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Estimado señor M. de Herman Koch

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martes, 15 de mayo de 2018

El crimen del ómnibus de Fortuné du Boisgobey

Sinopsis:

Nos encontramos en París en 1878. Una joven muere misteriosamente en un ómnibus de la ciudad. El pintor Paul Freneuse —testigo de la escena—, al darse cuenta de que la joven que viaja junto a él está muerta, comienza a pensar que tal vez ha sido asesinada sin que ningún pasajero se haya dado cuenta, y comparte su deducción con su amigo Binos. Freneuse debe ocupar su escaso tiempo en completar el cuadro que presentará a la Exposición Universal, pero Binos no cejará en la investigación del crimen. El lector hará entonces un recorrido por el París más bohemio, con pistas salpicadas en cada capítulo —una aguja envenenada, el fragmento de una carta…—, una historia de amor, un par de asesinos particularmente audaces, un policía profesional…

Opinión:

Con lo primero que se enfrenta el lector cuando se embarca en esta lectura, es con un prólogo donde se nos cuenta la vida de este autor francés del s. XIX, que llegó a publicar más de 70 obras, desde 1869 hasta el año de su muerte, y que influenció a otros escritores posteriores como podréis ver más adelante en esta reseña.
Fortuné de Boisgobey, ocupa un lugar destacado entre esos autores del XIX, que se arriesgaron con la novela de detectives, cuando esta era considerada como un género menor y vulgar.
Fortuné fue el impulsor del "roman policier" y de la "sensation novel", novela sensacionalista, género literario de ficción muy popular en esa época, y que se aplicaba en tono despectivo hacia ese tipo de novelillas, donde el misterio y su resolución quedaba en manos de investigadores aficionados.

Ya os he mencionado que esta obra, influenció a otros muchos autores, dejando su impronta en ellos, como por ejemplo Fergus Hume, que reconoció que tras leer "El crimen del ómnibus", ideó un argumento similar para su famosa obra "El misterio del carruaje"; o la famosa Agatha Christie, que plasmó la misma estructura en "Asesinato en el Orient Express".
Ese esquema del que ellos se valieron y que Fortuné du Boisgobey fue pionero a la hora de emplearlo, es lo que denominamos "misterio del cuarto cerrado", del que ya os he hablado en varias ocasiones, y que consiste en cometer un asesinato de difícil ejecución y casi imposible de resolver, porque nadie pudo entrar o salir de lugar donde se encuentra el cadáver sin ser visto.
De esta forma, el crimen se convierte en un enigma totalmente hermético, y en este caso en concreto, el cadáver, elemento indispensable en este tipo de novelas, no muestra ninguna herida aparente, y ningún suceso extraño ha ocurrido durante el viaje.

Los diálogos de esta historia tendrán un papel importante, ya que a través de ellos iremos encontrando las pruebas necesarias para resolver el caso; pero también resultarán de vital importancia las elaboradas descripciones, que no se limitarán al lugar donde se ha cometido el crimen y abarcarán toda la ciudad de París, incluidas sus gentes, que se convierten en personajes ambientales. 
Llama la atención como este autor, consigue captar no solo los ambientes, sino también las escenas espontáneas que representan la auténtica vida parisina, plasmando el relato en una especie de lienzo costumbrista, porque Fortuné de Boisgobey, es un experto y, sobre todo, amante de describir ambientes, dando como resultado un magnífico cuadro que parece surgido de los pinceles de autores de la calidad de Auguste Renoir y/o Degas.

El relato nos llegará de manos de un narrador omnisciente, que dispone de un conocimiento ilimitado, demostrando gran seguridad a la hora de relatar los hechos.
Es el clásico narrador del s. XIX, que presenta distancia y objetividad frente a los hechos, se encuentra fuera del relato, no es ningún personaje ni tiene nada que ver con la trama.
Boisgobey, crea un argumento complejo, y en vez de mantener al protagonista, Paul Freneuse, que hará de investigador, ajeno a la trama que ha dado lugar al crimen, como ocurre en la mayoría de las novelas policíacas o negras, él se arriesga y lo mete dentro de ella, convirtiéndolo en testigo de excepción.

Paul Freneuse es un joven pintor con mucho talento pero de personalidad ambigua; peca de falta de determinación, pero esa falta la suple con una imaginación desbordante que le lleva a apasionarse fácilmente con cualquier cosa y se desinteresa aún con mayor rapidez, lo que le lleva a consagrarse en su arte y en una vida discreta.
Freneuse es testigo de primera mano de la muerte de una joven en el ómnibus en el que viajan.
Lo que en un principio podría considerarse como muerte natural, termina convirtiéndose en un complejo crimen.
Los extraños acontecimientos de esa noche, y las pruebas que de forma indirecta encuentra, le llevan a concebir toda una trama novelesca, a la altura de las mejores plumas del género policíaco, y eso le empujará a intentar resolver el misterio.
Como partenaire en la investigación, contamos con la ayuda del amigo de Freneuse, Binos, otro pintor, pero esta vez de talento cuestionable, ya que pasa la mayor parte de su tiempo entre borrachines de tasca.
Binos es un gran experto en discursos imperturbables, en discrepar sobre cualquier tema, y con tendencia a embarcarse en descabelladas hipótesis, lo que les llevará inevitablemente a formar el tandem pefecto. Binos destaca además de por lo mencionado, porque es perspicaz y está dotado de un fino sentido del olfato.

Si os animáis con este libro veréis como detalle curioso, que según van pasando las hojas no existe en ellas ningún tipo de investigación al uso.
El autor nos muestras las conjeturas a las que llegan los dos protagonistas, opiniones que van formando a partir de datos incompletos y muchas veces supuestos.
Antes de que los lectores nos arriesguemos a formular una hipótesis, aquí llega lo realmente gracioso, los protagonistas nos la destripan; se adelantan a nosotros y nos cuentan su parecer...
Esto que podríamos considerar como algo negativo, como unos personajes que nos boicotean, no lo es, en ello reside la gracia o la sorpresa.

El autor nos ofrece un argumento perfecto y en esa construcción va enlazando los sucesos de forma armónica.
Os he mencionado que no es una novela policíaca corriente, el autor no se reserva pistas en la manga, nos las ofrece al tiempo que a los personajes, y aquí también se demuestra que el narrador elegido es el correcto, porque no interfiere ni intenta engañarnos.

En un principio, nuestro amigo Freneuse, parece que quiere distanciarse de la investigación, centrarse solo en ese nuevo cuadro que proyecta para presentar en la Exposición universal. Es reacio a participar en esa carrera loca contra el tiempo, en la que se ha sumergido el vago de Binos, pero según van apareciendo nuevos datos, Freneuse se da cuenta de que el misterio del ómnibus le preocupa más de lo que quiere admitir.

Los protagonistas como habéis podido intuir, no tienen nada que ver con los estereotipos de la época, y dan el toque especial a esa historia que más que un relato detectivesco, es una crónica social de la época, donde también habrá espacio para conocer como son los comienzos de la Sûreté, la policía criminal francesa.

El resto del elenco de personajes, donde se incluirían personajes incidentales y ambientales, sí pueden considerarse estereotipados. Tenemos a las modelos de los pintores, muchachas corrientes, llegadas desde zonas rurales, y sobre todo, desde Italia. Conocemos mayormente a la clase obrera; los cocheros, las vendedoras de naranjas, a los borrachines que frecuentan los bares, pero también nos llegarán los brillos y el lujo de la clase elitista, que frecuenta la ópera.

Esta historia es un viaje en el tiempo al París bohemio de la Belle Époque, una novela recomendable, una joya ilustrada y recuperada por la editorial dÉpoca.


viernes, 4 de diciembre de 2015

El secreto de Aurora Floyd de Mary Elizabeth Braddon

Sinopsis:

El secreto de Aurora Floyd, una de las más reconocidas novelas de intriga y misterio victorianas, cuenta la historia de la bella señorita Floyd, hija única de una actriz de provincias y el noble y rico banquero Archibald Floyd,que debido a la inesperada muerte de su esposa al dar a luz, se ve obligado a criar a su hija en soledad.
Desde muy temprana edad, Aurora desarrolla intereses «poco femeninos» para la época, y a medida que crece se ve envuelta en el misterio y el escándalo. El pasado de Aurora encierra un secreto que obliga a su apesadumbrado padre a enviarla de inmediato a una escuela privada de señoritas en París.
A su regreso a Inglaterra, dos hombres se enamoran perdidamente de Aurora, el estirado y recto aristócrata Talbot Bulstrode, y el afable y sencillo John Mellish. Pero, ¿cuál permanecerá a su lado si se descubre que Aurora tiene un pasado tan «oscuro»?

Estamos ante una heroína victoriana atípica, una joven bella y apasionada de carácter fuerte y rebelde, dispuesta a desafiar el estricto código moral de su época, constituyendo una afrenta contra el ideal femenino de la perfecta mujer victoriana.
 El secreto de Aurora Floyd incluye elementos de misterio, chantaje,traición, usurpación de identidades, crímenes, decadencia moral… y lo que constituye un «final escandaloso y subversivo» para la época, que hacen de esta célebre novela la quintaesencia del drama victoriano.
Opinión:

Mary Elizabeth Braddon fue una destacada novelista en la escena literaria victoriana que cuenta en su haber con más de 80 novelas, la mayor parte de ellas pertenecientes al género de la sensation novel, un término algo despectivo que se aplicaba a las historias de crímenes, misterio y terror.
Aun así, la autora logró conseguir fama y reconocimiento gracias a este género y situarse junto a Wilkie Collins, en lo más alto del escalafón de la intriga decimonónica
Este último comentario me resulta algo gracioso.
Cuando leemos sobre autores de esa época, como Allan Poe, Anna Katharine Green, Wilkie Collins, o de la que hoy hablamos entre otros; siempre interpretamos que su novela fue la pionera o mejor del género. No hay que negar que todos son autores importantes dentro de esa clase de novelas, pero no considero a unos por delante de los otros, y es que todos en menor o mayor medida consiguieron situarse en los primeros puestos de la intriga decimonónica; aunque hay que decir que con tantos autores como eran, debían estar muy apretados en lo más alto del escalafón.

Voy a indicaros lo que más me ha llamado la atención en esta novela, en vuestra mano queda decidir si son puntos positivos para su lectura o negativos.

La gran calidad literaria de las obras elegidas por la editorial dÉpoca ha sido uno de los principales motivos para que se haya convertido en una de mis editoriales preferidas.
También hay que sumarle el gran mimo con el que cuidan la presentación, siempre incluyen como obsequio un marcapáginas y una lámina réplica de la ilustración de la cubierta.
Pero vayamos a lo realmente importante, el contenido.

Para los lectores que no hayáis profundizado en la novela victoriana voy a indicaros algunas características que en esta obra podréis apreciar con claridad.

Una característica típica que puede encontrarse en las novelas victorianas y que en ésta veremos en repetidas ocasiones, es la intrusión del autor en la narración apelando al lector. Veremos como con frecuencia interrumpe el hilo de la trama emitiendo opiniones sobre hechos y personajes con la frase: '¡Querido lector!'
Además a este detalle hay que sumarle otro importante, la autora ejerce de narrador omnisciente, pero cuidado, es un narrador subjetivo; ya que no duda en darnos en todo momento su opinión sobre algunos acontecimientos. Juega con ventaja pues conoce todo lo que sucede alrededor de los personajes. Su pasado y presente; sus pensamientos y lo más relevante para el desarrollo de la trama, lo que les acontecerá.

El lenguaje rico e incluso intrincado, que encontraréis en estas obras, para mí, es un aliciente a la hora de elegir este tipo de lecturas.
Otra característica es que la narración resulta muy real, ya que no duda en incorporar descripciones, algunas veces demasiado extensas. Esta particularidad añadida a que las obras también eran largas, puede ser el detalle negativo, pero no olvidemos que la mayor parte de las novelas de esta época, llegaban al lector de forma fragmentada, por capítulos, ya que se incorporaban en periódicos y revistas.

La contextualización histórica, social; son también elementos comunes que aparecen en todas estas narraciones.
Esas descripciones son atrayentes para los que quieran tener un conocimiento más profundo sobre esa etapa e incluso resulta curioso e interesante leer, el papel que desempeñaba la mujer en el siglo XIX.
Sobre el argumento poco se puede añadir a la amplia sinopsis que facilita la editorial.
La obra gira alrededor de un misterio que amenaza con convertirse en un escándalo social.
El tema romántico pasa a ser una trama secundaria pero imprescindible; resulta tan importante como las protagonistas melancólicas y las instrucciones morales que aparecen de forma subrepticia y que indicaban de que forma deberían comportarse las señoritas.

Los personajes que aparecen en esta narración no son muchos y van apareciendo en escena de forma escalonada, sin saturar al lector ni complicarle la lectura.
Es una novela extensa y por lo tanto en ella no podían faltar las descripciones. En este caso favorecen al lector, que puede crearse una idea clara sobre cada personaje; sus vicios, manías, pecados ocultos e incluso virtudes y recrear las situaciones en su imaginación.

Anteriormente os he hablado de lo que era la sensation novel o novela sensacionalista, pero he obviado decir, adrede, que surgió a partir de las novelas melodramáticas. Por lo tanto, la narración buscando emocionar o conmover al lector, no dudará en incorporar exageraciones entorno a la protagonista. La autora llevará al lector junto a los personajes a vivir situaciones límites. Sobra decir que al igual que aparecerán personajes emotivos y conmovedores también lo harán otros de la peor calaña.

Llegando al final, la solución del misterio resulta ser menos compleja que lo que el lector imaginaba y ocurre exactamente igual con la resolución del crimen; porque como es lógico para dar otra vuelta de tuerca y añadir más intriga a la obra, no podía faltar la aparición de un cadáver en la trama.
¿Sobran páginas? Pues sí, algunas.
Para llegar a la parte policíaca, que era la que más me interesaba a mí, tuve que leer casi la mitad de la historia, pero con eso no digo que el lector llegue a aburrirse, porque en ningún momento lo hace.
La obra podría dividirse en varias partes bien definidas:
La presentación de los personajes principales, la crónica social donde se muestra el día a día de la clase privilegiada a la que pertenece Aurora, la parte con más intensidad e intriga que corresponde al secreto que guarda la protagonista y la solución al misterio. Quizás esta última parte, para mi gusto, es la más breve y nos deja con ganas de más, porque una vez que el lector conoce el secreto y como se solucionan los problemas la trama da un nuevo giro volviéndose a complicarse...

Es una obra muy interesante para los amantes de la novela victoriana de intriga y que desde aquí no dudo en recomendaros.