martes, 20 de febrero de 2018

Luna de invierno de Dean Koontz

Sinopsis:

Jack MacGarvey, un policía de Los Ángeles, resulta gravemente herido durante un tiroteo en una gasolinera. Eso le hace replantearse el futuro con su esposa Heather y su hijo Toby:
¿vale la pena vivir en una sociedad sumida en una espiral de violencia? 
En medio de este dilema, el destino parece sonreírles: heredan una casa en los bosques de Montana.
Sin embargo, comienzan a producirse hechos inexplicables: el pequeño Toby se comporta como poseído, los animales del bosque se muestran inquietos...

Opinión:

Ya os he reseñado alguna vez novelas de Koontz.
Es un escritor consagrado, considerado como uno de los grandes autores de intriga y terror de los Estados Unidos, pero para mi gusto, algo falla en sus historias; y es que todas tienden a enfocarse hacia la ciencia ficción, un género que no despierta pasiones en mí. Aún así debo reconocer, que esta novela escrita en 2003, es una de las mejores que he leído de él, (junto con Víctimas), porque mantiene la tensión hasta prácticamente la página final.

Koontz vuelve a hacer uso en esta historia de dos hilos argumentativos que fluyen de forma paralela y que se irán solapando; de esa forma dosifica la información y logra mantener el suspense, que irá más allá del momento en que los hilos se fusionen.

Desde las primeras páginas sabemos que algo indescriptiblemente extraño sucede en el Rancho Quatermass, pero los personajes, lógicamente desconocen ese dato.
El autor con ello crea una sugerente ambientación, porque los lectores conocemos en todo momento más información de la que ellos disponen; los lectores nos anticipamos a los acontecimientos, mientras que ellos permanecen ajenos a ellos.

Los protagonistas serán una familia vulnerable, que huye de la violencia de las calles de California, Koontz les hace una oferta que no pueden rechazar, crea para ellos un escenario "supuestamente" idílico.
Ya no deben preocuparse por las bandas callejeras, por los tiroteos, los robos, o las ventas de crack... ahora, solo deben saborear la paz y la tranquilidad de esa perfecta postal navideña, enfrentándose eso sí, a la soledad y al silencio; a las batallas de copos, fríos y húmedos que rápidamente recubren el terreno.
El rancho Quatermass reposa en mitad de las montañas rodeado de bosques. Una casa que se queda aislada en invierno, donde el vecino más cercano está a veinte minutos en coche. Una preciosa casita de madera, acompañada por cuadras, por la casa de los guardeses, un cementerio en la colina, y con unos vecinos únicos: animalillos de comportamiento extraño.

Koontz, utiliza en contra de los lectores, nuestra sensibilidad y racionalidad. Como he indicado otorga a los animales un comportamiento que además de resultarnos extraño, genera una alerta en nuestro subsconsciente, creándonos incomodidad y también utilizando a un pequeño protagonista de ocho años, el hijo de los McGarvey al que vemos indefenso y vulnerable, despertando en nosotros el espíritu protector.
La curiosidad del niño le hace arriesgarse en exceso ante nuestros ojos, vamos viendo como lentamente el mal, el horror, se va acercando a esa familia. mientras que los adultos intentan de forma obsesiva, dar una explicación razonable a lo desconocido.

Como os he indicado al comienzo, es una de las mejores novelas que he leído de Koontz; la tensión se masca hasta el final, pero falla en la forma de concluir y además no aporta nada espectacular ni innovador al género. Es una novela entretenida, sin más, donde los personajes, más bien planos, son perseguidos por un ente sobrenatural. Lo único destacable como he dicho es la intriga sostenida.


6 comentarios:

  1. Hola, Susurros:
    Lo de los personajes planos parece que es algo muy común en este autor, al igual que sus finales que son muy predecibles si lo conoces de antes. No sé yo si me volveré a animar con este autor.
    Pero lo hemos pasado muy bien con la lectura conjunta, y estoy deseando empezar la siguiente :-)
    Besos.

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    1. Hola Atalanta.
      Lo de los personajes sin profundidad supongo que es porque Koontz se centra más en el argumento, quiere que sea absorbente, y dar más forma a los personajes quizás supone para él alejarnos o distraernos de ese argumento que quiere priorizar.
      Aun así, hay que reconocer que como bien dices, nos lo pasamos genial con las lecturas conjuntas. Es un autor que facilita la carcajada (al menos la nuestra) en twitter, porque hay muchos gif para relatar las situaciones a las que el nos empuja.

      Besos y hasta la próxima lectura.

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  2. Hola guapa, a mí la verdad es que novelas en que el terror campa por sus anchas no me llaman mucho.
    Lo dejo pasar,
    Un besazo

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    1. Hola Nitocris.
      La verdad es que son historias que tampoco es que generen mucho terror, algún escalofrío sí.
      A mí me gustan para desconectar de otras lecturas, me resultan entretenidas y se leen de forma muy rápida; lo que no me va mucho, es que al final den explicaciones tan de ciencia ficción; pero son como digo muy entretenidas, para rellenar.

      Un besazo.

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  3. A mi durante un tiempo me encantó este autor, pero no he tocado una novela suya en los últimos diez años y, la verdad, me has picado la curiosidad por ver qué tal me sentaría ahora una de sus historias. Que sí, coincido con tus peros, aunque a pesar de ellos, yo las disfrutaba un montón.
    Besos.

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  4. Hola Mara.

    Yo las sigo disfrutando, no aportan mucho, pero resultan entretenidas. Ahora voy a seguir recuperándolas porque muchas de ellas las leí hace mucho tiempo y también tengo pensado releer algunas, las que me resultaron mejores de Stephen King.
    Siempre se disfrutan, porque actualmente no hay muchos autores que se muevan dentro de este género. Yo creo que el terror ha evolucionado al igual que la tecnología, y ese suspense que aportaba el no encontrar un teléfono a mano para hacer la llamada de auxilio, incrementaba la tensión en el lector.jajaja.
    Besos y anímate a recuperar a Koontz, seguro que no te defrauda

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