martes, 16 de febrero de 2021

Armadale de Wilkie Collins

Sinopsis:

En 1832, en un balneario alemán, un hombre llamado Allan Armadale, ya en su lecho de muerte, confiesa que muchos años atrás mato a un hombre que llevaba su mismo apellido: un hombre que fue su amigo y luego su enemigo y cuya muerte le ha pesado y perseguido toda su vida. Ahora, en su testamento, le deja a su hijo una grave advertencia: debe mantenerse apartado del hijo del otro Armadale o una maldición caerá sobre ellos y la tragedia volverá a repetirse.

Pero veinte años después, a pesar de las advertencias del padre, ambos jóvenes, hijos de la víctima y el verdugo vuelven a encontrarse, se harán amigos, y, una vez más, la herencia maldita volverá a perseguirlos.

Opinión:

Ya os he hablado en otra ocasión de Wilkie Collins, cuando reseñé "La piedra Lunar".
Este autor fue muy prolífico, ya que escribió 27 novelas, más de 60 relatos cortos, unas 100 obras de no ficción y aproximadamente 14 de teatro, por lo que no os debe parecer extraño que, en breve, otras historias suyas empiecen a aparecer reseñadas por aquí.

Aunque a Collins se le conoce como a uno de los creadores o precursores del género policíaco, también hay que recordar que muchas de sus historias son catalogadas dentro de lo que fue denominado despectivamente como novela sensacionalista o sensation novel
En ese género o subgénero, incluyeron una amplia gama de textos que abarcaban desde las historias de crímenes a las de misterio y terror que fueron publicadas en la década de 1860. Este tipo de narraciones descendían del género melodramático y del Newgate, también llamado Old Bailey, donde se daba cierto protagonismo a los criminales y a sus actos.

Algo que caracteriza la escritura de Wilkie Collins, y que se debe a los estudios que cursó, es que el tema de la abogacía está muy presente en todas sus narraciones. 
En ellas aparecerán personajes que desempeñan esa profesión que, por cierto, él nunca llegó a ejercer, pero que le sirven a la hora de dar forma a personajes muy creíbles. También veréis que da mucha importancia al género epistolar que aparece representado mediante cartas, recuerdos trasladados al papel, diarios, etc...

En los dos libros que hasta ahora he leído de él tienen como base argumental un testamento y una maldición que caerá a plomo sobre los herederos, y es que ese es otro de los puntos fuertes de este escritor: la atmósfera de misterio y suspense que consigue generar con solo ese par de elementos.

En Armadale (1866) vamos a encontrarnos también otros detalles que aportan ese clima de suspense. Quizás uno de los más importantes es el tema onírico que irá adquiriendo importancia a medida que avance la trama, tanto o más que las coincidencias de las que también hace buen uso o los juegos del destino.

Otra característica de la narrativa de Collins que no puedo olvidar mencionar son las descripciones que constituyen el soporte escénico de la historia. 
Aunque no abusa de ellas en exceso, sí observamos que disfruta ofreciendo a los lectores un relato minucioso y detallista, al igual que una prosa muy cuidada y evocadora.
En esta ocasión me ha parecido que Armadale tenía un arranque más lento que el que encontramos en La piedra Lunar, pero esa calma que podemos apreciar al comienzo en el ritmo narrativo rápidamente es solventada con un calculado in crescendo. Para ello el autor se vale de algunos personajes que serán los que aporten los sucesos melodramáticos e impulsen la trama, sin olvidar incluir una gran variedad de golpes de efecto.

Al igual que ocurría en la ya mencionada Piedra Lunar vamos a encontrarnos una historia dentro de la historia principal, ese es el medio por el que los lectores conoceremos los hechos relativos al pasado; un pasado que estimulado con ese testamento y la maldición que conlleva para los herederos, avanzará a pasos agigantados hasta terminar dando caza a los protagonistas.

Y ahora llega el turno de hablaros de los personajes. 
El elenco protagonista está representado casi de modo absoluto por el género masculino, pero ¡ojo!, las mujeres aquí ocupan un papel de vital importancia, ya que sobre ellas Collins hace recaer la función principal, no solo la de impulsar la trama sino que sin ellas no habría historia. 

Vamos a encontrarnos con un gran personaje, una gran "Villana" capaz de eclipsar no solo a los protagonistas masculinos de "Armadale", sino que considero que es un genio criminal que podría estar a la altura de competir con el mejor de los detectives de la época.  
Miss Gwilt está dotada de una personalidad llamativa, así como de una mente brillante. 
Collins no escatima a la hora de proporcionarnos su descripción y hace especial hincapié en los entresijos psicológicos del personaje, quizás descuidando un poco más a sus antagonistas masculinos.
Miss Gwilt como veis consigue tomar las riendas del relato. Sus actos, al margen de que los podamos juzgar como buenos o malos consiguen inclinar la balanza posicionando al lector de su lado, de ahí que la novela como indiqué al comienzo sea catalogada dentro del género sensacionalista.

Y ya para terminar...
Armadale es un gran libro, no me refiero solo a su categoría literaria sino también a su extensión, lo que la convierte en una lectura destinada a lectores pacientes que disfrutan de los clásicos. 
Lo de su extensión no debería frenaros ni incomodaros, ya que como sabéis en la época en la que fue escrita, lo normal era que las obras se publicasen por entregas y que los autores cobrasen por palabras. Eso daba como resultado historias muy complejas y completas con numerosas tramas y vueltas de tuerca, sin olvidar que no faltaban un gran número de personajes, todos ellos construidos a conciencia, que iban apareciendo y desapareciendo conforme dictaban los acontecimientos.

Sin duda es una obra que os recomiendo

martes, 9 de febrero de 2021

Los habitantes del bosque de Thomas Hardy

Sinopsis:

Los habitantes del bosque, inédita hasta el momento en castellano, es una de las novelas más brillantes, controvertidas y representativas de la narrativa de Thomas Hardy, quien siempre la consideró su obra favorita. Sus evocadores paisajes y sus personajes llenos de fuerza hacen de Los habitantes del bosque una obra indispensable. 

Grace Melbury, la preciosa y delicada hija de un próspero maderero que haría cualquier cosa por ella, regresa al pequeño pueblo de su infancia después de haber recibido una refinada educación lejos de allí. Su reencuentro con quien siempre estuvo destinado a ser su marido, Giles Winterborne, les revela a los dos que, pese a todo lo que él pueda amarla, no está a la altura de sus nuevas expectativas sociales y, en cambio, sí lo está el nuevo médico de la región, el aristocrático Edred Fitzpiers, que aparece rodeado de libros y de un raro halo de misterio. La relación que se establece entre los tres se verá salpicada de malentendidos y traiciones, pero también de una devoción y una lealtad que conducirán a un desenlace extraordinario.

Opinión:

Hoy os hablo en el blog de Los habitantes del bosque, una obra curiosa por varios motivos.
El primero es que fue escrita en 1887, pero no fue publicada en castellano hasta 2012.
Otra de las curiosidades es que la historia se desarrolla en un condado imaginario, Wessex, inspirado en su lugar de nacimiento, Dorsetshire.
Entre las obras que pueden incluirse en ese microcosmos figuran títulos como Lejos del mundanal ruido (1874), Tess la de los d'Urberville (1891) y Jude el oscuro (1895), de las que espero poder hablaros en breve.
En los habitantes del bosque vamos a encontrarnos un retrato del mundo rural inglés no exento de polémica, ya que el conjunto de novelas ya mencionado y dentro de la cual se incluye esta, llegó a considerarse escandaloso por la crítica a la sociedad victoriana que se vertía en ellas.

La trama gira alrededor de los habitantes de Little Hintock , una pequeña aldea perdida en el interior de un bosque.
Para iniciar esta historia, Thomas Hardy se lo toma con calma. Hace uso de una narración lineal en la que va presentándonos a los principales protagonistas, al tiempo que nos ofrece una visión amplia de los escenarios por los que se moverán. 

Conocemos en un primer momento al señor Melbury, un próspero maderero obsesionado con que su hija Grace ascienda socialmente gracias a la educación que él le ha proporcionado, no sin pocos esfuerzos. Para llevar a buen término esa empresa la única solución es conseguir un buen matrimonio. Lo que Melbury desconoce es que sus acciones bien intencionadas, aunque todo hay que decirlo, bastante torpes, pueden conllevar infelicidad y trágicas consecuencias para todos.

Los otros personajes a los que conoceremos en profundidad serán: Giles, otro de los comerciantes de la zona; Marty, una joven campesina, y Fitzpiers, un médico rural procedente de una familia aristocrática venida a menos y que al tiempo que pone un ojo en Grace desvía el otro a la señora Charmond, la rica propietaria de la zona. 

Los personajes al comienzo parecen algo contenidos, pero no tardan en liberarse de esas ataduras morales, creando una cadena de amores y deseos no correspondidos. La historia de cada uno de los principales protagonistas, los he señalado en negrita, se irán enlazando con la del resto, dando como resultado tres triángulos amorosos entrelazados entre sí, cuyo vértice común será Grace. 
Cada uno de los personajes citados representa un estatus social diferenciado dentro de esa sociedad.

Grace, desde mi punto de vista, es la gran protagonista de esta historia, una joven que al principio puede parecer superficial e insulsa, pero que al llegar a la mitad de la novela esconde una gran sorpresa para los lectores, ya que experimentará una gran evolución antes de llegar al final.

Para ir terminando... 
Hardy nos ofrece una bella historia a la par que trágica; un relato donde nos muestra los conflictos de clase y en el cual el destino de los personajes aparece marcado por la suerte. Eso sí, para que no le catalogasen de demasiado pesimista, añadió un final más o menos feliz calmando su conciencia y amansando con ello a los lectores.
Los escenarios y el modo en que el tiempo transcurre por la narración es otro de los puntos fuertes que convierten la lectura de esta obra en una aventura inolvidable que abre la puerta a otras obras del autor.

martes, 2 de febrero de 2021

El diablo y el mar oscuro de Stuart Turton

Sinopsis:

Un crimen imposible, un demonio y un viaje maldito.
Corre el año 1634 y Samuel Pipps, el detective más famoso del mundo, está prisionero en el Saardam rumbo a Ámsterdam, donde se enfrenta a un juicio y a la horca. Junto a él viajan su fiel amigo, Arent Hayes, decidido a probar la inocencia de Pipps, y Sara Wessel, la esposa del gobernador general de Batavia, en las Indias Orientales.
Súbitamente, una serie de misteriosos sucesos desconcierta a la tripulación y a los pasajeros: un extraño símbolo aparece en una vela, un leproso fallecido ronda por el barco y varios animales aparecen sacrificados. Y, por si fuera poco, una voz aterroriza a los pasajeros entre las sombras con una terrible profecía: van a ser testigos de tres milagros diabólicos. El primero, una persecución inverosímil; el segundo, un robo inconcebible; el tercero, un asesinato imposible de cometer. Con Pipps entre rejas, Arent y Sara tendrán que resolver solos el misterio que amenaza con enviarlos a todos a las profundidades del océano.
La novela perfecta para los amantes de Sherlock y Master and Commander, del autor ganador del Costa Award a la primera novela por Las siete muertes de Evelyn Hardcastle.

Opinión:

De Stuart Turton ya os hablé hace un par de años cuando reseñé Las siete muertes de Evelyn Hardcastle
En su momento me pareció una novela curiosa, con un argumento muy elaborado donde el autor mezclaba el género policíaco con el de ciencia ficción, pero que para mi gusto fallaba en los personajes superficiales.
Ahora tras leer esta nueva obra puedo deciros que Turton ha mejorado mucho y que esta historia me ha convencido totalmente.

Lo que voy a hacer en esta ocasión es comenzar la casa por el tejado, es decir, comentando una cuestión que se plantea en el apartado final, donde el autor hace especial hincapié en hablarnos sobre el género de sus historias.

Cuando escribió Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, todos los lectores nos encontramos ante la dificultad de catalogarlas. 
Unos preferíamos etiquetarla como policíaca mientras que otros hablaban de ciencia ficción o de fantasía moderna.
Siempre he oído decir a los expertos que una obra debe catalogarse en un único género, porque siempre predominarán unas características sobre otras, pero aquí Stuart Turton nos habla de otra cosa. 
Él es de la opinión de que no hay dos lectores iguales, y por lo tanto, nunca habrá dos lecturas iguales, de ahí que cuando un lector termina el libro que tiene entre manos la historia pasa a pertenecerle, por lo que es libre de catalogarlo como le venga en gana, sin que entren los puristas a imponer su opinión.
Turton, en ese apéndice, lo que sí deja claro es que no le gustaría que se catalogase El diablo y el mar oscuro como una historia de barcos, y por supuesto, tampoco como histórica pura y dura, porque no lo es, se trata de ficción histórica.

Por otro lado, y ahora sí que es mi opinión, yo la catalogaría como un misterio de cuarto cerrado, lo que la situaría dentro del género de detectives, eso sí, con un toque intenso de thriller, por el ritmo vertiginoso, e incluso dentro del género de aventuras o de viajes como Robinson Crusoe (1719) o más posteriores como Viaje al centro de la tierra (1864), grandes epopeyas que nos relatan las hazañas de hombres que se enfrentan cara a cara con la naturaleza. 

Y ahora sí, dejando de lado este tema tan farragoso de los géneros...
Stuart Turton nos vuelve a plantear en esta historia un nuevo misterio donde los dos protagonistas principales, ayudados por otros secundarios muy interesantes, deberán resolver el caso antes de que se cumpla la profecía que ya habéis leído en la sinopsis. 
Lógicamente, la investigación se irá complicando ya que se encuentran encerrados en un galeón que surca el mar rumbo a Holanda.
El argumento resulta terriblemente adictivo, muy original, y sobre todo, cargado de giros argumentales que nos harán dar vueltas y vueltas, reorganizando las pistas que ya tenemos para intentar resolver las cuestiones que nos plantean.

Respecto a la ambientación debo deciros que es otro de los platos fuertes y que nos traslada hasta 1634, con lo cual ya nos imaginamos la dureza que suponía un viaje de tantos meses en un escenario tan cerrado.

Los personajes son más completos que en su anterior obra y cada uno de ellos arrastra una historia que iremos conociendo y cuya trama terminará enlazada y pesando con fuerza en el hilo principal.  
Y aquí llega el único pero que he encontrado y que se refiere a la forma en que los personajes se relacionan entre sí o más en concreto a la forma de hablar entre ellos, pero eso me lo tomo como una mínima licencia del autor, quizás para hacerla más accesible a los posibles lectores

Ya para terminar os diré que Stuart Turton juega con nosotros, nos ofrece una historia que nada tiene que ver con su anterior obra, cargada de giros argumentales como ya os he adelantado y cuyo final, totalmente sorprendente, tirará por tierra todas las soluciones a las que hayáis podido llegar.

martes, 26 de enero de 2021

En el piso de abajo. Memorias de una cocinera de los años 20 de Margaret Powell

Sinopsis:

En la primera casa en que entró a trabajar como pinche de cocina, a los quince años, Margaret Powell se quedó atónita cuando le dijeron que, entre sus tareas, figuraba la de planchar los cordones de los zapatos. La señora de la casa le prohibió, además, entregarle en mano cualquier cosa: siempre tenía que ser «en bandeja de plata». 
Era la Inglaterra de los años 20, y en ella una chica empleada en el servicio doméstico tenía que mentir a los chicos si quería encontrar novio: ellos las llamaban «esclavas». 
En el piso de abajo son las memorias de una mujer sedienta de educación que no comprende que, cuando pedía un libro de la biblioteca de sus señores, éstos la miraran incrédulos y espantados. Con el tiempo, aprendió por su cuenta y en 1968 publicó este libro, que ha sido la fuente reconocida de inspiración de series como Arriba y abajo y Downton Abbey, pero mucho más incisiva e intencionada que ellas. 
Penetrante en su observación de las relaciones entre clases, libre y deslenguada en la expresión de sus deseos, Margaret Powell nos cuenta qué significaba para los de abajo preparar las cenas de seis platos de los de arriba. Un documento excepcional.

Opinión:

Cuando empecé a leer este libro lo hice empujada por una serie que estaba viendo en casa, Downton Abbey; una serie de televisión donde se describe la vida de una familia aristocrática y la de sus criados desde el comienzo del siglo XX, teniendo como telón de fondo todos los acontecimientos históricos más relevantes. Esa serie, como acabo de indicar, nos muestra la vida de la familia y de sus criados, aunque estos segundos participen en una trama más secundaria. 
Por ese motivo y conociendo que la serie estaba basada en algunos libros me propuse buscarlos e informarme sobre ellos.
El resultado ya lo conocéis, En el piso de abajo se abrió paso entre mis primeras lecturas del año y ahora paso a contaros mis impresiones sobre ella.

Esta novela son básicamente las memorias de Margaret Powell, un anecdotario donde nos cuenta la difícil situación que vivían las clases más bajas a comienzos del siglo XX, y los hechos más relevantes o curiosos de esa etapa posterior en la que trabajó como empleada del servicio doméstico. 
 
Margaret prestará especial atención al relato de algunas anécdotas que, incluso a ella en esa época, la impactaron, añadiendo su particular toque de humor, rozando muchas veces el sarcasmo y que nos arrancará como mínimo una sonrisa.

"Yo pensaba a menudo en lo incongruente que era que el reverendo hiciera sus oraciones matinales y que las terminara diciendo: "Ahora demos gracias por lo que tenemos". 
Yo pensaba: pues ellos van a tardar mucho más que nosotros en dar gracias".

Algunos de los sucesos que nos relatará resultan bastante duros, sobre todo cuando nos muestre la desigualdad y la injusticia, pero el tono narrativo empleado nos hará digerirlos bastante mejor. 

Quizás lo que más sorprende de la joven Margaret Powell es la capacidad de resignación que nos muestra ante situaciones que sabe que son muy difíciles de cambiar, pero al mismo tiempo nos asombra con un espíritu de superación imparable que la lleva a buscar siempre el lado positivo de las cosas y esa pequeña oportunidad que le permita dar un cambio radical a su vida. 

Otro detalle que puede resultar curioso es que la autora, como ya os he dicho, centra toda su atención en mostrarnos las situaciones de las que ha sido testigo, por lo tanto se limita a relatar principalmente la vida de los de abajo, de esas personas que eran considerados invisibles por los señores. 
Los de arriba en este libro, al contrario que en la serie citada al comienzo, Dowton Abbey, quedan desplazados de escena, y la visión expuesta difiere de la que podemos tener de las clases altas. Quizás el motivo sea que la experiencia de Margaret se reduce a casas de inferior estatus o que lo habían perdido. En este punto llega ese detalle curioso del que os hablaba, muchas de esas familias siguen ancladas en tiempo pasados y se mantienen a costa de la apariencia. 

Ya para terminar, os aseguro que es una lectura muy entretenida que os hará buscar otras de temática similar, sobre todo porque esconde entre sus páginas mucha reflexiones interesantes cargadas de sensatez. 

"De hecho, a lo largo de mi vida en el servicio doméstico he visto que a los señores siempre les preocupaba mucho tu bienestar moral. Les daba igual tu bienestar físico. Mientras pudieras hacer el trabajo, tanto les daba que te doliera la espalda, el estómago o cualquier otra cosa. En cambio, todo lo que tuviera que ver con tu moral pasaba a ser asunto suyo. Eso es lo que ellos llamaban "cuidar de los criados".

martes, 19 de enero de 2021

Orgullo y prejuicio de Jane Austen

Sinopsis:

A lo largo de una trama que discurre con gran ritmo y precisión, Jane Austen reúne una galería de personajes característicos de toda una época: la dama empeñada en casar a sus hijas con el mejor partido de la región, las hermanas que se debaten con sus vaivenes sentimentales, el clérigo adulador que peca de oportunista... El estudio de caracteres y el análisis de las relaciones humanas basadas en la costumbre, elementos esenciales de la narrativa de la autora, alcanzan en Orgullo y prejuicio cotas de maestría insuperable.
La presente edición incluye una detallada cronología de la autora. Asimismo, recupera la introducción original en Penguin Clásicos de Tony Tanner, que desarrolló su carrera como catedrático de literatura inglesa y norteamericana en la Universidad de Cambridge, y cuyas agudas reflexiones sobre Jane Austen son la mejor guía para adentrarse en el universo literario de esta autora.

Opinión:

Hoy os traigo al blog el primer clásico del año; un libro que puedo incluir en el reto anual de clásicos y que es doblemente protagonista por ser también el título elegido para el taller de lectura que organiza este blog y que, como ya os indiqué en la pestaña correspondiente, este año va a ser bimestral.
Desde aquí dar las gracias también a Inés de La huella de los libros que no dudó a la hora de compartir conmigo esta lectura.

Jane Austen.
De Jane Austen ya os he hablado en otra ocasión, cuando analicé Sentido y sensibilidad.
Actualmente está considerada como una de las escritoras más importantes de su época y quizás una de las que mejor plasmó la época en la que vivió. He dicho actualmente, y es que ese reconocimiento, como solía suceder a las grandes plumas femeninas, no le llegó en vida, tanto es así, que incluso Charlote Brontë expreso su descontento hacia esta obra de la que hoy os hablo, en una carta que dirigió a G. H. Lewes en 1848. 

Al igual que en la anteriormente citada Sentido y sensibilidad, publicada en 1811, en esta que vio la luz dos años después, tampoco aparecía su nombre, pero reclamó su autoría añadiendo: escrita por la autora de sentido y sensibilidad.
El primer título que eligió fue "Primeras impresiones" y hubiese resultado muy acertado ya que, como os adelanté en la reseña de Sentido y sensibilidad, el título de algunas de sus novelas aportaban una pista fundamental sobre el temperamento o el principal rasgo de sus protagonistas...

Jane Austen vivió en la época de la regencia, entre el periodo georgiano y el victoriano, aclaración que debo hacer porque mucha gente la sitúa erróneamente en la época victoriana. Su obra es más bien costumbrista y se caracteriza por describir con precisión la sociedad rural georgiana y los cambios que esta experimentaba con la llegada de la modernidad.  

Quizás lo que más me gusta de ella son esos pasajes que incluye en todas sus obras y que dedica a los "talentos femeninos", a esas habilidades que debía cultivar una mujer para atraer la atención de sus pretendientes y/o futuro marido, y en los que curiosamente sus protagonistas no parecen estar muy interesadas. 
Otros detalle que destaco es su prosa, la riqueza de su lenguaje y la forma de encadenar las historias, sin olvidar mencionar, por supuesto, el derroche de imaginación a la hora de crear personajes. No me refiero solamente a los que intervienen en esta obra, me refiero en general a los que aparecen en toda su bibliografía. 
Entre sus heroínas existen grandes diferencias. Tienen un modo de ser distinto y se mueven en situaciones diferentes. Esa diversidad creativa la convierte en una grande entre los grandes escritores clásicos. 
Y ya para terminar con lo que me gusta de ella, acabaría señalando la meticulosa descripción de los personajes. Su profundidad psicológica nos es mostrada al detalle por lo que piensan, lo que cuentan e incluso lo que callan. Los lectores con esas descripciones abandonamos el papel pasivo que habitualmente se nos impone y no nos queda más remedio que tomar partido.

Pero todo esto citado hasta ahora es muy general, perdonadme que me haya perdido en divagaciones, pero es que estas novelas producen en mí ese efecto.
Me hacen pensar constantemente en la trama, en la época, e incluso mucho más allá de haberla leído sigo dando vueltas al argumento.

Argumento.
Si tuviese que reducir la sinopsis a la mínima expresión diría que gira alrededor de un hombre que cambia sus modales y de una joven que lo hace respecto a su mentalidad, todo eso por amor. Eso sí, para lograrlo primero deberán superar la barrera que se levanta ante ellos y que está construida con unos vastos cimientos de orgullo y prejuicio.
Como os digo ese sería el resumen muy esquematizado, pero hay muchos más temas que subyacen en esta historia.

Personajes.
La novela nos ofrece una visión muy general de una pequeña parte de la sociedad que vive atada por las rutinas y los rituales sociales.
Nuestros protagonistas demuestran cierta independencia y libertad de pensamiento que va a chocar con la mentalidad común de esa sociedad que les rodea.
Ambos, Darcy y Elizabeth, se dejan guiar por esas primeras impresiones o por su orgullo y prejuicios y a punto están de ser engullidos por ellos.
Como más tarde demostrará Austen ese primer contacto inicial no siempre resulta fiable, o al menos no respecto a todos los personajes, porque lo cierto es que hasta los lectores caemos presa de lo que se señala en el título, y emitimos un primer juicio equivocado, dejándonos guiar por el corazón o por los datos insuficientes en vez de esperar a que haga acto de aparición la razón.
Y con esto ha llegado el momento de hablaros de los personajes de modo muy general.

Todos ellos, sin excepción, evolucionan para bien o para mal, y aunque algunos pueden tener un arco de evolución descendente no dejan de ser grandes personajes, precisamente porque su comportamiento nos arroja en brazos de los dos protagonistas principales, Elizabeth y Darcy. 
Esa actitud nos hace olvidarnos de esa primera impresión negativa que tenemos sobre ellos y nos invita a mirarlos con otros ojos, al tener unas referencias negativas con las que compararlos.
Pero dejadme que desarrolle más esta idea, centrándome en esos personajes con menos protagonismo.

Nos vamos a encontrar con dos tipos de personajes; los complejos y otros que yo voy a catalogar como simples.
Entre estos últimos metería, por poneros un ejemplo, a los Collins, a la Señora Bennet, a Lady Catherine o a Mrs. Bingley, (los que hayáis leído el libro sabréis el motivo por el que los incluyo y los que no, ya tenéis un aviso sobre ellos); estos personajes secundarios, que van evolucionando aunque sea a peor, hacen que los rasgos positivos de los dos protagonistas centrales brillen. 
Por ese motivo el término simple no debe tomarse como algo peyorativo. 
Este tipo de personaje también evoluciona como os he dicho, resultan imprescindibles e incluso dentro de esa negatividad que despierta en los lectores y que nos hace cogerlos manía, resultan redondos. 
Ellos son los encargados de hacer más visible la diferencia entre unos personajes y otros, pero en cambio su mentalidad no evoluciona; mientras que el mundo cambia a su alrededor, ellos no lo hacen.
En cambio, Darcy y Elizabeth, son personajes con profundidad, con una mentalidad e ideales que les hace sobresalir de esa pequeña red en la que están envueltos, rodeados de personajes básicos.

De Elizabeth Bennet solo puedo deciros que asume el papel central sin nadie que la eclipse. 
Desde el comienzo vemos en sus modales una mezcla de arrogancia e impertinencia, y su actitud denota una inclinación a la independencia, lo que en su época, sobra decir, estaba mal visto. Pero ese es el gran logro de Austen, porque esas pequeñas revoluciones que vemos en sus protagonistas son el primer paso hacia la igualdad.
Esta autora escribió en una época llena de cambios, no solo sociales o de mentalidad, y eso se ve reflejado en sus personajes, como ya os he señalado en párrafos anteriores.
Mientras que unos permanecen anclados en el pensamiento del siglo XVIII, otros consiguen superar esa limitación. 

Y ya para terminar...
A los que estéis esperando leer sobre Darcy, como personaje masculino, deberéis leer el libro. Yo como autora de esta reseña me he centrado en señalar lo que más me ha gustado o llamado la atención. Para no dejaros con un mal sabor de boca os diré que es un personaje soberbio, despierta diversidad de sentimientos en nosotros, dependiendo de la escena en la que interviene, pero en el fondo, no hace más que realzar las cualidades de Elizabeth.