martes, 24 de abril de 2018

La sonámbula de Miquel Molina

Sinopsis:

Marta, la enigmática y maravillosa narradora de esta historia, es una exbailarina reciclada a profesora de baile a la que una lesión inesperada retiró quizás demasiado pronto de los escenarios. Desde entonces vive sumida en una espiral de pensamientos que la tienen encerrada en casa, leyendo y viendo películas antiguas, hasta que un buen día sale en ayuda de su vecina, una mujer mayor que acaba de sufrir un ictus. Cuando la curiosidad por la vida ajena lleva a Marta a adentrarse en casa de su vecina, entrevé la cabellera de una mujer rubia, inerte, que alguien ha querido esconder bajo las sábanas de una cama de una habitación cerrada. Marta, asustada, cierra y se va. Pero en los siguientes días, cuando Fidel, el hijo de su vecina, limpia el piso para ponerlo en alquiler, Marta, que ha decidido ayudarlo en las gestiones, no vuelve a saber nada más de la mujer rubia. ¿Quién es esta misteriosa mujer? ¿Qué relación tiene con esa familia? En lo que será una espiral hitchcockiana de secretos, interiores y obsesiones, finalmente las dos se encuentran cara a cara. Lo que sucederá a partir de aquí sorprenderá incluso al lector más audaz.
Impregnada de referencias literarias, culturales y astronómicas, La sonámbula rezuma finura, elegancia e intensidad. Una novela de juegos y obsesiones sentimentales. Una historia de amor en el siglo XXI.

  Opinión:

Llegué a esta novela con las expectativas muy altas.
Esa portada tan evocadora que me recordaba inevitablemente a "La ventana indiscreta" de Hitchcock, las apasionantes críticas vertidas por las redes sociales y algunos comentarios extraídos de revistas, me hacían pensar que esta novela me encantaría.
Según han ido pasando las hojas, también ha ido desapareciendo en mí la emoción hallada en los primeros capítulos.

El gran error de las novelas actuales que dicen estar influenciadas por determinado autor o que en ellas podemos encontrar reminiscencias de alguna obra célebre, es que ponen el listón muy alto, y muchas de ellas que se han inflado con esos mensajes en portada o en las sinopsis, terminan desinflándose y perdiendo el aire como un globo.
Hay que tener mucho cuidado con esos libros antes de llevárnoslos a casa, porque pueden llevar a confusión y terminar defraudando al lector.
Con esto debo aclarar, que no estoy diciendo que el libro sea malo, no nos llevemos a engaño, pero sí que lo que ofrece a simple vista, no es lo que se vende...

Aquí se hablaba de referencias a Hitchcock, que son totalmente ciertas como podréis ver a continuación, pero también leí comentarios en algunos medios, que hacían alusión a "Rebeca", la excelente obra de Daphne du Maurier.
Decían:
"Una versión contemporánea y urbana de la Rebeca de Daphne du Maurier, una presencia que se intuye pero no puede aprehenderse"

Y como digo, hay que andar con pies de plomo ante este tipo de observaciones, porque la presencia la vamos a tener, es la primera excusa argumental de la que os voy a hablar, pero no lo es en la forma en que aparecía la primera señora de Winter, en la obra citada; esa presencia angustiosa, claustrofóbica, omnipresente, que amenazaba con atentar incluso contra la cordura de los habitantes de Manderley.
Estos comentarios sinceramente nos pueden llevar a error, y más si proceden de parte de editoriales o de otros medios que supuestamente, tratan de ayudar al autor.
En serio... no le estáis haciendo ningún tipo de beneficio, porque cuando el lector termina el libro, se da cuenta de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Yo reconozco que me lancé a ella con una idea preconcebida, errónea, y lo que yo esperaba encontrar no lo he hallado, me he sentido engañada en parte, pero no por la prosa de este autor, tampoco por la profundidad psicológica de los personajes, ni por la trama, sino por esos comentarios que me la relacionaban con Rebeca. No se si me entenderéis, pero todo lo bueno que encontramos en esta obra, queda eclipsado por esas falsas expectativas generadas desde comentarios engañosos.

Miquel Molina, nos ofrece como ya he mencionado, un comienzo muy Hitchcockiano, una excelente excusa para hablarnos de la temida soledad; una novela introspectiva y cargada de obsesiones... ¿Por qué no empezar así la sinopsis...?

Pero hablemos un poco del personaje principal...
La protagonista se llama Marta, pero por varios motivos que ahora no vienen al caso, sus padres intentaron cambiarle el nombre por el de Ginebra, la mujer del rey Arturo; todo esto sucedió en una época en la que Marta ya era bastante mayor, y eso imposibilitó que atendiese a ese nuevo y regio nombre.
Marta dice que Ginebra es una impostora, que únicamente resurge cuando se activa en algún lugar de su mente el resorte de la atracción, o bien, en esas noches en que es sonámbula y la reina Ginebra se despereza y hace ademán de salir.

Miquel Molina, nos ofrece una narradora protagonista, con un discurso muy directo, que en algunos momentos parece que se dirige a nosotros. En este aspecto hay que aplaudir al autor, porque nos engaña. Si avanzamos en la lectura, llegando casi al final, comprobaremos que no somos tan importantes y que no habla con nosotros, sino con un personaje, una presencia que deja su impronta en todas las páginas de esta novela, y no os engañéis. no se trata de Ginebra.

Esta curiosa narradora, Marta, utiliza la mayoría de las veces un diálogo interno, una narración muy introspectiva para ir relatando todos los acontecimientos de forma progresiva, pero también haciéndonos partícipes de sucesos ocurridos en el pasado.

Este libro, como ya he advertido, se mueve en el ambiente evocador de Hitchcock y en una de sus películas más famosas, "La ventana indiscreta", o al menos a mí la ilustración elegida para la portada, me transporta a esa película con solo mirarla.
También en el interior, encontraremos otro elemento característico de la obra del gran cineasta, "El Macguffin", ya sabéis, esa excusa argumental que hace de impulsor de la trama y que luego puede tener mucha o ninguna importancia en ella.
Ese Macguffin, es la aparición de un cadáver en las primera páginas, o algo que parece serlo.
Desde ese momento se iniciará una especie de búsqueda, para intentar averiguar lo que Marta vio.
Habría que decir llegados a este punto, que Marta permanece casi aislada en su casa, sin apenas salir, otro guiño más que hace referencia al personaje de la ventana indiscreta.

La narración por tanto, comenzará siendo una clásica novela negra, pero llegados a un punto cambiará totalmente convirtiéndose en una historia de corte psicológico. Y esos cambios de género también conllevan un cambio en el ritmo narrativo.
La historia, que comienza con un ritmo muy ágil, correspondería a esa parte con tintes de novela negra, para luego abandonar ese ritmo por otro más pausado, donde la narración introspectiva tomará el mando.

El cadáver actúa como una presencia opresiva y nos anima a leer, pero llegados a la mitad de la historia el misterio se revela.
En ese punto descubrimos la verdad sobre él, y se inicia otra nueva excusa argumental, otra incógnita que vuelve a empujar la trama.

Nos encontramos con una novela curiosa y a la vez desconcertante que esconde otras historias más profundas; miedos, inseguridades, pero sobre todo soledad en distintos grados. Cada personaje que iremos conociendo la sufre o la vive de maneras distintas.
Y con esto llegamos a mencionar otro detalle que no me ha gustado...
Creo que tanta introspección ha conseguido que no conectase con la protagonista, se me ha hecho pesada, lo que no ha ocurrido como podéis ver, con la trama.
Marta para mí, tiene un comportamiento extraño en todo momento, e incluso ante algunas situaciones me ha parecido absurdo e infantil.
No quiero meter ningún tipo de spoiler, pero parece que la imagen que intenta transmitir es de liberal, de mujer adulta, y en otros momentos roza la mojigatería y se escandaliza fácilmente.
Otro motivo por el que no he conectado con Marta, es que todo el peso de la novela recae sobre ella, en una especie de monólogo donde verbaliza sus problemas.

No pretendo con esta reseña desanimaros, al contrario, lo que pretendo es que leáis sin dejaros influenciar.
Vosotros tenéis la última palabra a la hora de decidir que leer, y las opiniones son siempre subjetivas, dependen del lector y de influencias externas en su ambiente..
Lo que a mí me gusta, no tenéis por qué compartirlo...


martes, 17 de abril de 2018

La casa torcida de Agatha Christie

Sinopsis:

Tres generaciones de la familia de Arístides Leónides, multimillonario griego, conviven en Inglaterra, en una curiosa mansión de estructura inclinada que el magnate hizo construir para este fin.
Una multitud de personajes se entremezcla en los pasillos y las estancias de la casa, incluidas la joven y hermosa Brenda, segunda esposa del anciano patriarca, y Sophia, su más avispada nieta, cuyo futuro suegro es comisario de policía.
La paz hogareña se trunca cuando Arístides es envenenado, ya que se sospecha que el culpable ha de ser alguien de la familia. Sophia exigirá entonces a Charles, su prometido, que haga lo posible por esclarecer el asesinato, ya que no podrá casarse con él hasta que el asunto haya sido resuelto. El caso, que contará con el apoyo del padre de Charles y del inspector jefe Tavener de Scotland Yard, se complicará con más muertes y con el hecho de que nadie tiene una firme coartada.

Opinión:

Esta es la reseña pendiente de las dos novelas que os propuse para leer durante este mes de Abril, y que tenía como protagonista a la gran Agatha Christie.
Las dos lecturas elegidas, Diez negritos y esta de la que hoy os hablo, La casa torcida, están consideradas como sus mejores obras y tienen algunos elementos que comparten.
En "Diez negritos", el título surgía de una canción de cuna de la cual el asesino copiaba el modus operandi, y en esta comprobamos que de nuevo la idea del título surge de una canción infantil:

"Érase un hombre torcido que anduvo una milla torcida.
Encontró seis peniques torcidos junto a un portillo torcido.
Tenía un gato torcido que cogió un ratón torcido,
y todos vivieron juntos en una casita torcida".

Lo que más llama la atención en esta cancioncilla, además de que la rima es pésima en nuestro idioma, es la cantidad de veces que aparece el adjetivo, torcido/a, y es de ahí de donde surge el título de la obra y también la primera pista sobre el asesino; porque torcido/a no solo significa algo que no está recto...

También vamos a encontrarnos con unos personajes que aunque no están encerrados en el lugar donde ocurre el asesinato, sí es cierto que todas sus acciones ocurren dentro de la mansión, con lo cual podríamos encuadrar esta obra dentro las novelas tipo "misterio del cuarto cerrado" y resultaría perfecta para representarla como obra de teatro.
Otro detalle que no debemos olvidar, indispensable en este tipo de misterios del cuarto cerrado, es que dispondremos de los mismos indicios que el investigador, por lo tanto igual de condiciones para resolver el caso.

Y por último mencionar que tampoco encontraremos ni a Poirot ni a Miss Marple, pero sí un protagonista que desempeñará el papel de investigador a la perfección, por lo que los lectores no echaremos en falta la deducción de ninguno de los dos personajes citados.
Ese personaje que os acabo de presentar es Charles Hayward, un joven que intentará resolver el misterio del asesinato de Arístides Leónides para conseguir el corazón de su amada Sophia, nieta del aristócrata asesinado.

Charles además de personaje investigador actuará como narrador, alguien que como nosotros desconoce lo que ocurre más allá de las puertas de la mansión de las tres chimeneas o como nosotros la vamos a conocer, La casa torcida.
Todos y cada uno de los personajes que va a ir conociendo, podrían ser el asesino, así que los lectores junto a Charles tendremos una misión común, averiguar quién es el responsable del crimen y sus motivos.

Para esta novela que fue publicada en 1949, Agatha Christie elaboró una trama sin igual, de ahí que como ya os he adelantado, haya sido considerada como una de sus mejores obras.
Además de una trama compleja cargada de misterio, destacan las vueltas de tuerca que desconciertan totalmente al lector. A eso le añadimos un elenco de personajes bastante amplio, más o menos 15, entre los que deberemos localizar al asesino.

Ahora bien, de entre esos 15 debemos descartar al muerto, a la policía y a algún personaje incidental, por lo que al final contaremos con unos diez personajes que nos van a complicar nuestra labor de detective. Tendremos que tener a punto todos nuestros sentidos, para analizar las acciones de cada uno de los posibles asesinos.
Lo normal, sería pensar que todos los personajes tienen motivos para asesinar al patriarca, pero este es nuestro primer error. Ninguno de ellos tiene motivos aparentes para desear su muerte.

Ya os he comentado en otras ocasiones que mi sentido sabueso no es muy bueno, así que esta vez me propuse prepararme a conciencia para descubrir al culpable.
Aunque es muy sabio hacer caso a los refranes, yo intenté ignorar esta vez a esa vocecilla que me decía que El hábito no hace al monje. 
Me calcé mi gorra de detective, me apropié de una lupa, e intenté afinar mis escasas dotes detectivescas. ¡No iba a permitir que se me escapase ni un solo indicio!, ya que según Agatha Christie, todas las pistas necesarias para resolver el caso estaban a la vista... así que me lancé a seguir su rastro.

Dicen que el 95% de los asesinatos son cometidos por hombres, y tan solo el 5% restante, es cometido por mujeres; esto me sirvió para ponerme en guardia, y revisé uno por uno a los personajes masculinos.
El primer problemilla surgió al leer la forma de morir, ya que normalmente esa forma de asesinar se atribuye a mujeres...
De esa forma volví a estar situada en el punto de partida y sin pistas.

La siguiente medida que adopté en mi corta carrera como detective, fue analizar las reacciones de los que directamente intentaban pasar desapercibidos; los que Agatha parecía descartar, sin profundizar en su perfil y sin darnos muchas pistas sobre ellos.
¿Creéis que acerté?
Pues tampoco, pero este nuevo error me sirvió para descubrir varias cosas.
La primera, que hay que hacer caso al refranero popular... El hábito no hace al monje
La segunda, que miraba el asunto desde el ángulo equivocado...
Y la tercera, que esto de ser detective es algo muy complicado y no está hecho para mí.

Según fui pasando las hojas descarté a ocho personajes, y me quedé solo con dos culpables, que aunque tenían los mismos motivos que el resto, parecían querer pasar por las escenas de puntillas.
¡Dos culpables, y solo uno de ellos podía ser el asesino!
Opté por uno en concreto, me la jugué a una sola carta... y como he dicho, fallé.

Reconozco que así terminó mi pequeña incursión como investigadora y alabo la gran maestría de esta autora a la hora de construir escenas y de confundirnos con ellas.
Agatha Christie fue una adelantada a su tiempo. Tenemos que tener en cuenta que este libro fue escrito en 1949, y en esa época era impensable que el asesino de esta obra resultase... el que es.
Y hasta aquí puedo contar... ya sabéis, el que quiera saber más que lea...

Otra cosa que he sacado en claro tras leer esta narración y que corrobora que soy una total negada para la deducción, es que Agatha Christie utilizó los venenos en más de la mitad de los crímenes que imaginó. De ella es la frase:

 "Dadme una botella decente de veneno y construiré el crimen perfecto".

Os animo a leer esta novela ahora, antes de que se estrene su versión cinematográfica, porque el libro estoy segura de que es mucho mejor.
Os enfrentaréis a 26 intensos capítulos y como siempre, Agatha gana y nos presenta al verdadero culpable y sus motivos, en el último.
Yo creo que no es su mejor novela, pero sí la que tiene un final tan inquietante como sorprendente.


viernes, 13 de abril de 2018

La tienda de los suicidas de Jean Teulé

Sinopsis:

Novela enormemente divertida, no exenta de humor negro, en la que el lector penetra en la tienda y en la vida de una familia dedicada a la venta de productos (sogas para ahorcarse, venenos de toda índole, armas, etc,) que cualquier suicida deber tener a mano para el momento en que decida abandonar este mundo.

La familia se siente orgullosa de su trabajo y su reconocida eficacia profesional, hasta que en su seno nace una nueva criatura:
un niño alegre al que entusiasma la risa.

Es una novela muy divertida, ágil, bien escrita, con diálogos chispeantes.

Opinión:

Llegué a esta novela desde otra, desde La librería del señor Livingstone de Mónica Gutiérrez, donde uno de sus personajes la mencionaba de pasada.
Enseguida busqué datos sobre ella, y tras comprobar que la obra existía y que no era fruto de la imaginación de los personajes, me lancé a hacerme con ella.

Tras esta novelita de título tétrico, se esconde una obra muy breve, de apenas 160 páginas, con unos diálogos brillantes que arrancan la carcajada constante en el lector.
Uno de esos libros que literariamente nos hacen felices, aunque a simple vista puedan parecer un poco macabros...

“—¿Qué lees? Las estadísticas del año pasado: un suicidio cada cuarenta minutos, ciento cincuenta mil intentos, doce mil muertos. Es una barbaridad...
Sí, es una barbaridad la cantidad de gente que falla. Menos mal que estamos nosotros [...]".

Supongo que todos pensamos que el tema de la muerte, es algo tabú, algo que es mejor no mencionar. Pero ahora que estamos en petit comité y nadie nos oye, no me negaréis, que ya que solo podemos morir una vez, deberíamos convertir ese momento en algo inolvidable, y eso es precisamente de lo que se encargan los protagonistas de este relato corto.

Pese a su brevedad hay que alabar la gran carga de humor negro e ironía que guarda en su interior.
El humor negro es un tipo de humor o sátira que no todo el mundo comparte o entiende, del que no todo el mundo disfruta porque se hace generalmente sobre situaciones o temas delicados, incluso habría quien lo consideraría como políticamente incorrecto.
En su defensa debo decir que en esta obra, ese tipo de humor aparece muy suavizado y se complementa con un argumento muy original, sin pecar en exceso en el morbo que una narración de este tipo podría generar.

 "La tienda de los suicidas"
¿Su vida ha sido un fracaso? ¡Con nosotros, su muerte será un éxito!

La historia gira alrededor de la familia Tuvache, comerciantes de productos un tanto peculiares, ya sabréis por el título que regentan una tienda para suicidas.
La familia la forman cinco miembros; los padres, Mishima y Lucrèce; y tres hijos, Vincent, Marilyn y Alan.
Supongo que todos habréis oído alguna vez los chistes de colmos... hay infinidad de ellos.
Por ejemplo sobre profesiones.
¿Cuál es el colmo de un jardinero? Que su novia se llame Rosa y le deje plantado.
o este otro...
¿Cuál es el colmo de un carpintero? Pues llamarse Armando Esteban Quito...

Bien, a lo que quiero llegar con esto, es que esta familia Tuvache, también tiene su colmo particular. Todos son sombríos, sin humor, sin una sonrisa que adorne su cara... ¡todos menos uno!
¡Una gran desdicha para esa familia que quiere ganarse la vida de forma honrada! porque el pequeño Alan, es un niño alegre y positivo.
Siempre con una sonrisa que regalar, y la familia al completo intenta renegar de él. ¡Pobre Alan! no es un auténtico Tuvache, porque esa alegría le impide llevar el suicidio en la sangre, como el resto de los miembros de la familia.


Es algo parecido a esa situación que se vive en la película de La familia Addams.
Ellos ven el mundo del revés y cuando el pequeño de los Addams aparece una mañana con una mata de ricitos rubios adornando su coronilla, con mofletitos sonrosados y entonando una dulce melodía de sonrisas y carcajadas, todos ponen el grito en el cielo, porque el niño Addams está enfermo.
Alan, el pequeño Tuvache, sufre algo parecido.
Los futuros suicidas que acuden en busca de algún material para llevar a cabo sus fines, son sorprendidos por ese niño vivaracho, al que han prohibido sonreír para no espantar a los clientes.



Pero os contaré más sobre esta extraña familia...
Por la noche, cuando los pequeños se van a dormir, Lucrèce les cuenta cuentos, ¡cómo cualquier otra madre!, salvo que en este caso las narraciones distan un poco de las que contaríais vosotros.
Así que los pequeños se acomodan entre los brazos de Morfeo, con la historia del famoso suicidio de Cleopatra o de Safo de Lesbos, de fondo.
Y una vez que están completamente dormiditos, mientras cierra la puerta del cuarto, Lucrèce no se olvida de desearles terribles pesadillas, en lugar de felices sueños...

Nos vamos a enfrentar a una historia fuera de lo común, una novela que avanzará dando saltos para que seamos testigos de como el pequeño Alan va creciendo. Todo lo que gira alrededor de la familia Tuvache está teñido de tonos oscuros, sin color, y en cambio en el momento en que Alan entra en escena, el escenario se ilumina con tonos alegres.
Tiene un poder especial, el de verlo todo de color de rosa, sacando siempre lo bueno en situaciones negativas. Para los Tuvache es una especie de enfermedad y si tenéis la posibilidad de leer esta novelita, veréis que están un poco en lo cierto. Alan tiene una enfermedad y muy contagiosa... La felicidad.

Esta historia está sembrada de detalles memorables, por citaros alguna curiosidad, los nombres de los personajes corresponden a suicidas célebres.
El padre Mishima, lleva el nombre en honor al escritor japonés Yukio Mishima; Lucrèce, la madre, en honor al personaje de la Antigua Roma, esa mujer que tras ser violada se suicidó, influyendo en la caída de la monarquía y estableciéndose la República. Hecho que bellamente fue retratado por autores de la categoría de Tiziano o de Eduardo Rosales.
El resto de personajes os dejo que los busquéis vosotros...

Para terminar os diré, que el relato avanza, deslizándose con parsimonia hacia un final natural. Quizás no el que yo habría elegido, pero si lo miramos con frialdad, es el único final posible para esta historia.

Una historia que no dudo en recomendaros desde estas líneas, porque a pesar del tema que trata, tiene un "algo especial" que engancha.
También deciros que hicieron una adaptación para el cine, una película de animación de 2012, de donde se han extraído las imágenes que decoran esta reseña.

Y ahora otra recomendación, si no habéis tenido la oportunidad de ver la gran obra de Capra, "Arsenico por compasión" con el gran Cary Grant como protagonista, os estáis perdiendo un clásico magistral de la comedia negra, que emplea el mismo tono que esta breve narración a la que hoy os he acercado.


martes, 10 de abril de 2018

Reino de fieras de Gin Phillips

Sinopsis:

Lincoln es un buen niño. Con cuatro años es curioso, inteligente y bien educado.
Hace lo que su madre le dice y sigue las normas.

«Hoy las reglas son distintas.
Y las reglas dicen que nos escondamos y no permitamos que el hombre del arma nos encuentre.»

Cuando un día feliz en el zoo se convierte en una pesadilla y Joan se ve atrapada con su hijo, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y encontrar el coraje para protegerlo a cualquier precio; incluso si eso significa cruzar la línea entre el bien y el mal, entre la humanidad y el instinto animal. Una línea que nadie imaginaría nunca traspasar.
Pero, a veces, las normas son diferentes.

Opinión:

Hay un hecho recurrente que sucede siempre a comienzos de año, y es la insistencia por parte de algunas editoriales, de vendernos su nueva novela recién publicada como, "El libro del año ".
Al leer esa frase no puedo evitar que surja en mí una sonrisa, porque considero algo anticipado hablar de libro del año, cuando nos encontramos sumidos en plena cuesta de enero, restando aún doce duros meses por delante, con sus días y sus noches.
Además para hacer más énfasis en lo sublime del libro en cuestión, se apoyan en comentarios, valiéndose de una especie de argumento de autoridad, lo que conocemos como magister dixit, empleando la coletilla: "La crítica ha dicho", "la crítica ha hablado"; una sentencia que retumba en mi cabeza, como si por solo venir de ese sector, el veredicto u opinión fuese irrebatible.
Algo parecido a lo que hacía Santa Teresa con sus textos para saltarse la censura de la iglesia, aludiendo a que le eran dictados por orden divina.

Con cautela y con una especie de malsana curiosidad que se despertaba en mí con fuerza, esquivé cuanto pude esta novela.
Intenté obviar las críticas entusiastas, las que la calificaban como impactante y adictiva, las que la comparaban con un buen chute de adrenalina e invitaban a visitar al médico antes de leerlo, porque la sola lectura de un par de páginas bastaba para acelerar el ritmo cardíaco; y al final, lo reconozco, sucumbí; me resultó imposible resistirme a su influjo.

Una tarde dando vueltas entre las estanterías de la biblioteca, lo vi.
Estaba allí, solo, expectante, ocupando un lugar privilegiado, a la vista de todos; expuesto en la estantería de novedades.
Al principio fue solo un ligero ademán de acercamiento, un amago seguido por pasos titubeantes, unas rápidas miradas de reojo y ¡zas!, con un movimiento rápido cargado de excitación, lo tuve cobijado entre mis manos.
Ahora, tras dos tardes intensas con él, debo reconocer que ha sido toda una experiencia, hacía mucho tiempo que no devoraba una novela en tan poco tiempo.

Reino de fieras, es un thriller muy intenso.
Una narración tan absorbente que es imposible apartarla mucho tiempo de nosotros; aunque no es una novela de diez, sí es de esas que recomendaría sin dudarlo a mi madre, gran amante del thriller y del  suspense. Una obra muy amena y sencilla de leer, con una prosa muy fluida y directa.

La novela se divide en varias partes, las correspondientes a las franjas horarias y dentro de cada una de esas divisiones encontraremos los distintos hilos argumentales, correspondientes a cada personaje y relatados mediante un narrador omnisciente.

Esos personajes que nos guiarán por la trama son muy pocos, apenas cinco, y la autora da prioridad al hilo argumental protagonizado por Joan y Lincoln, convirtiéndolo en el hilo conductor. 
El resto de personajes son secundarios, incluso algunos de ellos meramente ambientales, sirven para complementar la historia, para generar ambiente en el drama, aportando tensión, pero eso sí, sin llegar a distraernos del argumento principal.
Podríamos decir más respecto a los personajes, como que pueden resultarnos muy estereotipados, y es cierto, pero la trama y sobre todo la tensión que se genera en los personajes, será lo importante, lo que marcará el desarrollo del argumento.

Los protagonistas están muy bien definidos, nos creamos una imagen exacta de cómo son sin necesidad de grandes descripciones, tan solo con observar como actúan.
Pero estaréis pensando que las descripciones son un elemento del cual no se puede prescindir en una narración, y en eso estoy totalmente de acuerdo, pero en este caso se emplean para ofrecernos una amplia imagen de como es el ambiente, los escenarios por los que se mueven los personajes, para mostrarnos como es ese lugar en el que se encuentran encerrados, el zoo; y también para reflejar las emociones que embargan a los protagonistas; porque en esta historia los sentimientos de los personajes tienen demasiada importancia, llegando casi a tomar el control del argumento.
Todo esto, como digo, sin hacer un gran alarde descriptivo que restaría fluidez al relato; y es que muchas veces: menos es más.
Hay autores que obvian esto, y terminan confundiendo al lector con extensas y tediosas descripciones, que lo único que consiguen es alejar al lector de los personajes y de la historia.

Gin Phillips con esta fórmula, consigue que no nos dispersemos de lo importante, una trama intensa que ocurre en apenas tres horas.
Crea una atmósfera cargada de tensión en la cual parece que se ralentiza el tiempo, no solo para los personajes, sino también para los lectores.
El miedo, el estrés, la tensión, la confusión y la incertidumbre, pero sobre todo, el instinto de protección, serán los pilares primordiales sobre los que se sustenta esta historia.

Hay situaciones que nos plantean un dilema, nos hacen reflexionar sobre cuál sería nuestra actitud en determinados momentos, y es que narra unos acontecimientos, lamentablemente muy actuales.

Lo peor, o mejor dicho lo que menos me ha gustado, es que se queden un poco al aire los hilos de los personajes oscuros, de los causantes de su encierro forzoso.
La autora no profundiza en sus motivaciones, en cómo han llegado a esa situación límite, ni en cómo termina.
Por ese lado la novela se queda un poco coja.
Otro detalle que no me ha llegado a convencer son las digresiones de la protagonista, esos momentos que nos llevan a saltar al pasado para rememorar hechos que aunque están relacionados con la trama y sobre todo con los sentimientos de la protagonista, Joan, también podrían ser un obstáculo y alejarnos del tema principal.



viernes, 6 de abril de 2018

Diez negritos de Agatha Christie

Sinopsis:

Diez personas sin relación alguna entre sí son reunidas en un misterioso islote de la costa inglesa por un tal Sr. Owen, propietario de una lujosa mansión a la par que perfecto desconocido para todos sus invitados. Tras la primera cena, y sin haber conocido aún a su anfitrión, los diez comensales son acusados mediante una grabación de haber cometido un crimen en el pasado.

Uno por uno, a partir de ese momento, son asesinados sin explicación ni motivo aparente. Sólo una vieja canción infantil parece encerrar el misterio de una creciente pesadilla.

Opinión:

Hoy voy a hablaros de una autora que no necesita presentaciones, ya que sus obras continúan leyéndose y reeditándose más de cuarenta años después de su fallecimiento.
Esta escritora, era de la opinión de que el asesinato podría ser arte y valiéndose de esa fórmula, lo reflejaba en las elaboradas tramas de sus novelas, narraciones que lograron conquistar tanto a críticos como a lectores.
Me estoy refiriendo a la gran e inimitable, Agatha Christie.

Diez negritos ha pasado a convertirse en su novela más vendida y también en la novela de misterio más vendida de la historia.
En este relato que fue publicado en 1939, no aparece ninguno de sus personajes más carismáticos; ni el detective belga Hércules Poirot ni la entrometida Miss Marple, pero lo que sí vamos a encontrar, son esos elementos tan característicos y reconocibles de su obra, esos que la hicieron convertirse en la gran dama del misterio y que muchos han tratado de imitar sin mucho éxito.

El patrón que sigue en todos sus relatos, sin apenas aportar variaciones y que seguro que reconoceréis, consiste en coger un elenco de personajes bastante amplio, de lo más dispares, y añadir una muerte en extrañas circunstancias, en un escenario aislado.
Sobre este círculo de sospechosos habría que decir que todos cuentan con una coartada, pero también con un móvil, lo que convierte la narración en un relato lleno de suspense desde el comienzo. Ese suspense se retroalimenta con las elipsis, se cuenta... pero no se cuenta todo, quedan vacíos, frases en el aire, que el lector tratará de completar en su mente.

Decía Christie que el detective debía contar con los mismos datos que los lectores, de esa forma nos ayudaba en la difícil labor de descubrir al culpable y resolver el misterio. Pero con lo que no contamos es con un personaje indispensable en todas sus novelas, que sabrá más que nosotros y que lógicamente se callará detalles desde el principio, eso le lleva a ir un paso siempre por delante en nuestra investigación, y ese personaje es "el asesino".
Para descubrir el misterio y al culpable, sobra decir que solo lo conseguiremos si uno es muy avispado, y reconozco que yo no debo contar con ese don, ya que aunque me acerco no consigo resolverlo.
En mi defensa debo decir que la autora, siempre se reserva un as en la manga y en esta historia en concreto, se vale de una argucia para engañarnos, expone un argumento falso de modo tan hábil que a los simples ojos de un detective con pocas tablas y con el sentido de la deducción un poco atrofiado como es el mío, nos parece verdadero.

Pero os voy a hablar un poquito sobre el género por el que se mueve esta gran escritora.
Esas tramas tan complejas donde debemos descubrir al culpable e ir encajando las piezas como en un rompecabezas, se catalogan dentro del género policíaco o de misterio, y responden al término Whodunit¿Quién lo ha hecho?, y los grandes expertos en el tema fueron la mencionada Agatha, Ellery Queen y Chesterton.
Este género Whodunit, también tiene una variante que se conoce como "misterio del cuarto cerrado", donde el crimen se comete en un lugar aislado y los personajes no tienen posibilidad de contacto con el exterior, algo muy similar a lo que vamos a encontrar en esta obra de diez negritos.
En este caso, la señora Christie no se conformará con agasajarnos con un crimen retorcido y siniestro, sino que que todos los personajes que han sido invitados a la misteriosa isla del negro y que se encuentran totalmente aislados, empezarán a ser asesinados, uno a uno, de forma similar a las circunstancias descritas en una conocida canción infantil.

La narrativa de esta célebre autora es muy especial.
Los relatos nos resultarán muy breves, gracias a la prosa ágil y amena que emplea y a las sorpresas que va diseminando a lo largo de los capítulos. También habría que resaltar que el lenguaje empleado se ajusta a cada uno de los personajes, por lo tanto no hablará igual una señorita de la alta sociedad, que una criada; ni un general del ejército retirado, que un joven cazador de dotes...

En este relato conoceremos a diez personajes que nos son presentados nada más comenzar.
Esto en un principio puede resultarnos lioso, el ubicar a cada uno de ellos con nombres y apellidos y con los datos que aportan, pero esto también es un característica fija en la obra de Agatha Christie que no debe asustarnos, y menos en este caso, en el que veremos como van cayendo, uno a uno, como moscas...

Y poco a poco, casi sin darnos cuenta hemos llegado al final. La forma de resolver este misterio resulta sorprendente, porque como os he adelantado al comienzo, la autora no juega del todo limpio. Gracias a su maestría, eso solo lo descubrimos al llegar y leer la carta final.

Agatha Christie buscó y encontró un estilo propio con el que firmar sus obras.
Era de la opinión de que ningún escritor debería imitar el estilo de otro, por mucho que lo admirase. Decía que en ese momento se perdía la originalidad y la esencia; por ese motivo no entiendo que su bisnieto, James Prichard, presidente desde 2015 de Agatha Christie Limited, haya decidido resucitar al mítico Poirot, protagonista de 33 de sus 80 novelas, para protagonizar "Los crímenes del monograma" y "Ataúd cerrado", empleando para ello la pluma de Sophie Hannah.
Si habéis leído la reseña que hice sobre la primera obra citada, veréis que Hannah no consigue ni imitar malamente la pluma de Christie, ni tan siquiera impregnar el relato con el espíritu inconformista del Gran Poirot.

Por último solo me queda recomendaros la obra de esta autora, alguien que de forma merecidísima se ganó el sobrenombre de Reina de la intriga o gran dama del misterio, entre otros muchos...
Esta como he dicho, es una de sus mejores obras y no aparece ninguno de sus grandes detectives. Si no la habéis leído, aún estáis a tiempo de descubrir si sois un detective sagaz.
¿Os atrevéis a intentar adivinar quién es el asesino?

Curiosidades:
➤El título ha sufrido cambios dependiendo de los países donde era publicado.
Según James Prichard, bisnieto de Agatha Christie eso es a consecuencia de que el lenguaje evoluciona y actualmente el título de "diez negritos" se considera inadmisible. Ahora lleva el título de ¡Y no quedó ninguno! que queda políticamente más correcto.

➤Esta novela lleva unas diez adaptaciones cinematográficas, la primera realizada en 1945.


martes, 3 de abril de 2018

La librería del señor Livingstone de Mónica Gutiérrez

Sinopsis:

Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas. Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr. Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de tormenta, el inspector John Lockwood...
Una comedia muy feelgood, con un toque Wodehouse irresistible. Un homenaje de la autora a sus libros y escritores favoritos.

Opinión:

"—El mundo sería un lugar mejor si no nos avergonzáramos de tener días entrañables".

Una historia que es pura magia:

Mónica Gutiérrez era para mí, una total desconocida. De hecho lo que me empujó a leer este libro, en un principio, fue la imagen de portada y ese título que me parecía tan sugerente.
Sin necesidad de leer la sinopsis, intuí que esta novela estaba hecha para mí.

La librería del señor Livingstone, y no os asustéis por lo que viene a continuación, es una historia de esas que encuentras muy de tarde en tarde, de las que lamentas cada página que lees porque auguran un final cada vez más próximo.
Con una trama sencilla, sin grandes intrigas, pero con unos protagonistas que en poco tiempo consiguen hacerse un hueco y mantener encendida una pequeña llama en nuestro corazón de lector.
Es un claro y sincero homenaje a los libreros, pero sobre todo, a las historias y personajes que sobreviven en el interior de los libros, esperando en silencio a que alguien los elija y así, pasar a formar parte de nuestra memoria.

¿Y qué es eso de Feelgood?

"—Pero usted me dijo que esta novela era divertida —protestaba la mujer blandiendo un ejemplar de Reina Lucía, de E.F. Benson— y no pasa absolutamente nada.
—Eso es lo divertido.
—No lo es. Si quisiera un libro en el que no se moviese ni una hoja leería a Henry James".

Esta obra se incluye dentro de este género, y viene a significar que tenemos entre manos una historia en la que apenas ocurre nada extraordinario, pero de final feliz, y cuyos protagonistas no son héroes pero nos sirven de guía para hallar una felicidad que se encuentra en los gestos más simples.

Planta baja: Clásicos y libros ilustrados...

"—Shhh —le riñó Agnes al ver que Livingstone se acercaba con la bandeja del té—, él está orgullosísimo de esas escaleras.
—Y yo de mis trajes, querida, pero pasaron de moda en 1956".

Mónica Gutiérrez nos va a sorprender desde el comienzo.
Su narración es sencilla, cuidada, con unas descripciones esmeradas que impactan en el lector y nos transportan al interior de esa librería tan especial, Moonlight Books, con ese olor tan característico a libros; con su rincón de los románticos; con su escalera de caracol modernista que nos lleva hasta la segunda planta, donde podemos contemplar el firmamento a través del majestuoso techo de cristal; incluso habría que decir en este apartado, que la librería dispone de su propio bicho raro, un escritor residente que forma parte del mobiliario de lunes a viernes... en pocas palabras, la autora derrocha cariño e imaginación, en todos y cada uno de los detalles.
Nos invita a entrar en ese lugar tan especial, a formar parte de la trama conviviendo con sus personajes.
Somos un elemento más de la novela porque nos sentimos totalmente integrados dentro de ella; y es que esta librería, es el paraíso donde todos querríamos perdernos indefinidamente, no solo es el alma de esta narración, también es una especie de País de nunca jamás donde las agujas del reloj se detienen, con estanterías cargadas de fantásticas aventuras y donde podemos dejar volar sin miedo, nuestra imaginación.

"—Eres el niño más descarado del hemisferio norte, Oliver Twist.
—Soy el único niño que conoce en todo el planeta Tierra.
—Se debe a que siempre dejo para después conocer a los niños. Es un asunto trabajoso que lo voy postergando y postergando, tanto que cuando me decido a conocerles ya se han convertido en adultos".

En el anterior apartado os he dicho que Moonlight Books es el alma de este libro, pero también es cierto que la historia no existiría sin los personajes, sin ese elenco de actores que hace crujir sus suelos de madera al caminar y que buscan aventuras escondidas entre las altas estanterías.

Esta escritora consigue el combinado perfecto de personajes y literatura.
Rinde así homenaje a sus autores preferidos y de paso a nosotros nos sirve, de recuerdo o de incentivo para leer esas novelas, porque de lo que estoy completamente segura, es que la lectura de esta obra nos llevará a leer otras de las que aquí se citan.
Dota a los personajes de un poder único para integrar en los diálogos fragmentos extraídos de libros clásicos, con lo cual no debe resultar extraño encontrarnos al señor Livingstone enarbolando frases de la obra de Shakespeare, como si se tratase de un personaje de Hamlet o Macbeth, haciendo un excelente ejercicio metaliterario.

"Donde ahora estamos son dagas las sonrisas de los hombres [...]".
(Acto II, escena IV, Macbeth, William Shakespeare).

Es una novela totalmente recomendable para los amantes de la literatura, donde los clásicos ocupan un lugar privilegiado pero dejando, eso sí, espacio a otras obras contemporáneas.
De esa forma recordaremos pasajes de sueños de un noche de verano, el mercader de Venecia, Oliver Twist, Ana Karenina, Romeo y Julieta, la tempestad o Peter Pan y Frankenstein, que aparecerán citados junto con El señor de los anillos... entre otras muchas.
Algunas frases y diálogos son totalmente brillantes y arrancan la carcajada espontanea en el lector. A lo largo de esta reseña, como ya habéis podido observar, os voy dejando algunas pequeñas muestras.

Todos los personajes, sin excepción, y aquí incluyo también a los secundarios, son perfectos y entrañables. No hay ninguna nota discordante.
Todos se complementan y parecen escapados de los libros. Tenemos a nuestro querido señor Livingstone, un personaje imposible de olvidar; al pequeño e inteligente Oliver Twist, un geniecillo rubio experto en astronomía; a Agatha Dresden, una lectora incansable, o al señor Caldecott, un sastre que parece un clon de Mr. Magoo, poseedor de un encanto especial que él asegura haber perdido tiempo atrás... y muchos, muchos más personajes memorables, que nos arrastrarán a esta aventura literaria. 

Conclusión: Yo creo en las hadas... 

"—Disculpe —se dirigió muy educado al señor Livingstone—, necesito leer Alicia, de Lewis Carroll.
—¿En el país de las maravillas o A través del espejo?
—En mi casa, por favor".

Pues sí, Mónica Gutiérrez es una especie de hada, que utiliza las palabras como Campanilla el polvo que hace volar a Peter Pan.
Palabra a palabra nos transporta hasta el corazón del barrio del Temple, en pleno Londres. Nos hace cruzar esa puerta mágica que tiene un pomo en forma de pluma, oímos las campanillas y en ese preciso momento, el tiempo se detiene. Vemos pasar las hojas con una sonrisa perpetua alojada en nuestra cara, y nos sentimos bien, felices.
Es una historia que activa los químicos de la felicidad, no necesitamos nada más...

martes, 27 de marzo de 2018

Salem's Lot de Stephen King

Sinopsis:

Nueva edición ilustrada de la segunda novela de Stephen King. Un imprescindible clásico del terror.
Recién enviudado, el autor de éxito Ben Mears decide volver a su ciudad natal de Salem's Lot. Allí escribirá un libro sobre Marsten House, una mansión antiguamente habitada por un asesino de niños, donde vivió una terrorífica experiencia cuando era joven.
Dos hombres de negocios han adquirido la casa abandonada y, misteriosamente, ya ha muerto un niño y desaparecido su hermano.
Una pesadilla indescriptible está a punto de desatarse en la apacible ciudad de Maine.

  Opinión:

Con motivo del reto mensual de marzo, propuesto por el blog Si fuésemos libros, del que ya os he hablado hace un par de semanas, me comprometí a leer la novela de King, "El resplandor", y resultó que al final no fue solo una la leída, sino dos, y lo cierto es que volví a disfrutar con ellas, redescubriendo esa pasión que sentí por el género hace muchos años.

Esta obra publicada en 1975, es su segunda novela y aquí en España nos llegó por primera vez bajo el título de El misterio de Salem's Lot.
Esta edición que hoy reseño, es una edición limitada que incluye fotografías en blanco y negro, dos cuentos inéditos y más de cincuenta páginas que fueron eliminadas en ediciones anteriores, así como una nueva introducción del escritor.

La imaginación de este autor, como ya sabréis los amantes del género, es asombrosa.
Tiene una capacidad única para elaborar tramas; en una obra puede centrarse en el mito vampírico y en otras en el de las casas encantadas, en los coches que cobran vida o simplemente, hablarnos de la obsesión de una lectora por su ídolo literario. Toca cualquier tema cotidiano y lo convierte en una obra espeluznante, manteniéndonos expectantes hasta el final.

En esta novela, el gran maestro, comienza haciéndonos una breve presentación de dos de los personajes, mostrándonos como es su vida tras los extraños sucesos ocurridos en la localidad de Salem's Lot.
A continuación nos hace retroceder en el tiempo para relatar la historia desde el inicio. Una narración lineal que mantiene el suspense y la tensión hasta el punto final.

El ambiente de la obra, está marcado completamente por la presencia omnipresente y dominante de la casa Marsten.
Una mansión que arrastra una trágica historia, y que domina el pueblo desde la colina, como una especie de ídolo sombrío, que parece cobrar consciencia y que resulta visible desde cualquier punto del pueblo.
Un escenario que parece vigilar y acechar cada uno de los movimientos de los habitantes de la pequeña localidad de Jerusalem's Lot.

Para incrementar el suspense, King se vale de dos personajes ajenos a esa población que entran en escena prácticamente al mismo tiempo.
Uno, es el escritor Ben Mears, obsesionado desde niño con la mansión de la colina, y el otro, Richard Straker, un anticuario que ha abierto una tienda en el pueblo y comprado la citada mansión junto con su jefe, el siempre ausente, Kurt Barlow. Sobra decir que nadie, con dos dedos de frente compraría la casa Marsten para vivir, y ellos lo hacen sin mostrar ningún reparo, así que no es difícil averiguar que Barlow y su secuaz Straker serán el elemento oscuro de la narración.

El comienzo es algo lento.
Nos encontraremos con una descripción minuciosa de cómo es esa pequeña y tranquila localidad, y quiénes son sus habitantes; eso sí, aprovecho para haceros una pequeña advertencia, una vez que la narración tome "vidilla" y los colmillos se afilen, las conversiones se sucederán en forma de progresión geométrica y ya no se concederá ninguna pausa al lector, ni tan siquiera para que recobre el aliento.

Stephen King, se mueve de forma magistral en este género de terror tan elástico, un género que le permite infundirnos un miedo casi infantil, onírico; hacia una casa que nos vigila, hacia los secretos que se esconden en su sótano y que nuestra imaginación convierte y distorsiona, haciéndonos saltar del miedo al terror.

Las curiosidades:

El título:
El primero elegido para la versión en inglés fue Second Coming (Segunda venida) pero luego se optó por Jerusalem's Lot. Los editores aún así, no estaban muy conformes con la elección ya que pensaban que sonaba demasiado religiosa y al final lo cortaron por Salem's Lot.

En España los títulos también sufrieron variaciones, la primera versión se publicó bajo el título de La hora del vampiro y después se cambió por El misterio de Salem's Lot. 
La nueva versión ilustrada que yo he leído, tampoco es tan reciente de 2007 y se optó por publicarla con el título de la versión inglesa, Salem's Lot.

Los personajes: 
La curiosidad reside en que varios de los personajes que encontraremos en esta historia también aparecerán en otras más adelante, por ejemplo: el sacerdote católico Donald Callahan reaparecerá en algunos tomos de "La torre oscura" y Clyde Corliss en "El ciclo del hombre lobo"

Adaptaciones:
En 1979 se hizo una pequeña miniserie, titulada El misterio de Salem's Lot y que tenía como protagonistas a David Soul y a James Manson, entre otros muchos.
En esta miniserie, Barlow el vampiro, tenía el aspecto de Nosferatu, mientras que en el libro Barlow, tiene un aspecto aparentemente normal y humano.
En 2004 se hizo un remake de la anterior miniserie que tengo pendiente de ver y esta vez fue protagonizada por Rob Lowe.


martes, 20 de marzo de 2018

Intuición de Elisabeth Norebäck

Sinopsis:

¿Si secuestraran a tu hijo, lo reconocerías veinte años más tarde?

Stella y Daniel eran adolescentes cuando tuvieron a Alice. Un año más tarde, durante las vacaciones de verano, Alice desaparece y, tras una intensiva y larga búsqueda, el caso queda cerrado y la familia destrozada para siempre. Años más tarde, Stella ha rehecho su vida: trabaja como psicoterapeuta, se ha casado y tiene un hijo adolescente. Todo cambia cuando aparece en su consulta una joven que se parece mucho a Alice. ¿Es posible que su hija desaparecida esté viva?
Intuición trata sobre dos de nuestros mayores miedos: perder a un hijo y perder la cabeza.

Opinión:

Desde hace unos años, no es extraño encontrarnos una gran parte de los stands de novedades ocupados por novelas que comparten un rasgo en común, el de hacer hincapié en la psicología de los personajes y en sus estados emocionales, me estoy refiriendo a lo que denominamos como thriller psicológico.
Este subgénero, que deriva del de suspense, incorpora como elementos fijos, algunos extraídos de la novela policíaca o de la negra. No son novelas profundas, y tampoco permanecen durante mucho tiempo en las listas de los más vendidos; pero estos libros, que todos buscamos en más de una ocasión y por los que yo me siento inevitablemente atraída, nos aportan no solo una lectura sencilla, sin complicaciones, sino que también nos entretienen y atrapan desde las primeras páginas.

Hace ya unos meses os dije en otra reseña, en la de "Escrito en el agua", que del thriller psicológico alguien se había sacado otro subgénero, el domestic noir, y que tenía como requisito indispensable que la investigación, en la cual no intervenía ni policía ni detectives de forma directa, corría a cuenta del protagonista principal, una mujer.
Pues bien, en este caso, no tenemos una protagonista femenina, sino tres, así que habrá quien lo encuadre dentro de ese subgénero que a mi me cuesta emplear, porque no encuentro lógica a lo de crear una categoría literaria, o subgénero, destinada a un sector predominantemente femenino.

Elisabeth Norebäck nos muestra como una historia de suspense también puede ser rica en emociones profundas y dramas personales, que precisamente en este caso, son los que dan la profundidad psicológica a las protagonistas.

En esta novela no vamos a encontrar grandes personajes, líderes naturales que marquen al lector con sus fuertes personalidades; aquí lo que tenemos son tres personajes totalmente reales, que nos muestras sus conflictos personales y sobre todo sus defectos.

Nos encontramos con una narración a tres voces, tres historias que nos ofrecen su relato en primera persona.
Las protagonistas son Stella, Isabelle y Kerstin, y entre su forma de narrar no vamos a encontrar grandes diferencias, salvo que Stella en su hilo argumental, incorpora algunos pasajes breves que rememoran el pasado.
La trama, por lo tanto nos llegará a través de estos tres personajes y de una forma muy pausada, al menos en el comienzo. Un suspense sostenido que se retroalimentará con los aportes emocionales de cada una de ellas.
Llegando a la mitad de la novela, la intriga se intensifica al tiempo que los acontecimientos se aceleran.

¿Cómo intensifica esta autora el suspense?
La nota más característica es la brevedad de los capítulos que no solo aporta agilidad a la lectura, sino que obliga a saltar de un narrador a otro, generando intriga al dejar algunas escenas de tensión dramática, interrumpidas.

También hace uso de algunos giros argumentales, que crean desconcierto en el pequeño puzzle que va construyendo el lector en su cabeza.
Cada personaje nos muestra su peculiar punto de vista sobre los hechos, profundizamos en su perfil psicológico y nosotros que intentamos descodificar sus relatos, comparando para encontrar alguna pequeña discordancia, empezamos a desconfiar de todas las versiones por igual, preguntándonos quién de las tres cuenta la verdad, porque lo cierto es que todas ellas son parcas a la hora de dar detalles... y nosotros, terminamos especulando con lo que va a ocurrir en las siguientes escenas.

La personalidad compleja de cada una de ellas también nos impide ver lo que realmente esconden y esa es la baza más importante por la que apuesta la autora, juega con nuestra cordura y con la de los personajes.
Ahora bien, aunque es un buen elemento a tener en cuenta, también puede convertirse en un arma de doble filo, porque en mí caso, la desconfianza en los personajes, ha sido el mayor obstáculo a la hora de empatizar con ellas.

Elisabeth Norebäck crea una historia de suspense al mismo tiempo que profundiza en un amplio abanico de temas más complejos, como el dolor por la pérdida o desaparición de un hijo, los remordimientos, la culpa y las dudas, o las mentiras y obsesiones; elementos que combinados con acierto consiguen atraparnos y hacernos desconfiar de todo lo que leamos, elemento primordial en un buen thriller.

El "pero" llega en el final, con un desenlace que a mí me hace rechinar un poco los dientes.
Me resulta demasiado acelerado y previsible; es de esas escenas que el lector ve venir, replicadas una y otra vez en la literatura y el cine; ¡qué funcionan, sí! pero ¿por qué conformarnos con el típico final para una historia que prometía?, eso sin contar con algunos detallitos que dan la sensación de estar cogidos por los pelos.
Y es que ya sabéis lo que dicen de las prisas, que hacen que algunas piezas no encajen del todo bien...

A la escena final, a ese momento en que los autores devuelven la tranquilidad a sus protagonistas y que parece una parte imprescindible para que los lectores nos quedemos conformes; a esa escena que cumple la función de epílogo, la autora podía haberle dedicado un poco más de tiempo, haberse extendido más.
En cambio, parece optar por dejar el futuro de una de las protagonistas en nuestras manos o en manos de nuestra imaginación, algo que a mí en particular, no me gusta en los libros.
Si me das una historia, finalízala, arriésgate; no hagas como Víctor Frankenstein, crear una criatura y luego dejarla en manos del destino.

A pesar de esto último, creo que es una novela a tener en cuenta, bastante interesante.
Las diez páginas finales no tienen por qué hacer luz de gas a lo interesante que hemos encontrado en las otras quinientas... así que, si sois de los que no se dejan frenar por un final clásico, deberíais darle un voto de confianza a esta nueva autora y a su ópera prima.


martes, 13 de marzo de 2018

El resplandor de Stephen King

Sinopsis:

REDRUM.
Esa es la palabra que Danny había visto en el espejo. Y aunque no sabía leer, entendió que era un mensaje de horror.
Danny tenía cinco años. Y a esa edad pocos niños saben que los espejos invierten las imágenes y menos aún saben diferenciar entre realidad y fantasía. Pero Danny tenía pruebas de que sus fantasías relacionadas con el resplandor del espejo acabarían cumpliéndose: REDRUM… MURDER, asesinato. Pero su padre necesitaba aquel trabajo en el hotel. Danny sabía que su madre pensaba en el divorcio y que su padre se obsesionaba con algo muy malo, tan malo como la muerte y el suicidio.
Sí, su padre necesitaba aceptar la propuesta de cuidar de aquel hotel de lujo de más de cien habitaciones, aislado por la nieve durante seis meses. Hasta el deshielo iban a estar solos.

Opinión:

Dicen que un libro muchas veces lleva hasta otro, y es cierto al menos en este caso.
Tras leer El reloj de sol de Shirley Jackson, me lancé al nuevo reto mensual propuesto por el blog amigo de Sifuésemoslibros.
El reto, consistía en leer un libro del gran mago del terror, Stephen King; daba igual el que fuese, y ya que en la portada de El reloj de sol se indicaba que esa obra había inspirado a King para escribir El resplandor, me propuse que sería mi próxima lectura.
También, no hay que olvidar mencionar, que esta novela tiene influencias de otras obras célebres como The haunting of hill house (La maldición de Hill House), de la ya citada Shirley Jackson y la titulada como La máscara de la muerte roja de Edgar Allan Poe, obra esta última de la que encontraremos fragmentos a lo largo del texto.

Siempre digo, que solo una mente retorcida puede crear algo así, una obra de terror fantasmal tan perfecta; y es que el gran genio de este género, sin lugar a dudas, es King, y creo que a pesar de esa etapa oscura que vivió, de ese bloqueo literario que le llevó a producir algunas obras que considero de escasa calidad, en la literatura de terror aún no ha encontrado un sucesor a su altura.

Supongo que ya conocéis su narrativa, pero para los que no habéis leído nada de él os diré, que es fluida y adictiva, cargada muchas veces de metáforas; pero lo que más destaca es lo bien urdidas que están las tramas y que el ritmo no decae, al menos en sus primeras obras.
Leyendo sus libros nos damos cuenta de que el universo, no es ese lugar tan cuerdo que nos han querido vender...

La novela la forman cinco partes.
La primera es básicamente una introducción, momento en que siembra la semilla para crear una perfecta ambientación, y donde iremos conociendo a los personajes y sus conflictos. Una narración que profundizará en algunos temas delicados, como el alcoholismo, la violencia familiar y las difíciles relaciones entre padres e hijos.

La segunda parte nos ofrece la presentación del gran personaje antagonista, el hotel Overlook.

En la tercera retomamos el seguimiento a la familia Torrance, y comprobamos como cada día que pasa, según avanza el frío, a medida que se van quedando aislados, el hotel empieza a ejercer más presión sobre ellos.
La presencia del Overlook se vuelve más amenazante, al tiempo que estrecha su cerco. Su actuación se convierte en lo más parecido al juego del gato y el ratón...
Jack empieza a aislarse y se deteriora su comportamiento, desatando sus obsesiones y renaciendo su lado más violento.

En la cuarta parte el Overlook logra hacerse con el personaje de Jack y envuelve a los lectores en un halo entre realidad y fantasía oscura. Jack camina al borde de la locura y el desenlace se aproxima.

La quinta parte lógicamente corresponde a ese desenlace. Un final inteligente, acorde al desarrollo de la historia...
Pero no adelantemos acontecimientos y hablemos de...

Los personajes.
Básicamente los principales son tres: El matrimonio Torrance, formado por Jack y Wendy, y el pequeño Danny. Una familia, que atraviesa por momentos delicados.
Aunque si bien es cierto que en este apartado de personajes, habría que hacer hueco para otro, esta vez inanimado, aunque este adjetivo no sea del todo cierto si nos referimos al hotel Overlook, ya que como podremos ver guarda mucha vida en su interior.
Para mí, sin lugar a dudas, los grandes protagonistas son Danny y este último mencionado, el Overlook y por lo tanto me centraré en hablar sobre ellos.

➤Danny, nuestro joven protagonista, es un niño muy especial.
Desde muy pequeño muestra signos de clarividencia. Es un niño sensible, vulnerable, y King utiliza esa vulnerabilidad para tocar la fibra sensible del lector, creándonos desasosiego, generando o despertando emociones.

Ahora os pongo un fragmento para hablar del otro gran protagonista, el hotel, y para que veáis como hasta su presencia se impone en el paisaje...

“Pudo ver el camino que subía por el costado de aquella aguja pétrea, girando sobre sí mismo sin perder la dirección hacia el noroeste, en un ángulo menos escarpado. Más arriba, engastados en la pendiente misma, vio cómo los pinos hoscamente aferrados a la roca se abrían para dejar lugar a un amplio rectángulo de césped verde, en medio del cual, dominando todo el panorama, se alzaba el hotel Overlook...”

➤el Overlook, cumple una doble función en esta historia; la primera como personaje y la segunda como escenario; un hotel que ha sido testigo a lo largo de los años de numerosos y violentos asesinatos.
Un edificio con personalidad propia que ejerce una maléfica influencia sobre los personajes de carne y hueso.
El hotel, ese paraíso de descanso construido entre 1907 y 1909 y que permanece aislado desde octubre a noviembre, va ganando protagonismo según avanzan las paginas, por las historias negras que se esconden tras su fachada.
Una de esas historias, quizás la más reciente e impactante, es la que sucedió en el invierno de 1970-71, durante ese periodo en que el hotel permanece cerrado y aislado.
En esa etapa, un desdichado de nombre Delbert Grady, fue contratado como guardia del hotel, asesinando a su esposa e hijas, según dijeron, a consecuencia de la llamada "fiebre del encierro", un tipo de claustrofobia que puede darse cuando varias personas se encuentran encerradas durante un tiempo prolongado. La sensación de claustrofobia se exterioriza como aversión hacia la gente con quien uno convive encerrado. En casos extremos dando como resultado alucinaciones y violencia...

Stephen King y su juego de incomodar.
King juega con nosotros, nos utiliza provocándonos, sembrando el texto con incómodas escenas, con extrañas y terroríficas apariciones que se manifiestan de manera devastadora a lo largo de la narración.
También incorpora juegos de palabras como Redrum, término que utiliza para crearnos angustia, ya que conocemos su significado y sabemos que las imágenes en el espejo aparecen invertidas; pone a Danny en una peligrosa situación ante nuestros ojos, ya que el pequeño no sabe leer e ignora las advertencias. De esta forma crea incomodidad, porque somos conscientes del mal que acecha al pequeño.

Otro momento parecido es cuando Wendy se acerca a la máquina de escribir y descubre que Jack no ha escrito nada de su novela, y se ha limitado a repetir siempre la misma frase durante semanas, detalle que nos permite comprobar, hasta que punto llega su obsesión.

También nos persigue, nos acosa con esa inquietante presencia, que lo ve todo y que es como he mencionado ya, el hotel deshabitado; con sus largos pasillos enmoquetados, sus habitaciones vacías y esa decoración que parece cobrar vida, causando verdaderos escalofríos en el lector.

King y el terror.
Stephen King, nos ofrece una visión particular del terror, no solo del que nos rodea, sino también del que habita en el interior de cada uno de nosotros.
En esta historia, al margen de los fantasmas que vagan por el hotel, también hay otros temores, los personales que persiguen a los personajes.
En el Overlook todos esos fantasmas se desatan, se magnifican y terminan eliminando la línea que separa el mundo real del sobrenatural. De esa forma hace estremecerse al lector, le crea inquietud y los escalofríos pasan a ser acompañantes constantes de la lectura; porque hay que reconocer que nadie, salvo algunos autores románticos de finales del XVIII y comienzos del XIX, han logrado crear relatos de terror o de fantasmas tan escalofriantes.

Para los que hayáis leído esta obra o visto su versión cinematográfica, esa que hizo Stanley Kubric en 1980 y que tuvo a Jack Nicholson como actor principal, con una interpretación más que brillante; sabréis que solo hay una forma de sobrevivir al Overlook, y es manteniendo la calma dentro de lo posible y aferrándose a los hilos de la realidad.
Estaréis conmigo en que este último detalle, es algo casi imposible para los cuerdos; porque mientras fuera la nieve cae cada vez con más fuerza, aislándonos del exterior, el hotel va haciéndose más fuerte, cobrando vida y debilitando con ello a sus habitantes...
Para los que no habéis leído esta fantástica novela... ¿seréis capaces de sobrevivir a un invierno en el Overlook? os reto a averiguarlo...

Algunas curiosidades para terminar.
Los que habéis leído otras historias de Stephen King sabéis que un elemento fijo en ellas, es situarlas en el estado de Maine. ¡Bien! pues esta novela ante la que nos encontramos, puede que sea de las pocas, que no desarrolla el grueso de los acontecimiento allí; aunque sí es cierto, que al final King no puede ignorar su llamada y menciona el estado, creo recordar que en el epílogo final.

En septiembre del 2013 se publicó una secuela de esta historia, titulada Doctor sueño.

Otra curiosidad es respecto a la película de Stanley Kubric y a esa frase repetida por Jack, en lo que se supone que es el manuscrito de su novela y que descubre Wendy:
Kubric la hizo rodar en varios idiomas: inglés, español, italiano, francés y alemán; sabía que esa frase era de vital importancia para sobresaltar al espectador, porque la frase original "All work and no play makes Jack a dull boy", en otros idiomas quizás no cobrase mucho sentido, así que en castellano, lo que Jack escribe es: "No por mucho madrugar amanece más temprano". Una frase que nos demuestra que Jack ya no pertenece al mundo de los cuerdos...


martes, 6 de marzo de 2018

El libro de los secretos de Boubacar Boris Diop

Sinopsis:

"Como todo cuentista que se precia, habría preferido contártelo de viva voz para embalar tu corazón y ponerte a prueba con mis desconcertantes enigmas. Las señales estarían entonces sumergidas en las profundidades oceánicas y necesitarías tener paciencia durante noches enteras para entender su misterio. Te escribo a falta de otra cosa porque, de no ser así, me daría igual estar vivo que muerto". 
El anciano Nguirane Faye siente cercana su muerte y escribe a su nieto Badou Tall, que hace tiempo emigró a algún país lejano y del que no ha vuelto a tener noticias. Sabe que no volverán a encontrarse y decide contarle el día a día de Niarela, barrio de Dakar, en siete cuadernos que esperarán su regreso enterrados bajo el mango del patio familiar. Esta crónica cotidiana se convierte, poco a poco, en un viaje por los recuerdos del anciano y en balance de su vida. Fábula política, diario íntimo, reivindicación de la cultura e historia senegalesas a través de un juego de espejos que denuncian las relaciones con los colonizadores e invitan a la búsqueda de la propia identidad. Novela ambiciosa y compleja en la que se mezclan realidad, ficción, locura, amor y deber de memoria.

Opinión:

Los que me seguís con asiduidad sabéis, que de vez en cuando me sumerjo en lecturas que podríamos considerar como poco habituales.
Este libro del que hoy voy a hablaros, me llamó la atención por varios motivos.
El primero es que en la reseña de su editorial, 2709 books, se indicaba que era una edición bilingüe español-wolof.
El segundo es que tras indagar un poco por la red, descubrí que en Senegal también se vendió en forma de audio, quizás buscando esa tradición oral, que echa en falta el protagonista y que se menciona en el fragmento de la sinopsis, y por supuesto, buscando llegar a la población no alfabetizada.

Tras finalizar esta lectura debo deciros que pocos escritores alcanzan la habilidad de Boubacar Boris Diop, para combinar desolación y esperanza en un mismo texto, y hacer que al lector solo le llegue la parte positiva y amable del relato.

El anciano Nguirane Faye, siente cercana la muerte a sus ochenta años.
Ha llevado un peso sobre su alma demasiado tiempo, y ahora es el momento de ponerlo por escrito, porque es más fácil confesarse en un diario, que hacerlo verbalmente.
De esa forma, sentado en el umbral de su casa, en el barrio senegalés de Niarela, tirando de memoria, procede a escribir siete cuadernos.
Siete diarios destinados a su nieto favorito, Badou Tall que se encuentra muy lejos, quizás en algún lugar de Europa, y del que hace mucho tiempo no reciben noticias.

Nguirane, haciendo uso de una sabiduría que ha adquirido con el paso de los años, nos relatará como los ancianos apenas cuentan más que un recién nacido, y eso que a nosotros nos puede parecer duro de leer, a él en cambio le parece de lo más natural, permitiéndole observar sin ser visto y aguzar el oído más allá de donde se encuentra.
Esos cuadernos comenzarán siendo una especie de crónica de la cotidianidad de Niarela, donde se nos mostrará la crudeza que ha experimentado la sociedad de Dakar a lo largo de la Historia, pero sin darse cuenta, frase a frase, pasarán a retratar la historia de su propia familia; siendo la vida y muerte del padre de Badou, la historia que cohesionará los siete cuadernos.

Viajaremos del presente al pasado, conociendo su vida, pero sobre todo tiñendo la narración con el gran amor que siente por su nieto ausente, que pasa a convertirse prácticamente en un personaje más, a pesar de no aparecer en ningún momento durante la narración.

Nguirane, hará uso de la primera persona para acercarnos a su historia, un pasado difícil y atormentado con algunos secretos dolorosos, todo ello haciendo uso de un lenguaje cercano y sencillo.
Como escritor principiante, y como él mismo nos cuenta, le resultará imposible no añadir a su diario, acontecimientos importantes que vayan sucediendo a su alrededor y que aporrearán sus sentidos hasta colarse en el relato.
De esa forma, el diario se convertirá en un relato nostálgico, costumbrista e intimista al mismo tiempo, donde la muerte y las despedidas ocuparán un lugar prioritario; y es que esos dos temas tan delicados, que siempre han sido complicados de tratar por la literatura, en manos de este autor se convierten en un homenaje a la vida.

Este narrador de excepción, también dejará una advertencia a su nieto sobre uno de los diarios. El libro de los secretos que reconocerá fácilmente por su tapa roja, revela cosas que solo ellos dos deben conocer.
De esta forma Boubacar aporta una pequeña dosis de intriga a ese relato íntimo, que profundizará en el interior del ser humano, mostrando muchas veces lo peor: el odio, la envidia, la mentira y la gran corrupción que acecha con infectar a esa sociedad senegalesa.

Nguirane, muchas veces divaga, es un anciano cargado de preguntas, a las que a pesar del tiempo no ha logrado dar respuesta, y supone que esas mismas dudas rondarán por la cabeza de Badou. El anciano, es un personaje con el que simpatizas desde el comienzo, pero hay determinados momentos, donde su relato se mezcla con tintes de fábula o con retazos de realismo mágico, intentando mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y/o común. En esos momentos no he conectado con él.
Por otra parte, es un libro que se lee con bastante facilidad, precisamente por la curiosidad que despierta en el lector.

Boubacar Boris Diop, crea una novela realista pero al tiempo cargada de fábulas, de críticas a la política, pero sobre todo, es una reivindicación de la cultura senegalesa. Un grito para llamar la atención, de todos aquellos que por fuerza mayor, se ven obligados a partir en busca de un futuro algo mejor. Una llamada para que no olviden sus orígenes ni sus costumbres.
Este autor senegalés demuestra como una historia sencilla puede contener una gran riqueza de emociones profundas.

Lo que menos me ha gustado, es la estructura del libro. El orden con el que Nguirane escribe los distintos sucesos en los diarios, huyendo de un relato lineal y obligándonos a saltar del pasado al presente constantemente, y obligando al lector a que intente averiguar qué parte de la narración es real y cuál fruto de la imaginación del anciano.