerado como una extravagancia.

Hay un par de personajes más que son importantes en esta novela.
Uno de ellos es Santiago Ramírez, un inspector de policía, y el otro, Arturo, el dueño de una galería de arte.
Los tres forman un triángulo que acapara nuestras miradas. La autora echa la red y caemos bajo ella, mientras teje una historia desconcertante para cada uno de ellos.
En un principio pensamos que no tienen nada en común, que sus tramas son divergentes, pero según avanza el argumento, comprobamos como todos ellos están estrechamente relacionados.

En global, la caracterización que ha elegido la autora para los personajes es demasiado estereotipada.
Tenemos a Penélope, una mujer bella y sensible; a Santiago, el héroe, el policía bueno; Arturo, el anciano sabio y artista atormentado; Roxana, la exuberante cubana; y algunos más...

Los personajes secundarios.

La historia ocurre en la actualidad, pero algunos de los personajes que rodean a Penélope parecen sacados de la época de los ochenta o anterior a ésta...
Retrógrados y armados con un pensamiento arcaico, ven en una mujer divorciada, prácticamente la reencarnación de Lilith, (Léase la primera mujer de Adán).
Las mujeres mayores la miran con pavor, las más jóvenes con temor, y los hombres, la gran mayoría, dotados de un comportamiento machista, revolotean a su alrededor como moscas a un panal de miel.
Los lectores observamos mudos y asombrados esa actitud hacia Penélope.
A mi parecer, ese comportamiento es un punto que resulta demasiado forzado e incluso surrealista, quizás buscando dotar a la trama o a la vida de la protagonista de mayor dramatismo.
Es cierto que esa forma de pensar y/o actuar, incluso hoy en día, podemos encontrarla, pero por suerte cada vez es menos habitual y se reduce a pequeños grupúsculos.

Esta historia tiene elementos clásicos de la novela negra. Hay una división clara entre buenos y malos; los personajes arrastran historias dolorosas e incluso podemos encontrar alrededor de algunos de ellos el ambiente decadente tan característico del género negro. Nos encontramos ante una historia que habla sobre la explotación sexual de mujeres, sobre extorsión, pero que también trata otros temas como son la soledad o el deseo de superación.
También observamos un conflicto dramático constante sobre el que se construye la trama y que hace que la historia avance, la lucha de Penélope consigo misma y al mismo tiempo con la sociedad que la rodea. Todo ese cúmulo de situaciones podrían llevarnos a enmarcarla perfectamente dentro de otro género.

Para finalizar deciros que me ha gustado el guiño metaliterario que hace la autora en un par de ocasiones, jugando con el nombre de la protagonista y la Odisea de Homero.


martes, 8 de noviembre de 2016

Walläda la Omeya de Magdalena Lasala


Sinopsis:

Córdoba, siglo XI.
El esplendor de al-Ándalus toca a su fin. Mientras los gobernantes libran entre ellos despiadadas y, a la postre, estériles luchas por el poder, el hambre y el dolor cabalgan por las calles de la capital del califato.
Sólo un lugar de la ciudad cobija aún el antiguo espíritu de los Omeya: el salón literario de la princesa Walläda, una mujer fascinante que recita versos que compone ella misma, se muestra ante los hombres con el rostro descubierto, pese a la ley coránica, y luce orgullosamente sobre el hombro un tatuaje que reza: «Doy poder a mi amante si descansa sobre mi mejilla, y mis besos otorgo a quien los merece.»
La fama de la joven pronto traspasará las fronteras de Córdoba. Su historia de amor con el también poeta Zaydûn nacerá destinada a habitar en la leyenda. Los ardientes poemas de Walläda, recorridos por el mismo anhelo de plenitud que encaminó sus pasos, constituyen todavía una de las cumbres de la lírica árabe de todos los tiempos.
Tras los éxitos de La Estirpe de la Mariposa, Abderramán III. El gran califa de al-Ándalus y Almanzor. El gran guerrero de al-Ándalus, Magdalena Lasala nos deslumbra ahora con el retrato de una mujer que si, por una parte, fue conocida como la «última princesa», el último fulgor de un mundo condenado ya al ocaso, por la otra abrió una senda por la que aún seguimos transitando. La que reflejó en uno de sus versos: «Camino, orgullosa, mi propio destino.»

Opinión:

Cuando cogemos un libro sobre literatura, vemos que entre sus páginas aparecen montones de referencias a autores masculinos, pero la tarea se complica si lo que queremos es encontrar algún dato anterior al Siglo XIX, que haga mención a mujeres y sobre todo, si lo que buscamos es autoras españolas.
Es cierto que, en los libros de literatura más modernos, podemos encontrar alguna referencia sobre la obra de alguna, como Santa Teresa de Jesús, pero es tan minúscula, que resulta casi anecdótica. Debemos especializar nuestros estudios para descubrir que hay escritoras femeninas más allá de los libros de textos de nuestra juventud...

No es cuestión de entrar en debates, reivindicaciones feministas ni mostrarme crítica con las editoriales de libros de texto, que han optado por no incorporar a esas mujeres a su catálogo; lo que quiero es recordar que aunque no aparezcan, eso no significa que no existiesen o que su obra fuese inferior a la de un hombre y por lo tanto, no merecedora de mención.

Walläda, la última princesa Omeya, es solo una entre muchas de las grandes escritoras o poetisas, que no aparecen mencionadas en los libros de texto y cuya obra, merece ser rescatada del olvido.
Si echamos una mirada al pasado encontramos a Safo de Lesbos, Egeria, Hildegarda de Bingen, Christine de Pizan, Leonor lópez de Córdoba o María de Zayas, por citar algunas. Mujeres, con una obra literaria interesante, algunas de las citadas como puede verse, son españolas, que como digo, han sido omitidas en los libros pero cuya obra es imposible borrar de la Historia.

La pluma de Magdalena Lasala nos ofrece una historia donde realidad y ficción se funden en un cálido abrazo. De esa forma nos sumergimos en la vida y obra de esta mujer tan extraordinaria como poco conocida y en cambio considerada como la más célebre de las poetisas de al-Ándalus.
La narración de Magdalena destaca por varios motivos.
Su prosa es pausada, aporta infinidad de datos de forma amena y los complementa con delicadas descripciones que consiguen crear una atmósfera de lo más sugerente y que hará que veamos el reino de al-Ándalus con otros ojos.
Se atreve a mezclar varios géneros: biografía, novela romántica, novela histórica e incluso la autora se arriesga añadiendo una pequeña muestra lírica; poemas, que refuerzan la apasionada historia de amor que vivió con el también poeta, Ibn Zaidün.
Esos ardientes poemas, fueron los responsables de crear la leyenda y aún hoy en día, son considerados como cumbres de la lírica árabe de todos los tiempos.

La autora da voz a Walläda, y nada más comenzar la historia entendemos como con su sola presencia, era capaz de obnubilar a cuantos la rodeaban.
Situada bajo uno de los arcos de su terraza, cuando las primeras luces de un nuevo día empiezan a despuntar, la última princesa Omeya, nos transporta con una narración retrospectiva a tiempos pasados, para ella más felices.
Ese relato evocador, nos hace retroceder hasta su infancia y desde ahí, avanza de forma lineal.

Desde muy corta edad se rodeó de poetas, músicos y artistas llegados de medio mundo, y más adelante, en su juventud, era frecuente contar con su asistencia en tertulias entre filósofos y artistas.
Más allá de la protección que concedían los muros del palacio de su padre, "La Munya del Romano", las intrigas y las continuas luchas de poder para hacerse con el trono califal, auguraban el lento desmoronamiento de éste.
La princesa, demostró desde muy joven una gran valentía y su fama logró traspasar las fronteras de Córdoba. Con solo 17 años, creó un salón literario en pleno centro de la ciudad califal, prescindió de llevar velo y determinó que las mujeres de su casa caminasen sin cubrirse, rompiendo los rígidos convencionalismos y pasando por alto la ley Islámica, que obligaba a la reclusión de la mujer. Seguía el modelo de las poetisas y cortesanas de la antigua Grecia y recitaba a Safo de Lesbos (otra excelente poetisa del S. VII a. C) con una pasión que hacía vibrar el alma de todos los presentes.

Walläda, emanaba un poder sobrenatural, las gentes sencillas la ensalzaban, poetas e intelectuales de la época la admiraban y los políticos la respetaban. 
Fue una mujer adelantada a su tiempo, convencida de que la Córdoba que había conocido de niña había tocado a su fin. Veía necesario cambiar el modo de pensamiento para contribuir a la creación de una sociedad renovada y con ello, un nuevo al-Ándalus.

En esta historia donde Walläda es la protagonista indiscutible, destacan tres personajes masculinos secundarios, los responsables indirectos de convertir a esta mujer en un mito.
Uno es el joven califa Al-Mostazhir, del que fue amante y que llenó de luz la ciudad de Córdoba, rodeó la corte de poetas, músicos y filósofos, en un muy breve gobierno.
El otro a tener en cuenta, es, Muhammad Al-Mustakfi, el padre de Walläda, un personaje muy dinámico que el tiempo termina convirtiendo en mezquino. Este personaje surge como antagonista de Al Mostazhir. Decretó el encarcelamiento de poetas, obligó al exilio a los artistas, ordenó el cierre de escuelas y bibliotecas imponiendo un régimen de extrema represión ciudadana. Fue el gobierno de un hombre que perdió totalmente el juicio, un títere manejado a distancia que instauró un régimen de terror.
El tercer personaje, es el poeta Ibn Zaydün, otro personaje que evoluciona a pasos agigantados y consiguió robar el corazón de la princesa. Un personaje del que he terminado saturada al final de la novela, por su conducta posesiva, algo que creo que era una pista de como era en realidad el personaje, un narcisista cargado de inseguridades que intenta, exigiendo, que Walläda corte sus alas, renunciando a su libertad.

Creo que es una novela muy recomendable por varios motivos.
No solo nos sirve para conocer en profundidad la vida de la que fue la última princesa Omeya y admirar su obra, sino que al mismo tiempo nos sirve para conocer una muestra de como era la situación económica, política, religiosa, social y por supuesto, cultural, en los últimos días del califato.
Lo que menos me ha gustado...
Las constantes repeticiones sobre la gran belleza de este personaje, sin duda un pequeño detalle, pero que puede terminar saturando al lector.


sábado, 5 de noviembre de 2016

Las chicas de Emma Cline

Sinopsis:

California. Verano de 1969.
Evie, una adolescente insegura y solitaria a punto de adentrarse en el incierto mundo de los adultos, se fija en un grupo de chicas en un parque: visten de un modo descuidado, van descalzas y parecen vivir felices y despreocupadas, al margen de las normas. Días después, un encuentro fortuito propiciará que una de esas chicas –Suzanne, unos años mayor que ella– la invite a acompañarlas. Viven en un rancho solitario y forman parte de una comuna que gira alrededor de Russell, músico frustrado, carismático, manipulador, líder, gurú. Fascinada y perpleja, Evie se sumerge en una espiral de drogas psicodélicas y amor libre, de manipulación mental y sexual, que le hará perder el contacto con su familia y con el mundo exterior. Y la deriva de esa comuna que deviene secta dominada por una creciente paranoia desembocará en un acto de violencia bestial, extremo…

Opinión:

Cuando te encuentras, mires donde mires, artículos, reseñas y menciones continuas sobre un libro determinado, resulta casi imposible escapar de la fina red que se va tejiendo a tu alrededor.
Lo cierto es que sobre el mes de septiembre, no había ni un solo día en que no encontrase una opinión entusiasta sobre este libro, y eso para mí es un problema, porque tiendo a desconfiar por naturaleza de las novelas que nacen bajo una lluvia desorbitada de halagos y al mismo tiempo, aunque parezca una paradoja, crece en mi una curiosidad morbosa por saber si es cierto lo que se dice sobre ellas.

Pues bien, para no alargar mucho más el veredicto final, he de decir que a mí no me ha convencido.

Hace poco leía, no recuerdo ni quién ni dónde se mencionaba, (una pena porque es una frase buenísima), que hay autores que son más interesantes en entrevistas que en sus obras...
Creo que esa es una definición perfecta en la que yo enmarcaría esta novela.
La gran promoción creada alrededor de esta joven autora y de su ópera prima, ha generado unas altas expectativas que en mis manos no se han visto cumplidas. No me he llegado a impregnar de esa genialidad de la que todo el mundo habla...
La idea sobre la que escribe y la forma, están muy bien, pero hay algunos pequeños elementos, dispersos a lo largo de la narración, que han hecho que no disfrute de la lectura. No he logrado conectar con los personajes ni tan siquiera con lo que quiere transmitir la autora. Creo que todo radica en el personaje de Evie y en su narración en primera persona, la cual en algunos momentos me ha parecido demasiado pausada e incluso distante... aun así, creo que lo mejor es que intente razonar esos aspectos.

Evie y Suzanne.

Evie, además de ser la protagonista, es la encargada de narrarnos los hechos en primera persona.
Su relato oscila entre dos lineas temporales, una nos sitúa en la época actual y nos muestra a la mujer adulta, más reflexiva y marcada por los acontecimientos que vivió en su juventud.
La otra, más extensa por su importancia, nos hará retroceder hasta situarnos en 1969. En esta última, nos mostrará como era la relación con sus padres, su entorno, y aquí es donde encontraremos los detalles clave por los que entra a formar parte del grupo de Russell (Manson), La familia.

La autora toma como base un hecho, la matanza de La Familia Manson y desde ahí construye su propia historia.
No intenta novelar los acontecimientos reales, sino hacer una reconstrucción totalmente libre.

Cambia detalles de los sucesos, otros los elimina, evitando así entrar en detalles macabros al recrear las escenas sangrientas y da el protagonismo a los personajes femeninos, las chicas que formaban parte de la secta.

"A las mujeres nos educan para que nos miren, no para ser protagonistas".
Emma Cline
El Español.

De esta forma, Emma Cline, intenta hacer una denuncia sobre el papel que representaban las mujeres en esas comunas. Y es que, lo que si sabemos de cierto, es que amparándose en el movimiento Hippy, ese movimiento contracultural, encubierto en aires de paz y libertad, las mujeres, muchas veces... estaban sujetas a los dictámenes del supuesto maestro o gurú, y eran consideradas como simples objetos de cambio.
En este punto es donde deberían sobresalir Evie y Suzanne, pero la falta de profundidad de los personajes, hace que la denuncia no cale en el lector o al menos en mí.
Somos conscientes de que la autora intenta alzar la voz por esas mujeres, pero la encargada de esa defensa es Evie, una jovencita de 14 años, que no convence con sus argumentos y con ello, llega a parecer que la autora, intenta victimar a esas mujeres o redimirlas de parte de su culpa.

La novela comienza con una escena, la primera vez que Evie ve al grupo de chicas que lidera Suzanne.
Las descripciones, la narración al completo que hace Emma Cline, en ese momento, es excelente. Parece que el tiempo se detiene al paso de esas chicas que aparecen cruzando el parque, con sus melenas ondeando al viento.
Evie las mira con asombro, son como tres diosas arrojadas del Olimpo; está hipnotizada por sus gestos, por su forma de caminar, por el aire de libertad que arrastran, por la actitud de indiferencia que muestran frente a los comentarios y miradas que surgen a su paso, parece que están por encima de todo y de todos.
La autora logra describir al detalle todas esas sensaciones que Evie experimenta y las transmite al lector, pero... esa fascinación casi enfermiza que comienza a sentir la joven protagonista por Suzanne y que vemos crecer a lo largo de la novela, no logro entenderla.
Esa extraña atracción, esa dependencia, debe surgir de algún lado y Emma Cline aquí falla, aunque intenta dar una explicación razonable, no sabe conectar con nosotros los lectores, que permanecemos ajenos e indiferentes a los hechos.
Evie ve una cosa y los lectores apreciamos otra totalmente contraria...
A pesar de esa narración en primera persona, hay algunos momentos donde Evie parece ajena a los hechos, su relato parece distante. Puede parecer incongruente, pero no lo es...
Aunque Evie forma parte de la secta, no es parte activa, no pinta nada; intenta convencernos de que es un miembro más de la familia, pero en cambio nosotros vemos como allí tampoco llega a encontrar su sitio. Persigue de forma incesante a Suzanne, como ese patito desprotegido que nos regalan cuando somos pequeños y que sigue nuestros pasos allá donde vamos.


"¿Por qué ibas con ellos entonces?
La gente no dejaba de caer en ese tipo de cosas, por aquel entonces. 
La Cienciología, los del Proceso, La Técnica de la silla vacía. [...]
En parte fue mala suerte supongo. Que ése fuera el grupo que me encontrara".

Es cierto que Evie se encuentra en un momento delicado, se siente sola, sus padres acaban de divorciarse y buscan la felicidad por su lado; por otra parte, se ha distanciado de su única amiga y La familia aparece en ese momento crucial, rellenando esos vacíos y haciéndola sentir parte de algo. (El problema es que ese vacío se rellena con marihuana, LSD y otras drogas...)
Es joven, influenciable y podríamos llegar a compadecerla hasta cierto punto, pero el problema surge cuando ella misma intenta imponer al lector ese papel de víctima, justificándose como se puede ver en la cita anterior, y siempre aludiendo a que se quedó en el grupo por la extraña atracción que sentía por Suzanne, por ese magnetismo que irradiaba.
No nos engañemos, Evie persigue a las chicas, no al revés; se une al grupo por voluntad propia, nadie la retiene ni la obliga a permanecer en él. Lo que nos hace ver a este personaje como alguien demasiado maleable, un personaje totalmente plano.

Suzanne, es otro de los fallos, tampoco es un personaje desarrollado. Si la autora intentaba que comprendiésemos esa atracción que emana, debería haber desarrollado un poco más este personaje.

Y esto me lleva a lo dicho con anterioridad...

La elección del narrador.

Creo que todos esos fallos mencionados surgen del mismo sitio, una mala elección del narrador.
Como he dicho, Emma Cline da voz a la adolescente, la convierte en narradora de sus propias vivencias.
Los narradores en primera persona deberian empatizar con el lector, el relato se hace más cercano pero hay que tener cuidado con ellos, porque nos ofrecen una visión subjetiva ya que se basa en los propios sentimientos y eso a mí, y en concreto con este tipo de temas, más que acercarme al personaje me hacen dudar de él.
Mi opinión es que, un narrador en tercera persona habría aportado la objetividad necesaria para dar credibilidad al relato, ya que no impondría opiniones.

Para terminar...
Quizás me habría parecido una buena novela si hubiese omitido todos los datos que conocía de antemano sobre el caso de Charles Manson, si hubiese comenzado la novela con la mente en blanco, sin haberme dejado influenciar por las excelentes valoraciones que veía por todos lados.
Quizás el problema sea mio, me meto demasiado en las novelas o intento extraer demasiados datos de ellas...
La última palabra como siempre es vuestra, no os dejéis influenciar ni por mi opinión ni por la de otros, no olvidéis que las reseñas siempre se basan en un punto de vista subjetivo.
Dejaros llevar, y si la sinopsis os llama la atención, volcaros en la lectura. Solo vosotros podéis decidir si una novela es de vuestro agrado o no...

También difiero con el comentario que os muestro a continuación de Emma.
Como dice... las malas decisiones nos persiguen toda la vida, es cierto, pero yo soy de la opinión de que toda mala experiencia tiene como poco una enseñanza, el ser lo suficientemente inteligentes para no volver a cometer el mismo error.

"En mi novela no hay moraleja. A veces, se toman malas decisiones y están ahí toda la vida. No creo que se pueda sacar algo bueno de cualquier mala experiencia".
Emma Cline
El Español.



lunes, 31 de octubre de 2016

La Señora de Winter de Susan Hill

Sinopsis:

La señora de Winter da inicio 12 años después de los sucesos que tenían lugar en la novela originaria.
Maxim de Winter y su esposa deben regresar del exilio voluntario que les ha mantenido alejados de su querida Inglaterra durante más de una década para asistir a los funerales de la hermana de él.
A pesar de todos los temores de Maxim, una vez pisen suelo inglés, la señora de Winter será incapaz de quitar de su cabeza la idea de que una nueva vida es posible y que establecer un hogar allí no implica ningún peligro. Después de tanto tiempo, ¿quién se va a acordar de ellos? ¿Quién los va a relacionar con la desaparecida Manderley?
Pronto comprenderán que los secretos que ellos creían enterrados, únicamente estaban a la espera de que alguien los desenterrara.

Opinión:

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas...
Yo no lo afirmaría de forma tan rotunda, pero si soy de la opinión de que cuando la novela original sobre la que se basan las secuelas ha sido de una calidad excelente, deja el listón demasiado alto para las continuaciones.
A esto habría que añadir que, muchas veces, los encargados de dar continuidad a la historia, por meritoria que sea su trayectoria literaria, no logran captar la esencia o transmitirla con la misma intensidad que el creador de la novela original.
En este caso, la autora que toma el relevo a la historia que nos encontrábamos en Rebeca es Susan Hill, una escritora de renombre que se mueve con extremada soltura entre el género de intriga y misterio.
Aun así, con esa gran trayectoria que la respalda, no ha sido capaz, en esta obra, de sacar lo mejor de su pluma.

Quizás demasiado influenciada por la narrativa de Daphne du Maurier o por el éxito de Rebeca, la historia que nos ofrece en esta continuación se ve demasiado forzada, demasiado sobrecargada de descripciones que intentan emular a las de Du Maurier sin conseguirlo; los personajes demasiado estereotipados no evolucionan y la trama no llega a convencer.
Y es que como se suele decir...
Lo poco agrada y lo mucho cansa.

Si tuviese que definir esta obra con tan solo un par de frases diría que, Susan Hill, no consigue imitar el estilo de Daphne Du Maurier ni por aproximación. Nos encontramos con una diferencia muy clara de estilo y sobre todo de forma; pero también sabéis que me gusta razonar los detalles, aunque se traten de reseñas negativas, así que vamos a ello...

Esta historia da comienzo doce años después de los sucesos trágicos que se nos narraban en Rebeca. La autora inventa una posible continuación, pero al igual que le ocurre a ella, nosotros los lectores también nos vemos condicionados por la historia y por el estilo de la obra original.

La joven Sra. de Winter que ya de por sí podía parecernos un poco ñoña, consigue saturar al lector con sus continuas justificaciones y un comportamiento totalmente infantil.
Este personaje continúa sin tener nombre, algo lógico ya que en Rebeca era un dato que se omitía al lector y que remarcaba la poca importancia del personaje respecto al resto de los que aparecían en la obra.
En esta continuación sigue siendo un personaje totalmente anulado, sujeta a las decisiones de Maxim de Winter, un personaje anodino que carece de interés no solo para el lector, también para los personajes ambientales que aparecen a lo largo de la narración.
La obra en sí parece un conglomerado de pensamientos sin valor, pueriles. Una especie de soliloquio repetitivo, cargado la mayoría de las veces de prejuicios.
Reflexiones y comentarios de una protagonista que se aísla a sí misma, perseguida por miedos absurdos y ataques de culpabilidad, cuya interpretación siempre queda supeditada a lo que pensará Maxim.
Si alguno de vosotros pensáis que el comportamiento corresponde a una mujer de la época, no es así. Encontraréis bastantes diferencias con el resto de personajes femeninos y con su forma de actuar.
Y esta inundación de pensamientos esta sobrecarga con la que nos deleita la autora, ocurre en casi la totalidad de la novela, concretamente en dos terceras partes de la historia. 

La sombra de Rebeca, aunque más difusa, continua sobrevolando sobre los personajes, unos personajes que ya conocemos, pero cuya obsesión se ve agravada por el paso del tiempo.
Y podríamos decir que con Manderley, esa preciosa mansión que aún perdura por sus descripciones en nuestro recuerdo, ocurre casi lo mismo.
Los Señores de Winter son prisioneros de sus miedos y Manderley se ha convertido en un temor patológico que parece acechar detrás de cada conversación, ejerciendo su influencia como un espectro.

El desenlace de Rebeca, las notas finales de esa obra genial, dejaban al lector completamente intrigado, cargado de preguntas sin respuesta, y en esta historia, Susan Hill, no solo pasa de puntillas en un vano intento de darles explicación, sino que lo poco que menciona de ello, hace que el lector piense que la actuación y los hechos, resultan totalmente surrealistas.


El asesinato de Rebeca quedó resuelto... pero la obsesión anteriormente citada de los personajes les persigue allá donde vayan, más por el miedo a las opiniones de los que los conocieron que por el hecho en sí.
El avance de la novela es directamente proporcional con el comportamiento ridículo y en ocasiones absurdo de los protagonistas principales, Los Señores de Winter.

Hay otra novela que hace referencia a Rebeca, su título es Regreso a Manderley de Sally Beauman. La he intentado localizar para comparar pero me ha sido totalmente imposible dar con ella.


sábado, 29 de octubre de 2016

Soy leyenda de Richard Matheson

Sinopsis:

Robert Neville es el único superviviente de una guerra bacteriológica que ha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros.
Su vida se ha reducido a asesinar al máximo número posible de estos seres sanguinarios durante el día, y soportar su asedio cada noche.
Para ellos, el auténtico monstruo es este hombre que lucha por subsistir en un nuevo orden establecido.



Opinión:

"La fuerza del vampiro reside en que nadie cree en él"
Van Helsing.

Los vampiros.

Supongo que muchos habréis leído novelas que tienen a estos seres sobrenaturales como protagonistas.
Drácula de Bram Stoker, El misterio de Salem's Lot de Stephen King o Carmilla de Sheridan Le Fanu en 1872, son algunas de las que vienen sin esfuerzo a mi memoria.
Lo que resultaría más difícil, es no haber visto ni tan siquiera un trocito de alguna película donde esas criaturas míticas apareciesen; porque lo cierto es, que los vampiros, han sido elementos fijos del folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales, acaparando el protagonismo de muchas leyendas de Europa Central y del Este, y dando un salto después a la literatura, convirtiéndose en personajes imprescindibles del género Gótico.
Estas novelas que os he citado tienen algo en común y es que resaltan el estereotipo popular del vampiro:

"Había muchos puntos oscuros: que no salieran de día, que no soportaran el ajo, que los mataran definitivamente las estacas, que temieran las cruces y que evitaran los espejos".

Pues bien, aquí llegamos al punto más destacable de Soy leyenda.
Matheson, da una explicación bastante razonable a por qué los vampiros huyen de las cruces, de los espejos, de tierra sagrada o del ajo entre otras cosas; detalle que hasta el momento en el resto de novelas, nadie se había molestado en explicar. Porque todos sabemos como eliminar a un vampiro... pero no el porqué de que desaparezcan tras clavarles una estaca.

Robert Neville.

Otro de los puntos más interesantes de esta novela es el personaje principal, sin duda una creación redonda.
Tras una guerra bacteriológica, el mundo tal y como hoy lo conocemos ha dejado de existir.
Robert Neville es el único superviviente de la raza humana.
Por las mañanas dedica su tiempo a reforzar su casa y cada noche, se ve obligado a resistir el asedio de la nueva raza que ha surgido tras la enfermedad.

Neville es un personaje en constante evolución y Matheson a través de él, nos ofrece un relato perturbador que nos incita a reflexionar sobre algo tan clásico como es el bien y el mal o el terrorífico miedo a la soledad y a lo desconocido.

¿Cómo actuaríamos si nos encontrásemos en su misma situación?
Neville pasa por todos los estados emocionales, desde la resignación al coraje, desde la ira al miedo, enfrentándose noche tras noche al dilema de seguir siendo el único superviviente o ceder a los llamamientos que los vampiros le hacen desde fuera y terminar siendo uno de ellos. Pero para Neville eso no es una solución, hay algo en él que le convierte en inmune, por lo tanto, solo le queda resistir o morir...

En el relato que nos ofrece Matheson en tercera persona, incluye algunas narraciones retrospectivas que nos obligan a retroceder en el tiempo, para mostrarnos algunos detalles, imprescindibles, sobre como era la vida de Neville antes del suceso. Esas analepsis obligan a ralentizar el ritmo del relato pero en cambio le aportan la coherencia necesaria para no dejar los tan odiados cabos sueltos que encontramos en otras novelas del género.
Aun así, la narración resulta muy fluida y convierte este relato corto postapocalíptico en una lectura muy recomendable.

Como último apunte mencionar que existen varias versiones cinematográficas, pero que ninguna de ellas contó con el beneplácito del autor por motivos obvios:
Ninguna de ellas consigue transmitir ni la más mínima parte de lo que se muestra en el libro, la angustia que sufre el protagonista, la soledad; además de que ninguna se adapta fielmente a la obra.

Soy leyenda con Will Smith (I'm legend, 2007) y El último hombre vivo (The Omega Man, 1971) con Charlton Heston, como actores protagonistas, son las únicas adaptaciones que he visto de este libro, aunque se de una tercera, El último hombre sobre la Tierra (The last Man on Earth, 1964), protagonizada por Vincent Price.
Soy leyenda, resultó muy taquillera, es una película que está muy bien para entretener, pero creo que la que más podría ajustarse al libro es sin duda la protagonizada por Heston, aunque repito, difiere bastante de lo que se nos cuenta en el libro.

"Y antes de que la ciencia hubiese destruido la leyenda, la leyenda devoraría la ciencia y todo lo demás". 
Soy leyenda.


miércoles, 26 de octubre de 2016

La muerte abrió la leyenda de Alejandro M. Gallo

Sinopsis:

Durante la primavera de 1972, el joven subinspector de Policía Gorgonio Llaneza se incorpora a su primer destino, la Brigada de Investigación Criminal de Castellón de la Plana, dominada por los agentes de la temida Brigada Político-Social. 
Su primer caso es un mero trámite, certificar el fallecimiento de un ingeniero chileno en un accidente de tráfico ocurrido en Sueca, a treinta kilómetros de Valencia. Pero cuando Gorgonio llega al lugar del siniestro todo se complica: en la guantera del vehículo accidentado descubre que la víctima posee una doble identidad. Es también Amado Granell, natural de la localidad castellonense de Burriana y héroe de Francia, que le nombró oficial de la Legión de Honor por haber liberado París de la ocupación nazi. 
A partir de ese momento la investigación policial intenta arrojar luz, luchando contra una oscura red de intereses que pretende encubrir un más que probable asesinato.

Opinión:

Ajandro M. Gallo, fue uno de los cuatro ganadores del Certamen Literario "Letras del Mediterráneo", convocado por la Diputación de Castellón para novelas ambientadas en la provincia.

En esta novela, Alejandro nos presenta el primer caso del comisario Gorgonio Llaneza. Una novela negra muy amena, basada en un hecho real poco conocido que sucedió cuando el régimen franquista daba sus últimos coletazos.
Amado Granell muere en un accidente de tráfico y nuestro protagonista es enviado para rellenar el informe del atestado.
Gorgonio, un joven subinspector de policía que destaca por su gran habilidad, descubre ciertas irregularidades en el accidente que le llevan a iniciar una investigación por su cuenta, al margen de sus superiores.


Gorgonio descubrirá una elaborada conspiración que se extiende más allá de nuestras fronteras y que arranca en la toma de París por los aliados en la II Guerra Mundial.

Amado Granell, fue uno de los oficiales republicanos que comandó la liberación de París bajo el mando de Leclerc. Su unidad fue la primera en entrar en París el día de la liberación y lógicamente ese hecho histórico, que la liberación fuese hecha a manos de españoles republicanos, no sentó muy bien ni a los militares franceses ni por supuesto, al régimen franquista, que se encargó de ocultar dichos acontecimientos.

Gorgonio es invitado a una pequeña emisora de radio desde donde nos relatará como fue su primer caso.
El autor hace uso de varios raccontos bastante extensos para hacernos retroceder hasta 1972, donde su narración destacará entre otros, no solo por los hechos narrados, sino también, por el excelente sentido del humor con el que adorna este complicado caso.

La novela forma parte de una saga donde el comisario será el protagonista. Éste, al ser su primer caso, lógicamente se convierte en la precuela de toda la saga.
La obra destaca, además de por su sencillez, por la extraordinaria capacidad del autor para engancharnos en un apasionante y en momentos escalofriante relato policial.
Pese a su brevedad, ya que la novela solo tiene 256 páginas, el autor no se ha dejado ningún tema importante en el tintero. De esa forma, los que no lo vivimos, podremos ser testigos de las técnicas poco ortodoxas de las que hacia uso la Brigada de Investigación Político-Social; quizás para mí, la parte más impactante de toda la novela.
Y también, ¿cómo no? habrá momentos destinados a la resistencia antifranquista. A esas imprentas clandestinas desde las que se intentaba hacer oposición al régimen.

Gorgonio por su parte, es un personaje muy completo y que si evoluciona de la forma que espero en el resto de entregas de esta serie, llegará a convertirse en un protagonista redondo.

Creo que éste libro tiene lo fundamental para gustar a los lectores.
Entremezcla de forma correcta y en las dosis adecuadas, novela negra y memoria histórica, sin olvidar las tan necesarias dosis de humor para tratar sobre un tema tan espinoso como fue la política llevada a cabo en el tardo franquismo.
Como último apunte, solo me queda destacar la cuidada edición de la editorial Reino de Cordelia.